Antonio M. Rivera
 
Evi Jimenez
 
 
 



LA UNEAC,
SOLO OTRO CONGRESO MAS









Félix Luis Viera *
México, DF
México
Colaboración
La Nueva Cuba
Abril 19, 2008


 

En no pocos de los asistentes como delegados al recién finalizado Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), y asimismo en otros intelectuales que son miembros de esta organización aunque no asistieran al evento cumbre, se nota cierto optimismo a partir de los alegatos y exposiciones -debates mutuos hubo pocos, según las noticias que llegan- que, tal pareciera, marcan un hito en este tipo de encuentros y que podrían hacer vislumbrar cambios positivos para los artistas y escritores residentes en Cuba. Es cierto que algunas de las exigencias de los delegados sonaban "duras", reclamadoras, y fueron escuchadas con la paciencia, o quizás con la astucia política, de los altos miembros de la oficialidad que presidieron el evento.

La ingenuidad merece perdón, o al menos indulgencia. "De las más profundas divergencias saldrán las mejores soluciones", sentenció el Presidente del Consejo de Estado, Raúl Castro, el último día de sesiones. Esta frase ha estimulado, entre otros, a un colega que me escribe diciéndome que es la primera vez en 50 años que la escucha, y esto le proporciona esperanzas. Digo que la ingenuidad se perdona porque, como hube de contestarle por esta vía al esperanzado, me parece que 50 años esperando la frase de marras son muchos años; pero el candor mayor del remitente, en mi opinión, es no darle hacia atrás a la cinta y así encontrar la idea expresada, ahora por Raúl Castro, quizás miles de veces por uno u otro de los dirigentes de la revolución, para después dejar claro -bien con hechos, bien con coletillas orales- que las divergencias deben darse en el marco de los principios revolucionarios; es decir, que las divergencias son aceptadas como tales siempre que no diverjan más allá de las bardas del socialismo. Y así será de nuevo, podemos estar seguros.

Algo que llama la atención en cuanto a los exponentes de las críticas más "audaces" expuestas en el Congreso, es que éstos forman parte de la Burguesía Revolucionaria Cubana. O sea, están insertos en el núcleo del Poder y poco tienen que temer (aun no sería descabellado afirmar que estas manifestaciones de "bravura" estaban previamente "pactadas") a posibles represalias posteriores. Al terminar el Congreso van ellos a sus palacios, a sus dólares, al "convivio" con sus pares de la alta jerarquía. Y nada más. Tienen la garantía de sus decenios entregados incondicionalmente al régimen, boca a boca, aliento con aliento con los máximos jefes.

Otra nota interesante de esta reunión de los artistas y escritores cubanos en Cuba (no "de" Cuba) fue la intervención de Carlos Lage, Vicepresidente del Consejo de Estado. Lage dice estar emocionado cuando califica los documentos del Congreso de "profundamente revolucionarios y, en consecuencia, críticos". El mismo violín. Críticos en el seno de la revolución, debemos entender. Porque, que sepamos, nadie alzó la voz para pedir, por ejemplo, que se levante en Cuba la censura a las obras literarias, pictóricas, fílmicas, dramáticas, etc., que son el producto de las "más profundas divergencias", de las que podrían salir "las mejores soluciones", retomando las palabras de Raúl Castro que el colega antes dicho asume como "esperanzadoras".

