|
EL
FUTURO PANORAMA ESTRATEGICO
"El
desafío de la política exterior de Estados Unidos
para el próximo milenio es diferente
a cualquier otro en nuestra experiencia previa."
- Henry A. Kissinger
Por Douglas H. Dearth
Guerra cibernética 2.0:
Mitos, misterios y realidad
AFCEA
Argentina
Archivos:
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Mayo 16, 2006
El Nuevo
Pensamiento sobre la Seguridad
Los innumerables
cambios que se producen en el mundo en las áreas de ciencia
y tecnología, comunicaciones, economía, energía,
cultura, demografía, etc., consideradas en conjunto, resultarán
en un panorama estratégico radicalmente diferente. Las relaciones
entre las naciones cambiarán, porque la naturaleza de los
estados-naciones está cambiando. En muchos aspectos, lo importante
para los estados es el cambio. Los procesos económicos que
estimulan la riqueza para satisfacer las necesidades materiales,
el bienestar y las aspiraciones humanas están cambiando.
Por lo tanto, las naciones y los estados a menudo competirán
y pelearán por cosas diferentes. Los recursos energéticos
que contribuyen a crear esa riqueza y los procesos económicos
cambiarán en forma considerable, quizás a lo largo
de nuestra vida. La manera en que las naciones y los estados enfrentan
el conflicto cambiará en la forma, o al menos será
enfrentado de maneras más diferenciadas y a menudo más
sutiles. Nuevos impulsos unirán a la gente, o la apartarán.
En cualquier caso, la jurisdicción del conflicto será
más chica en un sentido, con la extinción de la distancia.
El cambio de los modelos demográficos alterará las
identidades nacionales e individuales.
La propuesta
básica de este trabajo es que nos estamos enfrentando a una
era de cambio global que es fundamental y discontinua con el pasado.
Si, en realidad, estamos enfrentando un mundo significativamente
diferente, aquéllos que tienen a su cargo las responsabilidades
de la seguridad nacional deberán mirar el mundo de maneras
diferentes, mientras intentamos medir y definir la naturaleza, dirección,
extensión, empuje e inferencias de ese cambio. Esto exigirá
el cuestionamiento de hipótesis básicas y un cambio
en la perspectiva conceptual, mientras intentamos comprender nuestro
lugar en la historia. El nuevo pensamiento sobre la seguridad requiere
nuevos modelos mentales: nuevas maneras de pensamiento, nuevas maneras
de relacionarnos con nuestro medio, nuevas maneras de definir los
problemas y quizás nuevas maneras de organizar nuestros recursos
y esfuerzos.
Características
del Panorama Estratégico
El cambiante
panorama estratégico podría ser caracterizado en forma
verosímil por los siguientes diez factores clave como mínimo:
-El Fin de la
Guerra Total y la Conquista
El siglo XX
fue el siglo de la Guerra Total, pero el concepto de Guerra Total
fue el producto de la Revolución Francesa y el resultante
concepto napoleónico de guerra masiva: la idea de la movilización
total de la nación en pos de aspiraciones nacionales. Para
los Estados Unidos, la guerra total era más directamente
un producto de la Guerra Civil de Estados Unidos. La idea de "rendición
incondicional" ha sido desde entonces enaltecida en la psiquis
de las fuerzas armadas y el público de Estados Unidos, para
bien o para mal.
Pero este concepto
quizás nos ha confundido con respecto al propósito
estratégico de la guerra. Las guerras internacionales pueden
librarse con fines limitados. Parece que las guerras internas de
las naciones no. En Estados Unidos, el Sur comenzó a librar
una guerra de objetivos limitados, vale decir, quería apartarse.
Sólo terminó peleando una guerra total para sobrevivir
bajo la embestida furiosa implacable y no negociable del Norte destinada
a garantizar el futuro para la Unión. La Guerra Civil de
Estados Unidos se transformó en un modelo, principalmente
porque fue la primera guerra industrial importante, una que abarcó
por lo menos medio continente, que permitió la clase de movilización
total de activos nacionales presagiada durante la era Napoleónica.
La Primera
Guerra Mundial fue una Guerra Total, porque la tecnología
y el ardor y las emociones nacionales se desmandaron. Esta no fue
la intención original de cualquiera de las partes principales
del conflicto. La expectativa universal en 1914 era que la guerra
terminaría en unos meses. Cada lado creía que podía
establecer su punto de vista de manera convincente en unos meses,
y el otro lado pediría la paz, y se realizarían ajustes
al sistema relativamente menores, como ha sido tradicionalmente
el caso en la guerra transnacional europea durante siglos.
La Segunda
Guerra Mundial fue una Guerra Total, pero sólo Estados Unidos
insistieron en el concepto de "rendición incondicional".
Hubo una gran consternación en el liderazgo político
y militar británico como consecuencia de la declaración
unilateral del Presidente Roosevelt sobre los objetivos de la guerra
en la Conferencia de la Casablanca en febrero de 1943. Aunque apenas
aceptada por el Primer Ministro Churchill (pero no de buena gana
por sus asesores militares), es muy dudoso que la rendición
incondicional como objetivo de guerra hubiera podido sostenerse,
si la conspiración del 20 de julio de 1944 contra la vida
de Hitler hubiera sido exitosa y los cabalistas alemanes hubieran
ofrecido términos razonables. Los estadounidenses cansados
de la guerra y especialmente los británicos no hubieran apoyado
la continuación de la guerra ante una oferta alemana de un
cese de hostilidades, el retorno de las fuerzas a las fronteras
anteriores a la guerra y la eliminación del régimen
Socialista Nacional.
