El caso del 'Arctic Sea' se enturbia.
El secuestro no habría sido obra de piratas
sino una operación
del servicio secreto israelí, el Mosad
CRECE
HIPÓTESIS
DE QUE NAVÍO RUSO
LLEVABA
ARMAS A IRÁN
SECUESTRO HABRÍA SIDO
UNA OPERACIÓN DEL MOSAD
El periodista
ruso que denunció
la desaparición del navío
tras amenzas de muerte,
huye de su país
Por Rodrigo Fernández
Moscú
Rusia
El País
España
Infosearch:
Máximo Tomás
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Septiembre 7, 2009
La historia
del navío ruso Arctic Sea es cada vez más rocambolesca.
El periodista Mijaíl Voitenko, editor de una revista del sector
marítimo, ha abandonado Rusia con rumbo a Turquía por
haber recibido, según denuncia, amenazas de muerte. Voitenko
fue quien desveló la misteriosa desaparición del buque
en las aguas del Atlántico -estuvo 'perdido' desde el 24 de julio
hasta el 16 de agosto- y uno de los primeros periodistas que dijo que
el navío, que oficialmente transportaba madera por valor de 1,3
millones de euros de Finlandia a Argelia, llevaba armas.
"Mientras esté
fuera de Rusia me siento seguro. Al menos ellos no podrán llevarme
de vuelta y encerrarme", dijo Voitenko a la BBC en conversación
telefónica desde Estambul. El redactor jefe del boletín
marítimo Sovfrakht ha explicado que las personas que están
implicadas en el turbio asunto del navío están enfadadas
con él porque ha hablado del tema del contrabando públicamente.
Cree que las amenazas contra él proceden del servicio secreto
ruso.
La tesis de que
el Arctic Sea llevaba armas se ha visto reforzada en los últimos
días a medida que ha cobrado fuerza la especulación de
que el secuestro no fue obra de piratas comunes sino una operación
del servicio secreto israelí, el Mosad. Se ha publicado que
los israelíes asaltaron el barco para impedir que el cargamento
de armas llegara a Irán.
La primera persona
que apuntó a la posibilidad del tráfico de armas en este
caso fue la periodista y novelista Yulia Latínina, en un artículo
publicado en la revista quincenal Nóvya Gazeta. Decía
en aquella ocasión: "Supongamos que el Arctic Sea llevaba
armamento o material nuclear, algo producido en Rusia y destinado a
nuestros pacíficos aliados como Siria o Irán. En ese
caso, el más probable interceptor del navío es Israel,
y la historia del secuestro de los piratas del 'pacífico carguero'
nos recuerda la del bombardeo israelí de 'un par de edificios
abandonados' en el desierto sirio hace unos dos años".
Recientemente, el
almirante Tarmo Kouts, relator de la Unión Europea sobre piratería
y ex comandante de las Fuerzas Armadas de Estonia, también cree
que el Arctic Sea "fue interceptado por agentes al servicio
de Israel".
Lo más
curioso es que Rusia parece no estar en contra de que se divulgue
esta versión. Al menos Komosomólskaya Pravda, diario muy
popular y que no hace nada que pueda irritar al Kremlin, publicaba la
semana pasada una entrevista con un presunto capitán de navío,
adscrito al Estado Mayor de la Armada y supuesto participante en las
búsquedas del Arctic Sea, de la que se desprendía que
este barco llevaba armas y que posiblemente los piratas estuvieran al
servicio de Mosad. Cuando el periodista le preguntó si el buque
transportaba, además de madera, drogas o armas, el anónimo
capitán responde que "la versión de las drogas
fue desechada desde el comienzo de la investigación". "¿Quedan
las armas?", se interesa el reportero. "Sí, armamento",
respondió el marino.
Komsomólsakya
Pravda supone que podrían ser sofisticados lanzamisiles S-300,
pero el capitán le explica que eso sería imposible de
ocultar en el carguero. Ahora bien, "podrían ser misiles
para las lanzaderas S-300, bombas 'inteligentes' o misiles de otro tipo,
por ejemplo X-55", señalaba el oficial. Lo que no explicaba
el capitán es para qué querría Irán misiles
para unas lanzaderas que no tiene. ¿O es que los ayatolás
ya poseen este sofisticado armamento?
Hace dos días,
Yediot Ajronot, el periódico de mayor difusión en Israel,
daba en portada la noticia de que "piratas enviados por Mosad se
apoderaron en alta mar del Arctic Sea". A favor de esta versión
hablaría, según sus partidarios, la visita que el presidente
Simon Peres realizó en Sochi a su homólogo Dmitri Medvédev
inmediatamente después de que el Arctic Sea fuera hallado y abordado
por los buques de la Armada rusa.
El capitán
entrevistado por Komsomólskaya Pravda asegura que Rusia le pidió
a la OTAN y a los países europeos que no intervinieran en el
asunto del Arctic Sea. Pero nadie es capaz de explica por qué
Europa supuestamente encubrió un contrabando de armas destinado
a un país como Irán, contra el que hay sanciones internacionales.
Porque lo que sí está claro, es que Europa se hizo
a un lado y dejó todo en manos de los rusos.
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