Antonio M. Rivera
 
Evi Jimenez
 
 
 

EL FUTURO PANORAMA ESTRATEGICO

"El desafío de la política exterior de Estados Unidos
para el próximo milenio es diferente
a cualquier otro en nuestra experiencia previa."
- Henry A. Kissinger




Por Douglas H. Dearth
Guerra cibernética 2.0:
Mitos, misterios y realidad

AFCEA
Argentina
Archivos:
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba

Mayo 16, 2006



El Nuevo Pensamiento sobre la Seguridad

Los innumerables cambios que se producen en el mundo en las áreas de ciencia y tecnología, comunicaciones, economía, energía, cultura, demografía, etc., consideradas en conjunto, resultarán en un panorama estratégico radicalmente diferente. Las relaciones entre las naciones cambiarán, porque la naturaleza de los estados-naciones está cambiando. En muchos aspectos, lo importante para los estados es el cambio. Los procesos económicos que estimulan la riqueza para satisfacer las necesidades materiales, el bienestar y las aspiraciones humanas están cambiando. Por lo tanto, las naciones y los estados a menudo competirán y pelearán por cosas diferentes. Los recursos energéticos que contribuyen a crear esa riqueza y los procesos económicos cambiarán en forma considerable, quizás a lo largo de nuestra vida. La manera en que las naciones y los estados enfrentan el conflicto cambiará en la forma, o al menos será enfrentado de maneras más diferenciadas y a menudo más sutiles. Nuevos impulsos unirán a la gente, o la apartarán. En cualquier caso, la jurisdicción del conflicto será más chica en un sentido, con la extinción de la distancia. El cambio de los modelos demográficos alterará las identidades nacionales e individuales.

La propuesta básica de este trabajo es que nos estamos enfrentando a una era de cambio global que es fundamental y discontinua con el pasado. Si, en realidad, estamos enfrentando un mundo significativamente diferente, aquéllos que tienen a su cargo las responsabilidades de la seguridad nacional deberán mirar el mundo de maneras diferentes, mientras intentamos medir y definir la naturaleza, dirección, extensión, empuje e inferencias de ese cambio. Esto exigirá el cuestionamiento de hipótesis básicas y un cambio en la perspectiva conceptual, mientras intentamos comprender nuestro lugar en la historia. El nuevo pensamiento sobre la seguridad requiere nuevos modelos mentales: nuevas maneras de pensamiento, nuevas maneras de relacionarnos con nuestro medio, nuevas maneras de definir los problemas y quizás nuevas maneras de organizar nuestros recursos y esfuerzos.

Características del Panorama Estratégico

El cambiante panorama estratégico podría ser caracterizado en forma verosímil por los siguientes diez factores clave como mínimo:

-El Fin de la Guerra Total y la Conquista

El siglo XX fue el siglo de la Guerra Total, pero el concepto de Guerra Total fue el producto de la Revolución Francesa y el resultante concepto napoleónico de guerra masiva: la idea de la movilización total de la nación en pos de aspiraciones nacionales. Para los Estados Unidos, la guerra total era más directamente un producto de la Guerra Civil de Estados Unidos. La idea de "rendición incondicional" ha sido desde entonces enaltecida en la psiquis de las fuerzas armadas y el público de Estados Unidos, para bien o para mal.

Pero este concepto quizás nos ha confundido con respecto al propósito estratégico de la guerra. Las guerras internacionales pueden librarse con fines limitados. Parece que las guerras internas de las naciones no. En Estados Unidos, el Sur comenzó a librar una guerra de objetivos limitados, vale decir, quería apartarse. Sólo terminó peleando una guerra total para sobrevivir bajo la embestida furiosa implacable y no negociable del Norte destinada a garantizar el futuro para la Unión. La Guerra Civil de Estados Unidos se transformó en un modelo, principalmente porque fue la primera guerra industrial importante, una que abarcó por lo menos medio continente, que permitió la clase de movilización total de activos nacionales presagiada durante la era Napoleónica.

La Primera Guerra Mundial fue una Guerra Total, porque la tecnología y el ardor y las emociones nacionales se desmandaron. Esta no fue la intención original de cualquiera de las partes principales del conflicto. La expectativa universal en 1914 era que la guerra terminaría en unos meses. Cada lado creía que podía establecer su punto de vista de manera convincente en unos meses, y el otro lado pediría la paz, y se realizarían ajustes al sistema relativamente menores, como ha sido tradicionalmente el caso en la guerra transnacional europea durante siglos.

La Segunda Guerra Mundial fue una Guerra Total, pero sólo Estados Unidos insistieron en el concepto de "rendición incondicional". Hubo una gran consternación en el liderazgo político y militar británico como consecuencia de la declaración unilateral del Presidente Roosevelt sobre los objetivos de la guerra en la Conferencia de la Casablanca en febrero de 1943. Aunque apenas aceptada por el Primer Ministro Churchill (pero no de buena gana por sus asesores militares), es muy dudoso que la rendición incondicional como objetivo de guerra hubiera podido sostenerse, si la conspiración del 20 de julio de 1944 contra la vida de Hitler hubiera sido exitosa y los cabalistas alemanes hubieran ofrecido términos razonables. Los estadounidenses cansados de la guerra y especialmente los británicos no hubieran apoyado la continuación de la guerra ante una oferta alemana de un cese de hostilidades, el retorno de las fuerzas a las fronteras anteriores a la guerra y la eliminación del régimen Socialista Nacional.

