Para Herta
Müller la literatura
es un una causa política


HERTA MULLER:
LO MAS IMPORTANTE PARA MI:
"EL QUE LA DESTRUCCION SISTEMÁTICA
Y PLANIFICADA
DE LAS PERSONAS"
SEA UN TEMA
QUE RECIBA ESTE PREMIO


Müller habló de lo que considera
la humillación última
de quienes sufren las dictaduras:
“cuando uno ya
no tiene esperanza, ni miedo, muere”.



Dpa
Estocolmo
Infosearch:
Ilie Cristescu
Jefe de Buró
Europa Oriental
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Diciembre 9, 2009


 

. “Lo más importante para mí es que un tema reciba este premio: la reflexión en torno a la destrucción sistemática y planificada de las personas”, afirmó la premio Nobel de Literatura 2009 Herta Müller en entrevista con la prensa.

Pocas veces los galardonados con un Nobel se toman su comparecencia en la pomposa gala de Estocolmo como un “trabajo” con el que hay que cumplir, como con tantos otros. Pero eso es lo que hizo la berlinesa de origen rumano, mostrándose convincente ante el público escandinavo y abordando sin rodeos sus grandes temas literarios y políticos. Pero esto es lo que ha hecho la berlinesa de origen rumano Herta Müller en vísperas de la celebración en la capital sueca, mostrándose convincente ante el público escandinavo y abordando sin rodeos sus grandes temas literarios y políticos.

Dos días antes de recibir el Nobel de Literatura, Müller ofreció una conferencia en la Bolsa de Estocolmo, como siempre vestida de negro, y leyó su texto "Jedes wort weiss etwas von Teufelkreis" (cada palabra sabe algo sobre el círculo vicioso). Con su hermoso lenguaje sin filigranas, a veces con sorprendentes creaciones de palabras, Müller habla de algunas desconsoladoras experiencias propias cuando se resistió a ser reclutada por los servicios secretos rumanos.

Durante su conferencia de prensa, la autora condenó sin reparos que en Rumania antiguos líderes comunistas vivan al margen de la polémica. Y habló del consuelo que sintió en 2006 su amigo y escritor Oskar Pastior a quien cuando estaba muriendo de hambre deportado en un gulag estalinista una mujer rusa le dio un plato de sopa caliente y el cuaderno de su hijo, fallecido en la guerra. Pastior, cuya deportación es el eje central de la última novela de Müller, "Atemschaukel", conservó el cuaderno hasta su muerte como si fuera una reliquia.

Müller habló de lo que considera la humillación última de quienes sufren las dictaduras: “cuando uno ya no tiene esperanza ni miedo, muere”.

La autora condenó sin reparos que en Rumania antiguos líderes comunistas vivan al margen de la polémica.

Una periodista china le preguntó su opinión sobre la evolución del régimen de Pekín, y Müller no dudó en responder: “lo que sucede allí no tiene nada que ver con la democracia”.





 



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