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UNA
TEORIA DE LA GUERRA DE LA INFORMACION:
PREPARANDONOS PARA EL AÑO 2020.
Richard Szafranski
Guerra cibernética 2.0: mitos, misterios y realidad
AFCEA
Argentina
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Mayo 18, 2006
La profesión de las armas en una democracia no está
exenta del control o de la consideración de la legitimidad
de las conductas, incluso en una guerra. Si la voluntad de las personas,
el fundamento moral, y el fundamento tecnológico son los
mismos, la profesión continuará siendo útil
y eficiente. Sin embargo, si se pierde el fundamento moral, se produce
un efecto dominó: se pierde el apoyo del público,
se pierde el fundamento tecnológico, y las fuerzas armadas
están perdidas. Dentro de este marco, este artículo
plantea una teoría de la guerra de información dentro
del contexto más amplio de la guerra y propone formas de
librar la guerra de información a nivel estratégico
y operativo. Las herramientas para librar la guerra de información
están disponibles, y debido a que las armas de la información
son armas tan poderosas, tanto los combatientes como los no combatientes
necesitan estar protegidos de las mismas. La vulnerabilidad con
respecto a la guerra de información es universal. Las decisiones
de procurar el desarrollo de las armas de la información
o de procesar la guerra de información son decisiones gubernamentales.
Es necesario que estas decisiones sean adoptadas consciente y deliberadamente,
y teniendo en cuenta los riesgos morales y éticos de la guerra
de información. Luego de evaluar todos los riesgos y decidir
crear armas de información o participar en la guerra de información,
los responsables de la adopción de decisiones primero deben
tener un conocimiento de estas armas y una teoría del empleo
de las mismas antes de que dicha guerra comience y no luego de que
las armas sean desplegadas o ya hayan sido empleadas.
Información
Información
como se utiliza aquí significa el "contenido o significado
de un mensaje". Un objetivo de la guerra siempre ha sido el
de afectar los sistemas de información del enemigo. En un
sentido más amplio, los sistemas de información incluyen
todos los medios por los cuales un adversario adquiere un conocimiento
o creencia. Una visión más estrecha sostiene que los
sistemas de información son lo medios por los cuales un adversario
ejerce el control y la dirección de las fuerzas en campo.
Tomados en conjunto, los sistemas de información son un grupo
abarcativo de los procesos y sistemas de conocimiento, creencias,
y adopción de decisiones del adversario. El resultado procurado
por los ataques de información en todos los niveles es que
el enemigo reciba los suficientes mensajes como para convencerlo
de dejar de luchar.
¿Por
qué dejaría de luchar un adversario? Existen varias
posibilidades: la incapacidad de controlar las fuerzas en el campo
de combate, la desmoralización, el conocimiento o la creencia
de que el poder de combate ha sido aniquilado, o la certeza de que
las perspectivas de la interrupción de la pelea son superiores
a las perspectivas de la continuación de la misma. Estos
mensajes de "interrumpan la pelea" podrían ser
tan variados en contenido o significado como "Ríndanse
ante los tártaros o morirán", o "Su contra-ataque
ha fracasado", o incluso "Su propia gente no lo apoya
en una guerra que mata bebés". Si bien los métodos
para comunicar el mensaje de interrupción de la lucha han
cambiado con los años, el significado del mensaje sigue siendo
el mismo: interrumpan la lucha.
A medida que
las instituciones evolucionaron de sociedades agrarias a estados
industriales, los sistemas de información fueron evolucionando
y los procesos de adopción de decisiones fueron tornándose
más complejos. Las organizaciones mercantiles surgieron dentro
de estructuras políticas dominantes, agregando elementos
de mayor complejidad al extenderse el alcance de sus actividades.
Las redes del conocimiento o los trabajadores del conocimiento,
la forma más reciente de estructura institucional, emergieron
y aumentaron gradualmente con la disponibilidad de las herramientas
de la tecnología de la información. A medida que la
tecnología de la información fue avanzando, los sistemas
de información permitieron que el conocimiento aumentara
la eficacia de todas las otras formas institucionales.