Por lo tanto, en un sentido muy real, la Guerra Total en el siglo XX fue algo así como un accidente. Nunca fue deseada y nunca fue planificada. Pero la tecnología, las emociones populares fabricadas y el accidente histórico se combinaron para que la Guerra Total fuera verosímil y finalmente deseable.

De manera similar, hemos visto el fin de la conquista militar como un objetivo de guerra razonable y verosímil para las grandes potencias. La búsqueda alemana de "Liebenstraum" y las aspiraciones japonesas de una "Esfera de Co-Prosperidad de la Gran Asia Oriental" fueron aparentemente impulsadas por la necesidad en la década del '30 y del '40 de que las poblaciones en vías de expansión vivieran en paz y la necesidad de escasas materias primas. En la era post-industrial, ninguno de estos requisitos es importante para el bienestar de los estados-naciones avanzados.

Contrarios a la mitología popular, los conflictos de Corea y Vietnam son el modelo del futuro -y lo han sido durante 50 años. También lo son nuestras limitadas operaciones en el Líbano, Granada, Panamá, Haití, Irak del Norte y los Balcanes. La Operación Tormenta del Desierto fue una guerra limitada para objetivos limitados, y convenientemente así fue. El acto iraquí de apoderarse de Kuwait fue una operación para la conquista, pero no perduró y por lo tanto no es un modelo para el futuro. La alianza internacional movilizada en respuesta no hubiera soportado la derrota total de Irak. Sin embargo, si las fuerzas de Estados Unidos hubieran derrotado a las fuerzas iraquíes, se hubieran apoderado de todo el territorio iraquí, dominado a su población, ocupado Baghdad y juzgado y ejecutado a Saddam Hussein, no hubiéramos sabido qué hacer con los resultados, y nos hubiéramos enfrentado a la condena internacional universal. Por lo tanto, no lo hicimos.

Sin embargo, estas amplias generalizaciones no se aplicarán necesariamente en un conflicto asimétrico. Para un pequeño estado débil en lucha contra una potencia mucho más grande, la guerra, será, por definición, total para la potencia más débil. Del mismo modo, las guerras civiles a menudo son, por definición, "totales" en el sentido en que las partes del conflicto están luchando por la definición misma de un estado o sociedad, que es muy diferente al conflicto internacional.

-La Muerte de las Grandes Ideologías

El fracaso del Comunismo como una gran ideología en todos sus aspectos indicaría que para un futuro previsible habremos visto el fin de estos reclamos grandiosos y ampliamente atractivos para la salvación política, social y económica de la humanidad. Los estados protocomunistas sobrevivientes -China, Cuba y Corea del Norte- son anacronismos, no modelos del futuro. Durante casi las últimas dos décadas, China se ha movido inexorablemente hacia cierta clase de amalgama perversa de autoritarismo de cuasi-mercado con matices xenófobos históricos. Corea del Norte, una dictadura hereditaria, xenófoba y ermitaña, está al borde del colapso total; sólo se cuestionan el momento exacto y el marco hipotético para su ruina. Tanto Corea del Norte como Cuba, desprovistas del material y del patrocinio ideológico de las grandes potencias, son ahora virtualmente irrelevantes. El singular maoísmo adoptado por los rebeldes peruanos no tiene un amplio atractivo en ninguna parte.

Se da mucha importancia al fundamentalismo islamita como una amenaza a la seguridad occidental. Aquéllos que se preocupan por estas cosas están mirando por el extremo equivocado del telescopio. El Islam reaccionario es un signo del fracaso de una cultura, una tendencia que ha estado oculta desde que la cultura islámica alcanzó su apogeo hace medio milenio. En la medida en que el Islamismo, o el Islam politizado, sea una amenaza regional para la estabilidad, esto ocurre frecuentemente porque es una reacción popular contra la debilidad, la corrupción y la ineficacia de los gobiernos post-coloniales de Medio Oriente y Asia del Sur.

El anticomunismo que inspiró la respuesta occidental para las influencias comunistas soviéticas y de otros lugares durante la Guerra Fría no era una ideología, per se. Era simplemente una reacción a la ideología, y esa ideología está realmente muerta. El capitalismo y la democracia no son ideologías en ningún sentido serio. No están lo suficientemente organizadas para serlo, por definición. La democracia es una teoría de gobierno, y el capitalismo es un término suelto para un medio de producción económica. La democracia está surgiendo y evolucionando en muchas variedades y aplicaciones en diferentes circunstancias nacionales, y el capitalismo está evolucionando en lo que ahora podemos denominar el post-capitalismo.

Esta visión del futuro de la ideología no se propone como una aceptación de la tesis del "fin de la historia" de Francis Fukuyama. Indudablemente, observaremos una cantidad de "ismos" de cálidad mediocre y los cultos de la personalidad surgen en respuesta a condiciones locales y la implacable influencia de la modernización y la "occidentalización". Habrá muchos ejemplos de autoritarismo, aunque la eficacia de cualquiera de ellos será más desafiada, y es dudoso que exista una difundida aceptación de cualquiera de ellos.

