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ETA
SE VINCULO CON LA FARC
E INVIRTIO EN AMERICA LATINA
Lo
denunció el juez español Baltasar Garzón.
Además de las relaciones con la guerrilla colombiana, la
organización vasca tenía nexos en Cuba,
El Salvador y Uruguay. Y también empresas en la región
Madrid
ANSA
AFP
Clarín
Agosto 31, 2002
Argentina
La Nueva Cuba
Agosto 2, 2003
La organización
separatista vasca ETA mantuvo contactos con organizaciones guerrilleras
de América latina e incluso con el gobierno cubano, además
de instalar una empresa comercial con ra mificaciones en México
y Uruguay, según una investigación realizada por el
juez español Baltazar Garzón.
Esas afirmaciones
están contenidas en un voluminoso expediente de 375 páginas
que elaboró el juez español, antes de prohibir las
actividades públicas de Batasuna, considerado como el brazo
político de ETA, en el marco de la ofensiva lanzada contra
el partido vasco por el gobierno de José María Aznar.
En su investigación
judicial y en virtud de diversos documentos aportados por la policía,
en su mayoría supuestamente incautados a ETA, Garzón
afirmó que el grupo armado separatista vasco mantuvo "fluidas
relaciones" con las FARC colombianas, el Frente Farabundo Martí
de El Salvador y con el Ministerio del Interior cubano. En cuanto
a un presunto entramado empresarial de la organización en
América latina, Garzón apuntó hacia la empresa
vasca Banaka S.A, que según el juez desde fines
de 1991 "está dirigida a crear una infraestructura empresarial
y de negocios en los países del continente americano en los
que ETA mantiene refugiados a algún miembro de su organización,
con el fin de coadyuvar a su sostenimiento económico, logístico
y laboral".
"Banaka
añadió el juez desarrolla esta actividad
en Cuba, México, Uruguay, Costa Rica y Nicaragua, conjunta
y coordinadamente con ETA".
Garzón
consideró que Banaka "utiliza la cobertura legal creada
por ETA en estos países: En Cuba los medios y contactos del
Grupo Ugao, en Uruguay por medio de la infraestructura de la organización
Tupac Amaru, en México la empresa Derra, propiedad de Lorenzo
Llona Olalde".
"Son elucubraciones
que no tienen ni pies ni cabeza", sostuvo el senador uruguayo
José Mujica. El ex guerrillero que pasó 12 años
preso durante la dictadura militar uruguaya (1973-85), líder
del MPP (Movimiento de Participación Popular, integrado por
el MLN) que es mayoría dentro de la coalición de izquierdas
Frente Amplio, afirmó que Garzón "dos por tres
inventa una historia nueva".
El dirigente
tupamaro Julio Marenales admitió que su organización
mantuvo relaciones con Batasuna, "pero siempre en la legalidad".
Cuando se le preguntó sobre las posibles relaciones de su
organización con ETA, Marenales respondió enfáticamente:
"Con ETA no, y no creo que (ellos) hagan contactos así
nomás, con cualquier organización".
El juez también
citó el "apoyo económico a través de la
Casa de Lindavista, que se facilita a miembros de ETA en Nicaragua".
En mayo de 1998 la policía española desmanteló
en el País Vasco durante una operación coordinada
por Garzón lo que según la versión oficial
era un entramado empresarial vinculado a ETA que servía para
dar cobertura de todo tipo a los miembros de la organización
refugiados en Latinoamérica.
Una de las empresas
que según esta hipótesis daban cobertura financiera
a ETA y Batasuna era Bermeo, radicada en Vizcaya y dedicada a la
exportación e importación de bacalao y otras mercancías
de la industria pesquera.
Bermeo, prosigue
la versión, mantenía relaciones comerciales con Cuba
y otros países iberoamericanos. Hace dos años Garzón
decretó la suspensión de las actividades de Xaki,
organización calificada por el juez de "ministerio de
exteriores de ETA", que también actuaba en América
Latina. El juez aseguró que ETA, a través de su Comisión
de Deportados, "establecía contactos y relaciones con
otros grupos terroristas y revolucionarios internacionales",
como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.
Un documento
supuestamente capturado a ETA dice que quien es definido como "responsable
del colectivo de etarras de Cuba", José Angel Urtiaga,
propone a los jefes del grupo armado que el miembro de Batasuna
Jokin Gorostidi "viaje a Colombia para desarrollar relaciones
de colaboración con las FARC", según dice el
expediente de Garzón.
La misma versión
habla de una carta firmada supuestamente por Gorka Martínez,
de Batasuna, en que solicitaba a Urtiaga, radicado en Cuba, que
haga llegar "a nuestro amigo Renán" una misiva.
Para Garzón, se trata de Renán Montero, "un responsable
del ministerio del Interior de Cuba".
El juez Baltasar Garzón ya en mayo último había vinculado a la empresa
Banaka S.A. con el entramado financiero de la organización terrorista
vasca ETA. Esta compañía fue constituida en 1992, con el objetivo
declarado de "distribución, comercialización y venta mayorista y
minorista de productos alimenticios de todas clases...".
De acuerdo a la denuncia de Garzón, Banaka fue creada para implantar
y desarrollar proyectos empresariales y de negocios en países latinoamericanos
como Cuba, México y Uruguay, para sostener económicamente a los
etarras que huyeron de España y se refugiaron en esos países. Fue
en Cuba, según el magistrado, donde Banaka inició su actividad empresarial.
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