Sus principales usos son como monómero en la fabricación de plásticos y resinas polivinílicas (PVC), como refrigerante e intermediario químico. Es muy inflamable y produce explosiones con facilidad, por lo que su manejo, independientemente de sus riesgos tóxicos, requiere estrictos controles de contaminación atmosférica. Este químico pertenece al denominado grupo de Hidrocarburos Halogenados donde un residuo alquílico de dos carbonos es sustitutido por un halógeno (Cl). Actualmente está prohibido su uso como refrigerante en artefactos domésticos y como propelente de aerosoles debido a su acción cancerígena.