-El Fin de las Grandes Alianzas

Precisamente debido a la falta de importantes amenazas militares a la seguridad y estabilidad de los países avanzados y el fracaso de grandes ideologías hostiles, se cuestiona si las grandes alianzas geo-estratégicas serán tan necesarias como lo eran en el pasado. Las grandes democracias occidentales se unieron en oposición a las amenazas comunes durante todo el corto siglo XX. Ante la ausencia de estas amenazas, las relaciones internacionales fluirán y refluirán en reacción a asuntos de políticas relativamente menores y controlables. La Alianza del Atlántico y la Unión Europea persistirán, fundamentalmente como mecanismos útiles para la reintegración de las ex-naciones del Pacto de Varsovia en la línea central política y económica, tanto de Europa como de la comunidad de las naciones modernas. Ante la ausencia del Pacto Soviético y de Varsovia, la naturaleza de la Organización del Tratado del Atlántico Norte será diferente, y por lo tanto menos organizada. Las Naciones Unidas y varias asociaciones regionales proporcionarán de manera similar foros útiles para el discurso político.

Las potencias -grandes, medianas y pequeñas- tendrán libertad dentro de límites amplios para consentir antagonismos bastante menores y diferencias excéntricas. Por ejemplo, Canadá y Europa pueden disentir con la política de Estados Unidos con respecto a Cuba; y Estados Unidos, por su parte, puede proceder de acuerdo con esta pedantería insignificante sin temor a dañar importantes relaciones esenciales. Francia puede demandar con mal humor un rol más prominente en los acuerdos militares de la OTAN y ser gentilmente rechazada, porque significa incluso menos ahora que lo que significaba durante la Guerra Fría. Las potencias europeas pueden intervenir mal en sus relaciones, sin temor a que los amplios intereses comunes sean seriamente dañados. Lo mismo puede decirse de las relaciones entre Estados Unidos y Japón. Los argumentos sobre la reglamentación del comercio y los malos entendidos culturales se acomodarán dentro del esquema más grande de la cooperación y el interés mutuo.

La OTAN se estableció en las secuelas desastrosas de la Segunda Guerra Mundial con el fin de, según las palabras de Lord Ismay, "contener a los estadounidenses, excluir a los rusos y dominar a los alemanes". Ahora los rusos han sido invitados a ingresar, y los alemanes son una vez más el motor económico de Europa. El único propósito real de la OTAN en el futuro será contener a los norteamericanos y proporcionar un mecanismo para la reintegración de los estados de Europa Oriental. Sin embargo, el liderazgo continuo de Estados Unidos de la alianza puede ponerse en duda, si continúa ignorando las preferencias de los miembros europeos, como lo hizo en 1997 con respecto a la cuestión de extender la cantidad de miembros de la OTAN.

Estados Unidos seguirá siendo un líder internacional natural en muchos aspectos, debido a su inmensa riqueza económica y envergadura militar; pero las relaciones de la alianza serán más libres y cambiantes en reacción a cuestiones específicas. En consecuencia, el liderazgo de la Alianza y las relaciones patrón-cliente serán aún más problemáticos que en el pasado. Los miembros de la alianza y las surgientes potencias regionales serán incluso más libres para desafiar al liderazgo estadounidense cuando los intereses de política específicos y las perspectivas diverjan. Del mismo modo, ya no se garantizará a los estados que luchen la protección de las grandes potencias y las perspectivas de contraponer una superpotencia a otra. En este sentido, el mismo concepto de "superpotencia" significará algo menos que -o al menos algo diferente a- lo que significaba antes.

-Sistema Internacional en Evolución

El sistema internacional con el que estamos familiarizados ha permanecido esencialmente sin cambios en términos de estructura y operación desde el siglo XVII y el surgimiento de los modernos "mega-estados". Aunque el estado-nación seguirá siendo un importante, y quizás predominante, modelo de organización política, no será el único mecanismo. Los grandes imperios parecen ser algo del pasado, ya que las fuerzas del nacionalismo, las telecomunicaciones globales y la globalización económica conspiran para debilitar la capacidad para controlar grandes sociedades multiétnicas. La creciente importancia de las organizaciones transnacionales y supranacionales restringirán cada vez más la libertad soberana de los estados individuales. Una creciente cantidad de actores no-estados en el escenario mundial hará que la naturaleza de las relaciones internacionales sea mucho más compleja. La tecnología transformará la naturaleza de la producción económica, permitiendo, por lo tanto, que nuevas clases de entidades socio-políticas se desarrollen sin necesidad de un territorio, recursos naturales y grandes poblaciones. La desaparición de las grandes ideologías que ocasionaron tanto conflicto en nuestro siglo también significará que las grandes alianzas que han estructurado el orden internacional tengan menos metas, y esto significará que la naturaleza de las estructuras de las alianzas probablemente sea más maleable y transitoria.

