Alex Picarq
 
Evi Jimenez
 
 
 

PROMOVIENDO
LA DEMOCRACIA EN CUBA:
LECCIONES APRENDIDAS






Por James C. Cason, Miami *
Septiembre 12, 2005

Miami
Florida
E.U.

Archivos:
La Nueva Cuba
Septiembre 22, 2005


Para mí es un placer estar en el Instituto de Estudios Cubano-Americanos de la Universidad de Miami. Todos los reunidos aquí esta noche conocen las contribuciones vitales del Instituto en cuanto a ayudarnos a entender la Cuba actual. Me ha impresionado particularmente el trabajo del Instituto —especialmente a través del proyecto para la Transición en Cuba— en lo referente a ayudar a preparar a aquellos comprometidos con el establecimiento de una democracia y de una economía de mercado vigorosas en Cuba, así como a entender los retos que enfrentarán.

Quiero agradecer a la congresista Ileana Ros-Lehtinen y al congresista Lincoln Díaz-Balart por el firme apoyo brindado a los esfuerzos a favor de la democracia y en pro del pueblo cubano llevados a cabo por la Sección de Intereses de los Estados Unidos. Siempre supimos que ambos estaban de nuestra parte y ese apoyo significó mucho para todos nosotros en la Sección de Intereses.

También quiero expresar mi reconocimiento hacia a mi antiguo jefe, Otto Reich, el cual, como Sub-Secretario de Estado para los Asuntos del Hemisferio occidental, me dio las siguientes instrucciones antes de enviarme a La Habana: “Jim”, me dijo, “el Presidente Bush te está enviando a una misión. Ayuda al pueblo cubano a entender que su pesadilla está tocando a su fin. Asegúrales que los Estados Unidos ayudarán al pueblo cubano a construir una sociedad que proteja las libertades personales, promueva su prosperidad y conquiste para Cuba la admiración del mundo democrático”.

Esta noche, quisiera compartir con ustedes las iniciativas desplegadas en Cuba por la Sección de Intereses con el fin de implementar la agenda del Presidente Bush en pro de la democracia. Tal y como expresara el antiguo Secretario de Estado Powell en su informe al Presidente conocido como “Comisión de Asistencia a una Cuba Libre”, el gobierno de los Estados Unidos debe emprender las siguientes seis tareas interrelacionadas para apresurar el cambio en la Isla:

- Romper el bloqueo informativo impuesto por la dictadura cubana;

- Traer a la luz la realidad de la Cuba de Castro;

- Potenciar la sociedad civil cubana;

- Estimular los esfuerzos diplomáticos tendientes a apoyar a la sociedad civil cubana y a retar al régimen de Castro y

- Negar recursos a la dictadura cubana.

Quiero centrar la atención en los primeros tres objetivos ya que, dada su presencia física en La Habana, la Sección de Intereses se encuentra en una situación particularmente favorable para la consecución de los mismos en la Cuba de Castro.

A menudo, Castro suele representar su furia hacia los Estados Unidos a través de la batalla entre el David cubano y el Goliat estadounidense. Sin embargo, la realidad es que la Sección de Intereses de los Estados Unidos es el David que trata de vencer a las amenazantes fuerzas de seguridad de Castro. Estamos confinados a los límites de la ciudad de La Habana. Agentes de la inteligencia cubana monitorean todos nuestro movimientos y hostigan a nuestros funcionarios. Los cubanos que se relacionan con nosotros están expuestos a las arbitrarias y a menudo crueles represalias del régimen. El régimen bombardea a los cubanos con toda suerte de mentiras acerca de nosotros y bloquea nuestros esfuerzos para comunicarnos directamente con los cubanos.

Entonces, ¿cómo hemos sido capaces de superar los esfuerzos del régimen para aislar a la Sección de Intereses del pueblo cubano? ¿Cómo hemos podido ayudar a implementar la agenda del Presidente Bush en pro de la democracia, dentro de un entorno tan represivo?

Romper el bloqueo informativo
El régimen de Castro reserva para sí la prerrogativa exclusiva de determinar lo que los cubanos deben saber.

