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ALDABONAZO POR LEZAMA LIMA
Félix Luis Viera *
México, DF
México
Colaboración
La Nueva Cuba
Mayo 18, 2008
Para recordar
la tercera década de la muerte del gran escritor, del gran
cubano José Lezama, Aduana Vieja Editorial inaugura la colección
Viendo llover en La Habana -dirigida por el infatigable William
Navarrete- con Aldabonazo en Trocadero 162, título que alude
al sitio donde viviera y muriera el autor de La cantidad hechizada.
Preparada por el propio Navarrete y por Regina Ávila, quien
concibiera la idea original de esta obra que reúne a treinta
y tres autores cubanos (sólo uno de ellos, o una, Yoani Sánchez,
residente en la Isla), Aldabonazo
es un atendible espectro,
tanto en propuestas como en géneros, que reúne a escritores
de distintas promociones y géneros, y con disímiles
opiniones, en ocasiones contrapuestas, sobre el quehacer literario
y aun sobre la vida del polémico José Lezama Lima.
En esta recopilación, que se armó en tiempo récord
con escritores isleños residente en uno y otro punto del
planeta, prima, digamos, la democracia; no hubo criba, tamiz, "patentes
capilleras", tendencias solicitadas previamente. Es esta condición
quizá uno de los mayores aciertos de la obra. En un haz,
mediante el cabalístico 33, nos llegan opiniones, poemas,
memorias, puntos de vista que hasta ahora desconocíamos sobre
el Lezama escritor y el Lezama hombre, lo cual resulta glorioso
que se hallen en un mismo volumen, en 179 páginas.
A saber, la poesía en este libro.
Me atrevo a asegurar que, sin excepción, los poemas muestran
sumo poderío, cada poeta aportó una pieza de altos
quilates.
José Triana. Coloquio de sombras. Destaca por su tono alto,
retoma, creo que a propósito, casi el eco lezamiano y nos
hace ver a través de metáforas de impresionante contundencia
por qué un poeta, el Poeta, sigue dando quehacer aun después
de su pérdida física; un tono de panegírico
al fin y al cabo, pero queda claro: nada de retórica, se
refiere, convincentemente, al poeta que es cantado en estas hermosas
líneas.
Regina Ávila. Caída del mulo. Toma el punto de vista
del "mulo" del poema de Lezama y logra una inversión
de planos que magnifica su poema, que escamotea con gracia, amenidad
y profundidad el poema original. Se infiere: un texto muy difícil
de escribir, y escribir bien, por mucha "inspiración"
con que se cuente para el caso.
Lira Campoamor. Hechizo y fragmento al retrato de Don José.
Campoamor crea, en un poema de relativa vastedad, eso mismo: un
retrato de Lezama en donde no inmiscuye palabras edulcoradas, o
ese desliz tan común en poemas de este corte: un frase que
sirviera para cualquier homenajeado y no estrictamente para el aludido;
esto vale mucho.
Jorge Casteleiro. Lezama Lima. Par de sonetos de alto vuelo, lo
más cercano a la perfección en su factura, fechados
en 1967, cuando Lezama aún vivía, y que por esto,
y por su contenido, creo que merecen un aplauso aparte puesto que
se adelantan al homenaje que provocaría la gloria venidera.
Juan Cueto-Roig. Adivinanza. Una décima que no tiene desperdicio
en cuanto a forma y cuyo contenido polémico enaltece éticamente
a Cueto-Roig, puesto que en sólo diez líneas da a
conocer con toda sinceridad su opinión de lo que no conocía,
alaba con justeza, se quita el sombrero, caballeroso.
Manuel Díaz Martínez. Leyendo a Lezama junto al Guadalquivir
y José Lezama Lima.
El poeta de Trocadero junto al exilado en Islas Canarias y poeta
de suma estirpe; digo "junto" porque en este par de poemas
nos llega la impresión de que Díaz Martínez
está leyendo a Lezama junto a Lezama "Como una catedral
apresada/ por el movimiento del bosque".
Néstor Díaz de Villegas. "La perfección
que muere de rodillas". Tres sonetos agresivos, desmitificadores,
provocativos en cuanto a la obra y vida de Lezama; sencillamente
valientes y de una fuerza expresiva de altos quilates.
Reinaldo García Ramos. Ronda de lector en queda de ceniza.
En buena medida la glosa, establece, de muy fina manera, la permanencia
de Lezama Lima poeta. Aparte de su objetivo esencial, este poema
suministra, per se, un disfrute inolvidable.
