Me sumo a la multitud que en diversos continentes se alegra, felicita y
aclama al líder opositor cubano, el Sr. Oswaldo Payá Sardiña, ganador
del Premio Sajarov 2002; concedido por el Parlamento Europeo y que le
entregan hoy en Francia.
Oswaldo Payá ha sido el principal creador y promotor del "Proyecto
Varela", iniciativa popular suscrita por 11 mil ciudadanos que reclaman
al régimen de tiranía en Cuba una convocatoria para democratizar el
sistema político que ha causado demasiado sufrimiento a nuestra Patria.
Yo fui uno de los firmantes de la misma en 1991. Inclusive, en aquella
época, el Movimiento Cristiano Liberación dirigido por Payá, para
recoger tales firmas recibió la ayuda de numerosos grupos de la
disidencia, entre ellos la Asociación Defensora de los Derechos
Políticos (ADDEPO) que yo presidía. Y me encuentro, entre los que
afirman que el "Proyecto Varela" es uno de los más conocidos y aceptados
por la oposición interna de Cuba. También ha contribuido mucho a crear
una mentalidad progresista dentro de la Isla y propiciar un nuevo tipo
de solidaridad en el mundo respecto a la urgente transición liberadora
de Cuba. Razones por las que admiro a Oswaldo Payá, además de ser mi
compatriota, colega y amigo.
No obstante, debo añadir que estoy convencido como muchos de los cubanos
(de adentro y de afuera) víctimas y opositores de la tiranía insólita de
Castro, que el "Proyecto Varela" dependiente de la voluntad, el sistema,
y las leyes de este superpolidelincuente ha sido, es y será utópico. Por
tal causa el año pasado promoví y coordiné una DECLARACIÓN CONJUNTA a
nombre del exilio cubano, avalada por cerca de cien entidades
signatarias (remitida a los Excmos. Jefes de Estado y de Gobierno de la
Cumbre De las Américas acontecida en Québec, Canadá, del 20 al 22 de
Abril del 2001, C.C. a los mandatarios de la Organización de Estados
Americanos, de la Unión Europea y de las Naciones Unidas). Pidiéndoles
su estimable asistencia para liberar a Cuba y persuadirles de que la
realización exitosa de cualquier plebiscito, referendo o proyecto de
transición hacia la democracia y demás derechos fundamentales en Cuba
debían tener previamente y de modo imprescindible las cinco condiciones
siguientes:
"1. Supresión por parte del régimen cubano de sus actividades
intimidatorias y terroristas contra sus opositores y disidentes,
habitualmente ejecutadas por sus bandas paramilitares conocidas como
Brigadas de Respuesta Rápida, Comité de Defensa de la Revolución e
instituciones policiaco-militares: Departamento de Seguridad del Estado,
Departamento Técnico de Investigación, Contra Inteligencia Militar,
etc.;
2. Reconocimiento y licitud por parte del gobierno cubano de las
organizaciones opositoras al menos 6 meses antes del plebiscito.
3. Aseguramiento de la libertad de acción, informática, periodística y
de libre asociación a todas las organizaciones políticas dentro de Cuba.
4. Libertad incondicional de todos los presos políticos y la garantía
de que los mismos podrán ejercer su derecho al voto.
5. Constitución de una Comisión Nacional del Plebiscito integrada por
representantes de gobiernos, grupos de oposición interna, del exilio y
de la iglesia; con plena comunicación entre los mismos para poder
coordinar las actividades relevantes a la preparación y realización del
plebiscito."
En otras palabras, la única posibilidad de realización de esta perenne
reivindicación de los cubanos será la desaparición del absoluto poder
detentado, vitalicio, abusador, terrorista y nefasto del castrismo, o
sea la desaparición física de Castro, bien por causa natural o
ajusticiamiento, quizás por ser apresado o hulla y se esconda de la
justicia.
Los promotores del "Proyecto Varela" saben que éste posee dos grandes
defectos. Primero, que apela al deseo, las reglas y a la legalidad del
Castrismo, que si consiguen algún beneficio particular es por resultarle
a éste una oposición extraordinariamente moderada y bastante poco
peligrosa, a la cual seguirán siendo sometidos, y aunque no quieran y
lamenten esa prebenda será en detrimento de los demás grupos opositores.
Segundo, que excluye a millones de cubanos de la diáspora, muchos de los
cuales han sido los más valientes y sacrificados por el bienestar de
Cuba; siendo la mayoría de ellos indispensables para el desarrollo
general del nuevo Estado Cubano. Los exiliados sabemos también que los
defensores del "Proyecto Varela" no se atreven admitir tales verdades y
menos públicamente por razones obvias. Ellos y nosotros nos conformamos
con el efecto positivo y útil logrado y por alcanzar todavía, su
importante aporte a la creciente concienciación de los cubanos y del
mundo sobre la necesidad y proximidad de las transformaciones
progresistas de Cuba.
Lo que sí constituye motivo de preocupación, repudio y condena es el
nuevo ardid utilizado por el Gobierno de España y de otros países de la
Unión Europea, coligados con sus respectivos potentados inversores en
Cuba, todos cómplices de Castro, para prorrogar más su sistema de
miseria, esclavitud, represión y demás males. Aprovechando más los
réditos y otros provechos de una descarada y perversa expoliación.
Engañando a la opinión pública con un reciente acto de apariencia
magnánima, de colaboración y premiación a la oposición en Cuba. Sin que
estos gestores europeos del premio no hallan denunciado nada hasta
ahora, que yo sepa, sobre el nuevo delito político contra otro muy
prestigioso líder de un importante sector de los defensores de los
derechos humanos en Cuba, como ha sido el reiterado arresto del Dr.
Oscar Elias Biscet junto a numerosos partidarios la semana pasada.
Mientras las autoridades Españolas han continuado su intensa estrategia
para silenciar a las exiguas organizaciones de exiliados cubanos.
Persiguiendo, maltratando y amenazando con horrendos sufrimientos y
hasta de muerte con coches bombas a tres "conflictivos", quienes
proseguimos denunciando la serie de violaciones de estos felones, por
que nos resistimos a ser intimidados, a no dejarnos sobornar, rendirnos
o emigrar para otro lugar; contra quienes hemos decidido protestar con
huelga de hambre durante las próximas cinco semanas. Para estos
políticos y capitalistas canallas el Premio dado a Payá tiene otro
significado.