Durante gran parte de la última mitad del siglo XX, el sistema internacional estaba estructurado por la relación bipolar soviético-estadounidense. En el período posterior a la Guerra Fría, la complejidad del orden internacional excluye en forma efectiva la posibilidad de un sistema unipolar. El sistema internacional en evolución será multipolar, y en consecuencia, el concepto de "superpotencia" tendrá menos significado. Esto exigirá cierta redefinición del significado de potencia.

Los vencedores de la Segunda Guerra Mundial han fundamentalmente dominado las Naciones Unidas desde su fundación. La implosión de la Unión Soviética significa que la sucesora Rusia tiene menos influencia relativa en la arena internacional. Se ha especulado durante algunos años sobre la expansión del Consejo de Seguridad, atenuando, por lo tanto, en forma efectiva el poder y la influencia de los Cinco Permanentes (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, China y Rusia) mediante la inclusión de quizás cinco miembros permanentes adicionales. A los actuales diez miembros rotativos se unirían cuatro más. Aunque una propuesta no le otorgaría a los nuevos miembros permanentes la facultad de veto de la que gozan los actuales Cinco Permanentes, no obstante, incluiría el aumento de las facultades regionales en el centro de la escena mundial de una manera más que puramente simbólica.

El resultado neto de estos fenómenos e influencias será un sistema internacional que es mucho más complejo. La conducción de las relaciones internacionales no puede ser simplemente de estado a estado, como ha sido durante mucho tiempo el caso durante los pasados 350 años. La lealtad de las empresas globales no puede asumirse en una era de empresas globales. La cantidad en constante crecimiento de agrupaciones subnacionales provocará el reclamo de reconocimiento en los estados-naciones y el sistema internacional. La tecnología de las comunicaciones penetrarán las fronteras nacionales con mucha más impunidad que en el pasado. Se cuestiona la importancia que tendrá el concepto de equilibrio de poder en una era de difusión del poder sin precedentes. Seguramente, la búsqueda del equilibrio será un proceso muy dinámico y multicéntrico.

Estos actores relativamente nuevos en la escena mundial son, de manera muy diversa, supra-estados, sub-estados y cada vez más no-estados en carácter. Como un comentarista ha destacado recientemente, este cambio de poder no es necesariamente un juego de suma cero. Más bien, "una ganancia de poder por parte de actores no-estados necesariamente no la traduce en una pérdida de poder para el estado...El estado no está desapareciendo, se está disgregando en sus partes separadas y funcionalmente distintas." Lo que está evolucionando no es el a menudo temido gobierno global, sino más bien una nueva forma de gobernación global, que es algo muy diferente.

-Primacía de los Esfuerzos Económicos

Como las fuerzas integrativas supra-nacionales y las fuerzas fragmentadoras sub-nacionales están debilitando o reformando la política internacional tradicional, el indicador tradicional de la fuerza militar permanente de una nación, ya no es más el indicador principal del poder de una nación. Cada vez más, la arena de la economía dominará el discurso internacional en el sistema internacional. En términos de competencia entre las naciones avanzadas y en vías de industrialización, el territorio principal será cada vez más económico. Sin embargo, dada la creciente naturaleza global de las empresas comerciales más importantes, esta situación no necesita producir un juego de suma cero entre las competidoras más importantes. Las guerras comerciales con respecto al acceso a los mercados, aunque no son inconcebibles, tampoco son necesariamente el resultado inevitable de este nuevo régimen internacional, como lo demuestran las recientes negociaciones entre Estados Unidos y Japón y los cambios estructurales en Latinoamérica. En realidad, existe una escuela de pensamiento que sostiene que las naciones no compiten económicamente; más bien las empresas lo hacen. Para entender este concepto se requiere cambiar el nivel de análisis.

En el período posterior a la Guerra Fría, se ha dado mucha importancia a la perspectiva de dividir el sistema económico mundial entre los tres bloques económicos más importantes: América del Norte, Europa del Norte y la Orilla del Pacífico Occidental. Este análisis es esencialmente una mala interpretación de la correlación y la integración de la economía global. Existen perspectivas de una integración económica más amplia más allá de la Asociación de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), a medida que Chile y otros finalmente se unen. De manera similar, la Unión Europea (UE) se extenderá hacia el este. Los "nuevos tigres asiáticos" (Malasia, Tailandia, Vietnam, Indonesia, etc.), sin embargo, fueron heridos en el corto plazo, y un desarrollo económico posterior en China cambiará la opinión y realidad de la Orilla del Pacífico Occidental. Las economías norteamericanas serán importantes en los contextos tanto del Atlántico como del Pacífico. Todas estas áreas se correlacionarán cada vez más económicamente.

A pesar de su imponente poder militar y los reclamos ideológicos, en el momento de su desaparición la Unión Soviética estaba esencialmente retrocediendo económicamente a un Estado del Tercer Mundo. Durante los próximos años, Rusia no podrá ser un potencia mundial en términos reales, en la medida en que es un caso de canasta económica. Aunque impresionante en términos demográficos y potencial económico, China no puede ser una potencia de clase mundial sólo como un mercado económico. Si alguna vez se modernizara completamente, el potencial poder de China podría ser bastante impresionante; sin embargo, la promoción de una hegemonía china surgiente en términos militares y económicos es falsa en el mejor de los casos y por lo menos peligrosa.

