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EL
AGENTE SECRETO
QUE INFILTRO A LA CIA
(II Y ULTIMA PARTE)
Durante
más de 30 años Pedro Aníbal Riera Escalante
fue uno de los más implacables y efectivos espías
de la contrainteligencia cubana que lograron infiltrar
las redes que tendió la Agencia Central de Inteligencia
en diversos países.
Esta es la segunda parte de una entrevista exclusiva
realizada en La Habana con el ex oficial de inteligencia cubano,
en la que habla de su trabajo de infiltración y reclutamiento
de agentes de la CIA en territorio mexicano entre 1986 y 1991,
tiempo en el que oficialmente se desempeñó
como cónsul de la embajada cubana en México.
Jorge Torres
Contralinea
México
Febrero 2005
Archivo:
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
La Habana, Cuba.
La cita fue el miércoles 15 de diciembre de 2004 en una pequeña
cafetería del hotel Habana Libre, después de que el
martes 14 se concertara vía telefónica el lugar de
la reunión para la entrevista.
Fiel a los principios
de seguridad que mantuvo durante 35 años como miembro de
la comunidad de la inteligencia cubana, Pedro Aníbal Riera
Escalante se presentó puntual.
Enfundado en
una chamarra que cubría una camisa oscura y en un pantalón
de mezclilla, Riera Escalante cumplió el ritual de seguridad
de los espías y, cerciorándose de que los agentes
de la seguridad cubana no estaban sobre de él, se presentó
al lugar de la reunión.
En una primera
impresión, la figura de Pedro Aníbal Riera Escalante
no refleja lo que en realidad representa en los servicios secretos
del régimen cubano. Es un hombre de mediana estatura, con
un ritmo pausado al hablar y el comportamiento de un típico
funcionario del cuerpo diplomático.
Pero sus rápidos
movimientos, no obstante que es un hombre enfermo y su comportamiento
nervioso, dan de pronto una idea de quién es en realidad:
uno de los más implacables cazadores de espías norteamericanos
de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) que ha tenido la contrainteligencia
cubana.
La formación
del espía
Pedro Aníbal
Riera Escalante nació el 4 de julio de 1951 e ingresó
a los servicios de inteligencia cubanos cuando apenas contaba con
18 años. Riera fue reclutado en su época de estudiante
cuando era secretario general de la Unión de Jóvenes
Comunistas. Fue seleccionado en un principio para misiones de apoyo
en los grupos que asesoraban a las guerrillas en América
Latina y a partir de ahí empezó el periodo de prueba
que culminaría con su participación activa en los
servicios de contrainteligencia del régimen cubano.
Como parte del
programa de incorporación al movimiento guerrillero en Latinoamérica,
el joven Riera Escalante estuvo 40 días en entrenamiento
militar. En ese lapso participó en un cerco a un agente de
la CIA en territorio cubano que se había infiltrado por Pinar
del Río.
El operativo
en contra del agente de la CIA fue en 1969 y fue una de las últimas
operaciones de infiltración de la Agencia Central de Inteligencia
en ese tiempo, ya que en ese año se desactivó la base
operativa de Miami.
Después
del proceso de prueba al que fue sometido, Riera Escalante ingresó
a la Escuela de Inteligencia cubana, en donde recibió una
instrucción de 18 meses en materias específicas de
inteligencia, idiomas y preparación militar.
Al finalizar,
Pedro Aníbal Riera Escalante fue incorporado al área
de contrainteligencia exterior y operaciones contra la CIA. Fue
así como empezó su leyenda al frente de operaciones
en contra de la Agencia Central de Inteligencia y en misiones de
contacto y reclutamiento en países de Europa, África
y Asia, hasta que asumió la jefatura de contrainteligencia
en contra de la CIA en México, entre 1986 y 1991.
Entre otros
trabajos, Riera Escalante desarrolló el manual de operaciones
del Departamento de Seguridad del Estado cubano (G-2) y un manual
de infiltración en contra de la Agencia Central de Inteligencia.
Riera Escalante
no evade hablar en la entrevista sobre los métodos de la
Dirección General de Inteligencia cubana (DGI) para contrarrestar
los operativos de la CIA en contra del régimen de Fidel Castro.
