Eduardo Rodríguez (Martin ``El Manco'')
Teniente Coronel del Departamento de Seguridad del Estado en la Dirección General
de Inteligencia.
Eduardo fue miembro del M-26-7 y provenía de las filas de la Juventud Socialista.
Pertenecía a Acción y Sabotaje. Cayó preso por primera vez a los 16 años por
actividades subversivas.
Fue fundador de la Seguridad [del Estado] en 1959.
Recibió la medalla y sellos de fundador del Departamento de Seguridad del Estado.
Además le fueron impuestas las medallas XX Aniversario del Granma, XX Aniversario
del Moncada, Combatiente de la Clandestinidad, X, XV y XX del MININT y cerca de
10 condecoraciones más.
Durante años trabajó en la sección Q y otras secciones de la C.I.
[contrainteligencia] Siempre operó contra la CIA y organizaciones c/r
[contrarevolucionarias].
El mote de ``El Manco'' surgió en los años 60 al sufrir lesiones muy graves en su
brazo izquierdo por un accidente en un jeep durante la operación de un caso de
espionaje.
Mantenía una estrecha amistad con todos los viejos oficiales de la Contrainteligencia
y en especial con el Coronel Antonio de la Guardia (Tony).
Una muestra de esto fue el regalo de varias armas de la colección del General
Somoza ``El Chiguin'', que Tony personalmente ocupó como botín de guerra en la
toma del Bunker en Managua en 1979, en la que Tony participó al frente de un
enorme grupo de guerrilleros internacionales y de combatientes de las Tropas
Especiales del MININT.
La mayoría de estas armas eran revólveres, ya que Martín, por el defecto de su
brazo izquierdo, no podía usar pistolas.
Mantenía excelentes relaciones en el ICAIC [Instituto Cubano del Arte e Industria
Cinematográficos], donde trabajó algún tiempo con Santiago Alvarez [fallecido en
1999 en La Habana] y otros directores que eran colaboradores e informantes de la
Seguridad, entre otros, Jorge Fraga, Octavio Cortázar, Miguel Torres y Luis Felipe
Bernaza [fallecido este año en Nueva York]. Este último fue el agente que propició
la detención de Pedro Luis Boitel. Con posterioridad este señor ``recibió una beca''
para estudiar cinematografía en Moscú. Esto fue para sacarlo de circulación y
encubrir su participación como agente de penetración en este caso.
Por su estrecha amistad con los Generales de División José Abrantes, jefe de la
Seguridad y Ministro del Interior, y Germán Barreiros Caramés ``Luis'', jefe de la DGI
[Dirección General de Inteligencia], y con el General de Brigada Armando López Orta
``Arquímides'', segundo jefe de la DGI y antiguo jefe del Departamento III
``Ideológico'' y ex jefe del Centro Legal de la DGI en Francia, recibía órdenes y
misiones secretas y directas de estos miembros del Alto Mando.
Todo esto hacía al Manco un hombre con una gran autonomía. Era prácticamente
incontrolable y con un increíble nivel de información y de relaciones en toda la
estructura de la Seguridad.
Eduardo supo sacarle producto a esto, pero también le trajo grandes enemigos como
el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés, quien nunca le perdonó este
``incontrol'' y su incondicionalidad a ``Pepe'' Abrantes.
Martín era un oficial cuya dedicación llegaba a límites irracionales y obsesivos.
Trabajó junto al Coronel DGI Miguel Sicard ``Mike'' (jefe de los agentes ilegales) en
los ``debriefing'' [interrogatorios] del ex agente de la CIA Phillip Agee (caso P-103)
a su llegada secreta a Cuba tras su deserción de la agencia. Estos extensos
``debriefing'' se llevaban a cabo en el Hotel Riviera y eran grabados y filmados en su
totalidad.
Está considerado como un gran experto sobre la CIA y sus métodos de trabajo, y un
estudioso del asesinato de John F. Kennedy.
Martín fue el creador, junto con el Coronel Manuel Cisneros Castro ``Manolo Flores'',
del sistema de monitoreo de la TV norteamericana y del sistema de distribución de
esta señal a los miembros del Alto Mando y al Comandante en Jefe [Fidel Castro].