Como consecuencia de esto, las librerías cubanas están repletas de textos de propaganda y pocas existencias de otro tipo de literatura. El acceso a Internet está restringido a un reducidísimo grupo de censores leales al régimen. Cualquier información verdadera difundida racionadamente a través de los medios cubanos está sazonada con irrelevancias o propaganda. Los espacios noticiosos cubanos proclaman a tambor batiente las reivindicaciones a favor de una economía disfuncional, se obsesionan con cualquier imaginable fracaso de los Estados Unidos e informan hasta el hastío sobre los pronunciamientos de Fidel.

La Sección de Intereses de los Estados Unidos se ha volcado con entusiasmo en la tarea de romper el bloqueo informativo de Castro. Y he aquí algunos ejemplos.

El régimen de Castro atemoriza a la mayoría de los cubanos que vienen a la Sección de Intereses por su puerta principal. Sin embargo, irónicamente, es muy probable que más cubanos entren a las instalaciones del gobierno de los Estados Unidos en La Habana que a las de todas las otras misiones diplomáticas juntas.

En su sed por escapar de los rigores de la Cuba de Castro, más de 100,000 cubanos han acudido a nuestra Sección Consular y a la Sección de Refugiados a lo largo de los últimos tres años, buscando emigrar a los Estados Unidos. Otros 81,400 lo han hecho para solicitar visas temporales, mientras que en nuestros edificios, todos estos aspirantes cubanos a visas pueden escuchar Radio Martí o ver TV Martí y CNN en español. Les hacemos bromas sobre el régimen y ellos se ríen para sus adentros. Pueden leer y llevar consigo resúmenes de noticias y otros materiales impresos. Estos aspirantes producen un efecto expansivo enorme al compartir sus impresiones acerca de lo que vieron en la Sección de Intereses con familiares y amigos.

Durante los últimos tres años, hemos incrementado considerablemente el volumen de distribución a los cubanos de material informativo sin censura, habiendo entregado 540,000 ejemplares de textos de estudios académicos, revistas de noticias y material de opinión. También ponemos material impreso y audiovisual a disposición del público que asiste a nuestras recepciones. Distribuimos materiales a las bibliotecas independientes, muchas de las cuales sólo cuentan con un modesto estante de libros en la vivienda de una persona valiente. Periódicamente, el régimen requisa estas bibliotecas, temerosos de que el cubano promedio tenga acceso al Archipiélago Gulag, las obras de Martin Luther King o Newsweek en español.

Les voy a contar un pequeño secreto: muchos de los autores prohibidos en la Isla y cuyas obras distribuimos, cuentan con una ávida, aunque subrepticia audiencia entre los leales al régimen. Hemos descubierto que las memorias estremecedoras de Huber Matos publicadas bajo el título de Como llegó la Noche, ejercen una particular fascinación sobre los miembros de la nomenklatura.

Recientemente, la Sección de Intereses de los Estados Unidos logró negociar un acuerdo innovador con El Nuevo Herald, el primo hispanohablante del Miami Herald, para reproducir el periódico en nuestras instalaciones y distribuirlo. Nuestra tirada diaria de 100 copias desaparece como pan caliente y sus lectores cuidan de que circule de mano en mano. Acostumbrados a las distorsiones ridículas del periódico Granma, los lectores cubanos del Nuevo Herald reconocen inmediatamente el valor de la prensa libre. Planeamos incrementar significativamente la reproducción y distribución de este periódico.

También hemos dado continuidad a la excelente iniciativa emprendida por mi predecesora Vicki Huddleston de distribuir radios de onda corta y hemos entregado miles de ellos. Les hemos dado estos radios a buenos contactos, a personas que hemos conocido por casualidad y al los ocasionalmente descorazonado candidato a visa. Estos radios dan a los oyentes la libertad de escoger ofertas en todo el mundo, como la BBC, Radio Holanda, Radio Praga o estaciones de radio de Miami, incluyendo, por supuesto, la programación de 10 horas diarias sobre Cuba que ofrece Radio Martí.

La Sección de Intereses de los Estados Unidos también ofrece, en estos momentos, el Centro de Internet con el servicio gratis más grande de toda Cuba. Y me satisface que, durante mi estancia, hayamos sido capaces de duplicar el número de terminales de Internet y que alrededor de 50 cubanos puedan usar diariamente estas instalaciones. Pueden intercambiar correos electrónicos, acceder al desarrollo a escala mundial, buscar temas determinados o navegar por toda la red. Los disidentes pueden discutir sus programas políticos, los activistas de derechos humanos pueden develar los abusos del régimen y los periodistas independientes pueden escribir artículos sobre la Cuba real.