Por lo tanto,
en un sentido muy real, la Guerra Total en el siglo XX fue algo
así como un accidente. Nunca fue deseada y nunca fue planificada.
Pero la tecnología, las emociones populares fabricadas y
el accidente histórico se combinaron para que la Guerra Total
fuera verosímil y finalmente deseable.
De manera similar,
hemos visto el fin de la conquista militar como un objetivo de guerra
razonable y verosímil para las grandes potencias. La búsqueda
alemana de "Liebenstraum" y las aspiraciones japonesas
de una "Esfera de Co-Prosperidad de la Gran Asia Oriental"
fueron aparentemente impulsadas por la necesidad en la década
del '30 y del '40 de que las poblaciones en vías de expansión
vivieran en paz y la necesidad de escasas materias primas. En la
era post-industrial, ninguno de estos requisitos es importante para
el bienestar de los estados-naciones avanzados.
Contrarios
a la mitología popular, los conflictos de Corea y Vietnam
son el modelo del futuro -y lo han sido durante 50 años.
También lo son nuestras limitadas operaciones en el Líbano,
Granada, Panamá, Haití, Irak del Norte y los Balcanes.
La Operación Tormenta del Desierto fue una guerra limitada
para objetivos limitados, y convenientemente así fue. El
acto iraquí de apoderarse de Kuwait fue una operación
para la conquista, pero no perduró y por lo tanto no es un
modelo para el futuro. La alianza internacional movilizada en respuesta
no hubiera soportado la derrota total de Irak. Sin embargo, si las
fuerzas de Estados Unidos hubieran derrotado a las fuerzas iraquíes,
se hubieran apoderado de todo el territorio iraquí, dominado
a su población, ocupado Baghdad y juzgado y ejecutado a Saddam
Hussein, no hubiéramos sabido qué hacer con los resultados,
y nos hubiéramos enfrentado a la condena internacional universal.
Por lo tanto, no lo hicimos.
Sin embargo,
estas amplias generalizaciones no se aplicarán necesariamente
en un conflicto asimétrico. Para un pequeño estado
débil en lucha contra una potencia mucho más grande,
la guerra, será, por definición, total para la potencia
más débil. Del mismo modo, las guerras civiles a menudo
son, por definición, "totales" en el sentido en
que las partes del conflicto están luchando por la definición
misma de un estado o sociedad, que es muy diferente al conflicto
internacional.
-La Muerte de
las Grandes Ideologías
El fracaso
del Comunismo como una gran ideología en todos sus aspectos
indicaría que para un futuro previsible habremos visto el
fin de estos reclamos grandiosos y ampliamente atractivos para la
salvación política, social y económica de la
humanidad. Los estados protocomunistas sobrevivientes -China, Cuba
y Corea del Norte- son anacronismos, no modelos del futuro. Durante
casi las últimas dos décadas, China se ha movido inexorablemente
hacia cierta clase de amalgama perversa de autoritarismo de cuasi-mercado
con matices xenófobos históricos. Corea del Norte,
una dictadura hereditaria, xenófoba y ermitaña, está
al borde del colapso total; sólo se cuestionan el momento
exacto y el marco hipotético para su ruina. Tanto Corea del
Norte como Cuba, desprovistas del material y del patrocinio ideológico
de las grandes potencias, son ahora virtualmente irrelevantes. El
singular maoísmo adoptado por los rebeldes peruanos no tiene
un amplio atractivo en ninguna parte.
Se da mucha
importancia al fundamentalismo islamita como una amenaza a la seguridad
occidental. Aquéllos que se preocupan por estas cosas están
mirando por el extremo equivocado del telescopio. El Islam reaccionario
es un signo del fracaso de una cultura, una tendencia que ha estado
oculta desde que la cultura islámica alcanzó su apogeo
hace medio milenio. En la medida en que el Islamismo, o el Islam
politizado, sea una amenaza regional para la estabilidad, esto ocurre
frecuentemente porque es una reacción popular contra la debilidad,
la corrupción y la ineficacia de los gobiernos post-coloniales
de Medio Oriente y Asia del Sur.
El anticomunismo
que inspiró la respuesta occidental para las influencias
comunistas soviéticas y de otros lugares durante la Guerra
Fría no era una ideología, per se. Era simplemente
una reacción a la ideología, y esa ideología
está realmente muerta. El capitalismo y la democracia no
son ideologías en ningún sentido serio. No están
lo suficientemente organizadas para serlo, por definición.
La democracia es una teoría de gobierno, y el capitalismo
es un término suelto para un medio de producción económica.
La democracia está surgiendo y evolucionando en muchas variedades
y aplicaciones en diferentes circunstancias nacionales, y el capitalismo
está evolucionando en lo que ahora podemos denominar el post-capitalismo.
Esta visión
del futuro de la ideología no se propone como una aceptación
de la tesis del "fin de la historia" de Francis Fukuyama.
Indudablemente, observaremos una cantidad de "ismos" de
cálidad mediocre y los cultos de la personalidad surgen en
respuesta a condiciones locales y la implacable influencia de la
modernización y la "occidentalización".
