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FIDEL CASTRO SE SIENTE EN IRAN COMO EN CASA
Por Josép Pernau
Opinión
El Periódico
España
May 11, 2001
Los enemigos de mis enemigos son mis amigos. La máxima ha funcionado a
la perfección y así ha inspirado al comandante Fidel Castro al afirmar que en
Irán se encuentra "como en casa". Si Estados Unidos es enemigo de Irán y lo
es a su vez de Cuba, Irán y Cuba son amigos entrañables. Se ha documentado
un poco sobre el país y ha corrido raudo a abrazar a los ayatolás.
Cuba es una isla caribeña con palmeras, rodeada de aguas transparentes.
Irán, no. En Cuba se come puerco. En Irán lo prohíbe la doctrina islámica. En
Cuba, las mujeres van ligeras de ropa, mientras que en Irán se han de tapar
pudorosamente porque así lo ordena la ley. Las calles de las ciudades cubanas
se llenan a todas horas de un fondo de música marchosa. En las ciudades y
pueblos iranís lo que más se escucha es el canto del muecín llamando a la
oración. Irán es un Estado teocrático, en el que el Corán inspira las leyes. En
Cuba no hay más Dios que la Revolución y las leyes están inspiradas en los
libros de Marx. Y aunque Castro haya depositado una corona en su tumba,
como profeta del antiimperialismo iraní, ya le habría gustado al ayatolá
Jomeini, tener la talla de José Martí.
El comandante dice que en Irán se encuentra como en casa, pero sabe que
no es verdad. Es una frase que gustará mucho a sus anfitriones. Sabe que si su
gente ha aguantado en la isla es porque hay una alegría ambiental, gracias al
carácter de la gente, que compensa de muchas privaciones. Los que se han ido
a Miami lo han hecho porque allí se ha reproducido una pequeña Cuba, con la
esperanza de volver pronto a la auténtica. En el ambiente beato de Irán, el
comandante se habría quedado sin gente y hasta es muy probable que él
mismo se hubiera ido. Uno no se lo imagina vistiendo una túnica.
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