Germán Guerra. Cuaderno de Carina. Glosa y llora por medio
de la esbeltez del verso limpio, conciso, junto a un Lezama desterrado
en su propia tierra. Destaca la reflexión unida a una especie
de ternura solapada. Siempre siguiendo mi opinión, es uno
de los mejores poemas que leído de Germán Guerra,
de modo que reconforta que se halle en este libro
David Lago-González. Fragmentos de su imán. De acuerdo
con el estilo de este autor, un poema que se apoya en lo tangencial,
en la exposición oblicua del asunto que trata, para ahondar
en el credo poético de Lezama Lima: "¿Alguien
volverá a hablar tu idioma?", sirva de ejemplo este
verso que echa a volar miles de palomas con un signo de interrogación
en batir de alas.
Félix Lizárraga. Fuga del tokonoma. Un canto formidable,
con ímpetu totalizador, de soberano ritmo y de inclinación
elusiva, in crescendo, al autor de "Paradiso". "En
su reverso un pez, una galera, un faunecillo de oro en fuga",
sirva, entre muchos, este formidable verso como ejemplo de lo dicho.
William Navarrete. "Parodia en Pompeya". Según
la fecha al pie, este poema podría haber sido escrito expresamente
para el libro que nos ocupa. Verso de hondura que por momentos,
al parecer, intenta acercarse al espíritu poético
de Lezama; clamor de locaciones de una Habana ya inexistente, de
"la natilla fresca y el organillo" el poema, por momentos
expone, indaga a la manera del ensayo. "Tu tribu te acorrala
con cuchillos".
Carlos Pintado. "Tu sombra hará la eternidad más
breve". Una muestra de que la obra de Lezama toca a las generaciones
más recientes. Pintado evoca (desde el mismo título
del poema), por medio del verso largo, libérrimo, que hasta
ahora no le conocíamos, permea su sensibilidad propia con
la del poeta aludido, "Qué imagen nos acerca a la locura,
mientras/ vamos descalzos al abismo
"
Pío Serrano. "Visita a Lezama Lima". Este poema,
escrito en 1979, es, quizá como ningún otro de Aldabonazo
,
en suma reverencial, la loa contenida. Expone de manera meridiana
el alcance que ya por aquellas fechas poseía el inquilino
de Trocadero. "El caprichoso fuelle de su voz,/ su peculiar
respiración del verbo
"
Raúl Tápanes, "Al borde de la piedra: Cuasi-poemas
para Lezama". Cinco piezas muy bien escogidas en función
de un todo, Tápanes iguala su propia añoranza, su
melancolía desgarradora lejos de su patria, con la que debió
sufrir Lezama en su propia tierra. "Los ojos llenos de ayer
respiro apenas/ el gesto que desaparece y flota
"
El hecho de que los trabajos solicitados por los editores para esta
obra no hayan sido condicionados en ningún sentido, propicia
algo verdaderamente interesante en cuanto a la prosa que aparece
en el libro: textos puramente ensayísticos se dan la mano
con propuestas subjetivas -en ocasiones más bien impresionistas-,
con fragmentos de memorias, con artículos donde la urgencia
no demerita la profundidad de la proposición.
Teresa Dovalpage. "Vainilla y mantecado". Rompe con el
resto de la prosa que aparece en la obra por su estilo rayano en
el sarcasmo, por el lenguaje coloquial a manera de epístola.
Su efectividad fundamental -siempre Lezama de por medio- radica
en crear un paralelo entre dos épocas valiéndose de
un cuasi humor que, no por serlo, nos hace en verdad meditar.
Iván González de la Cruz. "Lezama o el convidado
de piedra". El concepto lezamiano, sin duda concluyente y de
estirpe universal, de la libertad creadora, el Yo creador de aquél,
queda muy bien expuesto en este texto que toma como apoyatura varios
fragmentos de diversas obras del autor de "Paradiso",
cuyos vaticinios, hoy cumplidos, son sabiamente enfocados por De
la Cruz.
Ernesto Hernández Busto. "Lezama; La letra y el espíritu".
Con la lucidez y el ánimo provocador que lo caracteriza,
Hernández Busto nos entrega un formidable ensayo donde, sobre
todo, subvierte para llegar al intríngulis de los "devaneos
políticos" de Lezama, así como a la influencia
de este autor en las generaciones venideras no sólo por la
enjundia de su obra, sino además por los significados presupuestales,
totalizadores, de ésta.
