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EN
ESTE ARTICULO EL REGIMEN
FUERZA AL PRESIDENTE
DE LA UPEC
A RESPONDER A OTRO PUBLICADO
POR
LA LA VOZ DE GALICIA
Y RECHAR DECLARACIONES PREVIAS
QUE SE LE ATRIBUYERON
SUCIA CAMPAÑA
CONTRA LOS PERIODISTAS CUBANOS
Y LA UPEC
MENTIRA
Y VENENO EN
"LA VOZ DE GALICIA"
Por Tubal Páez
Presidente de la UPEC
La Habana
Maquinaria Mediática
Infosearch:
José F. Sánchez
Analista
Jefe de Buró
Cuba
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Marzo 27, 2008
El proceso del
VIII Congreso de la UPEC comenzó hace más de un mes.
En virtud de ello, los afiliados están dedicando parte de
su escaso tiempo en estos días a debatir un grupo de problemas
relativos al ejercicio de la profesión.
Con profundidad
y franqueza se tratan, entre otros asuntos, la calidad de los contenidos,
la capacitación, superación y formación, las
nuevas tecnologías, la retribución salarial, la situación
material del sector, el trabajo interno de la organización
y la política informativa.
En la materialización
del último aspecto, se han identificado obstáculos,
deficiencias e incomprensiones, de carácter propio o ajeno,
nuevos o viejos, en cuyo enfrentamiento y solución la más
alta dirección del Partido está dando, no sin resistencias,
un apoyo a fondo, conceptual y práctico.
Coincidiendo
con esos análisis, se celebraron las jornadas por el Día
de la Prensa Cubana que, como en años anteriores, fue ocasión
para homenajear, condecorar o premiar a muchos compañeros
por su destacada labor profesional, algunos durante toda una vida.
En la radio,
la televisión y los medios digitales o impresos, se publicaron
informaciones, entrevistas, artículos y análisis,
algunos realmente conmovedores, acerca de la consagración,
la modestia y sobre todo la moral de los trabajadores de la prensa.
Leyendo en medios
de difusión masiva fuera de Cuba cómo se reflejaron
algunas de esas opiniones y como se inventaron otras, se comprueba
con cuánto desprecio a la verdad y falta de ética
se ha tratado el tema de la situación de la prensa en nuestro
país.
Afirmaciones
de periodistas galardonados, citadas fuera de contexto, fueron manipuladas
de manera burda para volverlas en contra de las propias convicciones
de los entrevistados. Es una prueba del tratamiento engañoso
que el discurso mediático totalitario da a los destinatarios
de sus mensajes, cual si fueran ignorantes; y también de
una insensible falta de solidaridad con colegas que en Cuba padecen
como todo el pueblo los efectos materiales y sicológicos
de una guerra económica cínica, prolongada y sumamente
agresiva.
En la prensa
comercial, entregada a la pugna despiadada en pos de los mercados
y la ganancia uno puede entender a veces el tono escandaloso que
suele darse a determinados hechos. Pero cuando se ve de conjunto
lo publicado sería ingenuo ignorar la concertación
alrededor de una estrategia trazada por el imperio y sus aliados
para dañar la imagen de Cuba en el mundo, confundir a los
amigos y quebrar la resistencia de nuestro pueblo.
Contraponer,
por ejemplo, las figuras de los principales líderes cubanos
no es nada nuevo, como tampoco la táctica de sobredimensionar
expectativas en la solución de problemas de nuestra realidad
para inferir después lentitud en su materialización.
Simplificando el tablero, quedan el odio y la desesperación
que sienten cuando las cosas no marchan aquí como quisieran.
Indigna que
se trate así a una organización y un sector que se
sienten orgullosos del respeto de la Revolución a la integridad
física y moral de los trabajadores de la prensa. Recordemos
de paso algo que se silencia: el último periodista asesinado
en Cuba por ejercer su deber de informar fue el ecuatoriano Carlos
Bastidas, a quien la policía de Batista mató en La
Habana el 13 de mayo de 1958.
