Antonio M. Rivera
 
Evi Jimenez
 
 
 


CUBANOS A LA ESPERA
DE EVENTUALES CAMBIOS
SOCIO-ECONOMICOS






La Habana
Notimex

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Fidel Nuñez
Analista
Jefe de Buró
Latinoamérica
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Enero 2, 2008



Los cubanos esperan que en 2008 ocurra una definición sobre la naturaleza de los cambios socioeconómicos que aplicaría el gobierno para hacer avanzar el desarrollo del país y superar carencias acumuladas tras 15 años de crisis.

La atención estuvo concentrada a lo largo del año en el presidente provisional Raúl Castro, quien el 26 de julio pasado sorprendió a muchos cuando habló sobre la necesidad de "introducir los cambios estructurales y de conceptos que resulten necesarios".

Raúl, quien reemplazó a su hermano Fidel hace 17 meses por problemas de salud, se refería a mecanismos para levantar la alicaída producción agrícola y formuló críticas a los errores, ineficiencias, anquilosamientos y esquematismos en la gestión oficial.

El discurso alentó expectativas que salieron después a la luz pública con un creciente debate sobre la necesidad de dinamizar la producción de bienes y servicios para elevar el nivel de vida de la población y su participación en las decisiones.

Sin embargo, Raúl, un general de 76 años a quien se atribuye un sentido pragmático y cualidades de administrador, aclaró a los demasiado entusiastas que "lo único que jamás cuestionará un revolucionario cubano es nuestra decisión irrenunciable de construir el socialismo".

Casi a fin de año, el ministro de Economía y Planificacion, José Luis Rodríguez, afirmó que el Producto Interno Bruto crecería un 10 por ciento después que en 2006, según la metodología local, llegó a 12.5 por ciento.

En declaraciones que publicó la prensa estatal, advirtió empero que en 2008 su país enfrentará "situaciones complejas como los precios cada vez más altos del petróleo" y el encarecimiento de los alimentos, con una factura estimada en mil 600 millones de dólares.

Pese a los suministros de Caracas, los estrategas gubernamentales encaran una cruda realidad: el alza mundial del precio del crudo perjudica las importaciones, en especial la compra de alimentos, que en 2007 demandó 250 millones dólares más en relación con 2006.

La estatal empresa Cubapetróleo cifra esperanzas en los descubrimientos de yacimientos realizados en los últimos meses, los cuales -una vez evaluados- podrían a su juicio incrementar las reservas de ese combustible en el país.

Rodríguez aseguró que en política de inversiones "la esfera productiva será privilegiada" en los meses venideros y continuará el fortalecimiento del programa de producción y ahorro de energía iniciado en 2005 y conocido como "Revolución energética".

Con un proveedor estable de crudo, el gobierno aspira en 2008 a mantener en desarrollo a los sectores que reactivan la economía, con énfasis en las industrias energética, níquel, biofarmacéutica y turismo, así como fortalecer su relación comercial con China y Venezuela.

Con esa nación se reabrió la paralizada Refinería de Cienfuegos, que en principio deberá procesar 65 mil barriles de petróleo diarios, y en una etapa posterior llegará a una producción de 108 mil barriles cada 24 horas con el aumento de la capacidad instalada.

El turismo, locomotora del resto de la economía y punta de lanza del sector Servicios, seguirá priorizado, pero analistas destacaron que hasta mediados de diciembre fue posible alcanzar la cifra de dos millones de visitantes extranjeros pronosticados para este año.

Otro retos, no menos importantes, que deberán tomarse en cuenta han sido expuestos por economistas locales, algunos cercanos al gobierno y otros que disienten de la política centralizadora, sin espacio para otros agentes económicos, excepto algunas grandes firmas extranjeras.

Un académico que pidió anonimato elogió el acercamiento de Cuba a "dos economías socialistas exitosas, de amplios mercados en expansión: China y Vietnam", las inversiones acumuladas por décadas y la "alta dinámica de crecimiento del Producto Interno Bruto".

Sin embargo, alertó sobre el peso de graves deterioros como la caída de la producción azucarera a volúmenes similares a los de hace un siglo, la descapitalización de ramas no priorizadas, la indisciplina en entidades estatales, la baja productividad y la depauperada producción agrícola.

Por su parte, el economista disidente Oscar Espinosa Chepe llamó la atención sobre las "desventuras" de la aplicacion en el sector civil del Sistema de Perfeccionamiento Empresarial (SPE) que comenzó a introducirse a partir de agosto de 1998.

Basado en experiencias exitosas de empresas controladas por las Fuerzas Armadas (FAR), que lo empezaron en 1987, el objetivo del SPE es hacer más flexible la gestión administrativa, dando a directores de empresa mayores niveles de decisión para hacerlas eficientes.

El SPE está acompañado del incremento de estímulos materiales para los trabajadores, a fin de estimularlos a aumentar la productividad.

Pero, indicó el opositor, pese al nuevo interés de las autoridades bajo el gobierno provisional para que más compañías participen, seguirá chocando con las medidas recentralizadoras puestas en práctica a partir de 2003.

En un Seminario Nacional con directores de empresas que aplican ese sistema, el vicepresidente Carlos Lage indicó que las entidades en perfeccionamiento deben ser un ejemplo, una vanguardia en la batalla por el desarrollo económico del país.

Señaló que en adelante, las empresas que aplican el sistema en el país deben ser las primeras en disciplina y cumplimiento de la ley, así como "ejemplo de eficiencia", en un régimen renuente a reconocer las ventajas de la economía de mercado.

Sin embargo, durante la reunión se informó que hasta el momento, sólo 797 empresas aplican el sistema, un 28 por ciento del total; 13 por ciento poseen resultados deficientes en contabilidad y control interno y por esas causas 38 entidades suspendieron el proceso.

Sólo un 40 por ciento de las que están en perfeccionamiento han logrado certificar o avalar los sistemas de calidad.

De 625 sistemas de pagos revisados, 138 estaban mal concebidos o mal aplicados y un 60 por ciento de las entidades carecen de una contabilidad confiable.

"Mientras China y Vietnam han liberado las fuerzas productivas con notables éxitos económicos y se ha incrementado el nivel de vida de sus ciudadanos, en la isla sigue vigente un asfixiante sistema que impide progresar y crear un futuro mejor", según Espinosa Chepe.








 

 



 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 






 

 

 



 

 











 



 

 

 

 


 



 










 

 

 

 


 


 

 


 



 

 


 

 

 


 

 


 

 


 

 

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