Antonio M. Rivera
 
Evi Jimenez
 
 
 




LA PALABRA CAMBIO
AMENAZA AL REGIMEN









Por Ernesto F. Betancourt *
Diario Las Américas
Florida
E.U.

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Fidel Nuñez
Jefe de Buró
Latinoamérica
Dept. de Investigaciones

La Nueva Cuba

Noviembre 14, 2007



Los despachos de La Habana son un poema: 60 jóvenes arrestados por llevar brazaletes con la palabra Cambio. Ahora resulta que un vocablo tan sencillo como ése es tema tabú para el régimen. Los jóvenes fueron advertidos que quienes se identifiquen con el cambio pueden ser acusados del crimen, único en el mundo, de peligrosidad. Y, a pesar de eso, hay idiotas que se refieren a las palabras de Raúl del 26 de Julio como la fuente de ideas para los cambios que pueden esperarse introduzca el dictador de turno, designado por el máximo líder en su testamento político.

En días recientes pusieron en la televisión, en el canal de Turner, la vieja película The Longest Day. Es un recuento del día de la invasión de Normandía, inicio de la etapa final del régimen hitleriano. Lo que más me llamó la atención fue que los generales alemanes, una vez convencidos que la invasión se iniciaría por esa playa, decidieron que había que desplazar a ella a las divisiones panzer, que estaban en reserva para ser volcadas a parar la invasión. Pero había la orden de que sólo Hitler podía autorizar ese movimiento de tropas y el máximo caudillo alemán había tomado pastillas para dormir, así que nadie en el bunker se atrevió a despertarlo. El general alemán, que quería movilizar las divisiones panzer, comentó sarcásticamente que ése era un momento histórico. Para festejarlo, ordenó a uno de sus edecanes que le trajera una botella de licor francés que tenia reservada para el momento oportuno. Así, se burlaba del hecho de que a Hitler no se le podía despertar, ni siquiera para responder a la invasión de Normandía. Gajes de la centralización del poder que prevalece en los regímenes autoritarios.

Eso me recordó la situación actual en Cuba. Fidel está muerto en vida políticamente, pero como el régimen caudillista que ha montado se basa en la centralización de todas las decisiones en su persona, hace más de un año que no hay cambios en Cuba. Raúl está consciente de las limitaciones de su mandato. Cuando tomó la iniciativa de invitar a diálogo con los americanos, su hermano Fidel lo paró en seco. De ahí que, cuando en Diciembre del 2006. fueron a Cuba diez congresistas americanos a dialogar, Raúl ni siquiera los recibió. En Cuba no puede haber cambio porque eso implicaría una revisión de alguna decisión del Charlatán en Jefe. Por eso los brutos de la policía arrestaron a los 60 jóvenes que portaban brazaletes con la palabra cambio. Pero gústele o no a Fidel y a sus seguidores, el cambio viene en Cuba. Irónicamente, la palabra cambio se está convirtiendo en la consigna de la oposición.

Los que rodean a Fidel, han aprendido a reprimir todo intento de tomar iniciativas. En Cuba hay un régimen en que los supuestos líderes sufren de atrofia en la capacidad de pensar con sus propias cabezas. Todos tienen que hacer deferencia a una sola cabeza pensante, Fidel. Después de décadas en ese modo de actuar, es difícil que, a corto plazo, cambien de conducta. Sobretodo, cuando los esbirros de la policía amenazan a cualquiera que hable de cambio con ser acusados de peligrosidad. Por eso, solamente la emergencia de un nuevo liderazgo dentro de los cuadros de la nomenclatura ofrece esperanzas de que termine la agonía del pueblo de Cuba.



* Ernesto F. Betancourt es economista y analista de temas cubanos. Fue Director de Radio Martí.











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