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ANALISTAS
CONSULTADOS
COINCIDEN EN QUE LA ECONOMIA CUBANA
ESTA MAL
LAS REFORMAS YA
NO PUEDEN ESPERAR MAS
EFE
La Habana
José F. Sánchez
Analista
Jefe de Buró
Cuba
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Febrero 19, 2008
La economía,
patata caliente y objeto de escrutinio en la Cuba post-Fidel
La decisión del dictador cubano, Fidel Castro, de retirarse
del poder tras casi medio siglo deja al nuevo jefe de Estado una
patata candente en la economía y un punto de referencia obligado
a la hora de escrutar su futuro desempeño.
El presidente
del Consejo de Estado que salga elegido el próximo domingo
se encontrará con no pocos problemas económicos
y unas cifras macroeconómicas que, más allá
de la controversia sobre su fórmula de cálculo, indican
que la salud de las finanzas en la isla no está bien.
La economía
cubana no ha encontrado las salidas a sus problemas tras 19 meses
de gobierno provisional de Raúl Castro, que ha tratado
de apretar las tuercas en aspectos puntuales, mientras insistía
en reformas de fondo que no han llegado.
Desde que Fidel
Castro anunció la delegación de sus cargos por una
grave enfermedad intestinal en julio de 2006, las llamadas de atención
sobre los graves problemas económicos de Cuba -centrados
en alimentación, vivienda y transporte- se han vuelto cotidianos
y parte central de los discursos oficiales.
A estos se
han sumado llamadas de atención cada vez más frecuentes
sobre el estado de la salud y la educación, dos de los
buques insignia de la revolución cubana.
De boca de Raúl
Castro han salido expresiones como 'reformas estructurales', el
reconocimiento de que hay 'exceso de prohibiciones', un compromiso
de estudiar el incremento de inversión extranjera y la certeza
de que la tierra tiene que estar en manos de quienes la produzcan.
Pero también
la admisión de que 'se necesita tiempo para estudiar, organizar
y planificar cómo alcanzar los objetivos propuestos', sobre
todo, según dijo en diciembre de 2007, porque 'nadie aquí
es mago ni puede sacar recursos de un sombrero'.
Raúl
Castro ha recetado 'productividad' y 'eficiencia' para sacar al
país de una espiral de dificultades, habitualmente excusadas
por el bloqueo económico que EEUU mantiene contra la isla
desde hace más de 45 años.
Con embargo
y todo, la economía cubana creció en 2006 un 12,5
por ciento, una cifra que las autoridades calculan en base a
una fórmula no explicada pero que agrega al Producto
Interior Bruto (PIB) valores ponderados por los servicios subsidiados
por el Estado como la salud, la educación o los deportes.
Con el mismo
embargo y la misma fórmula, la economía creció
un 7,5 por ciento en 2007, según se informó
al cierre del año, apenas un mes después de que el
vicepresidente y ministro de Economía, José Luis Rodríguez,
anunciara el cumplimiento del planificado 10 por ciento.
La corrección
de cifras ha afectado a sectores como el comercio exterior, donde
de un 44 por ciento de incremento de las exportaciones anunciado
en noviembre se pasó a un 24 por ciento en diciembre y tres
puntos más a principio de este mes.
Analistas
consultados por Efe coinciden en que 'la economía está
mal' y será tarea del nuevo gobierno llevar a cabo las reformas
que el país ya no puede esperar.
Para unos, esos
cambios pasan por dar carpetazo a un modelo obsoleto basado en un
modelo azucarero que nunca llegó a cambiar estructuralmente
a pesar del paulatino incremento de renglones como el turismo.
Otros consideran
que la disminución del hueco entre las cifras dictadas desde
el aparato de propaganda y la realidad es una 'buena noticia' y
no dudan en calificar al reconocimiento de las dificultades como
un 'avance importantísimo'.
No obstante,
hay consenso en que la tarea fundamental del próximo gobierno
será llevar a la práctica fórmulas que garanticen
la productividad y rompan el 'nudo gordiano' que conforman los bajos
salarios, los altos costes de los productos y los desajustes de
la doble moneda.
Todo ello en
medio de un entorno internacional menos seguro que hace 19 meses,
especialmente en lo referido a su principal socio, Venezuela.
En los últimos
meses Cuba ha buscado diversificar sus fuentes de recursos y ha
estrechado sus lazos con países como Angola, productor de
petróleo y donde la isla ha desplegado una amplia misión
con médicos, educadores y constructores.
Detrás
de esa diversificación está el fantasma del 'periodo
especial', como se denominó en la isla a la profunda crisis
que se derivó del hundimiento de la Unión Soviética
y los países de Europa del Este.
Un fantasma
que volvió a la retina de los cubanos cuando el presidente
venezolano, Hugo Chávez, perdió el referéndum
de reforma constitucional en diciembre pasado.
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