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LAS "DAMAS DE BLANCO",
TRES AÑOS DESPUES
"Si son tan fuertes,
¿por qué temen a unas mujeres,
vestidas de blanco, portadoras de gladiolos rosados,
la mayoría en edad bastante madura?"
Por Miriam Leiva
La Habana
Libertad
Digital
España
Infosearch:
Francisco Díaz
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Marzo 18, 2005
Dos mujeres maduras, una blanca y otra negra salen decididas de
una modesta casa. Sienten sobre sí el peso de ojos fijos,
ansiosos de quienes deben informar sobre sus firmes movimientos.
Ellas se arrojan a un viaje de 900 kilómetros sin boleto
porque no pueden hacer reservación para no alertar a la Policía
Política. ¡Cómo si hubiera transporte normal!
Horas infructuosas en una lista de espera. Se saben vigiladas. Deciden
escabullirse hacia una ciudad mayor. Felizmente, al día siguiente,
logran abordar un ómnibus, pero se produce el gran despliegue
policial. Las bajan y dicen que deben esperar. Llegan los oficiales
de la temida Seguridad del Estado. ¡No podrán viajar!
¡No les permitirán ir a La Habana!
Otras mujeres,
más o menos jóvenes, son seguidas estrechamente por
informantes y oficiales en toda Cuba. Tienen postas enfrente de
las casas y en las esquinas. Muchas son visitadas y amenazadas con
que no podrán viajar a La Habana. A alguna incluso le retienen
el Carné de Identidad, documento imprescindible para tomar
un transporte o identificarse al ser requerida por la policía;
si no lo posee, puede ser deportada, multada y encarcelada. Allá
y en la capital habanera se les ofrece visitarlos esos días;
se les amenaza con sacarlos de los hospitales o trasladarlos a lugares
más distantes; quienes tienen licencia extrapenal por enfermedad
pueden ser regresados a prisión. Ya han sido vejadas por
turbas traídas de otros lugares, e incluso han recibido un
furtivo golpe, bien acertado al rompimiento de brazos, y otras lesiones.
"¡No!",
les dicen. No les permitirán reunirse los días 18,
19 y 20 de Marzo para conmemorar el Tercer Aniversario de la Primavera
Negra de 2003, cuando esos 75 seres queridos, tan pacíficos
e indefensos como ellas mismas, fueron secuestrados; cuando despedazaron
sus hogares. En fin, cuando al alumbrar el nuevo día, parecía
que una profunda oscuridad las invadía. Esas horas en que
les arrancaron el alma, y comenzaron a conocer la represión
permanente, la otra cara de la "sociedad del pueblo",
con los agentes de la Policía Política sacando de
aquellas celdas a hombres con mirada extraña, sin sentido
del tiempo, atormentados durante constantes interrogatorios para
que confesaran lo imposible... y tortura psicológica para
toda la familia.
Si son tan fuertes,
¿por qué temen a unas mujeres, vestidas de blanco,
portadoras de gladiolos rosados, la mayoría en edad bastante
madura? Incluso, ciertos oficiales muestran gran fastidio y exasperación
ante tanta persistencia y determinación. Les hacen saber
que "la orden viene de La Habana o de arriba", entiéndase
de muy alto nivel. Unos afirman que podrán viajar cualquier
otro día... después; otros que irán a la cárcel.
Ellas han tratado
de salir con suficiente antelación para lograr llegar; burlar
la vigilancia. Las que residen en La Habana sienten el peso de la
responsabilidad y el seguimiento permanentes, pero mantienen la
constancia frente al ensañamiento y el sadismo del formidable
y genuino "totalitarismo tropical cubano". ¡Ciertamente,
único en su especie! Otra de las originalidades que distinguen
estos 47 años de "Revolución Permanente".
La tensión
se respira en toda la Isla. Los presos sienten una mezcla de temor,
orgullo y admiración por sus mujeres. Sea cual sea el desenlace,
el régimen demuestra soberbia e impotencia frente a la unidad,
entereza y solidaridad de un grupo de mujeres esparcidas por toda
Cuba. Mujeres que no poseen, ni necesitan, un aparato de cientos
de miles de personas para mantener el miedo y oprimir los más
elementales derechos humanos. Mujeres que no cuentan con posibilidades
de comunicación asidua, equipos de psicólogos, medios
de propaganda y económicos.
Mujeres cuya
fuerza radica en la razón frente a la injusticia. Mujeres
que cargan el peso de la familia y el dolor de esos hombres maltratados,
cada día más enfermos, pero siempre indoblegables.
No son más valientes que otras, a veces sienten mucho miedo,
pero miran a su lado y ven a una compañera; piensan y él
la necesita; se sobreponen inmediatamente y continúan. ¿Qué
pasará los días 18, l9 y 20 de Marzo? No sabemos,
pero nuestra conmemoración ha sido y es permanente desde
hace tres años. No cesará mientras quede una con voz
y fuerza física; no terminará hasta que esos seres
queridos sean absolutamente libres.
La Habana, 17
de Marzo de 2006.
* Miriam
Leiva, periodista independiente, esposa del economista independiente
Óscar Espinosa Chepe, condenado en 2003 a 20 años
de prisión, pertenece a las Damas de Blanco, receptoras del
Premio Sajarov 2005 del Parlamento Europeo.
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