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LA REVANCHA LA DA CANCHA

Por Celedonio González*
Columnista
La Nueva Cuba
Febrero 27, 2001


Este otoño pasado regresamos a España por el camino de Madrid. Allí, en la capital, pasamos parte del tiempo visitando lugares aledaños que son muy de nuestro gusto: Segovia, Aranjuéz, Toledo. Siempre preocu- pados por el temprano regreso para poder ir al cine y, sobre todo, al teatro. Algo que perseguimos con ardor cada vez que visitamos los madriles. Esta preferencia por los viajes cercanos y los espectáculos no quita para que desde la tribuna insuperable de “La Gran Via”, observemos el paisanaje que puebla la ciudad.

En los primeros viajes pudimos constatar que el paisaje urbano estaba acondicionado con el pintoresquismos de algunos negros procedentes de la Guinea española. En sucesivas y periódicas visitas empezamos a observar un cambio entre la emergente población extranjera: una gran cantidad de chinos se hacía notar por todas partes. Irene, mi amiga, me dijo en tono burlón, que nunca había muerto un chino en Madrid y, me explicó después, “porque los papeles del muerto pasan a manos de los que llegan”.

Siguió decursando el tiempo y notamos una nueva emigración: se trataba de dominicanos, que ya eran tantos que se hacían ver, por dondequiera. Los madrileños empezaban a escasear y la cosa la remató la llegada los musulmanes que traían a cuestas su cultura y religión. El mar en el Estrecho le hacía honor a su nombre y se hacía fácil el viaje, no obstante que muchos murieran en naufragios sin alcanzar las costas españolas.

Pero la vida sigue, y en nuestro último otoño, los indios aimará hicieron acto de presencia con jolongo al hombro y todo. El la casa Parrondo, un restaurán de fuste, nos sirvió el agua una indita de proporciones diminutas y rostro achinado. Que contraste entre ella y el enorme y bigotudo asturiano que hacía las veces de coordinador de meseros y comensales.

Recuerdo que en tiempos pretéritos, la mayoría de las personas nacían y morían en su terruño. Inclusive, los había que nunca habían salido de él. Una vez, para anecdotizar lo que digo, yo andaba mataperreando en mi pueblo y de pronto observé un grupo de personas que seguían a un hombre muy joven: indagando al respecto me dijeron que era que el señor había estado en Costa Rica. Así era el mundo de ayer. En el de hoy, nadie quiere quedarse donde está y como los viajes son tan asequibles, pues todo el mundo se va....

Que este constante movimiento de personas que en grandes cantidades se mudan para otro país; inclusive, sin el consentimiento de éste, sea bueno o todo lo contrario...no lo sé. Pero el otro día leí en la prensa que la señora de Jordi Pujol, Presidente del Gobierno Autónomo catalán, se quejaba de que estas personas (se refería a los musulmanes), querían no sólo imponer su cultura sino también su religión y que a este paso se iba a ver que las catedrales iban a ser sustituídas por mezquitas...

Es como una revancha de la historia: toda esta gente, con la excepción de los asiáticos, fueron conquistadas sus tierras por España; ahora, con la modernidad, les devuelven la pelota y en una extraña maniobra de los tiempos, se inunda la Península en una conquista al revés. ¡Qué cosa!, cómo decía mi hijo cuando niño...



*Celedonio González es un periodista, escritor y novelista cubano, célebre entre la audiencia cubana por sus acertadas notas humorísticas de "Entre Teque y Teque" que se transmitieran por muchos años a través de Radio Martí.





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