En la segunda mitad de la década del 80 comienza a trabajar, por orden directa del
Alto Mando, en la preparación de agentes de la inteligencia cubana que serían
enviados al exterior.
Paralelamente, manejó las investigaciones sobre hipnosis y el uso de drogas en la
preparación de agentes y en la obtención de información.
Participó en la creación de la Sociedad Cubana de Hipnosis [SCH] en 1985,
sufragada con fondos secretos de la DGI.
Martín y el personal bajo su mando revisaron los expedientes y seleccionaron el
personal científico. La mayoría de éstos ya trabajaban como agentes o informantes
de la Dirección General de la Contrainteligencia.
Aunque esto estaba aprobado y autorizado por el Alto Mando, la Contrainteligencia
nunca estuvo de acuerdo con esta cooperación.
Esta Sociedad [la SCH] sólo fue una ``cortina de humo'' para justificar ciertos
experimentos sobre ``modificación de conducta'' bajo hipnosis y sobre el uso de
drogas para los propósitos de los órganos de inteligencia y contrainteligencia.
Entre estos alucinógenos estaban la psicobilina y el LSD. Era un proyecto similar al
MK-Ultra de la CIA, del cual se consiguió y tradujo tanta información como fue
posible obtener.
Martín fue el artífice de este repentino ``auge'' derl estudio de la parasicología y la
hipnosis, temas que hasta ese momento eran tabú en la comunidad científica
cubana, y hasta se invitaron a Cuba científicos de la talla de [el soviético] Vladimir
Raykov.
Para los experimentos con los futuros agentes (legales e ilegales) se utilizaban
habitaciones en los hoteles Riviera y Presidente [en La Habana], y se llegaron a
financiar viajes al extranjero de los especialistas involucrados en el proyecto [para]
asegurar la asistencia a simposios y seminarios sobre hipnosis.
Todo esto sufragado
con los fondos secretos de la Seguridad del Estado cubano.
Durante meses dirigió personalmente la preparación de varios agentes:
AGENTE # 1
EL ``Johnny''. Nació en Estados Unidos. Al triunfo de la Revolución, regresó a Cuba
como cientos de repatriados.
Por su condición de ciudadano americano y hablar perfectamente el inglés, se
determinó que regresaría a EE.UU. como agente legal para cumplir una
importantísima misión.
La Jefatura determinó que Martín dirigiera la preparación de este agente, ya que
eran amigos personales y se conocían del ICR [antiguo Instituto Cubano de
Radiodifusión, hoy ICRT].
Parte de su entrenamiento se llevaba a cabo en el 5to. piso del Hotel Presidente, en
la calle Calzada y la Avenida G, en El Vedado, y en el Hotel Riviera [La Habana].
Martín escogió el Hotel Presidente por la cercanía a su casa. Vivía en la calle
Calzada, entre G y H.
En dos habitaciones contiguas Martín y otros oficiales trabajaron en experimentos
para modificar la conducta del futuro agente mendiante la hipnosis para lograr, entre
otros, los siguientes objetivos:
Hacerlo más agresivo ante las tareas y más seguro de sí mismo.
Desarrollarle la capacidad de concentración e inclusive tratarle una impotencia
sexual precoz que le hacía perder su autoestima y lo descompensaba
emocionalmente, retardando el entrenamiento.
En subsiguientes secciones de hipnosis se trabajó sobre su hábito de fumar
habanos, educación formal, relaciones sociales y hábitos en el vestir, ya que en
este caso específico este agente sentía una preferencia enfermiza por las
guayaberas y los mocasines blancos.
Una vez determinada esta fase ``síquica'', se pasó a la siguiente fase de
preparación de los elementos operativos que necesitaría en su futura fachada,
aprobada por el Alto Mando: próspero empresario radicado en Miami.
Otro de los oficiales de la DGCI encargados de la preparación de este futuro agente
era el Teniente Coronel Reynold, quien lo instruía en métodos.
