El presidente de Cuba, Fidel Castro, visitó
hoy, martes, la tumba del fundador de la República Islámica,
Ayatolá Jomeini, en homenaje y aprecio al líder de la revolución
iraní, que acabó con la monarquía y desafió al "gran satán", como
se conoce en Irán a EEUU.
Castro viajó al mausoleo de Jomeini, en la ciudad de Quom, a
unos 120 Kilómetros al sur de la capital iraní, después de
entrevistarse con su homólogo iraní, Mohamed Jatami, en el
palacio presidencial de Saad Abad, en Teherán, antigua residencia
de verano del Sha Mohamed Reza Pahlavi, derrocado por la
revolución islámica en 1979.
Jamenei, de quien partió la invitación al presidente de Cuba para
venir a Irán cuando le visitó en La Habana hace siete meses, le
recibió hoy con la máxima solemnidad, reservada para las visitas
más ilustres, y ambos pasaron revista a una guardia de honor
antes de iniciar su primera ronda de conversaciones.
El líder de la revolución cubana llegó anoche a Irán, en la primera
visita que realiza a este país un jefe de Estado de la isla caribeña.
En Quom, una ciudad santa para los musulmanes chiítas, que
constituyen el 95 por ciento de los más de 65 millones de
habitantes de Irán, Castro depositó una corona de flores a los pies
de la tumba de Jomeini, informó la agencia iraní de noticias IRNA.
"Naturalmente esta visita tiene un alto contenido político, y
representa la admiración de Castro hacia Jomeini por su claro
desafío a lo que el líder iraní definía como la arrogancia de
Estados Unidos", dijo a EFE un diplomático latinoamericano en
Teherán, que pidió no ser identificado.
Ya por la mañana, tras entrevistarse con Jatami, Fidel Castro
alabó el papel de la República Islámica en su enfrentamiento al
imperialismo, desde que triunfó la revolución de 1979, y definió al
país como "pionero en la lucha por la independencia y seguridad".
"No he venido por razones comerciales, sino por motivos políticos.
Aquí me siento como en mi propio país", fueron las primeras
palabras del líder cubano ante los periodistas.
El presidente iraní agradeció la visita de Castro y dijo que ambos
países compartían el objetivo común de "un sistema internacional
en el que el derecho a la soberanía y libertad de todas las
naciones sea respetado".
"Nuestra nación siente un gran afecto por el pueblo cubano, y
desde hace 22 años esperábamos la presencia aquí del señor
Castro", añadió Jatami, en referencia al tiempo transcurrido desde
que triunfó la revolución iraní.
Tanto Irán como Cuba sufren un embargo económico y comercial
de Estados Unidos y están incluidos en una "lista negra" de
Washington de siete países que patrocinan el terrorismo, junto a
Libia, Irak, Sudán, Siria y Corea del Norte.
El clímax de la confrontación entre Irán y Estados Unidos se
alcanzó en noviembre de 1979, cuando los estudiantes radicales
iraníes tomaron la embajada estadounidense en Teherán e
hicieron prisioneros a 52 ciudadanos de esa nacionalidad.
La liberación de los rehenes tras 444 días de cautiverio, gracias a
los esfuerzos del antiguo presidente argelino, Cadli Ben Yedid, no
impidió que Estados Unidos continuará considerando a Jomeini
hasta su muerte, en junio 1989, como su enemigo número uno.
Castro, que viaja acompañado de su ministro de Exteriores, Felipe
Pérez Roque, y una numerosa delegación política y económica,
también tiene previsto entrevistarse en los próximos días con el
líder supremo, Ali Jamenei, y con el jefe del influyente Consejo de
Determinación, el ex presidente Hashemi Rafsanyani.
"Las negociaciones entre las delegaciones cubana e iraní
estudiarán, además de la cooperación bilateral, cómo mejorar la
labor del Grupo de los 77 y del Movimiento de Países No
Alineados", informaron representantes diplomáticos de los dos
países.