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¿VUELVE LA UMAP?
Reinaldo Cosano Alén
Sindical Press
La Habana
CubaNet
Infosearch:
José F. Sánchez
Analista
Jefe de Buró
Cuba
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Marzo 26, 2008
- Los hermanos Fernando Ochoa, de 38 años, y Manuel Ochoa,
de 41, residentes en Jústiz, barrio de Guanabo, al este de
La Habana, ambos trabajadores de una granja de vacunos, fueron juzgados
y condenados recientemente por peligrosidad, sin tener deudas con
la justicia, a cuatro años de trabajo correccional con internamiento.
Los también
hermanos Ángel y Manuel Rodríguez, de 22 y 19 años,
residentes en el mismo poblado, y calificados por sus vecinos como
individuos sin ningún tipo de problema social, pero sin vínculos
laborales, cumplen una sanción de cuatro años de trabajo,
internos en un campamento agrícola.
Este tipo de
sanción laboral se aplica en toda la isla, y el número
de sancionados (no se incluyen mujeres} deberá aumentar progresivamente
según se vayan terminando los albergues para los sentenciados.
Una información
atribuida al doctor Juan Escalona, Fiscal General de la República,
asegura que el Código Penal será revisado pronto para
precisar y sancionar los delitos relacionados con la vagancia y
el empleo no autorizado en el campo de la Informática.
Los jefes de
sector de la policía en cada barrio del país son los
encargados de llevar la ficha de control de cada ciudadano, según
ellos, proclives al delito.
En los últimos
meses el gobierno está haciendo énfasis a través
de los medios y en reuniones oficiales, en la necesidad de la lucha
contra el delito de todo tipo, incluida la corrupción, y
exige medidas coercitivas más severas, aunque esta lucha
es de vieja data.
La prensa oficial
refleja que gran cantidad de ciudadanos en edad laboral, en su mayoría
jóvenes, deambulan en horario de trabajo por las calles,
dedicados a la venta de divisas, zapatos deportivos, muebles, golosinas,
verduras y viandas; huevos, frutas y otras mercancías, o
sencillamente, ociosos, en heladerías, bares, o "jineteando".
Un estudio sobre
el comportamiento laboral en la oriental provincia Las Tunas, revela
que sólo el 65,7 por ciento de la población con capacidad
laboral está activa, mientras existen más de 6 mil
ofertas de trabajo.
Cifras sobre
ocupación ligeramente menores se dan en el resto de las provincias,
mientras que el régimen se empeña en asegurar que
en general son personas que no quieren trabajar; pero las mismas
afirman que el salario ofrecido no cubre ni medianamente el alto
costo de la vida, y que los que sí trabajan tienen que "inventar"
por otras vías para sobrevivir.
La implementación
actual del empleo obligatorio para los varones a partir de los 17
años hasta los 60, hace recordar la severa aplicación
del Decreto Ley 1273 del año 1973, incluido su propio y específico
tribunal con características muy parecidas al operativo de
estos momentos contra la vagancia y "otras conductas antisociales",
según denominación oficial. Este decreto fue derogado
en 1986.
Diez años
antes, el 16 de noviembre de 1963, se estableció el Servicio
Militar Obligatorio (SMO), y poco después, el primero de
enero de 1964, pomposamente llamado Año de la Economía,
se crean las tristemente recordadas Unidades Militares de Ayuda
a la Producción (UMAP), adscritas al Ministerio de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias, campos de concentración a donde
fueron a parar (vía SMO), en condición de presos,
no de soldados, miles de personas consideradas desafectas a la revolución,
desde homosexuales hasta miembros activos de todas las religiones
del país, incluidos santeros y Testigos de Jehová.
También los desempleados.
La repulsa que
originó la UMAP nacional e internacionalmente, aconsejó
al régimen su desarticulación en 1974, pero aquel
fantasma, según todo indica, reaparece, aunque en condiciones
más humanas y llevaderas para los reos.
El desempleo
en Cuba después de 1959, luego de la desaparición
de la propiedad privada, presenta otros antecedentes. El 17 de mayo
de 1972, por ejemplo, en una importante reunión de la Asociación
Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), Fidel Castro acuñó
la política del estado en materia laboral con la expresión
"el que no trabaja no come".
El XI Congreso
Nacional de la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC),
efectuado en 1967, señaló el aumento de la producción
como objeto principal del sindicalismo cubano.
En fecha tan
lejana como el 8 de agosto de 1969, Jorge Risquet, entonces ministro
del Trabajo, afirmó: "El ausentismo y la negligencia
en el cumplimiento laboral son fenómenos crecientes contra
los que es necesario emprender una lucha multiforme. La negligencia
de un obrero es también la de su jefe, incapaz de exigirle
a sus subordinados el cumplimiento de sus deberes con la energía
necesaria.
Exigencias a
las que, 39 años después, se corona con nuevos campamentos
de trabajo obligatorio, copias de aquellas Unidades Militares de
Ayuda a la Producción.
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