La
agencia federal de radio y teledifusión de Estados Unidos
urgió ayer al gobierno a realizar una protesta formal
a Cuba por interferir con la programación de la emisora
Voz de América (VOA) dirigida a Irán,
aunque no presentó pruebas de que Cuba sea responsable
del problema.
El
Comité de Gobernadores de Radio y Teledifusión,
agencia federal que supervisa toda la programación no
militar del gobierno de Estados Unidos en el exterior, urgió
al Departamento de Estado, a la Comisión Federal de Comunicaciones
y a todos los elementos apropiados del gobierno
estadounidense a presentar una queja a La Habana.
La
mejor información del proveedor de servicios para transmisión
de programas de noticias por televisión es que la fuente
de la interferencia está localizada cerca de La Habana,
Cuba, explica el comunicado de la agencia (BBG, en inglés).
La
televisora Voz de América, del gobierno de Estados Unidos,
lanzó el 6 de julio pasado una programación dirigida
a Irán pero según indicaron ciudadanos iraníes
a oficiales del BBG, no es posible ver o escuchar normalmente
la emisión.
La
interferencia constituye un esfuerzo deliberado de bloquear
el acceso público a las telecomunicaciones satelitales,
y como tal representa una gran amenaza, indicó
el BBG, que condena fuertemente la interferencia maliciosa
y deliberada contra su esfuerzo legítimo de ofrecer noticias
veraces, objetivas, balanceadas, a su audiencia iraní.
También
convocó a la comunidad internacional a censurar
a los Estados que han causado la interferencia y urgió
a los proveedores de servicios satelitales a que suspendan sus
servicios a los países responsables.
La
interferencia de Cuba en las transmisiones satelitales es ilegal
e interfiere con el libre y abierto flujo de comunicaciones
internacionales, dijo el presidente del BBG, Kenneth Tomlinson.
Esta
acción es ilegal, representa una gran amenaza a la comunicación
satelital, y se le debe poner fin, agregó.
El
martes, The Miami Herald publicó que Cuba
estaba interfiriendo las señales de cuatro estaciones
de televisión basadas en Estados Unidos, propiedad de
estadounidenses de origen iraní críticos al gobierno
de Teherán.
Las
fuentes citadas por el diario de Miami fueron radiodifusores
y una firma privada de Estados Unidos que determinó
la fuente de la interferencia.
El
miércoles, el diario The Washington Times,
un periódico ultra conservador propiedad de la Secta
Moon, publicó la misma acusación, señalando
como fuente funcionarios estadounidenses y expertos en
electrónica.