A medida que
las instituciones sociales fueron evolucionando, también
evolucionaron las formas de luchar de las sociedades. Los terroríficos
tambores y estandartes de la guerra de Sun Tzu, con la ayuda de
la tecnología de la información, se convirtieron en
las operaciones psicológicas sofisticadas de la guerra moderna.
El objetivo de la guerra pasó del agotamiento al aniquilamiento
y luego al control, de acuerdo con John Arquilla y David Ronfeldt.
La tecnología de la información puede haber llegado
hasta el punto en el cual el "control" puede ser impuesto
con poca violencia física o derramamiento de sangre. En la
superficie, esto parece ser algo bueno. En lo profundo, sin embargo,
puede ser algo peligroso. Un análisis más profundo
revelará cuál es la verdad.
¿Qué significa una guerra?
Una guerra
es el conjunto de todas las actividades mortales y no mortales realizadas
para dominar la voluntad hostil de un adversario o enemigo. En este
sentido, guerra no es sinónimo de "guerra armada".
La guerra no requiere una declaración de guerra, ni tampoco
la existencia de una condición reconocida como "un estado
de guerra". La guerra puede ser librada por o contra grupos
controlados por el estado, patrocinados por el estado o contra grupos
no estaduales. La guerra es una actividad hostil dirigida contra
un adversario o enemigo. El objetivo de la guerra no es necesariamente
matar al enemigo. De hecho, la "cumbre de la habilidad"
consiste en someter al adversario sin matarlo. El adversario está
sometido cuando se comporta de una forma que coincide con la forma
en que nosotros -los agresores o defendidos- deseamos que se comporte.
Para intentar someter una voluntad hostil, debemos tener un claro
conocimiento de los específicos comportamientos no hostiles
que intentamos imponer, o los comportamientos hostiles que deseamos
impedir.
Cuando las
fuerzas de seguridad de un estado involucran a un estado enemigo
en una guerra, el gobierno determina los comportamientos no hostiles
específicos procurados por el adversario. Cuando otros grupos
-guerrillas, clanes- libran una guerra, el líder del grupo
decide los comportamientos no hostiles específicos que se
procura obtener. Tanto en una guerra estadual como en una guerra
no estadual, las decisiones adoptadas por los líderes de
los grupos definen los objetivos, los métodos, y las deseadas
condiciones post-conflicto de la guerra. De todas maneras, es una
ficción, si bien una ficción común y conveniente,
afirmar que los "estados" o "grupos" libran
una guerra. La decisión de participar en una guerra, incluyendo
la decisión de finalizar la guerra, es adoptada por los líderes
del estado o grupo. De la misma manera, es la voluntad hostil de
los líderes de los enemigos la que debe ser sometida para
tener éxito en una guerra. Los miembros de los grupos, o
los ciudadanos de los estados, pueden influenciar las decisiones
de los líderes, pero es la voluntad hostil del líder
la que debe ser sometida. Si el "mandato del cielo" pasa
del líder a otros miembros del grupo -sucesivos líderes
o la población en general- la voluntad hostil de estos nuevos
líderes debe ser sometida. La guerra de información
puede ayudar a retirar el mandato del cielo de las manos de los
líderes adversarios.
El gran descubrimiento
que lanzó la era de la información fue la conciencia
de que todo en el mundo externo podría ser reducido a combinaciones
de ceros y unos. Estas combinaciones podrían ser transmitidas
en forma electrónica como datos y recombinadas luego de ser
recibidas para formar la base de la información. De acuerdo
con el trabajo sobre la guerra de control de Arquilla y Ronfeldt,
la información es más que el contenido o el significado
de un mensaje. Más bien, la información es "cualquier
diferencia que hace una diferencia". La guerra de información
es una forma de conflicto que ataca los sistemas de información
directamente como un medio para atacar el conocimiento o las creencias
del adversario. La guerra de información puede ser procesada
como un componente de un grupo más amplio y abarcativo de
actividades hostiles -una guerra de redes o una guerra cibernética-
o puede ser librada como la única forma de actividad hostil.
