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TELEFONOS
SATELITALES
DE ALTOS JEFES GUERRILLEROS
PODRIAN HABER SIDO PROGRAMADOS
ANTES DE SU ADQUISICION
POR LAS FARC
Por Ricardo Mazalán
AP
Infosearch:
Máximo Tomás
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Marzo 3, 2008
En tiendas de
Miami, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) adquirieron
teléfonos satelitales y otros equipos de comunicación
que fueron usados durante unos cinco años para coordinar
intercambios de cocaína por armas, así como el desplazamiento
de rehenes norteamericanos en poder de la organización, según
un encausamiento revelado la semana pasada en Washington.
La intervención
de las llamadas a través de los equipos comprados en Estados
Unidos habría permitido a las autoridades federales y de
Colombia asestar lo que se considera que ha sido el golpe más
duro a la red de apoyo logístico de las FARC.
El golpe fue
el preámbulo de la muerte del segundo al mando de las FARC,
Raúl Reyes, en una confrontación el jueves al sur
del país.
Unas 39 personas
fueron arrestadas en Colombia hace dos semanas, de las cuales nueve
están pedidas en extradición.
La imputación
federal señala como acusados de apoyar a un grupo terrorista
a 11 cabecillas y colaboradores de las FARC, pero no identifica
a la persona que cooperaba desde Miami en la compra de teléfonos
satelitales y otros aparatos. Tampoco se dio a conocer el nombre
de las empresas que vendían los equipos.
Entre el contacto
en Miami y la FARC se generó tal confianza que algunos de
los pedidos los hacía directamente la coordinadora de logística
del Frente Uno, Nancy Conde Rubio. Conde, quien fue capturada en
Colombia el pasado 2 de febrero, llegó incluso a llamar al
contacto en Miami para pedirle ayuda en cuestiones técnicas.
Como ramificación
de esta operación, en Colombia fueron detenidos dos médicos
especialistas, un optometrista cubano residenciado en ese país
y numerosos enlaces de una red de suministro de medicinas y anticonceptivos
para las FARC, segun informó el Departamento Administrativo
de Seguridad (DAS).
La acusación
en Washington está directamente relacionada con los cargos
que le fueron formulados en otra causa a José María
Corredor Girardot, alias El Boyaco, identificado como el hombre
clave de las FARC en Venezuela para el envío de cocaína
y la compra de armas.
Corredor escapó
de una prisión venezolana en junio del 2005, lo cual generó
denuncias del propio gobierno venezolano de que el narcotraficante
sobornó a oficiales de la Dirección de Servicios de
Inteligencia y Prevención (DISIP) encargados de su custodia.
Junto a Corredor
fueron además acusados en Estados Unidos el presunto narcotraficante
brasilero Carlos Iván Mendes Mesquita; y los pilotos Willian
Howard Ogle, brasilero, y Sandro Enrique Ercoli García, venezolano.
Los teléfonos
satelitales parecen ser el talón de Aquiles de las FARC.
En el 2001, un informante de la Agencia Contra las Drogas (DEA)
logró vender cuatro de ellos a guerrilleros de la misma
organización.
La DEA preparó
los aparatos antes de entregarlos en Panamá, lo cual
le permitió a la entidad escuchar numerosas conversaciones
que fueron citadas como respaldo de una instrucción de cargos
contra siete altos líderes de las FARC y otros 43 comandantes
por tráfico de drogas.
Esta vez, según
la acusación, la opción satelital surgió en
mayo del 2003 cuando Corredor introdujo en la organización
un intermediario que se convirtió en el puente del equipo
logístico del Frente Uno de las FARC (dirigido por Eduardo
Antonio Aguilar Ramírez y Conde), con el mundo de las comunicaciones
modernas.
El Frente Uno
de las FARC está a cargo de un grupo de rehenes canjeables,
entre quienes se encuentran tres contratistas estadounidenses secuestrados
en febrero del 2003.
El responsable
del movimiento y vigilancia de los secuestrados de este frente es,
según la acusación, Alexander Farfán, alias
Enrique Gafas.
El primer negocio
de las FARC con las tiendas de Estados Unidos registrado en la acusación
se concretó en marzo del 2005 cuando Conde recibió
dos radios de dos bandas de alta frecuencia.
Un mes después
Conde obtuvo un teléfono celular y tarjetas SIM (dispositivos
de memoria para usar en diferentes teléfonos celulares).
En mayo, las FARC recibieron otro teléfono satelital comprado
en Miami y a partir de ese punto las adquisiciones se fueron ampliando
a equipos de localización como GPS y compases, así
como transmisores y antenas.
