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IMPUESTO A EMPLEADOS
DE FIRMAS ESTRANJERAS
DESATA POLEMICA EN CUBA
Por Esteban
Israel
La
Habana
Reuters
Infosearch:
Fidel Nuñez
Analista
Jefe de Buró
Latinoamérica
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Febrero 1, 2008
La decisión
del Gobierno cubano de cobrarle impuestos a los empleados de las
empresas extranjeras y embajadas ha causado malestar e inusuales
protestas entre los trabajadores mejor pagados de la isla.
La decisión
afecta a cerca de 5.000 empleados de compañías extranjeras
que reciben complementos salariales en moneda dura, un mecanismo
no reconocido por la ley pero tolerado bajo el ambiguo concepto
de "gratificación."
Los trabajadores
de Acorec, una de las agencias estatales de empleo, protestaron
duramente el 12 de enero durante una reunión con la viceministra
de Finanzas, Nelly Cubillas.
Un video del
encuentro en el Teatro Nacional de La Habana, al que Reuters tuvo
acceso, muestra a varias personas cuestionando la "base legal"
de la medida y pidiendo que, si deben tributar, las gratificaciones
sean reconocidas como salarios. Los funcionarios responden que no
hace falta.
"En
este momento de supuestos cambios es lo más increíble
que puede pasar. No voy a inscribirme para pagar algo que no gano,"
dijo una mujer que se identificó como militante del gobernante
Partido Comunista.
El video muestra
a la gente riendo a carcajadas cuando un funcionario de la Oficina
Nacional de Administración Tributaria (ONAT) les informa
que deberán pagar 30 pesos convertibles (32,4 dólares)
para registrarse como contribuyentes.
Otros destacaron
sus credenciales revolucionarias y dijeron que pese a gozar de "privilegios"
como automóviles y teléfonos celulares, trabajan hasta
16 horas al día por su país.
Las empresas
extranjeras que operan en Cuba deben contratar a sus empleados en
moneda dura a través de agencias estatales, que pagan
en pesos cubanos que valen 24 veces menos.
La nueva resolución
grava las gratificaciones recibidas bajo el mostrador con entre
un 10 y 50 por ciento, según un rango de ingresos que oscila
entre 2.592 y 64.800 dólares anuales.
En Cuba, donde
la educación y la salud son gratuitas y el Estado subsidia
fuertemente algunos servicios, un salario medio equivale a 15
dólares mensuales.
Hasta ahora,
sólo los empleados por cuenta propia, artistas y escritores
declaraban y pagaban impuestos.
REUNIONES
SUSPENDIDAS
Tras las protestas
en el Teatro Nacional, fueron suspendidas reuniones similares
pactadas con empleados de otras tres empresas del Estado que proveen
mano de obra a compañías extranjeras.
Los trabajadores
contratados a través de Cubalse, una agencia que ofrece servicios
a empresas y embajadas, han recibido en sus domicilios una copia
de la resolución emitida el 13 de diciembre por el Ministerio
de Finanzas acompañada por una carta.
"Le hacemos
llegar la mencionada resolución, así como un plegable
o instructivo (...) que detalladamente explica cómo proceder
en cumplimiento de lo dispuesto," dice la misiva.
Informa, además,
que el plazo para inscribirse en el registro de contribuyentes fue
extendido un mes hasta el 1 de abril. Dice que funcionarios de Cubalse
y ONAT estarán disponibles entre el 30 de enero y 8 de febrero
para aclarar dudas.
DECISION
POSITIVA
Según
Phil Peters, un experto en Cuba del centro de estudios Lexington
Institute en Washington, el Gobierno está reconociendo que
en Cuba, una sociedad socialista e igualitaria, algunos ganan más
que otros.
"Los empleados
de las empresas extranjeras han tenido altos ingresos y una exención
tributaria de facto. Eso está terminando y comprensiblemente
no les agrada. Pero es difícil considerarlo injusto,"
dijo.
"Si la
misma línea se aplica en otras decisiones de política
económica, significaría más incentivos, posibilidades
de salarios más altos y mayores oportunidades de mejorar
la producción y la productividad. Todo eso sería positivo
para la salud económica de Cuba," añadió.
Grandes compañías
extranjeras aplaudieron la decisión, pues, dicen, les permitirá
llevar una contabilidad más transparente de sus operaciones
en Cuba.
Muchos empleados
están, sin embargo, irritados.
"Nosotros
sabemos que los impuestos son normales en todos los países
del mundo. Lo que molesta es la forma de imponerlo," dijo un
trabajador que pidió no ser identificado.
Un empresario
extranjero en La Habana describió la decisión como
"una buena idea, mal ejecutada."
(Reporte adicional
de Anthony Boadle)
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