El presidente de Cuba, Fidel Castro,
condenó este sábado la prédica belicista de "los principales dirigentes
políticos y militares" de Estados Unidos y exhortó a dar un papel
protagónico a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para
encabezar la lucha internacional contra el terrorismo.
"¡Estamos y estaremos contra el terrorismo y contra la guerra!", afirmó
Castro en un discurso pronunciado en la ciudad de Ciego de Avila, 400
km al este de La Habana, tras denunciar que la política actual del
gobierno de EEUU marginó a la ONU de la toma de decisiones frente a la
nueva situación mundial.
Según Castro, el discurso del presidente norteamericano George Bush,
pronunciado el 20 de setiembre en el Congreso estadounidense, donde
sentenció que "se está con nosotros o se está con el terrorismo", marcó
"el fin de la independencia de los demás Estados, sin excepción alguna,
y el cese de las funciones de la ONU".
Para evitar esa disyuntiva y emprender un combate internacional eficaz
contra el terrorismo, "bastaría devolverle a la Organización de las
Naciones Unidas las prerrogativas arrebatadas y que sea la Asamblea
General, el órgano más universal y representativo de esa institución, el
centro de esa lucha por la paz", declaró.
Advirtió que tras los "demenciales ataques terroristas" registrados el 11
de setiembre en Washington y Nueva York, se crearon "condiciones
excepcionales para erradicar el terrorismo sin desatar una inútil y tal vez
interminable guerra".
"La fórmula de reintegrar a las Naciones Unidas sus funciones de paz es
indispensable" para solucionar la actual crisis mundial, afirmó, y añadió
que para los pueblos pobres "salvar la paz con dignidad, con
independencia y sin guerra es piedra angular de la lucha que debemos
librar por un mundo verdaderamente justo".
Desde el punto de vista del líder cubano, si se opta por convocar a la
comunidad internacional para dirigir la lucha contra el terrorismo no
"quedarían impunes los responsables del brutal ataque contra el pueblo
de Estados Unidos, si pueden ser identificados".
Castro reiteró su repudio al terrorismo, que "siempre fue instrumento de
los peores enemigos de la humanidad para aplastar y reprimir la lucha de
los pueblos por su liberación", pero alertó que una respuesta bélica
desmedida ante esos hechos no ayudaría a erradicar de manera definitiva
ese flagelo.
"El obstáculo fundamental es que los principales dirigentes políticos y
militares de Estados Unidos no quieren escuchar una palabra que
descarte el empleo de las armas", dijo el líder cubano, y afirmó que "los
que toman las decisiones sólo apuestan a las acciones bélicas".
Criticó el hecho de que esta situación está llevando a que "afloren
sentimientos de xenofobia, odio y desprecio contra todos los países
musulmanes" y aludió sin nombrarlo al jefe del gobierno italiano, Silvio
Berlusconi, al fustigar sus declaraciones contra el islamismo formuladas
el miércoles pasado en Berlín.
"Un importante jefe de gobierno europeo acaba de afirmar en Berlín que
la civilización occidental es superior a la islámica y que Occidente
continuaría conquistando pueblos", recordó Castro en su discurso.
"¿Por qué empecinarse en iniciar una complicada e interminable guerra?
¿Por qué la arrogancia de los líderes de Estados Unidos, si su enorme
poder les otorga el privilegio de mostrar un poco de moderación?", se
preguntó el gobernante cubano al reiterar que le compete a la ONU
adoptar las respuestas adecuadas para combatir al terrorismo.