La mayoría de las armas -una palabra utilizada para describir
las herramientas mortales y no mortales de la guerra- sólo
tienen una gran utilidad contra adversarios externos. Si bien generalmente
se emplean contra adversarios externos, muchas de las armas de la
guerra de información son igualmente adecuadas para ser empleadas
contra grupos internos. Por ejemplo, un estado o grupo normalmente
no utilizaría armas y bombas contra sus propios miembros;
sin embargo, las armas de la guerra de información pueden
ser utilizadas, han sido utilizadas, y es muy probable que sean
utilizadas contra adversarios tanto externos como internos. La guerra
de información en el Tercer Reich, por ejemplo, fue omnifrontal.
La guerra de
información es la actividad hostil dirigida contra cualquier
parte de los sistemas de conocimiento y creencias de un adversario.
"Adversario" es cualquiera que no coopere con los objetivos
del líder. Externamente es el "enemigo" acordado
o "lo opuesto a nosotros". Internamente, el adversario
podría ser el traidor o el cobarde -cualquiera que se oponga
o no coopere en forma suficiente con el líder que controla
los medios de la guerra de información. Si los miembros internos
de un grupo no respaldan lo suficiente los objetivos del líder
durante la guerra, la guerra interna de la información (incluyendo
cosas tales como la propaganda, la decepción, los rumores
y las mentiras) puede ser utilizada para intentar que respalden
más los objetivos del líder.
La Guerra de
Información y su Relación con lo que Sabemos o Creemos
Ya sea que
se emplee directamente contra un adversario externo o contra grupos
internos, la guerra de información tiene el objetivo de utilizar
las armas de la información para afectar (influenciar, manipular,
atacar) los sistemas de conocimiento y creencias de algún
adversario externo. Es útil en una guerra, por ejemplo, para
un adversario externo saber, o al menos creer, que el estado o grupo
opositor se encuentra unido contra él. La guerra de información,
empleada simultáneamente para hacer que los grupos internos
sean cooperativos y que los adversarios externos crean que su enemigo
es un frente unido, se utiliza para ayudar a asentar dicha conciencia
en el conocimiento y las creencias que residen en la mente de los
líderes adversarios.
La Fragilidad del Conocimiento y las Creencias
Los sistemas
de conocimiento son aquellos sistemas organizados y puestos en funcionamiento
para percibir u observar indicadores fenomenológicos verificables,
convertir estos indicadores en realidades percibidas, y utilizar
estas percepciones para tomar decisiones y acciones directas. Al
observar que nuestros gastos superan nuestros ingresos, reducimos
nuestros gastos. Nuestros sistemas de percepción y observación
nos permiten saber. Decidimos y actuamos basándonos en nuestro
conocimiento, pero no sólo en el conocimiento. Los sistemas
de conocimiento están organizados de acuerdo con principios
científicos y están respaldados por el método
científico. Es decir, los sistemas de conocimiento están
organizados para recopilar datos empíricos a través
de la percepción o la observación para formular hipótesis,
realizar pruebas que validan o invalidan las hipótesis, y
para usar estos resultados como la base de las posteriores acciones.
Los sistemas de creencia son aquellas orientaciones implícitas
o explícitas tanto hacia datos empíricos en forma
de percepciones verificables como hacia otros datos o información
(pesadillas, fobias, psicosis, neurosis, y todas las otras criaturas
que viven en el subconsciente, el inconsciente colectivo) que no
son verificables o, al menos, son menos fácilmente verificables.
De acuerdo con John Boyd, el proceso o acto de orientación
(lo que Boyd llama "la Gran O" en el circuito OODA [observación
- orientación - decisión - acción]) se encuentra
también influenciado por la herencia genética y las
tradiciones culturales. De esta manera, la orientación de
los líderes estadounidenses es diferente a la orientación
de los líderes japoneses o chinos. La orientación
de los capitalistas o sus líderes es diferente a la orientación
de los socialistas y sus líderes.
A diferencia
de los sistemas de conocimiento, los sistemas de creencias son muy
individualizados. ¿Por qué? Porque incluyen los elementos
del inconsciente y el subconsciente, elementos poderosos de los
cuales los demás e incluso el portador pueden no tener conocimiento.