Emilio Ichikawa. "Paradiso y la teología recreativa".
Precisamente por el amplio espectro que permitieron abrir los editores
del libro que nos ocupa, podemos disfrutar en este volumen del aporte
de un filósofo de alta talla. Ichikawa vincula con precisión
sorprendente "Paradiso", la novela tan traída y
llevada de Lezama, con definiciones filosóficas muy tomadas
para el caso; con una prosa sintetizada, Ichikawa expone el ideario
filosófico de Lezama en la novela en cuestión, y aun
más allá, y relaciona el discurso narrativo con lo
que él denomina "originalidad filosófica en la
narración". Llama la atención la alusión
al "delirio fundamentado", resaltado por Ichikawa.
Alberto Lauro. "Vivir en casa de Lezama". Una nota de
frescura en lo que se refiere a lo memorar, muy bien redactado,
con los dones que Lauro nos tiene acostumbrados (un inusual poder
de síntesis, difícil de alcanzar en textos como éste).
La información que por esta vía y con estos medios
recibimos, son dignos de atesorar, aún más cuando
trascienden el objetivo principal de mostrarnos la relación
de Lezama Lima con sus contemporáneos más afines o
las costumbres íntimas del novelista. Digo que trasciende
el objetivo principal porque se insertan una serie de matices de
época y hábitos que resultan prácticamente
inéditos.
Carlos M. Luis. "Sobre Lezama, una vez más". Este
texto corre también por el camino del anecdotario. Amigo
de Lezama, Luis hace constantes paréntesis en su crónica
para ilustrarnos sobre algo que los lectores de Lezama no desconocen:
su imaginación; sólo que en este texto nos llega de
primera mano una interesante interpretación, de alguien muy
cercano, sobre la vastedad, no sólo literaria, de esa imaginación.
Luis advierte que aún no es posible percibir lo que representó
para la literatura y el Ser cubano la obra y la persona de Lezama
Lima: eso sólo sucederá cuando tantos los cohetes
como los murmullos que hoy se le dedican tomen su justa dimensión.
Regina Maestri. "Del otro lado del muro". De nuevo la
remembranza, pero en este caso encapsulada en la añoranza
en una amistad que surge de una empatía que pervive durante
los años. Este texto posee el tono de la ofrenda, de la hermosa
ofrenda, a la vez objetiva. Informa con minuciosidad sobre importantes
figuras de las letras de la Cuba republicana en el entorno lezamiano.
José Prats Sariol. "Tristezas en Trocadero". Uno
de los pocos que en verdad ha estudiado a fondo y con seriedad la
obra lezamiana, Prats Sariol, en este caso con la tristeza que anuncia
en el título de su artículo, mas sin abandonar la
mordacidad que lo caracteriza, nos expone, además de sus
interesantes vivencias junto al autor de "Paradiso", las
vilezas a que éste fuera sometido por la oficialidad del
régimen cubano, el olvido, la falacia posterior de algunos
de sus "copistas" (por no decir plagiarios solapados a
tiempo completo), pero, sobre todo, se lee entre líneas el
estoicismo del viajero inmóvil de Trocadero 162.
José Manuel Prieto. "Comprobación soñada
de la imagen de la mar violeta". La fuerza de la imagen en
Lezama Lima (la celeridad para apresarla y exponerla en sus más
variados modos), es resaltada por Prieto con verdadera simetría
en este ensayo que tendría como origen una frase "suelta"
de Lezama, con la que se topa de improviso
José Manuel Prieto, y con la cual se obsesiona y establece
una extraña comunión hasta concebir y entregarnos
un texto que mereciera un profundo y especial análisis.
Nicolás Quintana. "El poeta y el arquitecto". También
de corte memorar, nos lleva por La Habana o por el fragmento de
La Habana que recorría Lezama Lima diariamente.
Por medio de este valioso documento de Quintana, nos enteramos de
muchos de los gustos literarios de Lezama y no poco de su evangelio
literario; asimismo, nos llegan ecos de otros importantes escritores
y artistas de la década de 1950.
Enrique del Risco. "Lezama: el calamar y su tinta". Faltaba
un texto como éste que "denunciara" a los lezamianos
de pacotilla, a los "Paradisianos" de sobaco. Del Risco
lo logra con una prosa compacta, armada como con alfileres, que
ataca asimismo a los imitadores oficiales de Lezama a la vez que
escarba en la razón de ser de los excesos verbales del novelista
y "su cincelada oscuridad" en busca del más recóndito
matiz que su pupila advierte.
