una entrevista al canta-autor colaboracionista
SILVIO RODRÍGUEZ
"NO SE NOS DEJA
VIVIR EN PAZ"
Rodríguez estará presente el próximo 20 de septiembre
en el llamado "Concierto por la Paz".
Por Fernando Ravsberg
BBC Mundo
La Habana
Infosearch:
José F. Sánchez
Analista
Director
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Agosto 26, 2009
Silvio Rodríguez,
uno de los más importantes cantautores de Cuba, participará
en el concierto que Juanes realizará en La Habana el próximo
20 de septiembre.
Su identificación
con los postulados de la Revolución Cubana lo sitúan en
el centro de las críticas de quienes se oponen a tal evento.
El artista aceptó
responder por escrito 10 preguntas de BBC Mundo sobre el tema.
¿Qué
objetivo persiguen?
Se trata de un concierto
por la paz. Vi lo que hicieron en la frontera con Venezuela y me pareció
positivo.
Mucho más
porque se trataba de artistas que suelen moverse en un circuito de modas
y canciones generalmente ajenas a los reclamos sociales.
De cierta forma
parecía que estaban tomando conciencia de que el arte puede contribuir
a mejorar el mundo.
¿Por qué
en Cuba?
Según declaran
los artistas que lo proponen, el concierto se hace aquí porque
en Cuba no hay paz. Esta afirmación yo la reinterpreto porque
Cuba es uno de los países más tranquilos del mundo.
Entonces creo que
lo que quieren decir es que no se nos deja vivir en paz, como queremos,
y visto así estoy muy de acuerdo con ellos.
¿Por qué
elegir la Plaza de la Revolución y cómo consiguieron tan
difícil permiso?
Juanes desea la
Plaza de la Revolución porque allí está Martí,
que es un símbolo admirable para todos los cubanos, o al menos
para casi todos.
Yo creo que el permiso
lo dieron porque el propósito es noble: hacer un concierto "blanco",
como dice Juanes, sin ideologías, unificador, donde primen la
comprensión y el amor por sobre cualquier otra cuestión.
¿El gobierno
cubano vetó a alguno de los artistas que propusieron?
En la única
reunión que estuve no escuché vetos, aunque sí
preocupación por declaraciones muy subjetivas sobre la realidad
cubana.
Digo subjetivas
porque son personas que sólo conocen de Cuba lo horrendo que
los enemigos de la Revolución cuentan, nunca han visitado a nuestro
país.
Pero si mi presencia
fuera un obstáculo para que se dé el concierto, con mucho
gusto cedo mi lugar a algo mejor. Es más: me atrevo proponer
a "La Colmenita" (compañía teatral cubana conformada
por niños)
Algunos exiliados sostienen que no puede haber un concierto apolítico
si tú y Amaury Pérez participan.
Esa es una tesis
de algunos ideólogos contrarrevolucionarios. Yo lo que veo es
que quienes están tratando de politizar el concierto son ellos.
Y además
de la forma más grosera posible. Pero si mi presencia fuera un
obstáculo para que se dé el concierto, con mucho gusto
cedo mi lugar a algo mejor. Es más: me atrevo proponer a "La
Colmenita" (compañía teatral cubana conformada por
niños).
Otros dicen oponerse
porque también el gobierno prohíbe la entrada al país
de artistas cubanos. ¿Qué opinas tú de estas prohibiciones
de uno y otro lado?
Creo que una cosa
es el concierto y otra las prohibiciones. También creo que mientras
más tiempo pasa, cualquier prohibición, del lado que sea,
se hace más insostenible.
Una exigencia irrespetuosa
de las autoridades de cualquier país no puede esperar otra respuesta
que el desdén.
Habría que
ver qué pasa si un artista decide alguna vez visitarnos para
constatar con sus propios ojos, y con su corazón, el drama y
la alegría que se viven en Cuba a la vez. Yo no creo, y no deseo,
que a alguien que venga con el legítimo deseo de informarse le
cierren la frontera.
¿Es verdad
que en Cuba está prohibido oír a Julio Iglesias, Willy
Chirino, Celia Cruz, Gloria Stefan u Olga Guillot?
Yo también
estuve prohibido y aquí estoy. No me dio la gana de dejarle el
país a los cretinos.
Una cosa es lo que
decide un gelatinoso director de emisiones y otra lo que es política
nacional. Tú sabes bien que, al margen de la radio, el cubano
escucha de todo y ningún aparato oficial se mete eso.
Una cosa es lo que
decide un gelatinoso director de emisiones y otra lo que es política
nacional. Tú sabes bien que, al margen de la radio, el cubano
escucha de todo y ningún aparato oficial se mete eso.
Si por mi fuera, aquí se escucharía de todo. Pero lo que
no se suele expresar es que mucho pueblo cubano se indignaría
al escuchar ofensas a sus líderes o a los ideales por los que
viene luchando y padeciendo desde hace medio siglo.
¿Es la
intolerancia una característica del cubano?
La intolerancia
funciona de una forma con los prejuicios y de otra con los principios.
Como idea general, la tolerancia es muy bonita y de hecho se ha convertido
en una consigna occidental, pero recuerda que no es fácil tolerar
lo que nos ofende en lo más profundo.
¿Es posible
un diálogo entre los artistas que apoyan la Revolución
y los que se declaran anticastristas en el extranjero?
Yo he sido capaz
de trabajar y de convivir muchos años con personas que no piensan
igual a mí; incluso he peleado contra la intolerancia burocrática
para que esas personas ejerzan sus derechos ciudadanos.
Tengo familiares
y amigos que se han ido; los quiero estén donde estén.
Entre ellos hay trovadores, músicos y artistas que viven en Miami
y en otros lugares del mundo.
Jamás he
tenido problemas de diálogo con ellos. Por mi propia experiencia
creo posible ese diálogo, siempre que lo presida la consideración
al otro y que no haya ofensas. Habría que empezar por eso mismo:
por eliminar tanto adjetivo infame y mucha mentira burda que anda en
circulación.
¿Qué
piensas de los cubanos que boicotean el concierto desde Miami?
Reflejan el miedo
a que se compruebe que el mito de la Cuba martirizada que han prefabricado
se desmorone. Reflejan el miedo a que avancen las relaciones con Estados
Unidos y se les esfume el negocio bien remunerado de algunos. Los cuatro
gatos que comercian con el dolor de los cubanos y poseen el poder mediático
tienen miedo de abrir puertas y ventanas. Y la mayoría deseamos
que eso suceda, aunque implique riesgos.
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