Tomando un despacho
de DPA como fuente, y bajo el título de "La mordaza
que Fidel le puso a la prensa en Cuba empieza a aflojarse",
la Agencia Federal de Noticias, de Argentina, identificada por las
siglas DERF, selecciona frases de opiniones tomadas de Juventud
Rebelde de cuatro galardonados este año por la UPEC con el
Premio José Martí por la obra de la vida. ¿Quiénes
son estos periodistas que comienzan a hablar un poco al aflojárseles
la mordaza?
Antonio Moltó,
quien conduce con total libertad y sin interrupción desde
hace 14 años el programa Hablando Claro, de Radio Rebelde,
donde se señalan y critican diariamente negligencias de instituciones
que la población denuncia.
Omar George,
periodista de televisión, un ejemplo para sus colegas cienfuegueros
y de todo el país, porque ha sido un profesional que siempre
dice las cosas por su nombre de manera seria, franca y responsable.
Juana Carrasco,
mujer laboriosa e insobornable, de méritos excepcionales,
que labora en Juventud Rebelde, diario que, a propósito,
publica desde hace 10 años una sección de cartas,
donde es común el emplazamiento a funcionarios y organismos
que no hacen bien las cosas.
Y Hugo Rius,
profesor y colega de Prensa Latina, corresponsal en Naciones Unidas,
en Nueva York, única acreditación autorizada a periodista
cubano en Estados Unidos, y a quien se prohíbe reportar o
comentar cualquier noticia que ocurra fuera del edificio de la ONU.
No ha sido precisamente una mordaza fidelista la sufrida por él
durante años en el paraíso de la libertad de prensa.
Pero lo que
hizo el pasado día 15 "La Voz de Galicia" con el
crédito de su corresponsal en La Habana, es una desvergüenza
total. Simplemente inventó unas declaraciones al Presidente
de la UPEC. Veamos.
Anuncia el título:
"La prensa castrista comienza a criticar la situación
en Cuba". Agrega el sumario: "La Unión de Periodistas
del país caribeño propone que se elimine la censura".
Y dice el primer párrafo: "Escuchar a alguien como Tubal
Páez, presidente de la Unión de Periodistas de Cuba,
hablar en la televisión cubana de la necesidad de eliminar
la censura, era algo impensable hace poco tiempo. Sin embargo, hechos
como este dan la medida de los aún tímidos pero al
parecer firmes cambios que comienzan a vislumbrarse en los medios
de prensa cubanos".
Toda una rebelión.
Cizaña pura y descarnada para distorsionar la realidad e
incomodar a los abnegados periodistas cubanos y a su organización
social cuya trayectoria revolucionaria se verifica no en panfletos
y actos de fe sino en el sacrificio cotidiano.
Título,
sumario y texto inicial son dignos de estudiarse en cualquier escuela
de Periodismo, dada la cantidad de veneno que puede concentrarse
en tan corto espacio. ¿Record Guiness? Es probable.
La prensa en
Cuba es castrista. O sea, no pertenece a las organizaciones de masas
y sociales, el Partido, el Gobierno, los territorios, las instituciones
Es de Castro. Y "comienza a criticar". Antes no criticaba,
ahora sí. Con Fidel no, con Raúl sí.
"La Unión
de Periodistas del país caribeño propone que se elimine
la censura".
Sobre eso vendría
bien un emplazamiento público al diario gallego y a la corresponsal
en Cuba a que citen dónde, cuando, quien y en qué
lugar la UPEC ha hecho tal propuesta.