Habrá muchos ejemplos de autoritarismo, aunque la eficacia
de cualquiera de ellos será más desafiada, y es dudoso
que exista una difundida aceptación de cualquiera de ellos.
-El Fin de las
Grandes Alianzas
Precisamente
debido a la falta de importantes amenazas militares a la seguridad
y estabilidad de los países avanzados y el fracaso de grandes
ideologías hostiles, se cuestiona si las grandes alianzas
geo-estratégicas serán tan necesarias como lo eran
en el pasado. Las grandes democracias occidentales se unieron en
oposición a las amenazas comunes durante todo el corto siglo
XX. Ante la ausencia de estas amenazas, las relaciones internacionales
fluirán y refluirán en reacción a asuntos de
políticas relativamente menores y controlables. La Alianza
del Atlántico y la Unión Europea persistirán,
fundamentalmente como mecanismos útiles para la reintegración
de las ex-naciones del Pacto de Varsovia en la línea central
política y económica, tanto de Europa como de la comunidad
de las naciones modernas. Ante la ausencia del Pacto Soviético
y de Varsovia, la naturaleza de la Organización del Tratado
del Atlántico Norte será diferente, y por lo tanto
menos organizada. Las Naciones Unidas y varias asociaciones regionales
proporcionarán de manera similar foros útiles para
el discurso político.
Las potencias
-grandes, medianas y pequeñas- tendrán libertad dentro
de límites amplios para consentir antagonismos bastante menores
y diferencias excéntricas. Por ejemplo, Canadá y Europa
pueden disentir con la política de Estados Unidos con respecto
a Cuba; y Estados Unidos, por su parte, puede proceder de acuerdo
con esta pedantería insignificante sin temor a dañar
importantes relaciones esenciales. Francia puede demandar con mal
humor un rol más prominente en los acuerdos militares de
la OTAN y ser gentilmente rechazada, porque significa incluso menos
ahora que lo que significaba durante la Guerra Fría. Las
potencias europeas pueden intervenir mal en sus relaciones, sin
temor a que los amplios intereses comunes sean seriamente dañados.
Lo mismo puede decirse de las relaciones entre Estados Unidos y
Japón. Los argumentos sobre la reglamentación del
comercio y los malos entendidos culturales se acomodarán
dentro del esquema más grande de la cooperación y
el interés mutuo.
La OTAN se
estableció en las secuelas desastrosas de la Segunda Guerra
Mundial con el fin de, según las palabras de Lord Ismay,
"contener a los estadounidenses, excluir a los rusos y dominar
a los alemanes". Ahora los rusos han sido invitados a ingresar,
y los alemanes son una vez más el motor económico
de Europa. El único propósito real de la OTAN en el
futuro será contener a los norteamericanos y proporcionar
un mecanismo para la reintegración de los estados de Europa
Oriental. Sin embargo, el liderazgo continuo de Estados Unidos de
la alianza puede ponerse en duda, si continúa ignorando las
preferencias de los miembros europeos, como lo hizo en 1997 con
respecto a la cuestión de extender la cantidad de miembros
de la OTAN.
Estados Unidos
seguirá siendo un líder internacional natural en muchos
aspectos, debido a su inmensa riqueza económica y envergadura
militar; pero las relaciones de la alianza serán más
libres y cambiantes en reacción a cuestiones específicas.
En consecuencia, el liderazgo de la Alianza y las relaciones patrón-cliente
serán aún más problemáticos que en el
pasado. Los miembros de la alianza y las surgientes potencias regionales
serán incluso más libres para desafiar al liderazgo
estadounidense cuando los intereses de política específicos
y las perspectivas diverjan. Del mismo modo, ya no se garantizará
a los estados que luchen la protección de las grandes potencias
y las perspectivas de contraponer una superpotencia a otra. En este
sentido, el mismo concepto de "superpotencia" significará
algo menos que -o al menos algo diferente a- lo que significaba
antes.
-Sistema Internacional
en Evolución
El sistema
internacional con el que estamos familiarizados ha permanecido esencialmente
sin cambios en términos de estructura y operación
desde el siglo XVII y el surgimiento de los modernos "mega-estados".
Aunque el estado-nación seguirá siendo un importante,
y quizás predominante, modelo de organización política,
no será el único mecanismo. Los grandes imperios parecen
ser algo del pasado, ya que las fuerzas del nacionalismo, las telecomunicaciones
globales y la globalización económica conspiran para
debilitar la capacidad para controlar grandes sociedades multiétnicas.
La creciente importancia de las organizaciones transnacionales y
supranacionales restringirán cada vez más la libertad
soberana de los estados individuales. Una creciente cantidad de
actores no-estados en el escenario mundial hará que la naturaleza
de las relaciones internacionales sea mucho más compleja.
La tecnología transformará la naturaleza de la producción
económica, permitiendo, por lo tanto, que nuevas clases de
entidades socio-políticas se desarrollen sin necesidad de
un territorio, recursos naturales y grandes poblaciones. La desaparición
de las grandes ideologías que ocasionaron tanto conflicto
en nuestro siglo también significará que las grandes
alianzas que han estructurado el orden internacional tengan menos
metas, y esto significará que la naturaleza de las estructuras
de las alianzas probablemente sea más maleable y transitoria.
Durante gran
parte de la última mitad del siglo XX, el sistema internacional
estaba estructurado por la relación bipolar soviético-estadounidense.
