DECISION DE POSTERGAR
CONGRESO DEL PARTIDO
ABRE EL CAMINO
PARA UNA NUEVA PURGA
MAS PROFUNDA
A TRAVES DE LA
"CONFERENCIA NACIONAL"




La Conferencia Nacional -engendro controlado por el raulismo-
se organizará en un plazo "relativamente breve"
y será el instrumento controlado por los generales-empresarios
para
renovar el Comité Central, el Buró Político
y el Secretariado del PCC --único partido de este país--,
entidades responsables de continuar y culminar
la preparación del VI Congreso






Por Patricia Grogg
La Habana
IPS
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José F. Sánchez
Analista
Director
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Agosto 14, 2009



- Fidel Castro, celebró este jueves 83 años de vida, el cuarto cumpleaños que pasa alejado del poder por una enfermedad que, a la larga, le ha permitido mantenerse al tanto de los sucesos nacionales e internacionales, sin involucrarse en la política cotidiana.

De gobernar se encarga su hermano menor Raúl Castro, de 78 años, elegido presidente del Consejo de Estado en febrero de 2008. Pero el mayor de los Castro conserva el cargo de primer secretario del gobernante Partido Comunista de Cuba (PCC), y muchos de sus allegados siguen llamándole "comandante en jefe".

Pocos dudan del peso de su influencia en la vida del país, en una certeza que parte quizás del propio Raúl Castro, quien al asumir la Presidencia pidió ante el parlamento se le permitiera continuar consultando "al líder de la Revolución" las decisiones trascendentes.

El escaño de Fidel Castro en la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento) tampoco ha sido ocupado. La silla en la que durante años se sentó en las reuniones ordinarias y extraordinarias de ese "órgano supremo del poder del Estado" permanece vacía. "Fidel es insustituible y el pueblo continuará su obra cuando ya no esté físicamente", aclaró Raúl Castro.

Los dos dirigentes parecen compartir similares preocupaciones por el rumbo de la Revolución cuando la generación que la llevó al poder y la comanda hasta hoy ya no esté. Si en noviembre de 2005 Fidel Castro advirtió que ese proceso podría destruirse por sus propias debilidades, Raúl se muestra decidido a hacer todo lo posible por evitarlo.

"Este país puede autodestruirse por sí mismo; esta Revolución puede destruirse, los que no pueden destruirla hoy son ellos (Estados Unidos), nosotros sí, nosotros podemos destruirla, y sería culpa nuestra", dijo Fidel Castro en noviembre de 2005, cuando habló unas seis horas ante un auditorio de jóvenes universitarios.

Fidel Castro delineaba una campaña contra la corrupción, para frenar el desvío de recursos estatales, los robos en las empresas y el abuso de poder, entre otros delitos.

Meses después, el 31 de julio de 2006, el hombre que llevó las riendas del país durante casi medio siglo anunciaba su retiro temporal, para recuperarse de una complicada cirugía y designaba a Raúl Castro, segundo en la línea de sucesión, presidente provisional.

Raúl Castro comenzó aun desde el interinato a poner orden en el país. Entre sus primeras medidas figura un decreto con un nuevo régimen disciplinario para dirigentes y funcionarios, con sanciones tanto para ausencias y llegadas tarde injustificadas como para la pérdida o robo de bienes estatales.

En un paso considerado clave para avanzar en la institucionalidad, el parlamento aprobó el 30 de julio de este año la ley de Contraloría General de la República, órgano encargado de supervisar y auditar los recursos estatales aun en los más altos niveles de gobierno.

Tras la decisión de postergar el VI Congreso del PCC, que estaba previsto para el segundo semestre de este año, las miradas se han vuelto hacia la Conferencia Nacional de la organización que se organizará en un plazo "relativamente breve", según Raúl Castro, su segundo secretario.

Esa conferencia deberá renovar el Comité Central, el Buró Político y el Secretariado del PCC --único partido de este país--, responsables de continuar y culminar la preparación del Congreso, que en su sexta edición será "probablemente" el último que encabece la dirección histórica de la Revolución, indicó el mandatario en una reunión en la que se decidió el aplazamiento.

Tan abultada agenda y las severas dificultades de la economía cubana, que debió bajar de seis a 1,7 por ciento su expectativa de crecimiento para este año, recaen por entero en el presidente, en tanto su hermano se mantiene activo y presente con sus columnas de opinión, dedicadas sobre todo a temas internacionales.

 

 

 

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