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CARTA ABIERTA
A LA PRESIDENCIA
DE LA UNEAC
España
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Dago Torres
Buró Europa Occidental
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Abril 13, 2008
A Presidencia Nacional de la UNEAC
Sr. Miguel Barnet: soy José Hidalgo, miembro de la Asociación
de Artes Plásticas de la filial de la UNEAC de Matanzas y
le escribo para comunicarle mi decisión de renuncia a la
Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Esta no ha sido tomada
a la ligera, me ha llevado algún tiempo de meditación
para limpiarme de engaños y falsas lecturas de conciencia.
Hace años que mi más alta aspiración era pertenecer
a la asociación que usted dirige, hoy no me inspira ningún
interés, ni confianza, ni seguridad, no siento que me pueda
representar una institución cuyo lema sigue siendo, a estas
alturas, el excluyente Con la Revolución todo, contra
la Revolución nada. También sé que no
tardaría en llegar el momento en que me desactivaran o separaran
de sus filas esgrimiendo todas las formas de descrédito que
suelen usar en estos casos y que en verdad me resultan del todo
indiferentes; yo continuaré siendo un artista, mejor o peor,
y seguiré creando, ahora con más fuerzas y libertad
que nunca, cosa ésta que en Cuba me resultaba ya casi imposible
debido al acoso y la censura a las que estaba sometido últimamente.
No tiene sentido para mi pertenecer a una organización de
artistas que ni defiende, ni representa a los artistas sino que
existe y actúa como una fuerza censora para defender una
política cultural intolerante, incapaz de asegurar la libertad
de creación, ni de pensamiento ni el derecho a la diversidad.
Sé que me tacharán de traidor, gusano, delincuente,
artista mediocre y cuantas descalificaciones encuentren a mano pero
lo prefiero a continuar siendo cómplice de actitudes cobardes
y oportunistas. Yo solo tengo mi obra, que son mi único argumento
y por las cuales tuve que salir del país.
Ahí están a lo largo de estos años los tantos
casos de represalias y censuras, los mas sonados y los menos sobresalientes
y cuando el artista o escritor es menos reconocido, como es mi caso,
la censura actúa con mayor impunidad pues tendrá escasa
repercusión.
Con pesar veo que este congreso ha sido igual a los otros. Cuando
era presidente de la AHS en Matanzas fui invitado a todos los consejos
ampliados de la UNEAC y por supuesto a los de la AHS incluyendo
su Congreso, allí nada se debatía, todo sucedía
de acuerdo al guión; muchas quejas quedaban en respuestas
a medias o promesas que nunca se cumplirían. No recuerdo
que algún artista se haya levantado y planteado los problemas
de fondo de la sociedad cubana, apenas alguien se atrevía
a mencionar la falta de libertad de expresión, ni de democracia,
todos teníamos miedo. La nomenclatura ya estaba filtrada
de antemano por el partido y seguirá siendo igual porque
la espontaneidad se considera un riesgo mayor y la sinceridad suscita
pánico y es impensable.