Si bien el blanco de la guerra de información es la mente
del líder enemigo, es un absurdo pensar que el enemigo tiene
"una mente". El enemigo está constituído,
en realidad, por muchos enemigos individuales, muchas mentes. Este
hecho no complica tanto el problema. Por ejemplo, si el enemigo
está disperso, las diferentes mentes pueden ser atacadas
por separado, utilizando el hecho de la separación en beneficio
del agresor. Si el enemigo está concentrado (y alrededor
del 50% de las personas del planeta vivirá en complejos metropolitanos
para el año 2020, y será accesible a través
de la tecnología de la información), el ataque puede
realizarse contra grandes grupos. Incluso en ese caso, el objetivo
de la guerra es someter la voluntad hostil de los líderes
y los responsables de la adopción de decisiones. Esto puede
realizarse directamente mediante ataques destinados a influenciar
o manipular el conocimiento o las creencias del líder o indirectamente
atacando el conocimiento o las creencias de aquellos en los que
el líder depende para su acción. Los líderes
y los responsables de la adopción de decisiones generalmente
no son difíciles de identificar en cualquier organización
jerárquica. Cuando una organización aplica el poder
o la fuerza, dicha organización asume características
jerárquicas. De esta manera, el conocimiento y las creencias
de los responsables de la adopción de decisiones son el talón
de Aquiles de las jerarquías.
Los sistemas
de conocimiento, debido a que son menos científicos, están
menos influenciados por la cultura y por factores irracionales o
no verificables que los sistemas de creencias, sin embargo, tanto
los sistemas de conocimiento como los sistemas de creencias son
componentes presentes en todos los sistemas humanos de adopción
de decisiones. Lo que se conoce, incluyendo los métodos a
través de los cuales llegó a conocerse, puede ser
probado a través de su relación con algo más
y determinarse como válido o inválido, verdadero o
falso, real o irreal. Todo lo que se cree no está sujeto
a las mismas pruebas. Tanto el conocimiento como las creencias afectan
el proceso humano de adopción de decisiones. Debido a que
el objetivo de la guerra es influenciar el comportamiento del adversario
influenciando las decisiones del adversario, las acciones de la
guerra de información deben estar dirigidas tanto contra
los sistemas de conocimiento del adversario como contra los sistemas
de creencia. Si un adversario está organizado como una coalición
de centros de gravedad múltiples y cooperativos, muchos sistemas
de creencia culturalmente condicionados pueden existir dentro de
la coalición. La coalición no necesitan ser estados
o grupos diferentes que funcionan como una alianza. La coalición
pueden ser los grupos dentro de un estado. Por otra parte, los líderes
y los responsables de la adopción de decisiones de la coalición
ofrecen los blancos más fértiles para los ataques
directos o indirectos.
Apuntando a la Epistemología
El sistema
de objetivos de la guerra de información puede incluir todos
los elementos de la epistemología de un adversario. Epistemología
significa la completa "organización, estructura, métodos,
y validez del conocimiento". En términos comunes, significa
todo lo que un organismo humano -un individuo o un grupo- considera
verdadero o real, independientemente de si aquello que se considera
verdadero o real fue adquirido como un conocimiento o una creencia.
A nivel estratégico, el objetivo de una campaña "perfecta"
de la guerra de información es influenciar las elecciones
del adversario, y, por lo tanto, el comportamiento del adversario,
sin que el adversario sepa que sus elecciones y comportamientos
están siendo influenciados. Si bien este objetivo es difícil
de lograr, sigue siendo el objetivo de una perfecta campaña
de la guerra de información a nivel estratégico. Una
campaña de la guerra de información exitosa, si bien
no necesariamente perfecta, librada a nivel estratégico provocará
decisiones del adversario (y, por lo tanto, acciones) que serán
contrarias o no respaldarán las intenciones u objetivos del
líder de los adversarios.
