Antonio M. Rivera
 
Evi Jimenez
 
 
 


EN HOMENAJE
AL NATALICIO DE JOSÉ MARTÍ

LA TREGUA FECUNDA 1878 - 1895





Por Luisa Rodriguez Grillo *
Madrid
España
Colaboración
La Nueva Cuba
Enero 27, 2006



Los años que siguieron a la Paz del Zanjón no significaron la desaparición de las ansias libertarias del pueblo cubano. En el mes de agosto del año 1879 se produjo un movimiento armado, con levantamientos en distintos puntos de la región central y oriental del país, conocido como La Guerra Chiquita que se extendió hasta diciembre de 1880. Fue dirigido por el general Calixto García Iñiguez. Ello venía a demostrar que a pesar de la firma de la paz con España en 1878, la lucha por la independencia continuaba arraigada como aspiración máxima del pueblo cubano.

El período que va de 1878 a 1895 estuvo caracterizado por un intenso trabajo revolucionario de congregación de fuerzas, de acopio de recursos materiales y de organización de la nueva etapa de lucha. Es por ello que José Martí denominó a esta etapa la "tregua fecunda". A este luchador infatigable de claro pensamiento y certera acción organizadora correspondió unir en un solo haz las fuerzas necesarias para recomenzar la contienda bélica. Llamó a las puertas de los viejos combatientes dispersos y desanimados con el infeliz final de los anteriores años de combate y logró fundir sus fuerzas con las de los "pinos nuevos", para que las jóvenes generaciones decididas a lanzarse a la manigua en pie de guerra lo hicieran bajo la dirección de aquellos bravos y experimentados veteranos. Su principal objetivo era unir en torno a la lucha independentista a todos los cubanos residentes en la Isla y en el extranjero. Estos últimos habían creado, sobre todo en Tampa y Cayo Hueso donde había mayor concentración de emigrantes, los llamados clubes revolucionarios, a los cuales dirigió Martí su prédica revolucionaria con el fin de aglutinar las fuerzas y de recaudar los fondos necesarios para la guerra. En su infatigable batallar visitó Martí numerosas ciudades, fundó nuevos clubes y señaló el camino a seguir. La gente humilde de la emigración, entre ellos los tabaqueros, no dudaron en brindar el apoyo necesario. En el Liceo Cubano de Tampa y rodeado por ellos pronunciaría un maravilloso discurso en el cual revela el sentido de su obra y del que a continuación se exponen algunos fragmentos:

"Para Cuba que sufre, la primera palabra. De altar se ha de tomar a Cuba para ofrendarle nuestra vida, y no de pedestal, para levantarnos sobre ella." ...

"Ya somos uno; y podemos ir al fin: conocemos el mal y veremos de no recaer; a puro amor y paciencia hemos congregado lo que quedó disperso, y convertido en orden entusiasta lo que era, después de la catástrofe, desconcierto receloso; hemos procurado la buena fe, y creemos haber logrado suprimir o reprimir los vicios que causaron nuestra derrota, y allegar con modos sinceros y para fin durable, los elementos conocidos o esbozados, con cuya unión se puede llevar la guerra inminente al triunfo.

¡Ahora, a formar filas..."

Como elemento importante de la obra revolucionaria de José Martí está la creación del Partido Revolucionario Cubano que sirvió de medio eficaz para consolidar la unidad y cuyo objetivo fue plasmado de manera muy clara en el documento constitutivo denominado Bases del Partido Revolucionario Cubano. Así, en su artículo primero dice:

"El Partido Revolucionario Cubano se constituye para lograr con los esfuerzos reunidos de todos los hombres de buena voluntad, la independencia absoluta de la Isla Cuba, y fomentar y auxiliar la de Puerto Rico."

Por su parte, los artículos 4 y 5 no dejan lugar a dudas sobre las ideas democráticas de Martí y su repudio a cualquier forma de gobierno dictatorial. Por su importancia los transcribimos:

"Artículo 4°. El Partido Revolucionario Cubano no se propone perpetuar en la República Cubana, con nuevas formas o con alteraciones más aparentes que esenciales; el espíritu autoritario y la composición burocrática de la colonia, sino fundar, en el ejercicio franco y cordial de las capacidades legítimas del hombre, un pueblo nuevo y de sincera democracia, capaz de vencer por el orden del trabajo real y el equilibrio de las fuerzas sociales, los peligros de la libertad repentina en una sociedad compuesta para la esclavitud.

Artículo 5°. El Partido Revolucionario Cubano no tiene por objeto llevar a Cuba una agrupación victoriosa que considere la Isla como su presa y dominio, sino preparar, con cuantos medios eficaces le permite la libertad del extranjero, la guerra que se ha de hacer para el decoro y bien de todos los cubanos, y entregar a todo el país la patria libre"

Queda evidenciado de la redacción de los artículos anteriores que este Partido estaba concebido para la preparación y la orientación de la guerra. Es sólo en este ámbito que se explica la existencia de este partido único que debería "entregar a todo el país la patria libre". Se confirma así, en esta nueva etapa de la lucha por la independencia, la línea de pensamiento plasmada en la Constitución de Guáimaro que refleja, sin lugar a dudas, la vocación democrática que inspiró a los fundadores de la República. La participación en los designios de la Patria y la repulsa del espíritu autoritario constituyó la divisa de los más insignes patriotas.

Además del partido, Martí fundó el periódico Patria cuyo objetivo precisaría con las siguientes palabras:

"Nace este periódico por la voluntad y con los recursos de los cubanos y puertorriqueños independientes de Nueva York, para contribuir, sin premura y sin descanso, a la organización de los hombres libres de Cuba y Puerto Rico, en acuerdo con las condiciones y necesidades de las islas, y su constitución republicana venidera.

Nace este periódico, a la hora del peligro, para velar por la libertad, para contribuir a que sus fuerzas sean invencibles por la unión, y para evitar que el enemigo nos vuelva a vencer por nuestro desorden...".


* Dra. Luisa Rodríguez Grillo, Prof. Universidad Carlos III de Madrid

 

 

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