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LOS JOVENES DEL FPMR ERAN MILITARES CUBANOS

Por Cristián Bofill y Pedro Schwarze
La Tercera
Chile
La Nueva Cuba
27 Julio 2002


El escritor Norberto Fuentes, que hasta 1989 integró el círculo más exclusivo del regimén cubano, revela detalles de la relación de Fidel Castro con Chile y los chilenos Su relato incluye la participación de oficiales de la isla en acciones como el desembarco en Carrizal Bajo y el atentado contra Pinochet.

En su pequeño departamento en Coral Gables, el escritor cubano Norberto Fuentes parece añorar sus días de gloria en La Habana, cuando se codeaba con lo más graneado de la nomenclatura cubana, como el ministro de Defensa, Raul Castro, el general Arnaldo Ochoa y los hermanos Antonio (Tony) y Patricio de la Guardia. El mismo proceso que llevó al paredón a Ochoa y a Tony y a Patricio a una condena de 30 años de carcel, en julio de 1989, marcó el fin del reinado de Fuentes como el escritor favorito del regimen cubano.

Tuvo mejor suerte que varios de sus compañeros de desgracia. Estuvo sólo algunos días en prisión y, gracias a las presiones de escritores e intelectuales extranjeros, Fidel Castro lo dejó salir del país en 1994. En realidad, Fuentes experimentó un mejor destino que sus amigos porque, en rigor, jamás tuvo importancia política o cargos de estatura. Pero, al pertencer a sus círculos en calidad de cronista, coleccionó numerosos secretos a lo largo de décadas de convivencia con Fidel Castro y muchos de sus importantes colaboradores. Uno de sus relatos más detallados de ese período es el libro Dulces Guerreros Cubanos (Ed. Seix Barral, 456 páginas, 1999). Tambien es autor de Hemingway en Cuba, un elogiado relato de los años pasados por ese escritor en la isla.

Fuentes tambien convivió con varios chilenos, como Max Marambio, ex GAP, oficial de las Fuerzas Armadas cubanas, hombre de confianza de Fidel Castro y que actualmente goza de gran prosperidad empresarial obtenida gracias a sus inmejorables contactos en Cuba. El siguiente es un extracto de varias horas de entrevistas concedidas por Fuentes a La Tercera en Miami. Otras partes importantes de ese material serán reveladas en los próximos capítulos de esta serie.

- ¿Qué sección del gobierno cubano manejaba la insurrección en América Latina?

Fundamentalmente a través de tres departamentos. Uno era la Dirección General de Inteligencia (DGI), que trabajó mucho con los chilenos en los 60 y 70. El otro, y más importante, era el Departamento América, dirigído por Manuel “Barbarroja”, Piñeiro. Por último, estaba el Grupo de Operaciones Especiales (GOE), que después pasó a ser parte de la Dirección General de Operaciones Especiales (DGOE) que a su vez se dividía en dos: las Tropas Especiales y el Departamento Liberación. Tropas Especiales es lo mejor de lo mejor.

“Así es Fidel: destruyó a Allende y ahora va a hacer lo mismo con Hugo Chávez en Venezuela”

- ¿Por qué tantos organismos para un sólo objetivo?

Fidel siempre tiene dos o tres medios para cada cosa. Tiene el Ministerio del Interior (Minint), el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (Minfar), el Instituto de Cine, el Instituto de Televisión. Como escritores tenía a García Márquez y me tenía a mí. La idea de todo esto es crear siempre competencia, una cosa muy sabia y muy inteligente de su parte. Fidel nunca se casa con una sola idea ni con un solo grupo. Siempre tiene varias cosas para distribuir y organizar.

“Vilma (esposa de Raúl Castro) me pidió que escribiera un libro sobre el atentado a Pinochet y me entregó una caja con más de 60 horas de testimonios grabados”.

- ¿Cuál de estos departamentos operó en Chile durante la UP?

Los primeros cubanos que llegan a Chile eran la gente de las tropas especiales. La DGI y el Departamento América también operaron, con sus propios contactos, pero dominaba Tropas Especiales, esencialmente con la presencia de Patricio y Tony de la Guardia. Inmediatamente después del triunfo de Allende, los chilenos comenzaron a pedir armas y Cuba empezó a enviarlas por las valijas diplomáticas armamento. Recuerdo que eran tres fusiles AK 47 por valija. Iban seis o diez valijas por cada vuelo de Cubana de Aviación, que creo que eran dos veces a la semana. Ahí deben haber metido tres o cuatro mil AK-47, que siempre iban en las valijas. Creo que hubo cargamentos en barcos también. +Tony, de la Guardia era el cubano encargado de distribuir las armas.

- ¿Las armas eran principalmente para el MIR?

Si, pero creo que se le dio equitativamente a todo el mundo. Pero el MIR no era parte del gobierno y le complicaba las cosas a Allende. Eso era parte de la estrategia. Fidel Castro se quedó deliberadamente tres semanas en Chile (durante su gira oficial, en 1971) para joder a Allende. El mismo se lo dijo a (general cubano Arnaldo) Ochoa y a “Tony”, (de la Guardia). Allende lo invitó por 10 días, pero Fidel estuvo tres semanas. No se movió de Chile hasta convencerse de haber minado a cabalidad y minuciosamente los cimientos del gobierno de la Unidad Popular, un gobierno que no había llegado al poder por la vía de la violencia revolucionaria, situación que a Fidel no le gustaba.