Riera desnuda
también a los agentes de los servicios de inteligencia mexicanos
que, en un afán por mantenerse en el juego del espionaje
internacional, no escatimaron esfuerzos para convertirse en informantes
de organismos extranjeros, en detrimento ético de su función
como agentes de inteligencia del gobierno mexicano.
El reclutamiento
de informantes y las operaciones con agentes dobles en contra de
la Agencia Central de Inteligencia en México constituyen,
entre otros, los métodos clásicos que ha utilizado
la contrainteligencia cubana para ganarle la guerra de la información
a los norteamericanos, así como la elaboración de
listados de diplomáticos de las embajadas norteamericanas
para identificar a los oficiales de la CIA y darles caza o engañarlos
mediante operaciones secretas.
Este es parte
del guión en el que participó Pedro Aníbal
Riera Escalante durante más de 30 años como oficial
de contrainteligencia al servicio de la Dirección General
de Inteligencia cubana, hasta que a principios de la década
de los noventa mantuvo diferencias insalvables con funcionarios
del Ministerio del Interior de Cuba y cayó en desgracia (Contralínea
34).
Pedro Riera
Escalante fue sentenciado a 5 años de cárcel en Cuba,
acusado de cohecho y de haber salido ilegalmente de la isla con
documentos falsos rumbo a México. El próximo 6 de
abril se cumple su sentencia, pero mantiene serias dudas en torno
a si se va a respetar el fallo de una corte militar cubana.
El ex oficial
de inteligencia ha mantenido una actitud de recelo hacia las autoridades
cubanas, producto de los rumores que se han esparcido en la isla
en torno a su persona y su presunta vinculación con la CIA.
Por otro lado,
el gobierno norteamericano se ha mantenido a la expectativa respecto
a la solicitud de asilo político que les ha hecho Riera Escalante,
ya que persiste el temor de que el régimen de Fidel Castro
haya ejecutado una jugada maestra e intente sembrar
en el corazón de la inteligencia norteamericana al ex oficial
experto en operaciones con agentes dobles.
Esta es la segunda
parte de una entrevista exclusiva con Pedro Ánibal Riera
Escalante, realizada en La Habana en diciembre pasado, en la que
habla de su trabajo como espía y de la relación
que mantuvo durante más de 30 años con la Agencia
Central de Inteligencia.
¿Señor
Riera, cuál era su cargo oficial en México como parte
del cuerpo diplomático de Cuba entre 1986 y 1991?
-Jefe de la
Sección Consular.
¿Y en
términos de inteligencia?
-Oficial a cargo
de las operaciones en contra de la CIA.
Hábleme
sobre su trabajo ¿qué papel desempeñó
como oficial a cargo de las operaciones en contra de la CIA en México?
-Mi papel en
México estuvo relacionado en primer lugar con el enfrentamiento
a la Agencia Central de Inteligencia y durante todo ese tiempo,
encaminado a defender y a proteger al país (Cuba) de la actividad
de los servicios de inteligencia norteamericanos.
¿Es decir,
descubrir lo que hacía la CIA en México en contra
del gobierno cubano?
-Detectar a
los oficiales, a los agentes, las intenciones y los planes que se
desarrollaban desde México en contra del gobierno cubano
en todo ese período. Para eso se utilizaban los medios y
métodos de inteligencia que son universalmente conocidos,
como el reclutamiento de colaboradores.
¿Evidentemente
se tejió una red de informantes?
-Si, desde hace
mucho tiempo; la actividad normal de la inteligencia se basa en
el reclutamiento de colaboradores secretos sobre la base de las
relaciones clandestinas, la inteligencia lleva implícitamente
eso.
¿Nos
puede hablar sobre la actuación de la CIA en México?
-La estación
de la CIA en México era una de las mayores del mundo, y contaba
con oficiales de inteligencia con fachada diplomática. El
trabajo de ellos iba dirigido a reclutar a diplomáticos cubanos,
a funcionarios cubanos que iban de visita a México y todo
eso con los fines de obtener información. Mi trabajo contra
la CIA era precisamente un trabajo de contrainteligencia, es decir,
detectar la labor de la inteligencia norteamericana, y para eso
utilizábamos el reclutamiento de agentes cercanos a la embajada
norteamericana, de personal norteamericano y desarrollamos operaciones
de reclutamiento incluso de oficiales de la CIA en territorio mexicano.
¿Infiltró
la CIA a la embajada cubana?
