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EN
HOMENAJE
AL NATALICIO DE JOSÉ MARTÍ
LA
TREGUA FECUNDA 1878 - 1895
Por Luisa
Rodriguez Grillo *
Madrid
España
Colaboración
La Nueva Cuba
Enero 27, 2006
Los años que siguieron a la Paz del Zanjón no significaron
la desaparición de las ansias libertarias del pueblo cubano.
En el mes de agosto del año 1879 se produjo un movimiento
armado, con levantamientos en distintos puntos de la región
central y oriental del país, conocido como La Guerra Chiquita
que se extendió hasta diciembre de 1880. Fue dirigido por
el general Calixto García Iñiguez. Ello venía
a demostrar que a pesar de la firma de la paz con España
en 1878, la lucha por la independencia continuaba arraigada como
aspiración máxima del pueblo cubano.
El período
que va de 1878 a 1895 estuvo caracterizado por un intenso trabajo
revolucionario de congregación de fuerzas, de acopio de recursos
materiales y de organización de la nueva etapa de lucha.
Es por ello que José Martí denominó a esta
etapa la "tregua fecunda". A este luchador infatigable
de claro pensamiento y certera acción organizadora correspondió
unir en un solo haz las fuerzas necesarias para recomenzar la contienda
bélica. Llamó a las puertas de los viejos combatientes
dispersos y desanimados con el infeliz final de los anteriores años
de combate y logró fundir sus fuerzas con las de los "pinos
nuevos", para que las jóvenes generaciones decididas
a lanzarse a la manigua en pie de guerra lo hicieran bajo la dirección
de aquellos bravos y experimentados veteranos. Su principal objetivo
era unir en torno a la lucha independentista a todos los cubanos
residentes en la Isla y en el extranjero. Estos últimos habían
creado, sobre todo en Tampa y Cayo Hueso donde había mayor
concentración de emigrantes, los llamados clubes revolucionarios,
a los cuales dirigió Martí su prédica revolucionaria
con el fin de aglutinar las fuerzas y de recaudar los fondos necesarios
para la guerra. En su infatigable batallar visitó Martí
numerosas ciudades, fundó nuevos clubes y señaló
el camino a seguir. La gente humilde de la emigración, entre
ellos los tabaqueros, no dudaron en brindar el apoyo necesario.
En el Liceo Cubano de Tampa y rodeado por ellos pronunciaría
un maravilloso discurso en el cual revela el sentido de su obra
y del que a continuación se exponen algunos fragmentos:
"Para Cuba que sufre, la primera palabra. De altar se ha
de tomar a Cuba para ofrendarle nuestra vida, y no de pedestal,
para levantarnos sobre ella." ...
"Ya somos uno; y podemos ir al fin: conocemos el mal y veremos
de no recaer; a puro amor y paciencia hemos congregado lo que quedó
disperso, y convertido en orden entusiasta lo que era, después
de la catástrofe, desconcierto receloso; hemos procurado
la buena fe, y creemos haber logrado suprimir o reprimir los vicios
que causaron nuestra derrota, y allegar con modos sinceros y para
fin durable, los elementos conocidos o esbozados, con cuya unión
se puede llevar la guerra inminente al triunfo.
¡Ahora,
a formar filas..."
Como elemento
importante de la obra revolucionaria de José Martí
está la creación del Partido Revolucionario Cubano
que sirvió de medio eficaz para consolidar la unidad y cuyo
objetivo fue plasmado de manera muy clara en el documento constitutivo
denominado Bases del Partido Revolucionario Cubano. Así,
en su artículo primero dice:
"El Partido Revolucionario Cubano se constituye para lograr
con los esfuerzos reunidos de todos los hombres de buena voluntad,
la independencia absoluta de la Isla Cuba, y fomentar y auxiliar
la de Puerto Rico."
Por su parte,
los artículos 4 y 5 no dejan lugar a dudas sobre las ideas
democráticas de Martí y su repudio a cualquier forma
de gobierno dictatorial. Por su importancia los transcribimos:
"Artículo 4°. El Partido Revolucionario Cubano
no se propone perpetuar en la República Cubana, con nuevas
formas o con alteraciones más aparentes que esenciales; el
espíritu autoritario y la composición burocrática
de la colonia, sino fundar, en el ejercicio franco y cordial de
las capacidades legítimas del hombre, un pueblo nuevo y de
sincera democracia, capaz de vencer por el orden del trabajo real
y el equilibrio de las fuerzas sociales, los peligros de la libertad
repentina en una sociedad compuesta para la esclavitud.
Artículo
5°. El Partido Revolucionario Cubano no tiene por objeto llevar
a Cuba una agrupación victoriosa que considere la Isla como
su presa y dominio, sino preparar, con cuantos medios eficaces le
permite la libertad del extranjero, la guerra que se ha de hacer
para el decoro y bien de todos los cubanos, y entregar a todo el
país la patria libre"
Queda evidenciado
de la redacción de los artículos anteriores que este
Partido estaba concebido para la preparación y la orientación
de la guerra. Es sólo en este ámbito que se explica
la existencia de este partido único que debería "entregar
a todo el país la patria libre". Se confirma así,
en esta nueva etapa de la lucha por la independencia, la línea
de pensamiento plasmada en la Constitución de Guáimaro
que refleja, sin lugar a dudas, la vocación democrática
que inspiró a los fundadores de la República. La participación
en los designios de la Patria y la repulsa del espíritu autoritario
constituyó la divisa de los más insignes patriotas.
Además
del partido, Martí fundó el periódico Patria
cuyo objetivo precisaría con las siguientes palabras:
"Nace este periódico por la voluntad y con los recursos
de los cubanos y puertorriqueños independientes de Nueva
York, para contribuir, sin premura y sin descanso, a la organización
de los hombres libres de Cuba y Puerto Rico, en acuerdo con las
condiciones y necesidades de las islas, y su constitución
republicana venidera.
Nace este
periódico, a la hora del peligro, para velar por la libertad,
para contribuir a que sus fuerzas sean invencibles por la unión,
y para evitar que el enemigo nos vuelva a vencer por nuestro desorden...".
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Dra. Luisa Rodríguez Grillo, Prof. Universidad Carlos III de Madrid
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