El propio Corredor
se convirtió en cliente de los satelitales al encargar dos
de ellos junto con dos computadores.
Casi todas las
conexiones a las que hace referencia la acusación pasaban
por una central telefónica a cargo de dos mujeres identificadas
como Ana Isabel Peña Arévalo y Luz Mery Gutiérrez.
Ambas fueron acusadas en el pliego de cargos.
La agitada central
telefónica clandestina estaba situada en Villavicencio, una
ciudad al oriente de Colombia, capital del Departamento del Meta,
donde las operadoras recibían órdenes de comunicarse
con otros enlaces para coordinar envíos de armas, drogas,
combustible y material de intendencia.
La acusación
también cita conversaciones a través de teléfonos
satelitales, lo cual permite deducir que hay probabilidades de
que los aparatos hayan sido manipulados antes de su venta a las
FARC.
En una de esas
charlas se escucha al enlace José Fernando Romero Mejía,
alias La Negra, comentar que está esperando la llegada de
''300 unidades de semillas'', lo que fue interpretado por los investigadores
como 300 cajas de munición.
Antes de presentar
al intermediario de las comunicaciones, Corredor ya se había
ganado la confianza de las FARC a través de varios negocios
de intercambio de drogas por armas.
En el 2002,
el presunto narcotraficante le envió al Frente Uno 70 rifles
AK-47 que llegaron a una pista clandestina en la población
de Pacoa, Departamento de Amazonas, al sur de Colombia. Los envíos
se repitieron en los meses siguientes.
Corredor se
refugió en Venezuela donde obtuvo una cédula de ese
país bajo el nombre de Andrés Yanave Guachupiro.
Desde Venezuela coordinaba vuelos de cocaína que salían
de pistas aéreas controladas por las FARC en las poblaciones
de Cururu y Pacoa, en el Departamento de Amazonas. La cocaína
era enviada a Brasil, Estados Unidos y Europa.
La red sufrió
un importante revés el 24 de septiembre del 2003, cuando
las autoridades de Brasil confiscaron 200 kilogramos de cocaína
en un avión que había salido de Colombia bajo el mando
de Ogle. De acuerdo con la acusación, que cita como fuente
al propio Ogle, el cargamento fue coordinado por Corredor y Luis
Alfredo Nañez Duarte, también acusado en Estados Unidos.
Nañez
fue detenido por oficiales de la policía brasilera en el
aeropuerto de Sao Paulo el 23 de abril del 2003 y tres horas después
liberado. En septiembre del año siguiente fue capturado en
Venezuela a solicitud de Estados Unidos, que lo pidió en
extradición.
Corredor también
cayó. Oficiales de la Guardia Nacional de Venezuela, asesorados
por un agente de la DEA, según un documento judicial venezolano,
detuvieron al presunto narcotraficante de las FARC el 1ro. de octubre
en el bar del Hotel Tamanaco, de Caracas.Tenía $1,000 en
efectivo y una tarjeta débito del Banco Guayana. Al ser abordado
presentó su identidad falsa a nombre de Yanave.
El detenido
fue llevado a los calabozos de la DISIP, pero en junio del 2005
se fugó con la ayuda de algunos funcionarios de ese organismo,
según la fiscalía venezolana. El director de la DISIP,
Miguel Rodríguez, fue destituido y tres funcionarios de la
entidad fueron imputados por ``facilitación de fuga y otorgamiento
no autorizado de permiso''.
A juzgar por
la descripción de los hechos en el encausamiento de Estados
Unidos contra la red logística de las FARC, Corredor continuaba
manejando su negocio desde la prisión, pues la fecha de al
menos uno de los envíos de armas para el grupo rebelde en
el 2004 coincide con la época en la que estaba privado de
la libertad en Venezuela.
Otro golpe fuerte
para la estructura de las FARC, según la DEA, fue el arresto
en Paraguay de Iván Carlos Mendes Mesquita, ciudadano brasilero
que se estableció en la ciudad de Carmelo Peralta, al norte
de Paraguay, para suplir a narcotraficantes brasileros con cocaína
despachada por las FARC.
Autoridades
paraguayas arrestaron a Mendes en noviembre del 2004 y lo extraditaron
a Estados Unidos.
La misma suerte
corrió Ogle, quien fue extraditado por el gobierno de Brasil.
El 11 de octubre
del 2006 una fuerza conjunta del ejército y la policía
de Colombia capturaron a Corredor en la selva colombiana.
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