Otra de estas iniciativas consiste en mantener informados sobre el desarrollo de Cuba a nuestros colegas diplomáticos en La Habana, así como a otros observadores del tema dentro y fuera de la isla. Cinco veces por semana, la Sección de Intereses de los Estados Unidos envía, a través del servidor de Internet de nuestra misión diplomática, resúmenes de noticias sobre Cuba escritos por periodistas internacionales y sus colegas de la prensa independiente cubana. Para un número sorprendente de misiones diplomáticas radicadas en La Habana, nuestro paquete de noticias es su principal fuente de información actualizada y sin censura acerca del desarrollo de Cuba.

Traer a la luz la realidad de la Cuba de Castro
Todos los cubanos saben que el régimen de Castro castiga a todo aquél que se aparte de sus rígidos dictados. Por razones comprensibles, la mayoría de los cubanos trata de mantener la cabeza gacha mientras su vida diaria transcurre. Sin embargo, una minoría valiente y de principios —Oscar Biscet, Martha Beatriz Roque, Oswaldo Payá, Vladimiro Roca, René Gómez Manzano, Félix Bonne, sólo por mencionar algunos— están en disposición de sufrir las consecuencias que trae exponer las mentiras del gobierno y el maltrato que sufren sus compatriotas.

Queremos ayudar a que la voz de los activistas cubanos a favor de la democracia sea oída en la Isla y en todo el mundo, así como animar a los ciudadanos de países democráticos a exigir la liberación de más de 300 prisioneros políticos encerrados en las cárceles de Castro. Pero ¿cómo lograrlo en un régimen que monopoliza todos los medios de comunicación?

Al igual que han hecho otros diplomáticos, me reuní con académicos, hombres de negocios, periodistas y políticos de visita en la Isla para informarles acerca de la Cuba verdadera escondida detrás de la aldea Potemkin de Castro.

La Sección de Intereses posee su propio sitio en Internet, donde aparecen nuestros propios materiales sobre Cuba. Sin embargo, descubrí que los símbolos eran los medios más expresivos para mostrar la naturaleza represiva del régimen de Castro. En Cuba existen muchos símbolos que se entienden inmediatamente. Los símbolos también captan la atención de los medios de información internacionales y son reintroducidos en Cuba a través de fotos, accesos ilegales a Internet, antenas de satélite contrabandeadas y TV Martí. Permítanme citar cuatro ejemplos de ello.

El pasado año, cuando presenté al Segundo Jefe de Misión ante el Cuerpo Diplomático y la prensa extranjera acreditados en Cuba, invitamos a los allí presentes a que vieran, de primera mano, la réplica de la celda de aislamiento en la cual se encuentra encarcelado un prisionero de conciencia: el Dr. Oscar Biscet. A muchos los golpearon las condiciones inhumanas de esta celda. Posteriormente, trasladamos esta réplica al área de la Sección Consular , de manera que los candidatos a visas fueran capaces de ver cuán cruelmente trata su gobierno a la oposición pacífica.

A finales del año 2004, enterramos una Cápsula del Tiempo en el jardín de mi residencia en La Habana, al pie del único monumento a la oposición democrática existente en Cuba.

En medio de una ceremonia solemne y emocionalmente conmovedora, los líderes cubanos a favor de la democracia depositaron mensajes dirigidos al pueblo de Cuba, los cuales serían leídos la víspera de las futuras elecciones democráticas cubanas. La cobertura brindada al evento recordó al mundo y a los cubanos dentro de la Isla, que la transición política en Cuba se está acercando inexorablemente y que los cubanos deben de pensar cómo asegurar que la democracia prevalezca.

Quizás recuerden el cartel lumínico con el número “ 75” que agregamos a los adornos navideños de nuestra Sección en diciembre de 2004. Pusimos ese cartel como recordatorio de que en marzo de 2003, agentes cubanos encarcelaron a 75 activistas a favor de la democracia, cuyo único crimen fue manifestar sus ideales. El régimen de Castro reaccionó con su característica desmesura: rodearon al edificio de pancartas con swásticas y durante semanas nos bombardearon literalmente con música revolucionaria. A pesar de ello, la cobertura noticiosa resultante le recordó al mundo que cubanos inocentes van a parar a la cárcel por tener un punto de vista diferente al de Castro. Incluso el habanero más desinformado se enteró de que el mundo que existe fuera de Cuba estaba protestando por el encarcelamiento arbitrario de prisioneros políticos llevado a cabo por el régimen.