-Modernidad y Tradicionalismo

La fuente más grande de tensión y conflicto potencial en la próxima era probablemente sea las tensiones ocasionadas por la implacable presión de lo que, por falta de un término mejor, puede denominarse modernidad. Aunque se basa en la filosofía y una forma de pensamiento, lo "moderno" se evidencia por la ciencia y la tecnología. Su medio para la transmisión es el intercambio económico. Su impacto es cultural y social, y, por lo tanto, político. La esfera de acción de la modernidad históricamente (al menos desde el siglo XV) ha sido el Occidente, vale decir, Europa Occidental y recientemente América del Norte. El fenómeno ha tenido raíces firmes en Japón y las extensiones occidentales de Israel, Australia y Nueva Zelanda; y probablemente continuará floreciendo, con variaciones locales, en torno a la Orilla del Pacífico, en Europa Central y Occidental, en Latinoamérica y quizás en Sudáfrica.

Aunque esta afirmación tiene una interpretación algo lineal, el proceso es mucho más complejo. También es circular, en el sentido en que el clima cultural, social y político permite o fomenta la especulación filosófica y científica y la innovación técnica, o que el clima los inhibe. Desde fines de la Edad Media, la cultura occidental ha fomentado y alentado dicho desarrollo, y el proceso, por lo tanto se ha acelerado a un paso inexorable.

Desde ese entonces, ninguna otra cultura ha hecho esto, al menos a este ritmo y en una escala tan amplia, con la excepción de Japón desde mediados del siglo XIX y especialmente desde 1945. En consecuencia, podemos observar las líneas de responsabilidades de conflicto significativo no en el "choque de civilizaciones" como lo imaginó Samuel Hutington, sino más bien en el choque de la "Civilización" avanzada con esas otras regiones y pueblos y sus sistemas de valores que se resisten a la tendencia general. Como Ralph Peter expresa la cuestión: "Las guerras futuras y los conflictos violentos se definirán por las incapacidades de los gobiernos para funcionar como sistemas eficaces de distribución y control de los recursos, y por la imposibilidad de culturas enteras de competir en la era post-moderna."

Esta visión no es necesariamente menos caótica que la de Huntington; en realidad, podría ser aún más, porque las líneas de responsabilidad a menudo de manifestarán dentro de sociedades, y quizás más a menudo que entre ellas. Esta lucha no será entre civilizaciones en un contexto lateral, sino en uno vertical. Estas clases de disyunciones identificadas por Peters (polarización de la riqueza, divisiones sociales, sentimientos en contra del estado, la incapacidad para utilizar eficientemente e innovar la tecnología, etc.) pondrán seriamente a prueba a toda la civilización. En este sentido, las milicias de derecha de América son espíritus semejantes a los Talibaneses de Afganistán.

-Cambios en la Demografía Global

Varios cambios demográficos importantes se están produciendo en el mundo en la actualidad que, tomados en conjunto, influirán en el carácter del futuro panorama estratégico. Aunque la población mundial total ha estado creciendo en forma constante desde aproximadamente 1800, el ritmo empezó a acelerarse alrededor de 1950, y es ese hecho el que ha capturado muchos observadores. Otras características demográficas, sin embargo, tendrán más prominencia. El mundo está realmente envejeciendo, especialmente en los países económicamente desarrollados. Mientras tanto, existe un "aumento de la juventud" sin precedentes en muchas de las regiones más económicamente retrasadas. La privación económica y la degradación ambiental (a menudo dos caras de la misma moneda) y la rivalidad civil están forzando las difundidas dislocación y migraciones de la población. Al mismo tiempo, la urbanización sobre una base global no tiene precedentes. Todas estas tendencias actúan recíprocamente de maneras muy dinámicas, algunas de ellas contraintuitivas.

Ciertas características de población, demográficas y de salud de una sociedad tienden a garantizar un sistema pudiente o uno opuesto. En las sociedades económicamente avanzadas, por ejemplo, las altas pautas de higiene básica, nutrición y atención sanitaria tienden a garantizar una sociedad sana y productiva. Las poblaciones más sanas tienden a ser más productivas económicamente. La situación en Rusia y las ex- repúblicas soviéticas es bastante diferente. Rusia tiene una tasa de natalidad muy baja y una creciente tasa de mortalidad, signos de una sociedad, sistema de atención sanitaria y ecología en grave crisis. En las áreas menos desarrolladas, las tasas de natalidad más bajas son fomentadas por una mejora en la higiene básica, la planificación familiar, y su apuntalamiento, el aumento en el alfabetismo femenino. Las últimas dos influencias, sin embargo, a menudo dificultan la tradición y la práctica religiosa en muchas sociedades, y, por lo tanto, exacerban el malestar social y político. No obstante, en muchos lugares en los cuales la mayoría de la población tiene menos de 15 años, el daño demográfico ya se ha producido.

