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CANCILLER
DE LA DICTADURA
HIZO A CUBA SIGNATARIA
DE CONVENIOS
DE DERECHOS HUMANOS
PERO CONDICIONÓ SU IMPLEMENTACION
Agencias
Infosearch:
Máximo Tomás
Analista
Jefe de Buró
Cuba
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Febrero 29, 2008
El canciller
del régimen cubano firmó este jueves 28 de febrero
el Pacto Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales
y Culturales y el Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos,
ambos en vigor desde 1976, pero condicionó su implementación
a un cambio en la política de Estados Unidos hacia Cuba.
En un comunicado
leído el jueves por el ministro en la sede de la Organización
de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York y publicada en Cuba este
viernes, el texto añade que "en cuanto al alcance y
aplicación de algunos postulados de estos instrumentos internacionales,
Cuba registrará las reservas o declaraciones interpretativas
que considere pertinentes".
Aunque no aclara
cuáles son esas reservas, se supone que están relacionadas
con numerosos derechos y libertades que la dictadura más
antigua del planeta ha negado a sus ciudadanos por casi medio siglo
entre los que se incluyen el derecho a la libre expresión,
que incluye "la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones
e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras",
la libertad de asociación, la libertad de movimiento, el
derecho a la creación de sindicatos independientes, el derecho
a la huelga y los derechos a no ser perseguido por sus opiniones,
ni discriminado por sus ideas entre otros muchos que en Cuba son
inexistentes.
Los estados
firmantes de ambas convenciones asumen, entre otras, la obligación
de respetar y asegurar los derechos humanos reconocidos de toda
persona en su territorio o bajo su jurisdicción, lo que implica
que deben adoptar medidas para que tales garantías sean efectivas.
La Habana permitió
recientement la visita del relator especial de las Naciones Unidas
sobre el Derecho a la Alimentación, Jean Ziegler, quien públicamente
no ha ocultado su lealtad y simpatía hacia el régimen.
Ziegler fue
invitado sólo después de que el Consejo de Derechos
Humanos del foro mundial suspendió el mandato de Christine
Chanet, representante personal para Cuba de la alta comisionada
de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Louise Arbour
a quien jamás se le autorizó a visitar Cuba por considerar
su misión una "manipulación de Estados Unidos".
"Más
allá de firmarlos esperamos que el gobierno honre la letra
y el espíritu de ambos instrumentos, con lo cual sería
el primer beneficiado a nivel internacional", afirmó
Elizardo Sánchez, presidente de la ilegal Comisión
Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional.
En tanto, Manuel
Cuesta Morúa, portavoz de la disidente Arco Progresista,
consideró que la firma debe traducirse en el fin del hostigamiento
a la oposición. "Es importante que el gobierno cubano
responda con cambios al interior del país", dijo a IPS.
"Este es
el momento de apoyar a los movimientos democráticos que están
surgiendo en la isla. Es tiempo para que el mundo deje de lado sus
diferencias y se prepare para la transición cubana hacia
un futuro de libertad, progreso y promesas", sostuvo ese día
el presidente de Estados Unidos, George W. Bush.
Cuatro meses
después, el mandatario estadounidense aseguró que
nada cambiará en su política hacia Cuba tras el ascenso
a la presidencia de Raúl Castro. "El no es más
que una extensión de lo que hizo su hermano", aseguró
Bush el jueves en respuesta a una pregunta sobre qué se perdería
al negociar con su homólogo cubano.
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