Raúl Rivero. "Lezama Lima, La Habana como naturaleza
y como espejo". Ágil, mordaz, este texto lanza a la
palestra pública, sin miramientos, el ostracismo a que fuera
sometido el autor que nos ocupa. Raudo, Rivero recorre desde la
niñez y la genealogía de Lezama hasta enfrentarnos
con esa verdad que pareciera mentira: cuando se instaura el totalitarismo
en la Isla, el novelista es declarado un tipo "peligroso".
Lezama sufre, gime en medio de la soledad, el encierro, no precisamente
en una cárcel enrejada, sino en su isla toda, nos deja claro
Raúl Rivero mediante estremecedores chispazos de una prosa
permeada por versos en una y otra esquina.
Miguel Sales. "Apuntes sobre la pobreza irradiante o las ironías
de la realidad real". Este texto indaga con encomiable precisión
en lo que se podría llamar la involución de la revolución
socialista cubana y, en la medida que expone este acontecimiento
nacional, repasa los puntos torales del pensamiento "pro Revolución"
de Lezama Lima, que posteriormente se van desvaneciendo, diríamos,
por ley de la gravedad, cuando el novelista se convierte en víctima
del propio movimiento social al cual diese la congratulación
en su advenimiento; víctima, vale decir, no por lo que dice,
sino por lo que escribe. Pero, como nos advierte el autor del texto,
Lezama Lima, aun así, "no abjuró nunca de del
concepto de la ´pobreza irradiante´ ni modificó
su fe en las eras ´imaginarias´, conceptos que en principio
lo llevaron a sopesar positivamente la revolución de 1959
en Cuba. Este es un texto de notable singularidad en el libro que
comentamos.
Enrico Mario Santí. "En el umbral del silencio".
Recibimos de primera mano, puesto que Santí -dotado de una
cultura humanística descollante, investigador incansable
de la obra lezamiana, conocedor a fondo de los vaivenes de la literatura
cubana de los últimos decenios- narra con puntualidad de
alfiler las conversaciones con la viuda de Lezama, y así
nos llega quizás una de las burlas, de los escarnios más
abominables que recibiera el novelista, justamente proveniente de
uno de los mediocres más sonoros de la oficialidad cubana
durante las décadas pasadas, Felipe Carneado, Jefe del Departamento
de Cultura del Comité Central del PCC. Quedan de manifiesto
en este texto, además, la valentía de Lezama, su entereza
para defender su abecé como creador.
Nivaria Tejeda. "Ardiendo en aguas muertas, llamas vivas".
Desde el título de este texto se anuncia el carácter
poético del mismo, porque poeta y de los buenos y buenas
es la autora. En este texto se asume, claro, la impronta de Lezama
en Tejeda, pero debemos tomarlo, sobre todo, como la huella que
deja en ella las dimensiones humano-literarias de Lezama, "¿Cómo
describir los reflejos de sus contrastes, cómo aislarlo en
la justa posición de la palabra que no reproduce sino representa,
exacta visión que se mira circular en las tangentes de toda
cosa (
)?
Manuel Vázquez Portal. "Un Lezama de ida y vuelta".
Como siempre cáustico y certero, Vázquez Portal nos
entrega un artículo de ataque directo contra los oportunistas
(tanto contra los oportunistas que se sumaron por una u otra causa
a la "moda lezamiana" luego de que el autor de "Paradiso"
fuera descongelado, como a los "oportunistas de Estado").
Embiste también Vázquez Portal, mediante fina ironía,
a los imitadores trasnochados de Lezama, que no sólo copian
sus decires, sino aun sus gestos (lo cual, agregaría yo,
les ha dado buenos dividendos: van por el mundo como embajadores
de la literatura cubana dictando conferencias sobre el inquilino
de Trocadero; conferencias, en muchos casos, tan huecas como sus
propios principios éticos); una suerte de amaneramiento del
alma. "El Lezama prohibido se transformó en obligatorio",
afirma con mucha razón Vázquez Portal, si bien, al
convertirse en obligatorio ninguna entidad oficial ha expuesto aún
los desmanes de que fuera objeto el escritor cuando era "prohibido";
la falacia.
Yoani Sánchez. "De mitos, mitómanos y otras fabulaciones".