En el período posterior a la Guerra Fría, la complejidad
del orden internacional excluye en forma efectiva la posibilidad
de un sistema unipolar. El sistema internacional en evolución
será multipolar, y en consecuencia, el concepto de "superpotencia"
tendrá menos significado. Esto exigirá cierta redefinición
del significado de potencia.
Los vencedores
de la Segunda Guerra Mundial han fundamentalmente dominado las Naciones
Unidas desde su fundación. La implosión de la Unión
Soviética significa que la sucesora Rusia tiene menos influencia
relativa en la arena internacional. Se ha especulado durante algunos
años sobre la expansión del Consejo de Seguridad,
atenuando, por lo tanto, en forma efectiva el poder y la influencia
de los Cinco Permanentes (Estados Unidos, Reino Unido, Francia,
China y Rusia) mediante la inclusión de quizás cinco
miembros permanentes adicionales. A los actuales diez miembros rotativos
se unirían cuatro más. Aunque una propuesta no le
otorgaría a los nuevos miembros permanentes la facultad de
veto de la que gozan los actuales Cinco Permanentes, no obstante,
incluiría el aumento de las facultades regionales en el centro
de la escena mundial de una manera más que puramente simbólica.
El resultado
neto de estos fenómenos e influencias será un sistema
internacional que es mucho más complejo. La conducción
de las relaciones internacionales no puede ser simplemente de estado
a estado, como ha sido durante mucho tiempo el caso durante los
pasados 350 años. La lealtad de las empresas globales no
puede asumirse en una era de empresas globales. La cantidad en constante
crecimiento de agrupaciones subnacionales provocará el reclamo
de reconocimiento en los estados-naciones y el sistema internacional.
La tecnología de las comunicaciones penetrarán las
fronteras nacionales con mucha más impunidad que en el pasado.
Se cuestiona la importancia que tendrá el concepto de equilibrio
de poder en una era de difusión del poder sin precedentes.
Seguramente, la búsqueda del equilibrio será un proceso
muy dinámico y multicéntrico.
Estos actores
relativamente nuevos en la escena mundial son, de manera muy diversa,
supra-estados, sub-estados y cada vez más no-estados en carácter.
Como un comentarista ha destacado recientemente, este cambio de
poder no es necesariamente un juego de suma cero. Más bien,
"una ganancia de poder por parte de actores no-estados necesariamente
no la traduce en una pérdida de poder para el estado...El
estado no está desapareciendo, se está disgregando
en sus partes separadas y funcionalmente distintas." Lo que
está evolucionando no es el a menudo temido gobierno global,
sino más bien una nueva forma de gobernación global,
que es algo muy diferente.
-Primacía
de los Esfuerzos Económicos
Como las fuerzas
integrativas supra-nacionales y las fuerzas fragmentadoras sub-nacionales
están debilitando o reformando la política internacional
tradicional, el indicador tradicional de la fuerza militar permanente
de una nación, ya no es más el indicador principal
del poder de una nación. Cada vez más, la arena de
la economía dominará el discurso internacional en
el sistema internacional. En términos de competencia entre
las naciones avanzadas y en vías de industrialización,
el territorio principal será cada vez más económico.
Sin embargo, dada la creciente naturaleza global de las empresas
comerciales más importantes, esta situación no necesita
producir un juego de suma cero entre las competidoras más
importantes. Las guerras comerciales con respecto al acceso a los
mercados, aunque no son inconcebibles, tampoco son necesariamente
el resultado inevitable de este nuevo régimen internacional,
como lo demuestran las recientes negociaciones entre Estados Unidos
y Japón y los cambios estructurales en Latinoamérica.
En realidad, existe una escuela de pensamiento que sostiene que
las naciones no compiten económicamente; más bien
las empresas lo hacen. Para entender este concepto se requiere cambiar
el nivel de análisis.
En el período
posterior a la Guerra Fría, se ha dado mucha importancia
a la perspectiva de dividir el sistema económico mundial
entre los tres bloques económicos más importantes:
América del Norte, Europa del Norte y la Orilla del Pacífico
Occidental. Este análisis es esencialmente una mala interpretación
de la correlación y la integración de la economía
global. Existen perspectivas de una integración económica
más amplia más allá de la Asociación
de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), a medida
que Chile y otros finalmente se unen. De manera similar, la Unión
Europea (UE) se extenderá hacia el este. Los "nuevos
tigres asiáticos" (Malasia, Tailandia, Vietnam, Indonesia,
etc.), sin embargo, fueron heridos en el corto plazo, y un desarrollo
económico posterior en China cambiará la opinión
y realidad de la Orilla del Pacífico Occidental. Las economías
norteamericanas serán importantes en los contextos tanto
del Atlántico como del Pacífico. Todas estas áreas
se correlacionarán cada vez más económicamente.
A pesar de
su imponente poder militar y los reclamos ideológicos, en
el momento de su desaparición la Unión Soviética
estaba esencialmente retrocediendo económicamente a un Estado
del Tercer Mundo. Durante los próximos años, Rusia
no podrá ser un potencia mundial en términos reales,
en la medida en que es un caso de canasta económica. Aunque
impresionante en términos demográficos y potencial
económico, China no puede ser una potencia de clase mundial
sólo como un mercado económico. Si alguna vez se modernizara
completamente, el potencial poder de China podría ser bastante
impresionante; sin embargo, la promoción de una hegemonía
china surgiente en términos militares y económicos
es falsa en el mejor de los casos y por lo menos peligrosa.
