Después de tantas ilusiones que forjé..etc.etc; ahora se aparece Payá para llevar a cabo la "transición" al estilo español, que siempre ambicionó el Departamento de Estado.
Payá, deambula por el mundo con el consentimiento de Tirios y Troyanos. Esas vueltas y revueltas son puro edulcorante para "vestir el muñeco" en una "transición" a la española a la muerte de la momia que ya dio pruebas inequívocas de dejarnos, en su viaje al Brasil: era una momia precadavérica que anda errante con permiso del sepulturero.
Si Payá fuera de verdad un enemigo nunca hubiera sido televisado con su cajita de cartón para meterse por el hueco de la Constitución socialista de Fidel.
Todas esas entrevistas, más un Premio arreglado (nunca se ha dado un Premio, que no lo estuviera) no son más que el cosmético para dorarnos la píldora y el exilio... "muy bien gracias". Ya nos pasó una vez y ésta pudiera llamarse "Tratado de París II".
Tomasso de Lampeduza, en su novela "El Gato Pardo" escribió un frase inmortal, que nunca pierde vigencia: "hacer que las cosas parezcan diferentes para que todo siga igual".
Payá, es el mensajero de esa maniobra; ya se ha buscado $50 mil "guayacanes" y podrá regresar a Cuba para ocupar el cargo prometido: habla de la confraternidad y de la eliminación del embargo. Sabias palabras que no van a costar nada hacerlas efectivas, con el tiempo.
Después vendrá "la piñata", un equivalente del Marqués de Suárez (de origen falangista) para dirigir el primer gobierno sin Fidel, y aquí no ha pasado nada.
El panteón Yoruba y los dioses mitológicos se han conjurado para pasarnos una cuenta que en realidad no nos merecíamos o quizás sea que nosotros no aquilatamos el grosor de nuestros pecados.
Por esas cosas y muchas más, no nos cabe duda que nuestra Isla, tan bella y "progre", se convierta en una tierra de jineteras y arena fina, para el turismo americano que será explotado, ¡miren que paradoja!, por empresarios españoles.
Aquello de que "La Revancha la da Cancha", se ha cumplido; estos "gaitos" son más inteligentes que los del '95 y Payá, con su soporífero mensaje, es el perfecto para hacer "un cuento de Callejas", sin el rubor correspondiente.
Puro entretenimiento para dejar el Exilio fuera y que se cumpla a cabalidad nuestro destino que siempre fue de isla caribeña con ciclones, playas y, sobre todo, mucha hetaira.
Lo que habíamos hecho de la Cuba precastrista, no estaba en el programa. Este de ahora, era el libreto predestinado.