|
LA UNEAC,
SOLO OTRO CONGRESO MAS
Félix Luis Viera *
México, DF
México
Colaboración
La Nueva Cuba
Abril 19, 2008
En no pocos
de los asistentes como delegados al recién finalizado Congreso
de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), y asimismo
en otros intelectuales que son miembros de esta organización
aunque no asistieran al evento cumbre, se nota cierto optimismo
a partir de los alegatos y exposiciones -debates mutuos hubo pocos,
según las noticias que llegan- que, tal pareciera, marcan
un hito en este tipo de encuentros y que podrían hacer vislumbrar
cambios positivos para los artistas y escritores residentes en Cuba.
Es cierto que algunas de las exigencias de los delegados sonaban
"duras", reclamadoras, y fueron escuchadas con la paciencia,
o quizás con la astucia política, de los altos miembros
de la oficialidad que presidieron el evento.
La ingenuidad merece perdón, o al menos indulgencia. "De
las más profundas divergencias saldrán las mejores
soluciones", sentenció el Presidente del Consejo de
Estado, Raúl Castro, el último día de sesiones.
Esta frase ha estimulado, entre otros, a un colega que me escribe
diciéndome que es la primera vez en 50 años que la
escucha, y esto le proporciona esperanzas. Digo que la ingenuidad
se perdona porque, como hube de contestarle por esta vía
al esperanzado, me parece que 50 años esperando la frase
de marras son muchos años; pero el candor mayor del remitente,
en mi opinión, es no darle hacia atrás a la cinta
y así encontrar la idea expresada, ahora por Raúl
Castro, quizás miles de veces por uno u otro de los dirigentes
de la revolución, para después dejar claro -bien con
hechos, bien con coletillas orales- que las divergencias deben darse
en el marco de los principios revolucionarios; es decir, que las
divergencias son aceptadas como tales siempre que no diverjan más
allá de las bardas del socialismo. Y así será
de nuevo, podemos estar seguros.
Algo que llama la atención en cuanto a los exponentes de
las críticas más "audaces" expuestas en
el Congreso, es que éstos forman parte de la Burguesía
Revolucionaria Cubana. O sea, están insertos en el núcleo
del Poder y poco tienen que temer (aun no sería descabellado
afirmar que estas manifestaciones de "bravura" estaban
previamente "pactadas") a posibles represalias posteriores.
Al terminar el Congreso van ellos a sus palacios, a sus dólares,
al "convivio" con sus pares de la alta jerarquía.
Y nada más. Tienen la garantía de sus decenios entregados
incondicionalmente al régimen, boca a boca, aliento con aliento
con los máximos jefes.
Otra nota interesante de esta reunión de los artistas y escritores
cubanos en Cuba (no "de" Cuba) fue la intervención
de Carlos Lage, Vicepresidente del Consejo de Estado. Lage dice
estar emocionado cuando califica los documentos del Congreso de
"profundamente revolucionarios y, en consecuencia, críticos".
El mismo violín. Críticos en el seno de la revolución,
debemos entender. Porque, que sepamos, nadie alzó la voz
para pedir, por ejemplo, que se levante en Cuba la censura a las
obras literarias, pictóricas, fílmicas, dramáticas,
etc., que son el producto de las "más profundas divergencias",
de las que podrían salir "las mejores soluciones",
retomando las palabras de Raúl Castro que el colega antes
dicho asume como "esperanzadoras".
Pero hay un punto culminante en la intervención de Carlos
Lage que, creo, nos puede servir, y es el título de su intervención:
"Me siento más orgulloso que nunca de los escritores
y artistas de Cuba". De Cuba, dice. De Cuba son también
los que viven en la Isla y no estaban en el Congreso; escritores
y artistas de Cuba son los que llevan a cabo su obra tanto en la
Isla como fuera de ella, o los que están dentro de ella pero
les resulta imposible escribir porque en las cárceles no
dan esa oportunidad. Todos son escritores y artistas de Cuba, son
cubanos, y, si usted no aclara, pues cualquiera levemente pícaro
puede tomarle la palabra y decirle desde Suecia, Miami, México,
España, la cárcel de Boniato: "Gracias, compañero
Vicepresidente, por estar orgulloso de nosotros". Claro, ya
sabemos, todo no ha sido más que un lapsus: Carlos Lage olvidó
agregar el término "revolucionarios". De modo que
con todo desinterés le hacemos el trabajo de edición
al título de su intervención: "Me siento hoy
más orgulloso que nunca de los escritores y artistas [revolucionarios]
de Cuba". O le dejamos el título como estaba y damos
por descontado que el Vicepresidente deja implícito que los
que no son "revolucionarios" o al menos apoyan a la revolución,
no son cubanos; aunque quizás éstos, en cierto sentido
-en el sentido de renovación del término, digamos-,
sean más revolucionarios que aquellos acuñados por
el régimen como tales.