-Modernidad
y Tradicionalismo
La fuente más
grande de tensión y conflicto potencial en la próxima
era probablemente sea las tensiones ocasionadas por la implacable
presión de lo que, por falta de un término mejor,
puede denominarse modernidad. Aunque se basa en la filosofía
y una forma de pensamiento, lo "moderno" se evidencia
por la ciencia y la tecnología. Su medio para la transmisión
es el intercambio económico. Su impacto es cultural y social,
y, por lo tanto, político. La esfera de acción de
la modernidad históricamente (al menos desde el siglo XV)
ha sido el Occidente, vale decir, Europa Occidental y recientemente
América del Norte. El fenómeno ha tenido raíces
firmes en Japón y las extensiones occidentales de Israel,
Australia y Nueva Zelanda; y probablemente continuará floreciendo,
con variaciones locales, en torno a la Orilla del Pacífico,
en Europa Central y Occidental, en Latinoamérica y quizás
en Sudáfrica.
Aunque esta
afirmación tiene una interpretación algo lineal, el
proceso es mucho más complejo. También es circular,
en el sentido en que el clima cultural, social y político
permite o fomenta la especulación filosófica y científica
y la innovación técnica, o que el clima los inhibe.
Desde fines de la Edad Media, la cultura occidental ha fomentado
y alentado dicho desarrollo, y el proceso, por lo tanto se ha acelerado
a un paso inexorable.
Desde ese entonces,
ninguna otra cultura ha hecho esto, al menos a este ritmo y en una
escala tan amplia, con la excepción de Japón desde
mediados del siglo XIX y especialmente desde 1945. En consecuencia,
podemos observar las líneas de responsabilidades de conflicto
significativo no en el "choque de civilizaciones" como
lo imaginó Samuel Hutington, sino más bien en el choque
de la "Civilización" avanzada con esas otras regiones
y pueblos y sus sistemas de valores que se resisten a la tendencia
general. Como Ralph Peter expresa la cuestión: "Las
guerras futuras y los conflictos violentos se definirán por
las incapacidades de los gobiernos para funcionar como sistemas
eficaces de distribución y control de los recursos, y por
la imposibilidad de culturas enteras de competir en la era post-moderna."
Esta visión
no es necesariamente menos caótica que la de Huntington;
en realidad, podría ser aún más, porque las
líneas de responsabilidad a menudo de manifestarán
dentro de sociedades, y quizás más a menudo que entre
ellas. Esta lucha no será entre civilizaciones en un contexto
lateral, sino en uno vertical. Estas clases de disyunciones identificadas
por Peters (polarización de la riqueza, divisiones sociales,
sentimientos en contra del estado, la incapacidad para utilizar
eficientemente e innovar la tecnología, etc.) pondrán
seriamente a prueba a toda la civilización. En este sentido,
las milicias de derecha de América son espíritus semejantes
a los Talibaneses de Afganistán.
-Cambios en
la Demografía Global
Varios cambios
demográficos importantes se están produciendo en el
mundo en la actualidad que, tomados en conjunto, influirán
en el carácter del futuro panorama estratégico. Aunque
la población mundial total ha estado creciendo en forma constante
desde aproximadamente 1800, el ritmo empezó a acelerarse
alrededor de 1950, y es ese hecho el que ha capturado muchos observadores.
Otras características demográficas, sin embargo, tendrán
más prominencia. El mundo está realmente envejeciendo,
especialmente en los países económicamente desarrollados.
Mientras tanto, existe un "aumento de la juventud" sin
precedentes en muchas de las regiones más económicamente
retrasadas. La privación económica y la degradación
ambiental (a menudo dos caras de la misma moneda) y la rivalidad
civil están forzando las difundidas dislocación y
migraciones de la población. Al mismo tiempo, la urbanización
sobre una base global no tiene precedentes. Todas estas tendencias
actúan recíprocamente de maneras muy dinámicas,
algunas de ellas contraintuitivas.
Ciertas características
de población, demográficas y de salud de una sociedad
tienden a garantizar un sistema pudiente o uno opuesto. En las sociedades
económicamente avanzadas, por ejemplo, las altas pautas de
higiene básica, nutrición y atención sanitaria
tienden a garantizar una sociedad sana y productiva. Las poblaciones
más sanas tienden a ser más productivas económicamente.
La situación en Rusia y las ex- repúblicas soviéticas
es bastante diferente. Rusia tiene una tasa de natalidad muy baja
y una creciente tasa de mortalidad, signos de una sociedad, sistema
de atención sanitaria y ecología en grave crisis.
En las áreas menos desarrolladas, las tasas de natalidad
más bajas son fomentadas por una mejora en la higiene básica,
la planificación familiar, y su apuntalamiento, el aumento
en el alfabetismo femenino. Las últimas dos influencias,
sin embargo, a menudo dificultan la tradición y la práctica
religiosa en muchas sociedades, y, por lo tanto, exacerban el malestar
social y político. No obstante, en muchos lugares en los
cuales la mayoría de la población tiene menos de 15
años, el daño demográfico ya se ha producido.
Las culturas
y las sociedades siempre están en cierto grado de cambio,
especialmente en el Oeste. Las tendencias demográficas y
de población influyen en el cambio en una cultura y sociedad,
a menudo de maneras sutiles, pero ocasionalmente de maneras más
dramáticas si el cambio demográfico es significativo.
