El líder del partido nacionalista irlandés Sinn Fein, Gerry Adams, inauguró este martes un monumento en memoria a 10
republicanos muertos hace 20 años en una huelga de hambre efectuada en una
cárcel británica, en demanda del estatuto de presos políticos, en el segundo
día de una postergada visita a Cuba.
"Estoy muy contento de estar aquí en Cuba, para agradecer personalmente a
su pueblo y al presidente Fidel Castro, la solidaridad permanente con nuestra
lucha" por la retirada de las tropas británicas y la unificación de Irlanda, afirmó
Adams en un discurso pronunciado en gaélico y traducido al español, en una
plaza céntrica de La Habana.
Flanqueado por personal de los servicios de seguridad cubanos, el líder del
Sinn Fein, considerado el brazo político de las milicias católicas del Ejército
Republicano Irlandés (IRA), develó el monumento, acompañado por autoridades
del Partido Comunista de Cuba (PCC), sus anfitriones oficiales en la isla.
"Agradezco al gobierno y al PCC de Cuba por haber hecho esta
conmemoración en memoria de los irlandeses que murieron", reiteró Adams en
su alocución, difundida luego de que una guardia militar de honor depositara
una ofrenda floral y se efectuara un toque de clarín en homenaje a los caídos.
Adams rememoró los antecedentes de la huelga de hambre que hace dos
décadas llevaron a cabo diez detenidos del IRA en prisiones de Belfast, para
exigir ser tratados como presos políticos, y quienes "debieron ofrendar sus
vidas ante la intransigencia de la entonces Primer Ministro, Margareth
Thatcher", denunció.
"Eran prisioneros republicanos que creían en la libertad, en la independencia,
en el derecho de los irlandeses a forjar su propio destino", señaló el líder del
Sinn Fein.
Dos centenares de personas, entre ellos un grupo de escolares, participaron en
la ceremonia, que concluyó con gritos de "¡Viva Irlanda! ¡Viva Cuba!", ante el
monumento de mármol que tiene una placa en bronce con los nombres de los
10 prisioneros del IRA muertos en 1981.
"En memoria de los mártires irlandeses y la solidaridad internacional. A
quienes sacrificaron sus vidas por la libertad de Irlanda", reza la placa colocada
en el memorial inaugurado por Adams.
El líder irlandés, actualmente comprometido en un proceso de paz en Ulster y
promotor del desarme del IRA iniciado en octubre pasado tras casi 30 años de
lucha armada en esa provincia, se dirigió al público asistente y levantó en
brazos a un niño vestido con el uniforme escolar cubano.
"¡Viva Irlanda y viva Cuba", coreó Adams mientras el niño le sonreía
sorprendido.
El político irlandés llegó la noche del domingo a La Habana para atender una
invitación del PC de Cuba, inicialmente prevista para septiembre pasado y que
fue pospuesta tras los atentados contra Estados Unidos y el arresto en
Colombia de Niall Connoly, representante del Sinn Fein para el Caribe, quien
residía en la isla.
Connoly fue detenido en Bogotá en agosto pasado junto a sus compatriotas
Martin McCauley y James Monaghan, acusados de integrar el IRA y de prestar
asesoramiento militar a la guerrilla marxista de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia (FARC).
Hasta el momento, Adams rehusó hablar con periodistas sobre temas que no
estuvieran relacionados con su visita a Cuba, aunque portavoces de su
delegación informaron que el líder republicano ofrecerá una conferencia de
prensa el miércoles, horas antes de su partida.
El líder del Sinn Fein mantuvo un breve encuentro informal con el presidente
cubano Fidel Castro la noche del lunes, en momentos en que se encontraron
para participar en un acto en el que se reinauguraban más de 200 escuelas en
La Habana.
Adams y Castro se estrecharon las manos, intercambiaron un breve comentario
mediante un traductor y, luego, ocuparon sus respectivos lugares en una
tribuna erigida para la ceremonia sin volver a encontrarse.
La agenda del dirigente irlandés no señala una entrevista personal con Castro,
pero es "muy probable" que mantengan algún contacto "en las próximas
horas", indicaron fuentes gubernamentales en Cuba.
La presencia de Adams en La Habana fue comentada en breves notas editadas
en los periódicos oficiales Granma y Juventud Rebelde, que se limitaron a
destacar "los fuertes lazos de amistad" entre el gobernante Partido Comunista
cubano y el Sinn Fein, que justificarían la invitación del líder irlandés a Cuba.