|
LA DICTADURA SE PREPARA
PARA
CONTROLAR
POTENCIALES ESTALLIDOS DE PROTESTAS
ANTE MEDIDAS ANTICRISIS
A través de los CDR el régimen informará
a los once millones de cubanos
de que «vienen medidas muy fuertes».
Milagros L. de Guereño
Corresponsal
La Habana
El
Correo de Viscaya
España
Infosearch:
Fidel Nuñez
Analista
Jefe de Buró
Latinoamérica
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Noviembre 10, 2009
Raúl Castro se ha tomado su tiempo para poner en marcha «cambios
estructurales y de concepto» pero ya han llegado. La libreta de
racionamiento, por ejemplo, tiene los días contados. Es previsible
que su desaparición, asumida por los cubanos, genere conflictos,
pero también la adopción de otras medidas, como la unificación
de la moneda. Para frenar el impacto, el Gobierno ha pedido a
los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) que preparen
a los vecinos para los tiempos duros que vienen.
Concretamente los CDR, la mayor organización del país
que funciona a través de los barrios, ha comenzado a informar
del plan del hermano de Fidel Castro, a quien sustituyó en la
presidencia del Gobierno en 2008, para sacar a la isla comunista de
la crisis económica sin variar sus fundamentos políticos.
Advierten a los once millones de cubanos de que «vienen medidas
muy fuertes». En menos de una semana se venderán libremente
los chícharos (guisantes secos), las patatas, el café,
y muy pronto le tocará el turno al pan. Se supone que hasta
diciembre salgan la docena de productos básicos que quedan.
«Aquí se da lo mismo al que trabaja y al que no trabaja,
pero eso debe cambiar y cada uno debe sudar lo que va a comer»,
confiesa un cederista.
Los CDR también deben preparar un censo con la situación
laboral de los residentes de entre 14 y 65 años e incrementar
la vigilancia para evitar que se cometan ilegalidades, como alquilar
habitaciones sin licencia estatal, o vender alimentos en el mercado
negro. El Gobierno es consciente de que el salario medio de un obrero
no alcanza «para una pareja y mucho menos para una familia».
Para compensar el aumento de los precios que tendrán los alimentos
liberados se va a subir los sueldos.
Para facilitar un poco la vida a las amas de casa, se van a abrir más
puntos de venta. Sin embargo, el Estado regulará la cantidad
que podrá comprar la gente para evitar el acaparamiento y
la posible reventa.
Cambios profundos
Desde fuera, las medidas pueden parecer menores, pero implican un cambio
conceptual profundo. Éstas y otras de tintes consumistas
adoptadas en meses pasados son gestos que confirman la voluntad del
general Raúl Castro de profundizar las reformas sin renunciar
al régimen político comunista. También ayudaría
a la UE a suspender la posición común que tanto irrita
a Cuba y que obstaculiza las relaciones plenas al vincularlas a los
avances democráticos.
El comisario europeo de cooperación, Karel de Gucht, que concluyera
recientemente una visita de cinco días a la isla, comentó
después de entrevistarse con Castro que la Unión necesitaba
de Cuba «gestos que deben hacerse con respecto a los derechos
fundamentales».
|