El disidente cubano Oswaldo Payá Sardiñas declaró el viernes que la propia comunidad cubana en el exilio es la responsable de "los prejuicios y temores" que han surgido sobre lo que sería su participación en una Cuba poscomunista.
"Es el propio exilio el que debe cooperar a la superación, con un mensaje cada vez más claro y persistente hacia su propio pueblo", dijo el autor del llamado Proyecto Varela, una iniciativa generada en Cuba para el respeto de los derechos humanos y libertades democráticas.
Payá Sardiñas atribuyó a "la incomunicación, la propaganda y también algunas expresiones desde el exilio" el hecho de haber contribuido a sembrar "prejuicios y temores que no se corresponden con el espíritu positivo y generoso de los cubanos de la diáspora".
Hablando en un auditorio de la Universidad Georgetown de Washington, dijo que el exilio debe trabajar ahora para que se disipen "los temores de revancha o de intenciones de recuperación de propiedades que puedan afectar la estabilidad, la paz y los intereses legítimos de las familias o la sociedad cubana en su conjunto".
Los cubanos en el exilio, afirmó, tienen una "buena disposición de participar en la reconstrucción de nuestro país, con su trabajo, ideas y aportes".
Payá Sardiñas vino a Washington para recibir un premio sobre derechos humanos del Instituto Democrático Nacional, un grupo de apoyo a la democracia financiado por el gobierno. El premio le será entregado el lunes por la ex secretaria de Estado Madeleine Albright.
El disidente, que reside en Cuba, se entrevistó esta semana con el secretario de Estado Colin Powell en Washington y con el papa Juan Pablo II en El Vaticano.
Payá Sardiñas, quien en 1987 fundó también el Movimiento de Liberación Cristiana, creó en mayo el Proyecto Varela para recoger firmas en favor de la democracia y sus libertades. Dijo que 11.020 personas han firmado inicialmente la petición a la legislatura cubana de un referéndum y que desde entonces se han añadido unas 10.000 personas más.
El disidente salió de la isla en diciembre tras una decisión sorpresiva del gobierno del presidente Fidel Castro que le permitió viajar a Francia para recibir el mayor premio de la Unión Europea en el campo de los derechos humanos.
Ante un auditorio de alumnos y docentes, Payá Sardiñas indicó que el exilio cubano debe empezar reconociendo que "si el problema está dentro de Cuba, entonces la solución está dentro de Cuba".
"Durante las dictaduras en Chile, Uruguay, España y Europa Oriental hubo grandes desplazamientos de exiliados y a ninguno se le cuestionaron sus derechos en su propio país al terminar esas dictaduras", dijo. "Sin embargo, a los cubanos de la diáspora se les quiere cuestionar su derecho a su participación en los cambios y en la reconstrucción de su propio país".
"Los cubanos de la diáspora son parte inseparable de nuestro pueblo y no se les puede cuestionar su derecho como cubanos", agregó.
Pero el gobierno actual de La Habana, al disponer la calificación de salida definitiva y prohibirles entrar y salir libremente de su país, "les niega esos derechos y nada indica que el régimen tenga la intención de reconocer esos derechos a los hermanos de la diáspora", declaró.
"Entonces, hasta que no logremos los derechos para todos los hermanos dentro de Cuba no se lograrán los derechos para la diáspora, como ciudadanos cubanos que son", concluyó