El cubanismo del título indica un enredo y también algo que no "pega" y no es muy apetitoso.
Eso y no otra cosa nos quieren servir los "nouveau mayimbes" y sus allegados. Los mayimbes de este estilo son más puliditos y educados que los onagros* que con frecuencia salen de los establos castristas. Los allegados usualmente andan de este lado. Pueden ser profesores universitarios, abogados, literatos etc. Cada cual tiene su agenda y objetivo. Simpatizan con el socialismo, aspiran a negociar el día de mañana y para ello ganan "méritos" y conexiones, o la tienen agarrada con el mundo injusto que no ha reconocido su genio.
Genios o no saben una cosa. El castrismo no perdura y tendrán que enfrentar un cambio. Y en ese cambio, si se valora su actuación oportunista y aprovechada no saldrán bien parados. Y se dicen, hay que armar el arroz con mango, método que al revolverlo todo resulta también un excelente camuflaje.
Es por eso que vemos propuestas de profesores que nos dicen que la transición en Cuba hay que hacerla bajo la constitución estalinista de Castro, eso sí, con retoques cosméticos, literatos que nos explican que la literatura cubana de la tiranía y la de la libertad es toda cubana y merece ser valorada solamente como tal, y abogados que nos comentan que en Cuba hay tribunales eficientes en derecho comercial y de familia y que se hace justicia. Son sólo ejemplos porque las iniciativas son muchas en diversos ámbitos. Veamos los efectos en los casos citados.
De lograr su objetivo nos envolverían en su plato poco apetitoso. Al aceptar la constitución castrista nos harían cómplices del pasado, al valorar la literatura en igual forma nos embotarían el sentido moral, y al pretender que hay justicia en un régimen donde los jueces son subordinados del poder legislativo y éste del ejecutivo nos harían parte de una comedia con tramoya legal.
Es un método clásico del marxismo. Empezaron en Cuba por envolver a todos los que pudieron en sus abusos. Y los discípulos criados en el sistema pretenden aplicar lo que aprendieron y sufrieron, pero con un método más suave pues no tienen otra alternativa.
Para vacunarse contra esta lacra hay un método muy simple. Es usar el sentido común y la facultad de hacerse preguntas lógicas. ¿Se trata de la misma cosa? ¿Hay equivalencia moral? ¿Quién lo propone, por qué lo propone, cuál es su objetivo?
Y si se hace usted esas preguntas, todo queda claro y la trama se deshace por lo absurda.
¿Y el arroz con mango? Ah, ese que se lo coman ellos.
* onagro. Asno salvaje o silvestre. (Diccionario de la Real Academia)