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Cuba mantendrá sus tropas movilizadas
hasta el año 2008
DECLARA
RAUL CASTRO
"MOVILIZACION MILITAR
PERMANENTE
DURANTE LOS PROXIMOS
VEINTE MESES"

Insólita medida es atribuida por algunos analistas
como asociada al esperado desenlace
en el proceso irreversible de enfermedad
de Fidel Castro
José F. Sánchez
Analista
Jefe de Buró
Cuba
Dept de Investigaciones
La Nueva Cuba
Abril 1, 2007
La Habana.- El Ejército de Cuba continuará movilizado
hasta fines de 2008 para enfrentar un eventual ataque de Estados
Unidos, dijo el dictador interino, Raúl Castro, citado por
la maquinaria mediática oficial.
Raúl,
que reemplazó el 31 de julio pasado a su hermano Fidel, aquejado
de una enfermedad no revelada, movilizó en la madrugada del
1 de agosto a miles de soldados y reservistas, según Reuters.
"Esta movilización
popular... en silencio, sin el menor alarde, garantizó preservar
la Revolución de cualquier intento de agresión militar
del enemigo", dijo el ministro de Defensa, citado por Granma,
el diario del Partido Comunista.
"Este proceso
continuará ininterrumpidamente durante los próximos
veinte meses", agregó durante una reunión extraordinaria
e inusual con la cúpula de las Fuerzas Armadas realizada
el pasado viernes.
El régimen
mantendrá sus tropas movilizadas hasta el año 2008.
Raúl Castro anunció que el período de movilización
permanente cúlminaría con maniobras militares nacionales
para noviembre de 2008.
La insólita medida es atribuida por algunos analistas
como asociada al esperado desenlace en el proceso irreversible de
enfermedad de Fidel Castro.
Este prolongado período de movilización militar, sin
antecedentes para una nación que no se enfrenta a una inminente
agresión del exterior, se hace imperativa, en opinión
de fuentes de inteligencia, para la agenda encaminada a enfrentar
los escenarios potenciales previstos: pérdida de control
poblacional, manifestaciones de protestas multitudinarias y rebelión
popular.
La decretada medida de ininterrumpida movilización permanente
es consecuente dentro del marco del cambio de la anterior misión
histórica de las FARs: que fuera la de enfrentar teatros
de operaciones en guerras convencionales en el exterior o un potencial
limitado ataque táctico estadounidense a objetivos específicos
cubanos. Dicha misión ha sido replanteada y rediseñada
desde la desaparición del bloque soviético.
Tras el final del conflicto angolano (1989) la misión de
la doctrina militar de las fuerzas armadas cubanas se ha re-enfocado
hacia potenciales escenarios que consideran como altamente probable
el desarrollo de conflictos de mediana a alta intensidad con la
población civil. La nueva doctrina define a la provincia
Ciudad de La Habana como el teatro operativo decisivo donde se mantiene
o se pierde el poder del régimen.
De acuerdo con la actual doctrina militar de tener lugar estallidos
masivos de protesta, específicamente en La Habana, ante los
cuales el Ministerio del Interior (efectivos antimotines de la policía
nacional, unidades de seguridad, incluidas tropas especiales del
MININT y fuerzas paramilitares) sea incapaz de mantener control
sobre la capital cubana, se ordenaría la entrada en acción
de manera inmediata, de las tres divisiones que conforman la
guarnición de la capital de la isla, a las que se sumarían
unidades militares regulares y especiales de las FARs de la Reserva
del Alto Mando (RAM) que conforman el anillo perisférico
de La Habana a fin de aplastar de manera fulminante y quirúrgica
el foco inicial incontrolable de protesta.
En previsión de tales potenciales escenarios las susodichas
unidades han tenido prioridad en la actualización del equipamiento
de combate (con sostenidas remozamiento tras adquisiciones de armamentos
financiadas por Venezuela) y el mantenimiento de la efectividad
combativa.
La neutralización de estallidos multitudinarios de protesta,
la rebelión popular, y el garantizar el control sobre la
capital habanera, escenario decisivo de todo conflicto con la población
civil y centro político de la nación constituye en
la actualidad el foco permanente de preocupación del actual
equipo colegiado de dirección del régimen. La lección
china de Tiananmen ha sido bien aprendida y no se vacilaría
en ordernar al ejército el acudir a retomar control de la
metrópolis cubana.
Raúl
Castro además hizo alusión al hecho de que en la
estrategia defensiva de de la nomenklatura cubana no hay fisuras,
pero sus afirmaciones parecen más bien un reflejo de
la imperativa necesidad de tomar medidas a aplacar todo descontento,
disentimiento o malestar dentro del seno de las fuerzas armadas
ante entre otros factores, la desigual repartición de la
"piñata" militar que ha servido para engrosar los
bolsillos de los generales empresarios.
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