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LA PALABRA CAMBIO
AMENAZA AL REGIMEN
Por Ernesto F. Betancourt *
Diario Las Américas
Florida
E.U.
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Fidel Nuñez
Jefe de Buró
Latinoamérica
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Noviembre 14, 2007
Los despachos de La Habana son un poema: 60 jóvenes arrestados
por llevar brazaletes con la palabra Cambio. Ahora resulta que un
vocablo tan sencillo como ése es tema tabú para el
régimen. Los jóvenes fueron advertidos que quienes
se identifiquen con el cambio pueden ser acusados del crimen, único
en el mundo, de peligrosidad. Y, a pesar de eso, hay idiotas que
se refieren a las palabras de Raúl del 26 de Julio como la
fuente de ideas para los cambios que pueden esperarse introduzca
el dictador de turno, designado por el máximo líder
en su testamento político.
En días recientes pusieron en la televisión, en el
canal de Turner, la vieja película The Longest Day. Es un
recuento del día de la invasión de Normandía,
inicio de la etapa final del régimen hitleriano. Lo que más
me llamó la atención fue que los generales alemanes,
una vez convencidos que la invasión se iniciaría por
esa playa, decidieron que había que desplazar a ella a las
divisiones panzer, que estaban en reserva para ser volcadas a parar
la invasión. Pero había la orden de que sólo
Hitler podía autorizar ese movimiento de tropas y el máximo
caudillo alemán había tomado pastillas para dormir,
así que nadie en el bunker se atrevió a despertarlo.
El general alemán, que quería movilizar las divisiones
panzer, comentó sarcásticamente que ése era
un momento histórico. Para festejarlo, ordenó a uno
de sus edecanes que le trajera una botella de licor francés
que tenia reservada para el momento oportuno. Así, se burlaba
del hecho de que a Hitler no se le podía despertar, ni siquiera
para responder a la invasión de Normandía. Gajes de
la centralización del poder que prevalece en los regímenes
autoritarios.
Eso me recordó
la situación actual en Cuba. Fidel está muerto en
vida políticamente, pero como el régimen caudillista
que ha montado se basa en la centralización de todas las
decisiones en su persona, hace más de un año que no
hay cambios en Cuba. Raúl está consciente de las limitaciones
de su mandato. Cuando tomó la iniciativa de invitar a diálogo
con los americanos, su hermano Fidel lo paró en seco. De
ahí que, cuando en Diciembre del 2006. fueron a Cuba diez
congresistas americanos a dialogar, Raúl ni siquiera los
recibió. En Cuba no puede haber cambio porque eso implicaría
una revisión de alguna decisión del Charlatán
en Jefe. Por eso los brutos de la policía arrestaron a los
60 jóvenes que portaban brazaletes con la palabra cambio.
Pero gústele o no a Fidel y a sus seguidores, el cambio viene
en Cuba. Irónicamente, la palabra cambio se está convirtiendo
en la consigna de la oposición.
Los que rodean
a Fidel, han aprendido a reprimir todo intento de tomar iniciativas.
En Cuba hay un régimen en que los supuestos líderes
sufren de atrofia en la capacidad de pensar con sus propias cabezas.
Todos tienen que hacer deferencia a una sola cabeza pensante, Fidel.
Después de décadas en ese modo de actuar, es difícil
que, a corto plazo, cambien de conducta. Sobretodo, cuando los esbirros
de la policía amenazan a cualquiera que hable de cambio con
ser acusados de peligrosidad. Por eso, solamente la emergencia de
un nuevo liderazgo dentro de los cuadros de la nomenclatura ofrece
esperanzas de que termine la agonía del pueblo de Cuba.
* Ernesto
F. Betancourt es economista y
analista de temas cubanos. Fue Director de Radio Martí.
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