La fuente más obvia de cambio puede ser instigada por la
inmigración, especialmente si los recién llegados
difieren notablemente de la población nativa con respecto
a la raza, la religión y las costumbres sociales. No obstante,
para las sociedades más económicamente avanzadas -con
la notable excepción de Japón- su salvación
demográfica es la inmigración.
Los modelos
de migración son claramente una proposición no correspondida.
Los inmigrantes y refugiados económicos y políticos
-si se da la oportunidad- se trasladan de los países pobres
a los más ricos. Este fenómeno es una noticia tanto
buena como mala para los países que los captan; para los
países que los pierden, siempre es una mala noticia. Los
países de origen están perdiendo el talento que socavará
la vitalidad económica, social, cultural e intelectual y
el potencial de sus sociedades mediante la "fuga de cerebros".
Este fenómeno es un juego de suma cero: la "fuga de
cerebros" para ellos es una "ganancia de cerebros"
para nosotros. También existe un gran problema potencial
en esta clase de movimiento de población. Para las sociedades
tradicionalmente inmigrantes con una historia de asimilación,
la tendencia actual no es más que la última etapa
en un proceso que tiene ahora 200-300 años. Las sucesivas
olas de inmigrantes son difíciles, aunque digeribles. En
Europa, el impacto de la inmigración potencialmente es más
significativa, porque éstas no han sido sociedades inmigrantes
en los tiempos modernos.
En todas partes,
el proceso de urbanización también produce cambios
culturales y sociales. Los inmigrantes del campo cambian a las ciudades
por las cifras puras; sin embargo, lo que es más importante,
las ciudades cambian a los inmigrantes. La vida rural tiende a estar
colmada de asociaciones muy personales: con familias numerosas,
con villas y pueblos, con ciclos estacionales para cultivar la tierra.
Las ciudades funcionan de manera diferente; la vida es más
personal, incluso más amontonada. El tiempo se torna más
artificial y arbitrario, pero también más importante.
El proceso de urbanización es, invariablemente, traumático.
Los mecanismos de apoyo personal normales pueden estar ausentes;
el logro -o la falta del mismo- se hace más personal. Aunque
no siempre fue agradable, el proceso de urbanización en Europa
del Norte y América del Norte coincidió con un tremendo
crecimiento industrial y económico. En la actualidad, el
crecimiento urbano sin precedentes en Latinoamérica, Africa
y en cualquier otra parte no se equipara con el crecimiento económico
proporcionado. Por lo tanto, las tensiones normales para las nuevas
urbanidades serán muy exacerbadas por las demandas de vivienda,
educación, servicios sociales, servicios sanitarios y agua
potable. Pocas de estas sociedades están económicamente
preparadas para proporcionar estas necesidades. En consecuencia,
el descontento provocará tensiones sociales y políticas.
La amenaza -fantasía y realidad- de sublevaciones "comunistas"
rurales y agrarias se ha disipado en gran parte. La mayoría
está políticamente quebrada y degenerará en
bandolerismo molesto. La amenaza para la estabilidad en el futuro
será los alzamientos urbanos de una calaña política
que todavía debe determinarse, porque las causas subyacentes
de descontento no sólo no se han disipado, se magnificarán
muchas veces por la superpoblación y la urbanización
excesiva.
-Aumento en
los Contactos
El vehículo
para la resolución de estas tensiones y su exacerbación
será el aumento en los contactos entre los pueblos y sus
sistemas políticos, como resultado de la ubicuidad de los
modernos sistemas de telecomunicaciones.
Este ha sido
un proceso implacable y acelerante desde principios del siglo XIX.
Primero, los buques de vela veloces fueron los que comenzaron a
unir los mercados del mundo. Luego, la máquina a vapor y
el telégrafo fueron los que fomentaron la unidad nacional
y la comunicación internacional. La radiotelegrafía
y luego las comunicaciones satelitales estimularon aún más
el proceso hasta el punto en que todo el mundo está "conectado"
en una medida inimaginable tan sólo hace unas pocas décadas
atrás.
La frontera
internacional de 3.000 millas entre Estados Unidos y Canadá
ha sido desarmada hace mucho tiempo, y esto ha sido algo singular
y notable durante 175 años. Durante medio siglo hasta ahora,
la frontera internacional entre Alemania y Francia ha estado desarmada,
y esto es históricamente más notable para los países
que lucharon tres brutales guerras "modernas" en 75 años.
En la actualidad, existen formalidades de fronteras para los viajeros
y las mercaderías en toda Europa Occidental. El resultado
es una creciente fusión de las sociedades en cualquiera de
los lados de estas fronteras, reduciendo, por lo tanto, las perspectivas
de futuros conflictos graves entre ellas. En el futuro, Internet,
la Web Mundial y las comunicaciones celulares extenderán
este proceso, con resultados e inferencias que quizás hoy
sólo pueden ser vagamente entendidos. Sin embargo, lo que
queda en claro es la tendencia hacia límites y distancias
internacionales cada vez más borrosos.
Steven Metz
del Instituto de Estudios Estratégicos del Ejército
observa que:
"En su
extremo, el intercontacto conduce a la interdependencia, unidad
política y la homogeneidad cultural. Incluso cuando esto
no llega tan lejos, el intercontacto ya afecta casi todos los aspectos
de la vida en la mayoría de las sociedades y es probable
que esto ocurra en mayor medida en el futuro."