Primer viaje: 1987. Le entregaron más de $100,000 y estuvo en Estados Unidos
alrededor de seis meses, sin lograr concretar nada. Regresó a Cuba cargado de
regalos para los oficiales que lo atendían, así como [para] miembros del Alto Mando.
Segundo viaje: 1987-88. Le fueron entregados más de $200,000 con los que realizó
algunos contactos con representantes de grandes firmas norteamericanas de
equipos industriales pesados (Caterpillar, John Deere), pero sin obtener resultados
comerciales inmediatos.
Recibió órdenes de donar dinero a las campañas del Partido Republicano con el
objetivo de fomentar contactos y ayudar a crearse una leyenda.
Tercer viaje: 1989. (...) le ordenaron la creación de la empresa comercial que tenía
prevista en su fachada. Y después de esto los viajes se hicieron más frecuentes.
En 1989 se le impuso la condecoración ``30 Aniversario de los Organos de la
Seguridad del Estado'' [en una ceremonia] que se realizó discretamente en una casa
de la Playa de Guanabo, con la participación de los Generales de División Fabián
Escalante ``Roberto'' y Germán Barreiro ``Luis'', otros jefes y oficiales involucrados
en su caso.
Después de la Causa No. 2 [encausamiento del General de División José Abrantes,
en 1989] empezó a tener contactos cada vez más fuertes con los oficiales del
MINFAR [Ministerio de las Fuerzas Armadas], que sustituyeron a sus antiguos
instructores, oficiales de caso y jefes.
Uno de los principales integrantes de este proyecto de ``modificación de conducta''
era el Dr. Enrique Grenet Cordovés, quien hacía años colaboraba como agente
secreto de la DGCI y laboraba en el Hospital Psiquiátrico de la Habana bajo las
órdenes del Dr. Bernabé Ordaz.
Este ``galeno'' participaba además en otro tipo de programa aplicado a disidentes y
opositores, cuyo objetivo NO era la obtención de información por medios ``clínicos''
(estos métodos se ejecutan en Villa Marista), sino la de ANULAR la personalidad y el
intelecto del detenido, neutralizando de esta forma la futura amenaza a la seguridad
del Estado, ya que con estos tratamientos se producen daños irreparables en la
personalidad y pa siquis del sujeto.
También Martín y sus expertos síquicos se equivocaban. Uno de sus oficiales
estrella, ``Aguedo'', desertó en Madrid mientras era enviado a cumplir una misión
especial.
AGENTE # 2
Antoine Avila, francés. Funcionario de la Embajada de Francia en Cuba. El
Departamento II de la contrainteligencia cubana detectó que este personaje se
dedicaba al contrabando de joyas y obras de arte. Se hizo un estudio de
caracterización de personalidad y se preparó una medida activa para comprometerlo
mediante la filmación de este tipo de transacción ilegal.
Martín personalmente dirigió esas operaciones y el reclutamiento de este
funcionario, que fue positivo.
Inmediatamente se le exigió que diera información sobre el interior de la sede
[diplomática], sistemas de alarmas, medidas de seguridad, etc, que posibilitaran un
estudio operativo para la realización de un registro secreto.
Se le solicitó información sobre la vida privada del resto de los funcionarios
diplomáticos, consulares y comerciales, para terminar los expedientes de
caracterización y determinar si existían más diplomáticos con características para
ser reclutados. También se le exigía todo tipo de información comercial.
Los ``síquicos'' de Martín concluyeron --después de un cuidadoso estudio de la
personalidad de Antoine-- que era un hombre terriblemente interesado en obtener
dinero a cualquier costo. Con toda esta información la jefatura determinó que se
autorizara al nuevo agente a continuar con su negocio de obras de arte de forma
controlada.
La Jefatura de la Inteligencia, siguiendo instrucciones de la dirección del país, le
orientó al francés que ``pusiera de su parte'' para que Cuba obtuviera donaciones,
créditos y colaboración de las instituciones francesas dedicadas a fomentar las
industrias y el desarrollo del Tercer Mundo.
Para lograr estos objetivos priorizados, el francés distorsionaba la información sobre
la realidad política, económica y social de Cuba, la cual debía enviar periódicamente
al Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia y que le era entregada por la
Inteligencia cubana.