Las culturas y las sociedades siempre están en cierto grado de cambio, especialmente en el Oeste. Las tendencias demográficas y de población influyen en el cambio en una cultura y sociedad, a menudo de maneras sutiles, pero ocasionalmente de maneras más dramáticas si el cambio demográfico es significativo. La fuente más obvia de cambio puede ser instigada por la inmigración, especialmente si los recién llegados difieren notablemente de la población nativa con respecto a la raza, la religión y las costumbres sociales. No obstante, para las sociedades más económicamente avanzadas -con la notable excepción de Japón- su salvación demográfica es la inmigración.

Los modelos de migración son claramente una proposición no correspondida. Los inmigrantes y refugiados económicos y políticos -si se da la oportunidad- se trasladan de los países pobres a los más ricos. Este fenómeno es una noticia tanto buena como mala para los países que los captan; para los países que los pierden, siempre es una mala noticia. Los países de origen están perdiendo el talento que socavará la vitalidad económica, social, cultural e intelectual y el potencial de sus sociedades mediante la "fuga de cerebros". Este fenómeno es un juego de suma cero: la "fuga de cerebros" para ellos es una "ganancia de cerebros" para nosotros. También existe un gran problema potencial en esta clase de movimiento de población. Para las sociedades tradicionalmente inmigrantes con una historia de asimilación, la tendencia actual no es más que la última etapa en un proceso que tiene ahora 200-300 años. Las sucesivas olas de inmigrantes son difíciles, aunque digeribles. En Europa, el impacto de la inmigración potencialmente es más significativa, porque éstas no han sido sociedades inmigrantes en los tiempos modernos.

En todas partes, el proceso de urbanización también produce cambios culturales y sociales. Los inmigrantes del campo cambian a las ciudades por las cifras puras; sin embargo, lo que es más importante, las ciudades cambian a los inmigrantes. La vida rural tiende a estar colmada de asociaciones muy personales: con familias numerosas, con villas y pueblos, con ciclos estacionales para cultivar la tierra. Las ciudades funcionan de manera diferente; la vida es más personal, incluso más amontonada. El tiempo se torna más artificial y arbitrario, pero también más importante. El proceso de urbanización es, invariablemente, traumático. Los mecanismos de apoyo personal normales pueden estar ausentes; el logro -o la falta del mismo- se hace más personal. Aunque no siempre fue agradable, el proceso de urbanización en Europa del Norte y América del Norte coincidió con un tremendo crecimiento industrial y económico. En la actualidad, el crecimiento urbano sin precedentes en Latinoamérica, Africa y en cualquier otra parte no se equipara con el crecimiento económico proporcionado. Por lo tanto, las tensiones normales para las nuevas urbanidades serán muy exacerbadas por las demandas de vivienda, educación, servicios sociales, servicios sanitarios y agua potable. Pocas de estas sociedades están económicamente preparadas para proporcionar estas necesidades. En consecuencia, el descontento provocará tensiones sociales y políticas. La amenaza -fantasía y realidad- de sublevaciones "comunistas" rurales y agrarias se ha disipado en gran parte. La mayoría está políticamente quebrada y degenerará en bandolerismo molesto. La amenaza para la estabilidad en el futuro será los alzamientos urbanos de una calaña política que todavía debe determinarse, porque las causas subyacentes de descontento no sólo no se han disipado, se magnificarán muchas veces por la superpoblación y la urbanización excesiva.

-Aumento en los Contactos

El vehículo para la resolución de estas tensiones y su exacerbación será el aumento en los contactos entre los pueblos y sus sistemas políticos, como resultado de la ubicuidad de los modernos sistemas de telecomunicaciones.

Este ha sido un proceso implacable y acelerante desde principios del siglo XIX. Primero, los buques de vela veloces fueron los que comenzaron a unir los mercados del mundo. Luego, la máquina a vapor y el telégrafo fueron los que fomentaron la unidad nacional y la comunicación internacional. La radiotelegrafía y luego las comunicaciones satelitales estimularon aún más el proceso hasta el punto en que todo el mundo está "conectado" en una medida inimaginable tan sólo hace unas pocas décadas atrás.

La frontera internacional de 3.000 millas entre Estados Unidos y Canadá ha sido desarmada hace mucho tiempo, y esto ha sido algo singular y notable durante 175 años. Durante medio siglo hasta ahora, la frontera internacional entre Alemania y Francia ha estado desarmada, y esto es históricamente más notable para los países que lucharon tres brutales guerras "modernas" en 75 años. En la actualidad, existen formalidades de fronteras para los viajeros y las mercaderías en toda Europa Occidental. El resultado es una creciente fusión de las sociedades en cualquiera de los lados de estas fronteras, reduciendo, por lo tanto, las perspectivas de futuros conflictos graves entre ellas. En el futuro, Internet, la Web Mundial y las comunicaciones celulares extenderán este proceso, con resultados e inferencias que quizás hoy sólo pueden ser vagamente entendidos. Sin embargo, lo que queda en claro es la tendencia hacia límites y distancias internacionales cada vez más borrosos.

Steven Metz del Instituto de Estudios Estratégicos del Ejército observa que:

"En su extremo, el intercontacto conduce a la interdependencia, unidad política y la homogeneidad cultural. Incluso cuando esto no llega tan lejos, el intercontacto ya afecta casi todos los aspectos de la vida en la mayoría de las sociedades y es probable que esto ocurra en mayor medida en el futuro."