Y bien, para acabar de aguarle la fiesta a los esperanzados, aquí
tienen una frase de quien todavía, no lo olviden, es el máximo
jefe de la revolución cubana, puesto que es el Primer Secretario
del Partido Comunista de Cuba: "Todo lo que fortalezca éticamente
a la revolución es bueno, todo lo que la debilite es malo",
reza en un mensaje enviado por Fidel Castro al recién concluido
Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Lo
mismo de siempre, ¿o no?
*
Félix Luis Viera Poeta, cuentista y novelista, nació en Santa Clara,
Cuba, el 19 de agosto de 1945. Ha publicado los poemarios: Una melodía
sin ton ni son bajo la lluvia (Premio David de Poesía de la UNEAC*,
1976, Ediciones Unión, Cuba), Prefiero los que cantan (1988, Ediciones
Unión, Cuba), Cada día muero 24 horas (1990, Editorial Letras Cubanas),
Y me han dolido los cuchillos (1991, Editorial Capiro, Cuba) y Poemas
de amor y de olvido (1994, Editorial Capiro, Cuba); los libros de
cuento: Las llamas en el cielo (1983, Ediciones Unión, Cuba), En
el nombre del hijo (Premio de la Crítica 1983. Editorial Letras
Cubanas. Reedición 1986. ) y Precio del amor (1990, Editorial Letras
Cubanas); las novelas Con tu vestido blanco (Premio Nacional de
Novela de la UNEAC 1987 y Premio de la Crítica 1988. Ediciones Unión,
Cuba), Serás comunista, pero te quiero (1995, Ediciones Unión, Cuba),
Un ciervo herido (Editorial Plaza Mayor, Puerto Rico, 2003) y la
noveleta Inglaterra Hernández (Ediciones Universidad Veracruzana,
1997. Reediciones 2003 y 2005). El Premio de la Crítica es el mayor
reconocimiento que recibe un libro en Cuba. Su libro de cuentos
Las llamas en el cielo es considerado un clásico de la literatura
de su país. Varias de sus creaciones han sido traducidas a diversos
idiomas y forman parte de diversas antologías publicadas en Cuba
y en el extranjero. En su país natal recibió diversas distinciones
por su labor en favor de la cultura. Fue director de la revista
Signos, de proyección internacional y dedicada a las tradiciones
de la cultura. Su más reciente novela, Un ciervo herido -que aborda
el tema de las Umap, eufemísticamente llamadas Unidades Militares
de Ayuda a la Producción y, en realidad, campos de trabajos forzados
establecidos en Cuba en la década de 1960-, ha recibido un notable
reconocimiento de la crítica y de los lectores y ha circulado en
España, Puerto Rico, México y otros países; durante cinco meses
estuvo entre los libros más vendidos en Miami y recientemente ha
sido traducida al italiano por la editorial L´Ancora del Mediterráneo.
En Italia ha sido objeto de un notable reconocimiento de la crítica
especializada, así como de los lectores. Recientemente ha concluido
su novela El corazón del rey, que refleja los primeros pasos de
la instauración del socialismo en Cuba, en la década del 60, y actualmente
trabaja en el poemario La patria es una naranja, inspirado en la
añoranza de su tierra natal y en sus vivencias en México, donde
radica desde 1995. En México, ha colaborado en diversos periódicos
con artículos de crítica literaria y de contenido cultural en general,
ha impartido talleres literarios y conferencias, y asimismo se ha
desempeñado como asesor de variadas publicaciones periódicas.
|