Después del Congreso de la AHS renuncié al cargo de
presidente provincial ,tenia que escoger, o ponerme al lado de los
creadores o de las instituciones y decidí seguir como creador;
intentar expresarme a través del arte sobre lo que pensaba
acerca de mi mundo y de mi patria (la que creí defender en
África cuando fui como soldado casi adolescente), pero para
entonces ya mis opiniones visuales, como antes mis criterios
resultaban muy inconvenientes y me expulsaron del PCC y con ese
estigma, condenado a ser un artista proscrito sin poder
exponer mi obra política que es la que considero como tal;
mi ultima exposición fue censurada un día antes de
la inauguración, y eso lo conocen muy bien el Centro de Artes
Plásticas de Matanzas y Cultura y el Partido. Por otra parte,
qué es tener un policía en la puerta de mi taller
y otros dos en la puerta de la casa, no es censura, es hostigamiento
e intimidación, es represión; y a las varias detenciones
bajo cualquier pretexto cómo las llamarían? Mi único
delito era pintar y realizar vídeos que criticaban al sistema
cubano y por eso no podían dejarme preso pues ni siquiera
mantenía relación con alguna organización de
oposición, lo cual lamento ahora. No obstante, sabía
que llegado el momento buscarían cualquier motivo, para acusarme
y encarcelarme si lo consideracen oportuno, pues para eso gozan
las autoridades de toda la impunidad que el sistema les confiere,que
es toda, por eso, ante la posibilidad de viajar y bajo las constantes
amenazas preferí salir. A decir verdad estaba harto de tanto
control, tanta desidia, de tanta vigilancia; obstinado como la mayoría
de los cubanos de los discursos vacíos, de las estadísticas
ridículas, de la doble y la triple moral, del chivato miserable,
de los funcionaros ineptos y mediocres, de la sumisión, de
todo ese engendro de instituciones concebidas solo para adoctrinar,
manipular, controlar y reprimir, harto del triunfalismo a ultranza,
de la mentira, de la falta de libertades, de la democracia del dedo,
de decisiones locas y del sueño de la utopía que ha
terminado en realidad de pesadilla. del silencio, la autocensura,
el disimulo y el miedo a perder las pocas prevendas de las que disponen
los artistas que nos convierten en sospechosos y enemigos a colegas
y amigos. Ya no quiero ni me resigno a seguir siendo parte de todo
eso.
A los que osan levantar su voz en contra de cualquiera de las tantas
arbitrariedades que se cometen los califican inmediatamente de asalariados
del imperio; no creo que una persona se arriesgue a pasar
20 años preso por unos cuantos dólares; ¿que
no son periodistas?, puede ser que no todos sean periodistas licenciados,
¿que a veces puedan exagerar alguna noticia?, tal vez, pero
llamamos periodistas a los del Granma, Juventud Rebelde y TVC que
llevan más de cuarenta años mintiendo, ocultando o
manipulando la realidad cubana según se les orienta y por
lo cual reciben salario, aceptación y aplausos. Llámenme
lo que quieran por defender a estas personas, pero deseo aclarar
que nunca he pertenecido a ninguna organización opositora,
que ni siquiera las conocía, como la mayoría de los
cubanos, por ser esta información estricta y cuidadosamente
ocultada, pero que las considero tan legítimas y con tanto
o más derecho a existir, que cualquiera otra de las tantas
oficiales. Todo esto que les digo no son más que algunas
de las razones que pugnaban por salir de mi desde hace mucho tiempo
y que hasta ahora he estado expresando a través del arte.
Ahora intento escribirlo porque lo considero necesario; nunca antes
había tomado una decisión tan propia, creo que es
el mejor momento para definir mi postura respecto a su institución,
dejando constancia, con total claridad, de las causas que me motivan
a hacerlo.
Según he podido conocer uno de los aspectos que se ha debatido
en este congreso es la difusión en Cuba de artistas y escritores
en el exilio, quisiera saber si vamos a encontrar a la venta o fuera
de las listas amarillas de las bibliotecas a libros de los escritores
Guillermo Cabrera Infante, Zoe Váldez, Reinaldo Arenas, Rafael
Rojas, Raúl Rivero, Antonio José Ponte o Duanel Díaz
por solo mencionar algunos, o si podremos disfrutar algún
día, sin esconderlas, de revistas o publicaciones como Encuentro
de la Cultura Cubana, o quizás ver películas como
Antes que anochezca, o la música de tantos grandes autores
prohibidos oficialmente; si la Unión de Escritores y Artistas
de Cuba dejará de negar a tantos creadores que prestigian
a la Patria y a su cultura solo porque no comulgan con el gobierno
cubano. También dicen que han debatido sobre los espacios
de reflexión (o la ausencia total de ellos para hablar con
propiedad). En la plástica, que es lo que me toca más
de cerca, solo han cambiado eliminando o clausurando todo tipo de
espacios expositivos que hayan estado realizando proyectos más
o menos experimentales, más o menos críticos; la censura
solo se ha recrudecido más y más en nombre de la
batalla de ideas (la cual ha ganado, sin lugar a dudas) en
detrimento del desarrollo cultural de la sociedad, lastrando el
crecimiento espiritual de todos los cubanos; después de todo,
qué le pueden importar estas tonterías
a un poder que no valora nada más allá de su trascendental
sobrevivencia. El mercado, al que tanto se criticó
por ser parte intrínseca del brutal capitalismo
ha pasado a ser una herramienta ideal para desarticular a los creadores
y a la creación misma. Todos o casi todos caen en la trampa,
artistas, curadores,críticos y teóricos. Con relación
a mis obras, la reacción de muchos curadores y críticos
cubanos (incluso residentes en otros países) cuando se las
mostraba, era afirmar categóricamente que hasta ahí
no llegaban, no podían trabajar con ellas por miedo a represalias.
