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"¿SUCESION, TRANSICION, O CAMBIO?"

LA NUEVA CUBA
INVITA A TODOS SUS LECTORES
A VISITAR SU NUEVA SECCION
Por Antonio M. Rivera
Director
La Nueva Cuba
Julio 17, 2005
Cada día
se hacen más frecuentes las informaciones noticiosas y los
numerosos análisis y artículos de opinión que
giran en torno a los aspectos específicos de la temática
cubana asociados con la ya inminente era Post-Castrista.
En La Nueva Cuba no descansamos en nuestro afán de ofrecer
a nuestros lectores las herramientas adicionales que faciliten el
singular proceso de adquirir información. Son esenciales
a la formulación de nuestros juicios. Esa es la razón de
nuestra nueva Sección: "¿SUCESION,
TRANSICION, O CAMBIO?"
Comenzamos con ofrecer un muy limitado número de artículos
que hemos publicado durante el último lustro. Diariamente
añadiremos numerosas piezas informativas o de análisis
y opinión de entre centenares que conservamos en nuestros
archivos. También rastrearemos con especial interés
toda la red informativa del planeta de manera de aumentar el número
de perspectivas e informaciones.
Para nadie es un secreto que La Nueva Cuba es una fuente de consulta
obligada -porque es seria, creíble, profesional, responsable- y
esencial para todos los que siguen los asuntos cubanos, sin importar
intereses o motivaciones. De hecho, entre Octubre de 2004 y Mayo
de 2005 nuestro número de hits mensuales se duplicó
-en tan solo 7 meses- desde una cifra de 2 millones quinientos mil
a 5 millones.
Esta nueva Sección será de utilidad, como ya se ha
hecho hábito, no solamente para nuestros lectores regulares,
sino igualmente para gobiernos, periodistas, académicos,
analistas y organismos de inteligencia que siguen de cerca el acontecer
cubano.
Los términos SUCESION, TRANSICION Y CAMBIO, están
relacionados con un área de la problemática cubana
que progresivamente se transformará en el tema medular de
Cuba y de todos los cubanos. También fuera de la Isla gobiernos
extranjeros, transnacionales, inversionistas miran hacia ese período
del futuro inmediato con cierta aprensión algunos, con rapaz
interés otros y los hay que con alivio consideran imperativo
que se ponga a feliz término la inestabilidad que
genera el cadáver insepulto de un régimen anacrónico
y onírico.
Los términos SUCESION, TRANSICION Y CAMBIO se manejaron
desde el pasado de manera indistinta lo que ha llevado a algunos
a creer erróneamente que significan básicamente lo
mismo.
El acto final del Castrismo llega a su conclusión lógica,
en medio de como era de esperar, de un espectáculo de tesituras
intensas de altas y bajas, lo que era esperado por tratarse sin
lugar a dudas de los estertores terminales de medio siglo de despotismo
y tiranía. En la actualidad se hace más claro que
entre los múltiples escenarios posibles que envisionamos
para el Post-Castrismo estos tres conceptos delinean los fundamentos
de la naturaleza de tres procesos bien diferentes que podrían
generar escenarios de múltiples matices.
La SUCESION es el programa de la agenda legada por Castro
a sus herederos políticos. Podría tratarse de escenarios
con o sin la presencia de Raúl Castro, pero si de sus herederos,
pero el objetivo es el mismo: aferrarse a la fórmula china
de Capitalismo de Estado al tiempo que no se hacen concesiones significativas
en el campo de las libertades sociales y políticas.
Por su parte los escenarios de TRANSICION apuntan hacia una
etapa donde se ofrecen f'ómulas muy diversas siempre si se
parte de la prerrogativa de que el proyecto de SUCESION resulta
fallido.
Durante una TRANSICION factores de la cúpula actual
del régimen podrían -en control político total-
ofrecer a los intereses externos una fórmula de evolución
gradual hacia un régimen políticamente más
o menos abierto, hacia una sociedad civil. Ofrecerían a europeos
y estadounidenses garantías para sus inversiones, control
interno que impida todo estallido de violencia, social o militar
y la prevención de los éxodos masivos. Ofrecerían
además el cese de las operaciones de lavado de dinero, del
tráfico de drogas y la entrega y expulsión de Cuba
de los varios centenares de terroristas prófugos de la justicia
en el mundo entero.
