Pocas horas después de recibir el premio Sajarov, el líder del Movimiento
Cristiano de Liberación y promotor del Proyecto Varela, viajó a Madrid,
asistió a una reunión del Patronato de la Fundación Hispano Cubana y convocó
una rueda de prensa.
A pesar de estar muy cansado, el disidente cubano se extendió en cada una de
sus respuestas. Oswaldo Payá aseguró que no representa a toda la disidencia
cubana, pero que sí “la lleva en su corazón”. No sabe los motivos que tiene
el régimen comunista para permitirle a él salir de Cuba y no a Martha Beatriz
Roque, ni por qué mientras a otros opositores se les encarcela o se les
expulsa del trabajo, a él se le permite ejercer su profesión dentro de la
sanidad oficial.
El impulsor de la iniciativa que insiste en arrancarle a Castro un referéndum
democrático, es un hombre de la Iglesia Católica que habla constantemente de
reconciliación; un cristiano que es capaz –aún siendo víctima– de perdonar a
sus verdugos, aunque éstos, lejos de pedirle perdón, insistan en hacerle daño.
Payá pidió en la Fundación Hispana Cubana que se acoja a todos los cubanos
que huyen de la tiranía, pero cuando se reunió con Aznar, media hora después
de aterrizar en Madrid camino de Estrasburgo, no le preguntó por qué siendo
España el país que más que más invierte en Cuba, su gobierno no sólo exige a
los cubanos una visa de tránsito, también les niega el asilo humanitario y
les obliga a regresar a La Habana, dónde son perseguidos por atreverse a
intentar escapar de la “prisión grande”.
Al último premio Sajarov, no le parece una contradicción que el presidente
español escriba a Fidel Castro para solicitarle que al él le dejen viajar a
Estrasburgo tan sólo un mes después de obligar a regresar a la isla cárcel a
una doctora cubana y a sus dos hijos. A la compatriota del promotor del
Proyecto Varela, ni tan siquiera le permitieron ver a su marido, residente en
España desde hace tres años.
Payá defendió el derecho de cualquier estado a conceder visas a quién crea
oportuno y recordó que es muy difícil salir de Cuba y muy sospechoso que,
sólo en un día, cientos de cubanos pidan asilo humanitario en la capital de
España. Quizás, cuando el disidente regrese a La Habana, pueda conocer a la
doctora a la que las autoridades españolas le negaron refugio. No nos pareció
una espía.
Pero Payá es demasiado educado. No se le puede exigir que sea capaz de hacer
reproche alguno a José María Aznar. Es tan políticamente correcto, que
incluso agradeció a Miguel Ángel Martínez que también pidiera a Fidel Castro
que le dejara volar a Europa, aunque según el socialista español la decisión
de la Conferencia de Presidentes de la Eurocámara de otorgarle el premio
Sajarov, “contribuye al descrédito del propio galardón y al de la institución
que lo concedió”. Si Payá habla de reconciliarse con los verdugos, ¿cómo no
iba a agradecer la gestión de Martínez ante el coma-andante? ¿Para qué
recordar que al eurodiputado que preside el “Grupo de Amistad y Solidaridad
con Cuba” del Parlamento Europeo le causó un enorme disgusto que él fuera
premiado?
Payá es capaz de comprenderlo todo, incluso que la disidente y economista
cubana Martha Beatriz Roque no participe de su iniciativa, se niegue a
pedirle al tirano un referéndum que jamás concederá y se empeñe en que en
Cuba pueda existir una sociedad civil. Pero Claro, Martha no es políticamente
correcta. Quizás por eso el Máximo Líder no la autorizó a volar a Estados
Unidos y recibir el galardón que le otorgó la Academia de Ciencias de Nueva
York.
Respecto a los especuladores españoles que corren a hacer negocio con los
Hermanos Castro, Payá no negó su derecho a invertir en la prisión grande,
pero no sin antes tratar a los obreros cubanos como tratan a los españoles.
Paya no habló de esclavitud, pero lo dio entender, o al menos eso preferimos
entender de sus larguísimas respuestas.
Quizás Oswaldo Payá no comprendiera alguna de las preguntas que le hicimos,
pero estamos seguros de que sabrá perdonarnos. De un cristiano como él no se
puede esperar otra cosa. A pesar de no compartir su entusiasmo por el
Proyecto Varela, lo consideramos tan héroe como pueden serlo Martha Beatriz
Roque, Oscar Elías Biscet o Juan Carlos González Leiva. Todos los que en Cuba
luchan por los derechos humanos lo son. Aunque no todos se muestren tan
políticamente correctos como el último premio Sajarov.