En esta época, la autosuficiencia simplemente no es posible. Como el territorio y los recursos extractivos llegan a significar menos y como la producción económica y la productividad están cada vez más globalizadas, las estrategias competitivas en todos los campos abren el camino a las estrategias cooperativas. Las fronteras y otros conceptos autodefinidos se tornan de manera más obvia contraproducentes. Esta situación tiende a lo que un observador denomina el "estado virtual" surgiente. Las sociedades más avanzadas económicamente consideran que deben invitar y alentar cada vez más los regímenes de cooperación mutuamente intrusivos en los campos legales y de la seguridad con el fin de impedir el conflicto y capitalizarse en los beneficios evidentes del intercontacto en el mundo post-moderno.

-Revolución Tecnológica Constante

La revolución tecnológica siempre ha perturbado nuestro sentido de contexto. Desde los albores de la Era Industrial a fines del siglo XVIII hasta mediados del siglo XX, los desarrollos tecnológicos fueron evaluados de manera dramática aunque justa. Las innovaciones involuntarias como la reaplicación de la energía del vapor proveniente del agua de evacuación de las minas a nuevos medios de transporte abarcaron de dos a tres generaciones para tener un impacto verdadero. La máquina de combustión interna exigió 30 años para revolucionar el transporte y con éste toda la sociedad. La aviación tripulada exigió casi 40 años para cambiar la guerra y otros 15 más para revolucionar el transporte civil. Al final, la era de las máquinas revolucionó todo lo que existía antes, incluyendo la agricultura.

La revolución técnica de nuestra época se concentra, por supuesto en la computadora y el microcircuito especial. Aunque las computadoras han existido en formas reconocibles durante 60 años, y aunque la Era de la Información se considera ahora que data de aproximadamente 1970, sólo en la última década la computadora y el microcircuito han verdaderamente revolucionado muchos aspectos de la vida diaria a nivel personal, nacional e internacional. La naturaleza del comercio ha cambiado y cambiará aún más en los próximos años. El conocimiento y la información ahora se está reconociendo cada vez más como los "productos" más comercializables. La capacidad de comunicarse es ahora fundamentalmente diferente a lo que era hace una generación, y quizás las inferencias totales de esta capacidad no son todavía completamente comprendidas. La naturaleza y quizás el punto de conflicto empiezan a cambiar, quizás tanto o más dramáticamente que en la década del '40. Existe la perspectiva de un cambio radical y fundamental en los recursos energéticos utilizables y los medios de producción industrial.

En los pasados períodos de revolución tecnológica, tuvimos tiempo de absorber el impacto y las inferencias de los cambios asociados. En nuestra época, ese cambio es constante. Este fenómeno desafía a las naciones y sociedades más avanzadas y sus "adaptadores primitivos"; maltrata y desorienta a los individuos, economías y naciones menos preparados y menos adaptables. Este proceso de constante e implacable cambio exacerbará el conflicto entre las fuerzas de la modernidad y las del tradicionalismo en todos los niveles de análisis.

-Ritmos de Cambio Acelerado

Otro factor que caracterizará nuestro futuro y complicará aún más nuestros esfuerzos por entender el futuro panorama estratégico no será sólo la constante presencia del cambio, sino el hecho de que las cosas cambiarán de manera aún más rápida. Como lo hemos visto durante la última década, el panorama estratégico puede alterarse con bastante rapidez. Los disturbios aparentemente menores a fines de la década del '80 en Europa Oriental se intensificaron rápidamente, resultando en el derrocamiento similar a un dominó de todos los regímenes comunistas de la región, garantizando por lo tanto la desaparición del Pacto de Varsovia. Un malogrado y burdo intento de golpe en la Unión Soviética rápidamente resultó en la implosión de una de las superpotencias del mundo y su último imperio. Aunque estos espectaculares acontecimientos tardaban, en realidad, años en producirse, lo repentino de su verdadera producción cambió el equilibrio estratégico -y, en consecuencia, el panorama estratégico- casi de la noche a la mañana. Para fines de esta década, la OTAN habrá absorbido por lo menos a tres de sus anteriores antagonistas del ex-Pacto de Varsovia.

En el campo económico y tecnológico, cada sucesiva ola de innovación y progreso es más corta que su antecesora. La Revolución Industrial quizás abarcó 125 años, aproximadamente desde la mitad del siglo XVIII hasta alrededor de 1880; la Revolución de la Productividad que siguió duró sólo aproximadamente la mitad, extendiéndose desde aproximadamente 1880 hasta alrededor de 1940; y la sucesora Revolución Gerencial desde 1940 hasta aproximadamente 1975. La tecnología de la información que alimenta y caracteriza a nuestra época ha visto avances increíbles. La Ley de Moore sostiene que el poder del procesamiento por computadora se duplica cada 18-24 meses, mientras que al mismo tiempo el costo de la computación cae a la mitad. Este fenómeno ha estado en vigencia desde 1970. En el proceso, cada aspecto de la vida que es alcanzado por la computadora también cambia, a menudo de maneras no anticipadas.