Igualmente podrían intentar -aislando a sus opositores menos
proclives a pactar con ellos, dentro y fuera de la Isla- el ofrecer
fórmulas a ciertos sectores exiliados y de la disidencia,
de manera de dividir a sus adversarios, comprar tiempo y extender
el período de transición, lo que favorecería
su permanencia e influencia en el proceso y el aseguramiento de
sus intereses económicos y políticos.
Por otra parte la TRANSICION podría presentar otros
escenarios donde factores de la cúpula queden excluidos y
aparezcan nuevos elementos en las fuerzas armadas y la tecnocracia
que logren hacerse del control político y busquen crear coaliciones
con opositores, disidentes y exiliados de las más diversas
tendencias.
Algunos de estos escenarios podrían ser generados por conflictos
internos de menor intensidad donde sectores de las fuerzas armadas
y opositores intervengan. De la misma manera los escenarios de TRANSICION
podrían conducir a CAMBIOS más radicales en
el proceso Post-Castrista como resultado de la necesidad de acelerar
el proceso de desmantelamiento de la caótica visión
económica castrista, de las negaciones de las libertades
básicas y la constante estrategia del régimen actual
de polarizar y mantener en confrontación perpetua los diversos
sectores de la sociedad cubana.
Muchos analistas apenas se interesan -por considerarlos nada probable-
en los escenarios de CAMBIO que implicasen la salida de la
escena política de los actuales personeros de las altas esferas
del régimen, o en los que lleguen al poder los que nieguen
participacion a la mayoría de los elementos del viejo régimen,
o que trajeran a la escena pública tecnócratas de
menor rango y sectores de las fuerzas armadas de los mandos medios.
Los escenarios de CAMBIO para la mayoría de los analista
ofrecen únicamente el temido potencial de un proceso que
pudiera ser volátil, violento, inestable o incontrolable.
Esto último -para los factores externos que interfieren,
intervienen, e influyen y quieren controlar el proceso del Post-Castrismo-
es para ellos impensable. Implicarían posiblemente escenarios
que forzarían a una intervención internacional, algo
que no excluyen, pero que desean evitar a toda costa.
Sin embargo, durante el Post-Castrismo existe la posibilidad de
que los imponderables faciliten escenarios de CAMBIO en el
que la oposición interna con el apoyo de sectores exiliados
y teniendo como lógicos aliados estratégicos mandos
medios en las fuerzas armadas -marginados de las prebendas del cartel
militar de GAESA, de las vinculaciones con las corporaciones extranjeras
etc.- logren alcanzar el control político en un tiempo considerablemente
rápido.
Los escenarios de CAMBIO -caracterizados por la ausencia
de la cúpula de poder actual, de los altos mandos militares
y de los jerarcas tecnócratas corrompidos por el poder- buscarían
un departir más radical del viejo régimen y el aceleramiento
de las reformas económicas, políticas y sociales propios
de una sociedad abierta. Estos escenarios no tendrían que
necesariamente ser violentos. La variedad de los escenarios de CAMBIO
es enorme y no implicarían fórmulas de procesos violentos,
aunque algunas de sus variantes no las excluyan, como también
es el caso de algunos de los escenarios de TRANSICION.
Existe incluso la posibilidad de que la mismísima falta de
celeridad en el proceso de democratización sea generador
de violencia y guerra civil. Esto haría actractiva o podría
dejar como única alternativa fórmulas de CAMBIO
"de choque", es decir la búsqueda de cambios más
rápidos y sustanciales ya que el nivel de tolerancia de la
sociedad cubana podría estar saturado más allá
de lo imaginable. En un nuevo contexto social, el ofrecimiento de
soluciones a largo plazo podría llegar a tener consecuencias
desastrosas e incalculables.
¿Cúal es la fórmula mas conveniente para
el Post-Castrismo? Ese es uno de los postulados del libre debate
en el que todos los cubanos deben involucrarse. ¿Cuáles
son las agendas para el Post-Castrismo con mayores posibilidades
de éxito?. ¿Quiénes debieran ser los protagonistas
de ese proceso? ¿Con cuánta madurez, responsabilidad
y serenidad histórica abordaremos estas encrucijadas?
Con esta nueva Sección La Nueva Cuba quieren ofrecer a nuestros
lectores nuevas herramientas de discernimiento, de información
que nutran nuestro nivel de conocimiento de las posibles dinámicas
de un proceso que ya está a las puertas.
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