Durante muchos
años la inteligencia cubana desarrolló un programa
de juegos operativos, es decir, de agentes dobles, no solo en territorio
mexicano sino en otros países. Mediante éste programa
se ponían en el campo visual de la CIA a personas para que
ellos las reclutaran, para estar informados de las intenciones y
de las actividades que le interesaba desarrollar a la CIA.
¿Pero,
logró infiltrar la CIA al cuerpo diplomático?
-Seguramente
también deben haber tenido éxito en algunas de sus
operaciones de reclutamiento.
¿Jamás
detectó algún caso de infiltración de la CIA
en la embajada cubana?
- Sí
hubo algunos casos, pero ese es un tema sobre el cual no debo hablar,
pues puede tener otras implicaciones. Sí hubo casos que se
detectaron de agentes de la CIA, de contrarrevolucionarios cubanos.
¿Esos
agentes, siguen estando en la inteligencia cubana?
-¡No,
yo no me refiero a funcionarios de la inteligencia cubana, sino
a funcionarios del gobierno cubano que fueron reclutados por la
CIA!
¿Esos
funcionarios siguen siendo parte del régimen?
-Esos casos,
cuando se detectaron, se siguió el proceso normal. Se comprobaba
su actividad y se procedía en contra de ellos de acuerdo
con las leyes.
¿Fueron
juzgados?
-En algunos
casos, en otros se tomaban otro tipo de medidas.
¿Qué
tipo de medidas?
-En algunos
casos, por ejemplo, de agentes radicados en México, se les
advertía una vez que se conocían sus actividades que
no podían viajar a Cuba.
¿Qué
tipo de mecanismos utilizó la CIA para reclutar a funcionarios
cubanos?
-Los mecanismos
básicos, es decir, el reclutamiento sobre la base económica
con algunos elementos de comprometimiento afectivo, utilizando relaciones
familiares en Estados Unidos, pero la base fundamental era el reclutamiento
económico. La CIA hace caracterizaciones de la personalidad
de un individuo que uno jamás se hubiera imaginado, ni el
escritor más observador, de todas las cosas en que ellos
se fijan para conformar la personalidad de un individuo, los aspectos
débiles que pueden utilizar.
¿Qué
opinión tiene de la CIA, sobre todo ahora que se han evidenciado
una serie de deficiencias operativas?
-El defecto
básico es en lo que ellos llaman la inteligencia humana,
es decir, en el reclutamiento de relaciones, que está relacionado
con la formación de los oficiales y con la capacidad para
interpretar y conocer la idiosincrasia, las características
y las costumbres de un país determinado, ese es el defecto
básico. La inteligencia tiene dos aspectos: la inteligencia
técnica y la inteligencia humana, que es el reclutamiento,
y el reclutamiento es la base fundamental, y en esa base es en la
que ellos tienen deficiencias. En el caso del 11 de septiembre se
reveló su ineficacia en la no penetración de los grupos
terroristas para impedir un hecho de esa magnitud, y eso constituye
una deficiencia fundamental en un servicio de inteligencia, que
fue lo que trajo toda la reestructuración de la CIA.
¿Y cuál
es su opinión sobre la actuación de la CIA en México?
-La CIA es una
institución con un respaldo económico muy sólido
y con medios técnicos muy desarrollados, y creo que ellos
cumplen con cierta eficacia las funciones que tienen en relación
a México.
¿En el
periodo en el que usted estuvo como oficial de inteligencia en la
embajada cubana en México, logró cooptar a algún
funcionario de la CIA?
-¡No,
de ese tema no puedo decir absolutamente nada!
¿Se logró
infiltrar a ese grado?
-¡No,
no puedo responder eso
!
¿De qué
forma se logró infiltrar a la CIA durante su estancia en
México?
-
a nivel
de agentura sí hubo infiltraciones, es decir, a nivel de
la red de agentes, pero ese es un nivel mínimo. Usted me
preguntaba a nivel de personal, de plantilla.
¿Pero
qué tipo de mecanismos se utilizaron para infiltrar a los
agentes de la CIA en México?
-A través
del reclutamiento de agentes dobles; es decir, de agentes nuestros
que estaban en contacto con la CIA. Nosotros conocíamos qué
planes tenían y a veces nos enterábamos de a quien
iban a reclutar y nos adelantábamos en reclutar a esa persona
y cuando ellos lo reclutaban ya era agente nuestro.
