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NO ROSITA, NO
Por Celedonio González*
Columnista
La Nueva Cuba
Diciembre 25, 2002
Rosita Fornés era la vedette más completa de Cuba. Bella, picarona, chistosa, coqueta, rubia y con un cuerpo de alquilar balcones. La conocí en Santa Clara; se estaba limpiando los zapatos en un sillón de aquellos que incautó el Che Guevara.
Estaba en ese instituto a escasas cuadras del Cine Cloris y me acerqué a la diva que se limpiaba sus zapatos, comprobando que hasta tenía los tobillos muy bien torneados; cosa no fácil en las mujeres por bellas que fueran.
Después la vi varias veces en aquel famoso vodevil de Mario Martínez Casado. Cuando eso era la esposa de Bianchi, un tártaro que se ahogó en la playa de Guanabo y que le venía de perilla para su actuación en el vodevil de marras.
Rosita, debe ser contemporánea de Celia Cruz, que ya rebasó los 80. Según sea el oficio, será tu perentoria retirada: una escritora, no tiene edad de jubilación, una pintora, tampoco; sobre todo, como está haciendo un pintor del patio que ya no tiene pulso y que deja que otro pinten los retratos mentales de su esposa y luego firma él. En fin que los atletas y las vedette, están condenados a la crueldad del tiempo inexorable.
Por eso y por nada más (ni siquiera por sus veleidades castristas) el público de Miami se niega, como lo hizo ya una vez en el teatro de Miami Beach Jackie Gleason, a asistir al constatamiento del deterioro de una vedette que ha dejado de serlo porque lo más necesario del oficio, pertenece al pasado.
Rosita, ¿por qué no te dedicas a cuidar a tus nietecitos y te dejas de veleidades que no vienen con tu edad? No te encapriches, que el éxilio no es muy sagaz, pero sabe distinguir a una abuela abnegada...
*Celedonio González es un periodista, escritor y novelista cubano, célebre entre la audiencia cubana por sus acertadas notas humorísticas de "Entre Teque y Teque" que se transmitieran por muchos años a través de Radio Martí.
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