Como parte del pago por esta actividad se autorizó a que entrara en contacto con
Cosme, sin saber que éste también era agente, para que de esta forma pudiera
realizar más negocios ``controlados'' y poder exigirle más colaboración e información
del interior de la sede a partir de su total comprometimiento.
Los contactos secretos con Antoine eran, por supuesto, en los hoteles predilectos
de Martín, los hoteles Presidente y Riviera.
Actualmente este señor [Antoine] continúa en el servicio exterior.
AGENTE # 3
El Teniente Coronel Martín fue uno de los creadores del ``industrial'' Cosme
González Carone.
Cosme era un viejo agente de la contrainteligencia. Su primer trabajo fue penetrar el
Caso Pizza, una red CIA que dirigía el tío de Cosme, el cónsul de Italia en Cuba, SR.
Moratori.
Después se convirtió en un all around. Lo mismo servía de ``primer contacto'', de
scout, correo, buzón y ``banco'' para ciertas operaciones secretas.
Cosme jugó un papel muy importante en las operaciones económicas del MININT (las
llamadas corporaciones), sobre todo en Panamá, donde se le orientó mantener una
estrecha relación con el General Manuel Antonio Noriega y donde se concentraron
negocios [como] las operaciones de la compañía MOINSA Motores Internacionales
S.A. (que tenía un almacén en el parqueo soterrado del edificio Focsa, en El
Vedado, Ciudad de La Habana).
A través de esta [compañía] se importaban autos LADA y piezas de repuesto, y se
efectuaba el tráfico de ilegales cubanos hacia Estados Unidos (la llamada Operación
``La Palangana'').
Además de estas actividades Cosme tenía que contactar y verse con colaboradores
o futuros colaboradores (en la esfera económica u otra) como en el caso de Roberto
Carballo, con el que contactaba en México.
Otras de las fachadas de Cosme era ser el ``representante'' de las compañías SKF
(rodamientos) y Sabena Aerolíneas Belgas. Para consolidar más su fachada se le
abrió una oficina en el edificio del Instituto de Aviación Civil de Cuba, en la Calle 23
y Malecón, en El Vedado.
En las actividades comerciales, Cosme se convirtió en un ``monstruo'' y llegó a
rivalizar con Abraham Masiques, gerente general de [la corporación] Cubanacán y
antiguo capitán de la Inteligencia cubana.
El nivel de vida de Cosme fue llamando la atención: cinco o seis autos soviéticos
LADA 2107, chofer, casa en El Vedado, casa en [la playa de] Santa Fe, casa en
Guanabo... Y sus enemigos en la Contrainteligencia y la Inteligencia comenzaron a
conspirar en su contra.
Cosme cayó en desgracia a pesar de los obsequios que repartía entre sus oficiales
de caso y otros miembros de la DGCI y de la DGI.
En 1989 un operativo especial partió rumbo a Panamá. La misión era llevar a cabo el
secuestro de Cosme. El operativo fue un éxito y Cosme fue llevado a Cuba en un
vuelo especial de la Fuerza Aérea Cubana.
A su llegada a Cuba fue sometido a intensos interrogatorios tratando de determinar
si había sido reclutado por los servicios especiales del enemigo, ya que existían
informes de que Cosme se había reunido con el Jefe de Misión Militar
norteamericana, Mark Cisneros.
Esto hizo olas en toda la comunidad de inteligencia cubana. Muchos oficiales fueron
arrestados (posteriormente a las causas 1 y 2, 1989) y otros fueron llamados a
declarar y a ``aclarar'' cuestiones relacionadas con Cosme.
Las investigaciones estuvieron a cargo de los compañeros de la Contrainteligencia
Militar, puesto que ya no había confianza en los pocos viejos oficiales de la C.I. que
quedaban en el Departamento de Control Interno del MININT.
El propio Martín permaneció detenido cerca de un mes en proceso de investigación.
Al restructurarse el MININT [en 1989], Martín perdió sus privilegios. Pasado a retiro,
hoy vive de su pensión y de las migajas que le ``dejan caer'' algunos de sus
[antiguos] agentes legales cuando viajan a Cuba.