¿En eso
consistió, en reclutar a los informantes que utilizaba la
CIA?
-Sí,
en reclutar a los informantes que utilizaba la CIA.
¿La red
de informantes de la inteligencia cubana incluía a mexicanos?
-Sí,
había mexicanos en las diferentes esferas del Gobierno y
de las instituciones mexicanas para obtener toda la información
necesaria que sirviera a los fines de la política exterior
del gobierno de Cuba y para proteger al gobierno cubano.
¿Qué
piensa de los servicios de inteligencia mexicanos?
-El nivel de
profesionalismo de los servicios de inteligencia mexicanos lo considero
bajo, y no lo digo con el ánimo de denigrarlos ni mucho menos.
Pero se justifica por las propias circunstancias de las misiones
que cumplen y la forma en que las cumplen, y no es por ninguna incapacidad
de los miembros de este servicio. Siempre han estado inmiscuidos
en problemas de política interna y les ha restado profesionalismo.
¿A qué
atribuye la falta de profesionalismo?
-A los objetivos
que tienen. Están enfocados a manipulación por diferentes
grupos de poder en México y a hacer utilizados en función
de fines de política interna y no realmente a suministrar
información correcta para proteger los intereses del país.
¿Detectó
en el transcurso de su trabajo en México como miembro del
servicio de inteligencia cubano, situaciones en las que agentes
mexicanos estuvieran participando como informantes de un servicio
de inteligencia extranjero?
-Esto es algo
que por razones obvias no podría mencionar, pues me llevaría
a una situación de revelación de secretos y tendría
implicaciones no solo éticas sino legales para mí.
¿Pero
sí se presentaron este tipo de situaciones?
-No eran permanentes.
¿Reclutó
la CIA como informantes a agentes de inteligencia mexicanos?
-Sí,
eso era un caso habitual.
¿Resulta
fácil reclutar a un agente del servicio de inteligencia mexicano?
-No creo que
sea muy difícil porque el marco legal existente en México,
es decir, la figura del espionaje, no está claramente delimitado.
Un delito de espionaje en México prácticamente no
se puede configurar. Es decir, el peligro de una condena alta por
realizar espionaje en México prácticamente no existe.
Lo que puede disuadir a alguien para trabajar para un servicio de
inteligencia extranjero es precisamente la sanción que puede
implicar.
¿Además
de la CIA, reclutaron otros servicios de inteligencia como informantes
a agentes de inteligencia mexicanos?
-Es posible,
los que entonces eran los países socialistas. No conocí
ningún caso específico, pero sí reclutaban.
¿Por
qué la embajada norteamericana no le dio asilo político
en diciembre de 1999?
-En el caso
de alguien que trabajó contra un servicio de inteligencia
y se presenta para pedir asilo es un caso complejo.
¿En qué
basó su solicitud de asilo?
-Yo expliqué
que había sido obligado, es decir, que me había visto
obligado a salir de Cuba producto de una persecución continua
de la contrainteligencia cubana, acusándome primero de las
circunstancias que ya expliqué de supuestos problemas políticos
y después de entrar en contacto con una inteligencia extranjera.
¿En qué
se basaban estas acusaciones?
-Ellos dicen
que yo en el tiempo que estuve en México, estuve en contacto
con la CIA y recibí el apoyo de la CIA.
Se esparció
el rumor de que usted era un traidor
-Me llegaron
algunas informaciones de algunos altos jefes de la seguridad que
habían manifestado que yo era un traidor y que había
dado información a la Agencia Central de Inteligencia.
-Usted era un
oficial de prestigio, ¿cuál fue la reacción
de los miembros de la comunidad de la inteligencia cubana después
de las insinuaciones en su contra?
-Conmigo estuvo
preso en el área especial y en el campamento un teniente
coronel de la inteligencia que había sido sancionado por
delitos militares. Según lo que me dijo, a ellos no les dieron
información específica. Otras personas han tenido
diferentes expresiones, como que piensan que yo entré en
contacto con la CIA. Si hay alguna traición aquí es
una traición hacia aquellos miembros del servicio que cumplieron
lealmente y que los obligaron a hacer cosas que estaban en contra
de lo que quizás ellos hubieran querido hacer, pues yo no
hubiera querido haberme ido ilegalmente; y no solo eso, cuando a
mi me licenciaron del Ministerio, yo ni quería irme de aquí,
ni quería dedicarme ni involucrarme en ninguna posición
política.
