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PREMIO SAJAROV
A LOS DERECHOS HUMANOS:
UE DISTINGUE A ESPOSAS DE DISIDENTES

Conocidas como las "Damas de blanco" de Cuba,
luchan por la libertad de los presos políticos
encarcelados en la ola represiva de marzo de 2003.
Por ERIKA
LÜTERS GAMBOA
El
Mercurio
Chile
La Nueva Cuba
Noviermbre 4, 2005
ERIKA LÜTERS GAMBOA
Hace más de dos años y medio la vida de un grupo de
mujeres cubanas dio un espectacular vuelco. De la noche a la mañana
algunas tuvieron que abandonar sus profesiones; otras, sus labores
domésticas. Todas se unieron con el mismo propósito:
obtener la libertad de los disidentes encarcelados en marzo de 2003.
Hoy son conocidas
como las "Damas de blanco", grupo que ayer recibió
el premio Sajarov de derechos humanos, otorgado por el Parlamento
Europeo.
Para el Estado
cubano -confiesa una de ellas- somos "las viejas locas".
Y será porque, venciendo el miedo inicial, cada domingo desafían
al régimen de Castro al realizar una protesta pacífica
por la libertad de sus esposos, padres o hermanos.
Su actividad
consiste en asistir a la iglesia de Santa Rita -vestidas de riguroso
blanco para simbolizar la inocencia de sus familiares- y luego realizar
una caminata por la Quinta Avenida, en La Habana.
"Nunca
luchamos por un renombre internacional ni mucho menos por un premio.
Nunca pensamos que lo que hacíamos a diario, lo que era un
deber como familiares, nos llevaría a este premio",
indica Laura Pollán, en cuya casa se reunieron ayer varias
a celebrar el galardón.
Cada mes, el
día 18, las "Damas de blanco" se reúnen
en un "té literario". Ahí lo único
prohibido es hablar de política y religión. En las
sesiones se leen las cartas que les envían los presos y a
se apoyan mutuamente.
"Este premio
es un gran impulso, no tanto para nosotras, sino que para nuestros
presos, porque por ellos es que luchamos y pedimos su libertad",
dice Miriam Leiva, quien pese a que su esposo Óscar Espinosa
fue liberado por razones de salud, sigue participando con el grupo.
Junto a ella
está Loida Valdés, quien viajó desde la localidad
habanera de Artemisa a las cinco de la mañana para reunirse
con las otras mujeres. "Esto no es para quedarnos tranquilas,
sino para continuar el esfuerzo porque nuestro propósito
es la liberación de todos ellos", dice.
Las "Damas
de blanco" no sólo están en La Habana. Melba
Santana, esposa de Alfredo Domínguez, condenado a 14 años
de prisión, vive en una localidad cercana a la provincia
de Las Tunas. Allá, sola, Melba igual realiza el rito de
ir a la iglesia del pueblo cada domingo.
"La decisión
del jurado me parece muy justa y de mucha solidaridad", señala
por vía telefónica a "El Mercurio".
Alegría
y dolor
La alegría
que siente por el galardón no logra amagar su dolor por la
situación de su marido, quien tras protestar por las condiciones
en las que se encuentra en la cárcel de Holguín lleva
una semana encerrado en una celda de castigo.
Para la periodista
independiente Beatriz Pedroso, esposa del periodista Julio César
Gálvez, el premio "es algo maravilloso". Para ella
esta lucha no es nueva porque antes participó en el Proyecto
Varela y otros movimientos disidentes acompañando a su marido.
Pero la situación
es diferente para las otras mujeres. "Muchas de ellas nunca
habían sabido lo que era la política y muchas incluso
no estaban ni de acuerdo con las actividades de sus esposos",
indica Beatriz.
Laura Pollán
era una de esas mujeres que describe Beatriz y sin embargo hoy es
quien organiza al resto. "Este premio nos indica que no podemos
quedarnos así. Tenemos que continuar más arduamente
la lucha para obtener el gran premio por el que sí estamos
luchando que es la libertad de nuestros presos y nuestra patria",
señala.
Los otros galardonados
El premio Sajarov
2005 fue también para la organización Reporteros Sin
Fronteras (RSF) y para una abogada nigeriana.
La primera entidad
defiende la libertad de prensa en todo el mundo y lucha en favor
de los periodistas amenazados o presos debido a su actividad profesional.
La nigeriana
Hauwa Ibrahim es la abogada que salvó de la lapidación
por adulterio a sus compatriotas Zafiya Hussaini y Amina Lawal.
La profesional defiende a jóvenes condenadas bajo la ley
musulmana y que están amenazadas de amputación.
© El Mercurio S.A.P
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