Una campaña
exitosa de la guerra de información librada a nivel operativo
respaldará los objetivos estratégicos, influenciando
la habilidad del adversario de adoptar decisiones de manera oportuna
y eficaz. Dicho de otra forma, el objetivo de las actividades de
la guerra de información a nivel operativo es complicar o
confundir de tal manera el proceso de adopción de decisiones
del adversario que el adversario no pueda actuar o comportarse de
manera coordinada o eficaz. En la guerra de información,
el objetivo es armonizar las actividades tomadas a nivel operativo
con las tomadas a nivel estratégico para que, tomadas en
conjunto, hagan que el adversario adopte decisiones que resulten
en acciones que respalden nuestros objetivos dejando de respaldar
los objetivos del adversario.
A nivel estratégico,
los líderes que contemplan una campaña de la guerra
de información necesitan conocer las respuestas de, por lo
menos, tres preguntas. En primer lugar, ¿cuál es la
relación de la campaña de la guerra de información
con los objetivos generales de la campaña? En segundo lugar,
¿qué es lo que deseamos que los líderes adversarios
sepan o crean al finalizar la campaña de la guerra de información?
Es decir, ¿cuál es estado epistemológico final
deseado y, en consecuencia, el criterio de éxito? En tercer
lugar, ¿Cuáles son las mejores herramientas de la
guerra de información para emplear con el fin de cumplir
con los criterios de éxito establecidos? Es decir, ¿cómo
se relacionarán los "medios" con los "fines"?
A nivel operativo,
los líderes responsables de llevar a cabo las "grandes
tácticas" también necesitan las respuestas a
algunas preguntas. ¿Existirá algún blanco prohibido
o algunas armas prohibidas en los ataques de la guerra de información?
¿Deberá alcanzarse el estado final epistemológico
de una vez, en todos lados, o existen estados intermedios que necesitan
ser obtenidos en áreas geográficas específicas,
en una secuencia específica, o en sectores específicos
de la actividad de la información? Las cuestiones de "comando
y señal" también necesitan ser abordadas. Específicamente,
los líderes a nivel operativo necesitan saber cuándo
terminarán los ataques y los medios a través de los
cuales se comunicará la orden de finalización. Estas
son cuestiones importantes porque las armas de la información,
dependiendo de las armas utilizadas, pueden causar daños
colaterales a los sistemas de conocimiento y creencias del agresor.
En el peor de los casos, la respuesta del adversario podría
incluir contra-ataques a los sistemas de información "aliados"
que son bastante difíciles de distinguir del daño
colateral causado por el "ataque de los aliados". Este
pensamiento requiere de más elaboración.
La guerra es
una actividad social humana. El lugar de trabajo de los guerreros
es la sociedad, las sociedades de aquellos que participan en el
combate y las sociedades de grupos de espectadores activos y pasivos.
Debido a que es una actividad humana -y una que depende de la acción,
reacción, e interacción humana- los resultados de
algunas actividades bélicas pueden ser impredecibles. Como
Grant Hammond manifiesta en "Paradojas de la Guerra",
si los resultados de una guerra pudieran conocerse de antemano,
existirían muy pocas razones para que el perdedor peleara
en primer lugar. Además, pueden existir demoras entre la
acción y la respuesta; algunos resultados tardan más
en desarrollarse que otros. Por eso, la noción que la Segunda
Guerra Mundial fue el resultado de la Primera Guerra Mundial (o
el tratado de paz que dio fin al combate) puede ser cierta. Sin
embargo, el carácter impredecible no está confinado
a las consecuencias de la finalización de la guerra. Acciones
específicas en una guerra pueden tener reacciones específicas
e impredecibles.
Los ataques
en materia de información -ataques destinados a los sistemas
de conocimiento y creencias de los adversarios- pueden tener consecuencias
que son tan impredecibles como los ataques destinados a la destrucción
física de los bienes o equipos de combate o los ataques destinados
a matar seres humanos. Basta con decir que los ataques en materia
de información tienen efectos fortuitos y que a menos que
estos sean considerados y evaluados de antemano, un ataque de información
puede no tener el efecto deseado. Peor aún, puede tener consecuencias
que sean tan poco deseables que el agresor lamentará haber
realizado el ataque. La noción de los efectos fortuitos,
como la noción del daño colateral, necesita ser considerada
tanto a nivel estratégico como operativo de la guerra de
información.