Sánchez es el único autor (autora) de "Aldabonazo
"
que actualmente reside en Cuba; o bueno, reside corporalmente, porque
"digitalmente" ya no está en la Isla. Su texto,
como otros del libro que comentamos, alude a lo embarazoso que resulta
el comprender, asimilar, disfrutar o como quiera llamársele,
la obra de José Lezama Lima. Y esto, los seguidores y críticos
de éste siempre deberán tomarlo en cuenta, pienso.
Sánchez centra su texto en la fabulación, el ritual
de la palabra del autor que nos ocupa, nos hace ver otro ángulo:
Lezama Lima frisa en la esencia de un corpus literario que va más
allá de lo implícito en su obra; deviene mito productivo,
un llamado de atención acerca de la proyección de
un hombre que se subvierte a sí mismo para crear cuasi un
símbolo.
Y faltaría un texto por mencionar, pero como pertenece a
quien suscribe, sería mejor que otro lo comente.
Por el momento, agradecer a Aduana Vieja Editorial y a los participantes
en este proyecto la entrega de un hermoso libro, un regalo para
los ojos que, sobre todo, significa un aporte que me atrevo a aseverar
será de obligada consulta para quienes se interesen por la
obra de uno de los autores más polémicos -o tal vez
mejor enmendar: de una de las obras literarias más polémicas-
del siglo XX cubano.
*
Félix Luis Viera Poeta, cuentista y novelista, nació en Santa Clara,
Cuba, el 19 de agosto de 1945. Ha publicado los poemarios: Una melodía
sin ton ni son bajo la lluvia (Premio David de Poesía de la UNEAC*,
1976, Ediciones Unión, Cuba), Prefiero los que cantan (1988, Ediciones
Unión, Cuba), Cada día muero 24 horas (1990, Editorial Letras Cubanas),
Y me han dolido los cuchillos (1991, Editorial Capiro, Cuba) y Poemas
de amor y de olvido (1994, Editorial Capiro, Cuba); los libros de
cuento: Las llamas en el cielo (1983, Ediciones Unión, Cuba), En
el nombre del hijo (Premio de la Crítica 1983. Editorial Letras
Cubanas. Reedición 1986. ) y Precio del amor (1990, Editorial Letras
Cubanas); las novelas Con tu vestido blanco (Premio Nacional de
Novela de la UNEAC 1987 y Premio de la Crítica 1988. Ediciones Unión,
Cuba), Serás comunista, pero te quiero (1995, Ediciones Unión, Cuba),
Un ciervo herido (Editorial Plaza Mayor, Puerto Rico, 2003) y la
noveleta Inglaterra Hernández (Ediciones Universidad Veracruzana,
1997. Reediciones 2003 y 2005). El Premio de la Crítica es el mayor
reconocimiento que recibe un libro en Cuba. Su libro de cuentos
Las llamas en el cielo es considerado un clásico de la literatura
de su país. Varias de sus creaciones han sido traducidas a diversos
idiomas y forman parte de diversas antologías publicadas en Cuba
y en el extranjero. En su país natal recibió diversas distinciones
por su labor en favor de la cultura. Fue director de la revista
Signos, de proyección internacional y dedicada a las tradiciones
de la cultura. Su más reciente novela, Un ciervo herido -que aborda
el tema de las Umap, eufemísticamente llamadas Unidades Militares
de Ayuda a la Producción y, en realidad, campos de trabajos forzados
establecidos en Cuba en la década de 1960-, ha recibido un notable
reconocimiento de la crítica y de los lectores y ha circulado en
España, Puerto Rico, México y otros países; durante cinco meses
estuvo entre los libros más vendidos en Miami y recientemente ha
sido traducida al italiano por la editorial L´Ancora del Mediterráneo.
En Italia ha sido objeto de un notable reconocimiento de la crítica
especializada, así como de los lectores. Recientemente ha concluido
su novela El corazón del rey, que refleja los primeros pasos de
la instauración del socialismo en Cuba, en la década del 60, y actualmente
trabaja en el poemario La patria es una naranja, inspirado en la
añoranza de su tierra natal y en sus vivencias en México, donde
radica desde 1995. En México, ha colaborado en diversos periódicos
con artículos de crítica literaria y de contenido cultural en general,
ha impartido talleres literarios y conferencias, y asimismo se ha
desempeñado como asesor de variadas publicaciones periódicas.
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