En esta época,
la autosuficiencia simplemente no es posible. Como el territorio
y los recursos extractivos llegan a significar menos y como la producción
económica y la productividad están cada vez más
globalizadas, las estrategias competitivas en todos los campos abren
el camino a las estrategias cooperativas. Las fronteras y otros
conceptos autodefinidos se tornan de manera más obvia contraproducentes.
Esta situación tiende a lo que un observador denomina el
"estado virtual" surgiente. Las sociedades más
avanzadas económicamente consideran que deben invitar y alentar
cada vez más los regímenes de cooperación mutuamente
intrusivos en los campos legales y de la seguridad con el fin de
impedir el conflicto y capitalizarse en los beneficios evidentes
del intercontacto en el mundo post-moderno.
-Revolución
Tecnológica Constante
La revolución
tecnológica siempre ha perturbado nuestro sentido de contexto.
Desde los albores de la Era Industrial a fines del siglo XVIII hasta
mediados del siglo XX, los desarrollos tecnológicos fueron
evaluados de manera dramática aunque justa. Las innovaciones
involuntarias como la reaplicación de la energía del
vapor proveniente del agua de evacuación de las minas a nuevos
medios de transporte abarcaron de dos a tres generaciones para tener
un impacto verdadero. La máquina de combustión interna
exigió 30 años para revolucionar el transporte y con
éste toda la sociedad. La aviación tripulada exigió
casi 40 años para cambiar la guerra y otros 15 más
para revolucionar el transporte civil. Al final, la era de las máquinas
revolucionó todo lo que existía antes, incluyendo
la agricultura.
La revolución
técnica de nuestra época se concentra, por supuesto
en la computadora y el microcircuito especial. Aunque las computadoras
han existido en formas reconocibles durante 60 años, y aunque
la Era de la Información se considera ahora que data de aproximadamente
1970, sólo en la última década la computadora
y el microcircuito han verdaderamente revolucionado muchos aspectos
de la vida diaria a nivel personal, nacional e internacional. La
naturaleza del comercio ha cambiado y cambiará aún
más en los próximos años. El conocimiento y
la información ahora se está reconociendo cada vez
más como los "productos" más comercializables.
La capacidad de comunicarse es ahora fundamentalmente diferente
a lo que era hace una generación, y quizás las inferencias
totales de esta capacidad no son todavía completamente comprendidas.
La naturaleza y quizás el punto de conflicto empiezan a cambiar,
quizás tanto o más dramáticamente que en la
década del '40. Existe la perspectiva de un cambio radical
y fundamental en los recursos energéticos utilizables y los
medios de producción industrial.
En los pasados
períodos de revolución tecnológica, tuvimos
tiempo de absorber el impacto y las inferencias de los cambios asociados.
En nuestra época, ese cambio es constante. Este fenómeno
desafía a las naciones y sociedades más avanzadas
y sus "adaptadores primitivos"; maltrata y desorienta
a los individuos, economías y naciones menos preparados y
menos adaptables. Este proceso de constante e implacable cambio
exacerbará el conflicto entre las fuerzas de la modernidad
y las del tradicionalismo en todos los niveles de análisis.
-Ritmos de Cambio
Acelerado
Otro factor
que caracterizará nuestro futuro y complicará aún
más nuestros esfuerzos por entender el futuro panorama estratégico
no será sólo la constante presencia del cambio, sino
el hecho de que las cosas cambiarán de manera aún
más rápida. Como lo hemos visto durante la última
década, el panorama estratégico puede alterarse con
bastante rapidez. Los disturbios aparentemente menores a fines de
la década del '80 en Europa Oriental se intensificaron rápidamente,
resultando en el derrocamiento similar a un dominó de todos
los regímenes comunistas de la región, garantizando
por lo tanto la desaparición del Pacto de Varsovia. Un malogrado
y burdo intento de golpe en la Unión Soviética rápidamente
resultó en la implosión de una de las superpotencias
del mundo y su último imperio. Aunque estos espectaculares
acontecimientos tardaban, en realidad, años en producirse,
lo repentino de su verdadera producción cambió el
equilibrio estratégico -y, en consecuencia, el panorama estratégico-
casi de la noche a la mañana. Para fines de esta década,
la OTAN habrá absorbido por lo menos a tres de sus anteriores
antagonistas del ex-Pacto de Varsovia.
En el campo
económico y tecnológico, cada sucesiva ola de innovación
y progreso es más corta que su antecesora. La Revolución
Industrial quizás abarcó 125 años, aproximadamente
desde la mitad del siglo XVIII hasta alrededor de 1880; la Revolución
de la Productividad que siguió duró sólo aproximadamente
la mitad, extendiéndose desde aproximadamente 1880 hasta
alrededor de 1940; y la sucesora Revolución Gerencial desde
1940 hasta aproximadamente 1975. La tecnología de la información
que alimenta y caracteriza a nuestra época ha visto avances
increíbles. La Ley de Moore sostiene que el poder del procesamiento
por computadora se duplica cada 18-24 meses, mientras que al mismo
tiempo el costo de la computación cae a la mitad. Este fenómeno
ha estado en vigencia desde 1970. En el proceso, cada aspecto de
la vida que es alcanzado por la computadora también cambia,
a menudo de maneras no anticipadas.