Nuestra recepción con motivo del 4 de julio de 2005 fue testigo del develamiento de otro símbolo: una versión iluminada de la Estatua de la Libertad, con una altura de tres pisos y el número “75” en lugar de la antorcha. Era algo digno de verse. Todos los allí presentes, alrededor de 600 personas entre activistas, artistas, intelectuales, periodistas e invitados internacionales, comprendieron inmediatamente que ella representaba la libertad. Más de 120 medios informativos informaron sobre este evento, dando publicidad a mis críticas sobre la naturaleza dictatorial del régimen.

Quizás creyendo que una propaganda desmesurada cercana a la demonización de mi persona pudiera resultar contraproducente, el régimen de Castro emprendió su propia guerra simbólica. El régimen se dio a la tarea de satirizarme a través de una serie de ostensiblemente humorísticos dibujos animados sobre “El Hombre de la Transición”, que aún aparecen en espacios estelares de la TV. Estos dibujos animados me muestran volando, vestido con un ropón rosado, agitando una varita mágica y tratando de dar marcha atrás a los susodichos “logros” de la Revolución en materia de educación, salud pública e igualdad social. Pero sucede que las dictaduras no son graciosas. Y lo que es más: estos dibujos animados recordaron a todos los cubanos, involuntariamente, que una transición es inevitable; expusieron las tácticas amedrentadoras del régimen; y me convirtieron en un icono del disentimiento. Hemos oído historias acerca de niños que en los ómnibus simulaban ser yo, repetían la fórmula “cachán, cachán” y agitaban la varita para obtener, por arte de magia, algún objeto escaso. Creo que ésta no fue la intención del régimen.

Potenciar la Sociedad Civil Cubana
En la Cuba de Castro, no existe, literalmente, ningún lugar donde esconderse. Todos los que protestan contra el esclerosado régimen de Castro son sometidos al ostracismo, acosados o encarcelados. Nuestra principal contribución a los valientes activistas a favor de la democracia, expuestos a la ira del régimen, es hacerles saber que nunca los abandonaremos y que los apoyaremos hasta que ya no nos necesiten.

Otras misiones diplomáticas quizás prefieran que los funcionarios del régimen de Castro asistan a sus actividades en lugar de los disidentes. A pesar de ello, les doy nuestra palabra de que nunca consideraremos a los acólitos de Castro como los equivalentes de los disidentes pro-democráticos.

Manifestamos nuestra admiración por los grupos pro-democráticos invitándolos a nuestras recepciones, las cuales les facilitan el acceso a otros colegas diplomáticos, a periodistas extranjeros y a visitantes influyentes. Siempre tratamos de que los políticos estadounidenses de visita en la Isla puedan reunirse con los disidentes.

Organizamos actividades especiales con motivo de la Pascua Florida, del Día de los Padres y de la Navidad, por ejemplo, para los familiares de los prisioneros políticos, en las cuales figuran juegos que encantan a los niños. Para los niños de los disidentes, muchos de los cuales son objeto de constantes burlas, estas actividades resultan maravillosamente divertidas.

Aceptamos las invitaciones que nos hacen los disidentes para que visitemos sus hogares, sabiendo aún que existe la posibilidad de que los guapetones de Castro organicen un “acto de repudio” contra nuestros anfitriones en cualquier momento. Yo, personalmente, me he reunido con cientos de cubanos a lo largo de la Isla antes de que el régimen tomara la decisión de confinar a los funcionarios estadounidenses dentro de los límites de la ciudad de La Habana.

También entregamos instrumentos de trabajo a los grupos pro-democracia para que puedan comunicarse entre ellos y con el mundo exterior. Les facilitamos plumas, papel, laptops, cámaras e impresoras, así como el acceso a nuestras salas de Internet y a los servicios de FAX y fotocopiadoras. Los disidentes hacen todo lo posible por mantener escondidos del régimen estos valiosos equipos, pero el régimen registra sus casas rutinariamente y confisca todo lo que quiere. En fecha reciente, el régimen se adueñó de todo el equipamiento de baseball propiedad de un grupo de cubanos que iba a realizar un tope amistoso con un equipo de la Sección de Intereses.