El avance tecnológico no siempre es lineal. Por ejemplo, mientras que el mundo económicamente desarrollado está ligado a su infraestructura de comunicaciones de alambre de cobre, las economías en vías de desarrollo están saltando a las comunicaciones celulares, precediendo, por lo tanto, a la etapa intermedia de la transmisión por fibra óptica. De esta manera, las economías en vías de desarrollo podrían discutir por lo menos algunos de los efectos desgarradores de la industrialización que Europa y América del Norte experimentaron el siglo pasado. Saltos generacionales similares se producirán en términos de asuntos militares.

Existe otra característica interesante del cambio tecnológico. La analogía es con una llama que arde de manera muy brillante antes de consumirse. Históricamente, parece que una determinada generación de tecnología y el sistema construído alrededor y agregado a la misma alcanza la productividad pico justo antes de que sean eclipsados por alguna otra cosa. La innovación del caballero con armadura se inició alrededor del siglo XII, y para principios del siglo XVI era, en realidad, una criatura magnífica. Pero la llegada de las armas de fuego transformó al caballero en obsoleto en poco tiempo. De esta manera, el veloz buque alcanzó el grado más alto de eficiencia y revolucionó el comercio internacional, cuando se desarrolló la energía del vapor. El sistema ferroviario alcanzó su más alto grado de perfeccionamiento cuando llegaron los sistemas aéreos comerciales y de carreteras públicas. La llegada del viaje regular transatlántico en avión fue precedido un año antes por el lanzamiento del primer satélite y la apertura de la Era Espacial. Las lecciones prácticas y filosóficas pueden ser que no debemos acostumbrarnos demasiado a nuestras maneras de hacer las cosas en una era caracterizada por ritmos de cambios acelerados.

-Inferencias Estratégicas

Las inferencias de estas tendencias convergentes e interactivas son muchas. Las consideraciones de política exterior cambian, porque las necesidades de seguridad cambian. Las verdades de las estructuras de alianzas ya no pueden suponerse, porque la naturaleza y el propósito de las alianzas cambiarán, lo que a su vez indica cambios en las amenazas. Las coaliciones a corto plazo se transformarán en norma. Los estados no tendrán que tratar sólo con estados, sino con miles de otras entidades supra-nacionales, sub-nacionales y no-estados. Las bases económicas del poder tradicional están cambiando, porque la naturaleza de la creación de la riqueza está cambiando. El mundo se está tornando más interdependiente en todos los aspectos.

El desdibujo de la tradicional soberanía e identidad estado-nación requiere un enfoque más transnacional y sub-nacional. Un sistema internacional más complejo significa que los gobiernos tendrán que tratar con otros estados, como así también con naciones, y con otras clases de entidades políticas. Como la naturaleza de la creación de la riqueza y del poder económico cambia de basarse en las mercaderías a basarse en el conocimiento, lo que es importante para los estados cambia. Esto requerirá un cambio en el enfoque para proteger la abundancia, no la escasez, una manera muy diferente de considerar las cuestiones estratégicas, requiriendo un cambio de las estrategias competitivas a las cooperativas. Los cambios demográficos resultarán en un cambio en el punto de conflicto, y los cambios tecnológicos resultarán en cambios en los medios para librar el conflicto. Probablemente, el conflicto será más urbano y, por lo tanto, menos rural; a menudo será más efímero y menos cinético. Estos factores requerirán cambios drásticos en la doctrina, la táctica y el equipo.

Nuestros modelos de planificación de defensa, legados de la era de la Guerra Fría, enfatizan las amenazas y los mecanismos de fuerzas tangibles; su meta es el equilibrio, porque son defensivos en orientación. Los futuros modelos deben concentrarse en la oportunidad y la formación del medio ambiente; en realidad, deben ser oportunistas, porque necesitarán hacer frente a la complejidad. Las naciones avanzadas se enfrentarán tanto a potenciales competidores iguales de primer nivel (vale decir, globales) como a competidores iguales muy reales de segundo nivel, aquéllos con importante capacidad de armamento convencional y especial incipiente. También se enfrentarán a competidores de buena posición: potencialmente aquéllos con capacidad de alta tecnología de primer nivel, como así también con actores de estados de baja tecnología de segundo nivel y que no son estados.

Estos factores, considerados en forma individual, podrían tener
un significado bastante limitado. Considerados en conjunto, sin embargo, requieren que se conciban mecanismos de seguridad menos pesados y más ágiles. Nuestra infraestructura de seguridad nacional y de fuerzas militares está magníficamente adecuada a un mundo que ya no existe. En el futuro, las medidas de seguridad internacional serán más importantes que las preocupaciones puramente pueblerinas. Lo más importante, si intentamos evaluar la naturaleza e importancia del cambio, debemos acostumbrarnos -como individuos y como profesionales de la seguridad nacional- a buscar el cambio, porque si ni lo buscamos, nunca lo encontraremos. De lo contrario, nos engañaremos constantemente con respecto a la naturaleza del mundo, y la realidad a la que nos enfrentamos nos sorprenderá constantemente.

 























 


 








 

 


 




 


 

 

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