Por otra parte, desde hace algún tiempo se echó a
correr el criterio de que los artistas cubanos no migran por motivos
políticos sino económicos, de ser así entonces
por qué los niegan, qué sentido tiene el silencio?
Desde la instauración del nuevo gobierno cubano,
yo entre tantos compatriotas hemos seguido, desde muy discímiles
y distantes geografías, con expectación y esperanza
el día a día de Cuba, al final y como ha sucedido
siempre desde que tengo uso de razón, tras las tibias ilusiones,
regresa rotundo el desengaño del inmovilismo cada vez más
decadente; la tristeza de constatar el irremediable empantanamiento
de un pueblo que bien merecería un poco de felicidad y bienestar
después de tanta y tan falsas epopeyas inútiles.
Una vez más ningún cambio o reforma significativa.
Cuando los cubanos podamos decir sin miedo, en nuestro país,
lo que pensamos y no seamos perseguidos, amenazados o encarcelados
por ello, cuando nuestro trabajo produzca un salario
digno, cuando podamos salir y entrar de la patria sin tener que
pedir permiso, cuando podamos asociarnos libremente, diseñarnos
nuestro futuro, formar empresas propias, entonces estaremos hablando
realmente de cambios, todo lo demás son insignificancias
y simulación que si acaso beneficia a un sector muy reducido
de la sociedad con acceso a las divisas.
No obstante, tengo fe en que muy pronto nuestro pueblo terminará
por avistar y reformularse un futuro sin consignas ni batallas de
ideas, un futuro donde el individuo merezca confianza y sea respetado
por sí mismo, donde el talento y las cualidades de la persona
no estén condicionados por su ideología sino por su
justo y suficiente valor. Ojalá y todavía estemos
a tiempo de evitar males mayores y peores calamidades sociales y
económicas. Que la inteligencia y la generosidad puedan sobreponerse
a la terca crueldad del poder y la egolatría que una vez
más le deje a los cubanos como única opción
la ilegalidad, la corrupción y la penuria, o,el exilio, la
cárcel o aventurarse a esperar del mar la piedad y la permisibilidad
para vivir con el decoro que sus gobernantes les prohibieron.
Reitero que esta carta expresa mi opinión y sentimientos
como individuo y como creador, llevo casi un año en España
sin relacionarme con ninguna organización política
y en estos momentos ya he rebasado la catarsis de odio, impotencia
y dolor que las tantas arbitrariedades que sufrí en Cuba
me llevaron finalmente a tomar: marcharme. Seguiré creando
desde el exilio como lo hacen cientos de artistas cubanos que han
corrido mi misma suerte y continuaré expresándome
sincera y libremente mediante mi trabajo dondequiera que esté,
ahora ya sin acosos ni sobresaltos.
Dejo en Cuba una vida llena de dudas y confusiones, también
dejo una familia que no comparte ni comprende el porque de mi actos.
Quiero aclarar para aquellos que me identifican a través
de mi padre, que estoy seguro no aprueba mis ideas, hace algún
tiempo no mantenemos comunicación, lamento si mi posición
lo pueda afectar en algo, para mi siempre ha sido y sera un excelente
creador.
A las 24 horas de enviar esta carta a UNEAC, la haré publica,
no para lograr efecto alguno, eso no me interesa, sino para que
los que me conocen y los que no, sepan, cuales han sido los motivos
por los cuales tomo estas decisiones.
Muchas gracias.
José Manuel Hidalgo Dominguez
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