Pero hay un punto culminante en la intervención de Carlos Lage que, creo, nos puede servir, y es el título de su intervención: "Me siento más orgulloso que nunca de los escritores y artistas de Cuba". De Cuba, dice. De Cuba son también los que viven en la Isla y no estaban en el Congreso; escritores y artistas de Cuba son los que llevan a cabo su obra tanto en la Isla como fuera de ella, o los que están dentro de ella pero les resulta imposible escribir porque en las cárceles no dan esa oportunidad. Todos son escritores y artistas de Cuba, son cubanos, y, si usted no aclara, pues cualquiera levemente pícaro puede tomarle la palabra y decirle desde Suecia, Miami, México, España, la cárcel de Boniato: "Gracias, compañero Vicepresidente, por estar orgulloso de nosotros". Claro, ya sabemos, todo no ha sido más que un lapsus: Carlos Lage olvidó agregar el término "revolucionarios". De modo que con todo desinterés le hacemos el trabajo de edición al título de su intervención: "Me siento hoy más orgulloso que nunca de los escritores y artistas [revolucionarios] de Cuba". O le dejamos el título como estaba y damos por descontado que el Vicepresidente deja implícito que los que no son "revolucionarios" o al menos apoyan a la revolución, no son cubanos; aunque quizás éstos, en cierto sentido -en el sentido de renovación del término, digamos-, sean más revolucionarios que aquellos acuñados por el régimen como tales.

Y bien, para acabar de aguarle la fiesta a los esperanzados, aquí tienen una frase de quien todavía, no lo olviden, es el máximo jefe de la revolución cubana, puesto que es el Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba: "Todo lo que fortalezca éticamente a la revolución es bueno, todo lo que la debilite es malo", reza en un mensaje enviado por Fidel Castro al recién concluido Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Lo mismo de siempre, ¿o no?

 



* Félix Luis Viera Poeta, cuentista y novelista, nació en Santa Clara, Cuba, el 19 de agosto de 1945. Ha publicado los poemarios: Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia (Premio David de Poesía de la UNEAC*, 1976, Ediciones Unión, Cuba), Prefiero los que cantan (1988, Ediciones Unión, Cuba), Cada día muero 24 horas (1990, Editorial Letras Cubanas), Y me han dolido los cuchillos (1991, Editorial Capiro, Cuba) y Poemas de amor y de olvido (1994, Editorial Capiro, Cuba); los libros de cuento: Las llamas en el cielo (1983, Ediciones Unión, Cuba), En el nombre del hijo (Premio de la Crítica 1983. Editorial Letras Cubanas. Reedición 1986. ) y Precio del amor (1990, Editorial Letras Cubanas); las novelas Con tu vestido blanco (Premio Nacional de Novela de la UNEAC 1987 y Premio de la Crítica 1988. Ediciones Unión, Cuba), Serás comunista, pero te quiero (1995, Ediciones Unión, Cuba), Un ciervo herido (Editorial Plaza Mayor, Puerto Rico, 2003) y la noveleta Inglaterra Hernández (Ediciones Universidad Veracruzana, 1997. Reediciones 2003 y 2005). El Premio de la Crítica es el mayor reconocimiento que recibe un libro en Cuba. Su libro de cuentos Las llamas en el cielo es considerado un clásico de la literatura de su país. Varias de sus creaciones han sido traducidas a diversos idiomas y forman parte de diversas antologías publicadas en Cuba y en el extranjero. En su país natal recibió diversas distinciones por su labor en favor de la cultura. Fue director de la revista Signos, de proyección internacional y dedicada a las tradiciones de la cultura. Su más reciente novela, Un ciervo herido -que aborda el tema de las Umap, eufemísticamente llamadas Unidades Militares de Ayuda a la Producción y, en realidad, campos de trabajos forzados establecidos en Cuba en la década de 1960-, ha recibido un notable reconocimiento de la crítica y de los lectores y ha circulado en España, Puerto Rico, México y otros países; durante cinco meses estuvo entre los libros más vendidos en Miami y recientemente ha sido traducida al italiano por la editorial L´Ancora del Mediterráneo. En Italia ha sido objeto de un notable reconocimiento de la crítica especializada, así como de los lectores. Recientemente ha concluido su novela El corazón del rey, que refleja los primeros pasos de la instauración del socialismo en Cuba, en la década del 60, y actualmente trabaja en el poemario La patria es una naranja, inspirado en la añoranza de su tierra natal y en sus vivencias en México, donde radica desde 1995. En México, ha colaborado en diversos periódicos con artículos de crítica literaria y de contenido cultural en general, ha impartido talleres literarios y conferencias, y asimismo se ha desempeñado como asesor de variadas publicaciones periódicas.



 

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