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SE RAJÓ JALISCO
Por Celedonio González*
Columnista
La Nueva Cuba
Marzo 5, 2002
Tan recalcitrantes en cuanto a la libre determinación de los pueblos y que el respeto al derecho ajeno es la paz, de repente el presidente de los mexicanos Vicente Fox, tan alto pero sin grandeza, se apea con una solicitud al Estado Totalitario más flagrante de América para que haga uso del suelo patrio (la Embajada de México en La Habana) invadiendo el mismo con tropas karatekas y saque a, como de lugar, a unos cubanos “delincuentes” que se habían refugiado en la patria azteca en una abrupta entrada guagüeril de ignorada maquinación.
En Cuba, se delinque, en los calificados delitos económicos, con absoluta impunidad y en función mayoritaria: lo que pasa es que cuando no son adictos al régimen estos infractores, así como los homosexuales, son etiquetados sin piedad; cuando son lo contrario, no se nota.
Por otra parte el Canciller Jorge Castañeda, zurdo y cantinflesco, hizo una pirueta dialéctica en la que terminó diciendo que la verdadera invitación a la Embajada Mexicana en La Habana era en realidad para María Félix y “El Señor de los Cielos”, por lo que había sido tergiversada su intención.
Entonces los cubiches era emigrantes económicos, por lo que se les repudiaba; y como por arte de birlibirloque, los millones de mexicanos que pasan el Río y que tanto se les defiende, debían ser prófugos del Sistema opresivo de la República de México. ¿En qué quedamos por fin?
Da lo mismo que sean del Pun, del Pin o del Pan. Desde Zedillo se nota una ausencia clarificante de la liturgia mexicana con respecto a las esencias democráticas.
Ya lo decía Allan Riding en su libro “Vecinos Distantes”: No importa que prefieran la Coca Cola al Vodka, los mexicanos son asiáticos y no occidentales.
En cuanto a que Fidel en sus marañas le quiera echar la culpa al totí, que diga a Radio Martí, eso no es serio; son tantas las razones que niegan el aserto, que no vale la pena enumerarlas.
*Celedonio González es un periodista, escritor y novelista cubano, célebre entre la audiencia cubana por sus acertadas notas humorísticas de "Entre Teque y Teque" que se transmitieran por muchos años a través de Radio Martí.
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