El avance tecnológico
no siempre es lineal. Por ejemplo, mientras que el mundo económicamente
desarrollado está ligado a su infraestructura de comunicaciones
de alambre de cobre, las economías en vías de desarrollo
están saltando a las comunicaciones celulares, precediendo,
por lo tanto, a la etapa intermedia de la transmisión por
fibra óptica. De esta manera, las economías en vías
de desarrollo podrían discutir por lo menos algunos de los
efectos desgarradores de la industrialización que Europa
y América del Norte experimentaron el siglo pasado. Saltos
generacionales similares se producirán en términos
de asuntos militares.
Existe otra
característica interesante del cambio tecnológico.
La analogía es con una llama que arde de manera muy brillante
antes de consumirse. Históricamente, parece que una determinada
generación de tecnología y el sistema construído
alrededor y agregado a la misma alcanza la productividad pico justo
antes de que sean eclipsados por alguna otra cosa. La innovación
del caballero con armadura se inició alrededor del siglo
XII, y para principios del siglo XVI era, en realidad, una criatura
magnífica. Pero la llegada de las armas de fuego transformó
al caballero en obsoleto en poco tiempo. De esta manera, el veloz
buque alcanzó el grado más alto de eficiencia y revolucionó
el comercio internacional, cuando se desarrolló la energía
del vapor. El sistema ferroviario alcanzó su más alto
grado de perfeccionamiento cuando llegaron los sistemas aéreos
comerciales y de carreteras públicas. La llegada del viaje
regular transatlántico en avión fue precedido un año
antes por el lanzamiento del primer satélite y la apertura
de la Era Espacial. Las lecciones prácticas y filosóficas
pueden ser que no debemos acostumbrarnos demasiado a nuestras maneras
de hacer las cosas en una era caracterizada por ritmos de cambios
acelerados.
-Inferencias
Estratégicas
Las inferencias
de estas tendencias convergentes e interactivas son muchas. Las
consideraciones de política exterior cambian, porque las
necesidades de seguridad cambian. Las verdades de las estructuras
de alianzas ya no pueden suponerse, porque la naturaleza y el propósito
de las alianzas cambiarán, lo que a su vez indica cambios
en las amenazas. Las coaliciones a corto plazo se transformarán
en norma. Los estados no tendrán que tratar sólo con
estados, sino con miles de otras entidades supra-nacionales, sub-nacionales
y no-estados. Las bases económicas del poder tradicional
están cambiando, porque la naturaleza de la creación
de la riqueza está cambiando. El mundo se está tornando
más interdependiente en todos los aspectos.
El desdibujo
de la tradicional soberanía e identidad estado-nación
requiere un enfoque más transnacional y sub-nacional. Un
sistema internacional más complejo significa que los gobiernos
tendrán que tratar con otros estados, como así también
con naciones, y con otras clases de entidades políticas.
Como la naturaleza de la creación de la riqueza y del poder
económico cambia de basarse en las mercaderías a basarse
en el conocimiento, lo que es importante para los estados cambia.
Esto requerirá un cambio en el enfoque para proteger la abundancia,
no la escasez, una manera muy diferente de considerar las cuestiones
estratégicas, requiriendo un cambio de las estrategias competitivas
a las cooperativas. Los cambios demográficos resultarán
en un cambio en el punto de conflicto, y los cambios tecnológicos
resultarán en cambios en los medios para librar el conflicto.
Probablemente, el conflicto será más urbano y, por
lo tanto, menos rural; a menudo será más efímero
y menos cinético. Estos factores requerirán cambios
drásticos en la doctrina, la táctica y el equipo.
Nuestros modelos
de planificación de defensa, legados de la era de la Guerra
Fría, enfatizan las amenazas y los mecanismos de fuerzas
tangibles; su meta es el equilibrio, porque son defensivos en orientación.
Los futuros modelos deben concentrarse en la oportunidad y la formación
del medio ambiente; en realidad, deben ser oportunistas, porque
necesitarán hacer frente a la complejidad. Las naciones avanzadas
se enfrentarán tanto a potenciales competidores iguales de
primer nivel (vale decir, globales) como a competidores iguales
muy reales de segundo nivel, aquéllos con importante capacidad
de armamento convencional y especial incipiente. También
se enfrentarán a competidores de buena posición: potencialmente
aquéllos con capacidad de alta tecnología de primer
nivel, como así también con actores de estados de
baja tecnología de segundo nivel y que no son estados.
Estos factores,
considerados en forma individual, podrían tener
un significado bastante limitado. Considerados en conjunto, sin
embargo, requieren que se conciban mecanismos de seguridad menos
pesados y más ágiles. Nuestra infraestructura de seguridad
nacional y de fuerzas militares está magníficamente
adecuada a un mundo que ya no existe. En el futuro, las medidas
de seguridad internacional serán más importantes que
las preocupaciones puramente pueblerinas. Lo más importante,
si intentamos evaluar la naturaleza e importancia del cambio, debemos
acostumbrarnos -como individuos y como profesionales de la seguridad
nacional- a buscar el cambio, porque si ni lo buscamos, nunca lo
encontraremos. De lo contrario, nos engañaremos constantemente
con respecto a la naturaleza del mundo, y la realidad a la que nos
enfrentamos nos sorprenderá constantemente.
|