El primer vicepresidente cubano, Raúl
Castro, encabezó hoy una multitudinaria manifestación que condenó
los recientes atentados terroristas en Estados Unidos, el embargo
económico unilateral decretado contra la isla por el Gobierno de ese
país y otras "leyes anticubanas".
Con este propósito, más de 20.000 personas, según los cálculos
oficiales, participaron hoy en una denominada "Tribuna Abierta de la
Revolución", en la localidad de Majibacoa, en la provincia de las
Tunas, a unos 660 kilómetros al este de La Habana.
A este tipo de acto, que se hace cada sábado en algún punto de la
isla, además de Raúl Castro, que es también ministro de Defensa,
asistieron los comandantes de la revolución Juan Almeida, Ramiro
Valdés y Guillermo García y otros dirigentes políticos y juveniles.
El médico Laureano Ferro Yero dijo que "ante las dolorosas e
injustificables pérdidas humanas, provocadas por los atentados en
varias ciudades norteamericanas, respondemos con la solidaridad sin
límites de nuestro pueblo y en especial de los trabajadores de la
salud".
Señaló que los norteamericanos han sido víctimas de uno de los
grandes flagelos presentes en la actualidad: el terrorismo.
"Lógicamente hay que buscar a un culpable y eso ya lo están
haciendo", dijo.
"Pero su miopía política no les permite ver que los verdaderos
culpables del terrorismo son los gobiernos imperiales que promueven
y estimulan esta práctica en el mundo", apostilló.
Escolares, estudiantes de enseñanza media, profesores, entre
otros, desfilaron por la tribuna, la mayoría de los cuales
coincidieron en condenar el terrorismo en todas sus manifestaciones.
Apoyaron la reciente declaración oficial del Gobierno cubano que
condena los atentados terroristas perpetrados contra las Torres
Gemelas de Nueva York y el Pentágono en Washington.
También exigieron el cese del embargo económico unilateral
declarado por el Gobierno de EEUU contra la isla desde febrero de
1962, así como a las leyes Helms-Burton y Torricelli, destinadas a
reforzarlo.
Asimismo, pidieron el cese de la Ley de Ajuste Cubano de 1966,
que califican de "asesina", y que legaliza la situación de los
emigrantes ilegales cubanos que llegan a territorio estadounidense.
Los oradores clamaron, además, por el pronto regreso a la isla de
cinco cubanos detenidos en una cárcel Federal en Miami acusados de
espionaje, y a los que consideran "prisioneros del imperio".
También exigieron "la aplicación de justicia" contra el
anticastrista de origen cubano Luis Posada Carriles, detenido en
Panamá luego de que el presidente Fidel Castro denunciara en la X
Cumbre Iberoamericana que éste planeaba un atentado para asesinarlo.