Evidentemente
los norteamericanos sabían quién era usted
-Sí,
hay anteriores desertores de la inteligencia cubana como Azpillaga,
que me conocían a mí perfectamente y sabían
lo que yo hacía y de mi actividad con Philip Agee; el libro
de Philip Agee no era un secreto.
¿Se refiere
al libro Diario de la CIA, de Philip Agee, publicado a finales de
la década de los setenta?
-Sí.
¿Usted
estableció contacto personal con los agentes de la CIA en
México?
-Sí,
establecimos contactos en el medio diplomático. Incluso con
el jefe de la CIA en contra de Cuba tenía muy buenas relaciones
en el ámbito diplomático, el señor Richard
Santos; él formaba parte de la directiva de la asociación
diplomática y yo llegué a ser presidente de la Asociación
de Ministros Consejeros, Secretarios y Agregados Diplomáticos
en México (AMCOSAD). Formaba parte de la directiva y en ese
marco teníamos una relación respetuosa.
¿Cuando
ingresó a México de manera ilegal, trató de
entablar algún contacto con estos agentes de la CIA?
-Yo establecí
contactos con funcionarios de la embajada norteamericana en función
de solicitar asilo.
-Se lo digo
porque Philip Agee hizo declaraciones en ese sentido.
-Mire, el señor
Agee debe acordarse perfectamente de mí y de mi papel en
relación a su libro, lo cual no es un secreto para nadie,
porque esto era de conocimiento de Azpillaga, mayor de la inteligencia
cubana que desertó en 1987. No estoy haciendo ninguna revelación
de ningún secreto que afecte a la seguridad cubana. Entonces,
me parece poco profesional, poco respetuoso, poco honorable que
él diga, refiriéndose a mí, que estas
son las cosas que hacen personas para darse importancia. Además,
también resulta poco honorable estar enfocando el asunto
desde un punto de vista personal y referirse a presuntas cualidades
personales mías negativas, ambicioso y todo eso, cuando yo
en ningún momento me he referido a él de ninguna manera
sobre sus características o sus motivaciones, ni sobre su
comportamiento. Me parece que evidentemente eso fue una medida de
la inteligencia cubana para tratar de desprestigiarme.
¿Qué
tipo de información fue la que le proporcionó a Philip
Agee para la elaboración del libro Diario de la CIA?
-Había
toda una serie de datos, de seudónimos que no se acordaba
y mediante una labor de investigación tuvo todo el respaldo
de la inteligencia cubana para reconstruir todas esas operaciones,
y yo era el encargado de suministrarle esa información y
de discutir con él algunos aspectos que podían ser
positivos o negativos.
¿Cuándo
desertó Agee de la CIA?
-Fue separado
en 1969 y entró en contacto con la inteligencia cubana.
¿Ha hecho
alguna nueva petición de asilo a Estados Unidos después
de que le concedieron libertad condicional?
-Yo hice una
solicitud de visa de refugiado que se le ha dado un trato bastante
burocrático.
¿Por
qué no entró de manera ilegal a Estados Unidos y luego
pidió asilo político?
-Porque estaba
haciendo gestiones con ellos, pero además había sido
advertido de que si hacía esto iba a ser encarcelado. Entonces
debía esperar la respuesta.
¿Entonces,
había el peligro de que lo consideraran un agente doble?
-Sí,
de hecho lo manifestaron.
¿A qué
atribuye que le hayan impuesto una condena de sólo 5 años,
considerando que usted representaba un problema para el régimen
cubano?
-Se vieron en
la disyuntiva de poner una condena mínima; si ponían
una condena máxima estaban actuando contra sus propios intereses,
no solo políticos sino operativos, entonces optaron por la
intermedia, una sanción mediana.
¿En caso
de que Estados Unidos le brinde el asilo político, sería
difícil no creer en que usted se convierta en informante
de la CIA?
-Después
de todas estas circunstancias que he pasado, no tengo ningún
propósito en convertirme en agente o informante. Yo no tengo
ninguna intención de ser colaborador de la CIA ni de ningún
servicio de inteligencia, lo que quiero es simplemente que me permitan
salir del país y poder tratar de reconstruir mi vida.
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