"Escuchar a alguien como Tubal Páez, presidente de la
Unión de Periodistas de Cuba, hablar en la televisión
cubana de la necesidad de eliminar la censura era impensable hace
poco tiempo." Mentira completa. Jamás he hecho tal declaración
ni nada parecido en la televisión cubana ni en ningún
otro medio. Obsérvese que se deja caer, así, que pertenezco
al núcleo duro, intransigente a los cambios, a los inflexibles
y los rígidos, de quienes no podía esperarse que cambiaran
hace poco tiempo (se deja caer, como al descuido, la especie de
antes de Raúl). Impensable en mi, a menos que se me tome
por un oportunista.
"
en
la televisión cubana". Aquí hay mala leche o
quizás una reacción de intolerancia política
por mi denuncia reciente en la Mesa Redonda al gran desembarco inversionista
de empresas mediáticas españolas en América
Latina, para fusionar, todavía más, el control de
la opinión en la región del mundo donde peor se distribuye
la riqueza y donde los pueblos se rebelan ante el saqueo de siglos.
Sigamos releyendo:
"
los aún tímidos pero al parecer firmes
cambios que comienzan a vislumbrarse en los medios de prensa cubanos."
Pero la corresponsal nos deja en un limbo. Aquellos cambios que
calificó de "impensables" no pasan de ser "tímidos";
son firmes pero solo "al parecer"; y "comienzan a
vislumbrarse", no se definen claramente todavía. Además
de oportunismo hay flojera. No servimos para nada.
Reafirmo que
las declaraciones atribuidas a mi persona por "La Voz de Galicia"
son una mentira total, un embuste grosero dirigido a engañar
a la opinión pública, y a herir a los periodistas
cubanos cuando celebraban su día y se dedican de manera seria
a debatir, examinar y hacer propuestas para el mejor desempeño
de su labor.
La adjudicación
de nuevos significados a las palabras es un rasgo característico
de la imposición de pautas ideológicas propias del
modelo hegemónico excluyente. Un ejemplo es el término
"censura", que según nuestros adversarios es una
práctica en nuestra prensa.
La censura,
es una medida de excepción que impone un gobierno mediante
la designación de un censor en cada órgano de prensa
quien debe aprobar lo que se publica. El general Fulgencio Batista,
por ejemplo, la decretó varias veces para tratar de impedir
la denuncia de sus crímenes y el conocimiento público
de la lucha contra la tiranía en la Sierra Maestra y en las
ciudades de la Isla.
Asumir ese término
profundamente engañoso, significa identificar al tirano con
la Revolución que nos libró del horror batistiano;
infiere que quienes ejercen cualquier función de edición
o dirección de la prensa en Cuba son como los militares de
la dictadura, y los periodistas un rebaño que acepta dócilmente
esa humillación.
Ni siquiera
es adecuada esa palabra para calificar el control de la información
en la prensa capitalista. No hace falta enviar a nadie a meter las
narices en las redacciones. Las mentiras para lanzar la agresión
contra Iraq son una prueba de la armonía feliz entre la maquinaria
belicista del sistema y los grandes medios, donde tienen acogida
los altos oficiales, no como censores sino como apologistas de las
armas y la guerra. Las excepciones, si se dan, confirman la regla.
Para castigar
a los cubanos y ponernos de rodilla por haber escogido un camino
independiente se destinan cuantiosos recursos y decenas de millones
de dólares. Las campañas de mentiras son parte de
las agresiones que durante medio siglo enfrenta nuestro pueblo noble
y heroico, que necesita trabajar y defender sus ideas en paz. Sin
embargo, a ese derecho, como vemos, no pueden aspirar tranquilamente
el pueblo cubano, ni los periodistas dentro de él. Pero paz
y tranquilidad son palabras que no venden. Hay que calentar, pues,
la situación para que el mercado de las noticias se reanime
y ofrezca dividendos.
En el mundo
de hoy, el tráfico de mentiras es intenso, como el de las
drogas, las armas y los seres humanos. Los hilos que los conducen
parten de un mismo lugar, precisamente donde duelen mucho ciertas
reflexiones que parten desde trincheras opuestas. No es gratis el
fuego que se hace sobre nuestras posiciones. Por eso, debe ser respondido.
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