Me siento particularmente orgulloso de una innovación que pusimos en práctica durante mi estancia: las videoconferencias que unen a los cubanos en la Isla con el público internacional. Esta nueva herramienta permitió a tres prominentes disidentes cubanos testificar ante la Cámara de Representantes de los Estados Unidos y responder, en vivo, a preguntas. También las hemos utilizado para reunir a grupos de jóvenes cubanos con sus contrapartidas en Venezuela y la República Checa. Las videoconferencias nos han permitido llevar a cabo seminarios de entrenamiento entre respetados periodistas internacionales y periodistas independientes cubanos que desean superarse. También organizamos una serie popular de videoconferencias que examinan temas claves de la transición, en las cuales expertos residentes en los Estados unidos intercambian puntos de vista con amplios grupos de cubanos miembros de la sociedad civil. Entre los tópicos que estas videoconferencias han explorado figuran el análisis de diferentes opciones constitucionales, la reestructuración de la economía, la revitalización del sector de la salud pública y la institucionalización del derecho a la propiedad.

Continuaremos con estos intercambios valiosos e intelectualmente estimulantes y planeamos ampliarlos de manera que incluyan discusiones con expertos de otros países democráticos.

Esto es una carrera de relevo
Sin lugar a dudas, el régimen de Castro se alegra de ver a Roger Noriega, Kevin Whitaker y Jim Cason dejar sus puestos relacionados con Cuba. Pero el régimen debería refrenar esta alegría. Nuestro próximo hombre en La Habana será Michael Parmly, ex Subsecretario Adjunto Principal de nuestro Buró para la Democracia, los Derechos Humanos y el Trabajo. Michael está totalmente comprometido con la promoción de la agenda del Presidente Bush en pro de los derechos humanos y la democracia.

El promover la democracia en Cuba no es una carrera de velocidad, sino una carrera de relevo. He perdido cuarenta libras y un poco de resuello, pero Michael está listo para coger el bastón y rebasarme.

Michael y yo hemos charlado extensamente sobre sus retos en Cuba y él tiene la intención de dar continuidad a muchos de nuestros proyectos. No tengo dudas de que él aportará su creatividad para desarrollar proyectos nuevos. Michael podrá contar también con el apoyo de nuestro nuevo Coordinador para la Transición, Caleb McCarry; con el nuevo Coordinador de la Oficina para Asuntos Cubanos, Steve McFarland; con el Subsecretario Adjunto, Dan Fisk y con el Secretario Adjunto propuesto, Thomas Shannon.

Estas destacadas figuras harán un gran Team Cuba.

Y ya estamos en la recta final
El sistema raquítico de Castro no puede durar mucho más —todo el mundo en la Isla sabe que no funciona. El cambio es inevitable. Confío en que el pueblo cubano no se contentará con una apertura económica parcial, sino que exigirá que Cuba pase por un proceso democrático de transición.

Alcanzar una total y duradera transición a la democracia y a la economía de mercado continúa siendo la política, sin titubeos, de los Estados Unidos. Esperamos que nuestros socios de la comunidad internacional se nos unan para exigir no menos que eso. Una simple “estabilidad” no sería un resultado aceptable; como no lo sería tampoco cualquier resultado que no aportara una libertad inmediata y genuina para el pueblo cubano.

Estamos preparados para trabajar estrechamente con la comunidad internacional, las agencias financieras multilaterales y los cubanos en el exilio, de manera de ayudar a los cubanos con mentalidad democrática en la Isla a construir fuertes instituciones democráticas así como una próspera economía de mercado, y a que todos ellos puedan disfrutar de protección contra las leyes arbitrarias, de libertad y de prosperidad.

Y para la víspera de las próximas elecciones democráticas en Cuba, les prometo que estaré en la Isla celebrando el acontecimiento con todos ustedes.

Así que, ¡allá nos veremos! ¡Viva Cuba Libre!


* James C. Cason, diplomático estadounidense que sirviera como Jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana.
 

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