Pero Allende simpatizaba con la Revolución Cubana...

Es parte de la personalidad de Fidel la necesidad de ser el único. Desde el principio jugó para destruir a Allende. Incluso le penetró con agentes cubanos su entorno político, de seguridad y hasta familiar (como su yerno Luis Fernandez Oña, agente de la DGI que se casó con su hija Beatriz, quien se suicidó en La Habana en 1974). Fue un grave error de Allende dejarse penetrar en esa forma. Así es Fidel: destruyó a Allende y ahora va a hacer lo mismo con Hugo Chávez en Venezuela.

- ¿Eso se notó sobre todo en su gira a Chile?

Fidel se jugó una carta: fomentó una contrarrevolución. Se paseó por todo Chile desplegando el lenguaje tremebundo de la dictadura del proletariado inevitable, de las nacionalizaciones imprescindibles y de la lucha de clases impostergable. Sólo le faltó celebrar los progroms, los gulags, los paredones y el rodillo aplastante soviético ante su auditorio de comerciantes, viñateros, cultivadores de patatas, ganaderos y cerealeros, los que quedaban cada vez más palidecientes y aterrados ante el futuro inmediato que él les describía. Cuando Fidel viajó a Chile, “Tony”, era el jefe del grupo operativo que garantizaba su seguridad en el norte del país, desde Santiago hasta Iquique. Años después, muerto de la risa,+Tony, me describíó al Fidel de Chile como un Testigo de Jehová anunciando el apocalipsis.

"En su parte cubana la operación y el desembarco del arsenal en las costas chilenas (Carrizal Bajo) fue todo un exito. El descalabro fue de los chilenos".

- ¿Cómo fue la integración de los chilenos que llegaron a Cuba tras el Golpe?

La mayoría tenía una vida bastante modesta en Cuba, una de las razones por las que muchos se fueron. Pero hubo otros que se hicieron oficiales de las Fuerzas Armadas, gente muy revolucionaria, muy dedicada a sus tareas. Hubo realmente muchos chilenos a los que se les entregó las tareas de importancia y que se hicieron cubanos en el mejor sentido de la palabra.

- ¿Cual fue el chileno que más alto llegó?

Sin ninguna duda, Max Marambio, conocido como “el guatón”. Participó de numerosas misiones con Tony de la Guardia, entre otras facetas de su curriculum que yo supongo no le gusta que se ventilen en Chile. La última vez que lo vi fue en su departamento en Paris, en 1987. Era un departamento de millonario, a la altura de los negocios de todo tipo que ha hecho en su larga carrera en los servicios de seguridad cubano.

- ¿Cual era la relación de Castro con los dirigentes del FPMR?

Los jovenes chilenos del FPMR eran los soldados de Fidel, que eran oficiales de las Fuerzas Armadas cubanas. Eran militares cubanos.

- ¿Qué sabe de las dos principales acciones del FPMR contra Pinochet: la internación de armas en Carrizal

Bajo y el atentado en su contra? El desembarco de Carrizal Bajo lo dirigió el general Alejandro Ronda, jefe de Tropas Especiales. Pese a que al final los arsenales fueron descubiertos, en su parte cubana la operación y el desembarco del arsenal en las costas chilenas (Carrizal Bajo) fue todo un éxito. El descalabro fue de los chilenos.

- ¿Y el atentado contra Pinochet?

Cuba tambien dirigió la operación, cuyo fracaso fue nuevamente un error de los chilenos. Sobre este tema casi escribí un libro, a pedido de Vilma Espín, la mujer de Raul Castro. Pero al final el proyecto se abortó.

- ¿En qué circunstancias le pidieron que escribiera el libro?

Fue despues de un viaje que hice a Nueva York, en diciembre de 1988. Llegué a un cóctel en el Palacio de la Revolución y mientras estaba conversando con Raul Castro se me acercó Vilma. Dijo que había escuchado recientemente grabaciones del atentado y que era una historia digna de una novela policiaca, que merecía ser escrita por alguien como yo. Me dijo tambien que sería un libro como el de García Marquez sobre la ida de Littin a Chile. No le di ninguna importancia, lo consideré una “monería” de Vilma, una tontería de mujeres. Le dije que lo iniciaría despues de mi regreso de Angola, donde iba a pasar el Año Nuevo. Al llegar, me encontré con una caja enviada por Vilma que contenía cintas de audio con unas 60 horas grabadas.

- ¿Examinó las cintas? No tenía ningún ínteres en el tema. Las dejé en un rincón, pero a los pocos días llegó un chileno que conocíamos como “Manolo” a decirme que para el Frente era muy importante que escribiera el libro. Pero yo estaba escribiendo otro sobre Angola, tarea a la que me dediqué los cinco meses siguientes. Los cassetes quedaron ahí hasta que detuvieron a Ochoa a los De la Guardia y yo cai en desgracia. Uno de esos días llegó a mi departamento Alcibiades Hidalgo - jefe de gabinete de Raul Castro - y me exigió que le devolviera las cintas. A mí no me interesaban antes y mucho menos ahora que ya tenía suficientes problemas. Le dije: aquí están, llévatelas.



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