La Serie de Objetivos de la Guerra de Información
Cuanto más
depende el adversario en los sistemas de información para
la adopción de decisiones, más vulnerable es a la
manipulación hostil de esos sistemas. Los virus de software
sólo dañan a aquellos que dependen del software. El
combate radioeléctrico funciona sólo contra fuerzas
que cuenten con radio y electrónica. Si bien esto sugiere
que sólo los estados o grupos post-industriales son altamente
vulnerables a la guerra de información, puede suceder lo
contrario por dos razones. En primer lugar, las sociedades pre-industriales
o agrarias aún tienen sistemas epistemológicos vulnerables.
Debido a que la guerra de información puede ser librada contra
la total epistemología del adversario -tanto los sistemas
de conocimiento como los sistemas de creencias- incluso las sociedades
agrarias pre-industriales o primitivas son vulnerables a la guerra
de información. En segundo lugar, las sociedades industriales,
e incluso algunas sociedades industriales avanzadas, pueden adquirir
gran parte de su infraestructura en materia de telecomunicaciones
de sociedades o grupos más avanzados o post-industriales.
Por analogía,
consideremos el caso del dueño de casa y el arquitecto. El
dueño de casa puede no ser consciente de algunos defectos
en su residencia, pero el arquitecto los advierte. De la misma manera,
el operador o "dueño" de una sistema de telecomunicaciones
diseñado o fabricado por otros puede no ser consciente de
importantes características de las cuales sólo el
diseñador o fabricante tiene conocimiento. Si el arquitecto
no está directamente subordinado al "dueño",
entonces tiene la posibilidad de explotar las características
ocultas para su propio beneficio. En la guerra de la competencia
comercial, el arquitecto puede tener los medios, el motivo y la
oportunidad de explotar estas características para cumplir
los objetivos de la empresa, independientemente de si el gobierno
o el estado aprueba estas acciones.
En el caso
de sociedades o grupos avanzados, los ataques contra los sistemas
de telecomunicaciones pueden causar estragos en la capacidad del
adversario de tomar decisiones eficaces en la guerra. Sin embargo,
también debemos reconocer que una aparición en el
cielo, incluso un fenómeno natural como un eclipse solar,
puede ser utilizado para atacar los sistemas de creencia de un grupo
menos avanzado. Los tótems y tabús pueden funcionar
tan bien como los objetivos o las herramientas de la guerra de información
contra un grupo primitivo. Por lo tanto, la vulnerabilidad a la
guerra de información es prácticamente universal,
pudiendo existir diferencias sólo en el grado.
Un Ejemplo de Complejidad
La guerra de
información es una noción compleja. Es compleja porque
las armas empleadas son y siempre han sido tan comunes como palabras,
gráficos e imágenes, a pesar de que actualmente estas
armas pueden ser comunicadas o manipuladas en formas poco comunes.
Es compleja porque los ataques pueden ser directos o indirectos,
dirigidos a grupos internos o externos, siendo la única constante
el efecto que se procura obtener. El efecto que se procura obtener
con la guerra de información es el de influenciar y cambiar
lo que el adversario cree o lo que le adversario sabe.
El Motín
de los Cipayos de 1857-58 ofrece un ejemplo de la complejidad. El
motín según se dice fue provocado por un rumor de
que los ingleses estaban revistiendo los cartuchos de rifle con
grasa de animal. El contacto con esta grasa era un tabú para
los cipayos hindúes y Musulmanes (los nativos indios del
ejército británico). A pesar de que el revestimiento
de los cartuchos no era grasa de animal y podía ser sometida
a pruebas científicas que resultarían en este conocimiento,
los cipayos creían que la sustancia era grasa de animal.
Esta creencia era más precisa para los primitivos cipayos
que el conocimiento. Por lo tanto, fue la creencia y no el conocimiento,
la influenció el comportamiento de los cipayos y provocó
un difícil conflicto entre los ingleses y los indios. Este
caso es también un ejemplo del hecho de que si bien el uso
de esta información errónea fue dirigido contra el
liderazgo inglés, el ataque fue indirecto. Fueron los líderes
cipayos los que iniciaron el rumor, y al hacerlo atacaron los sistemas
de creencias tanto de los cipayos hindúes como de los musulmanes,
estimulándolos a rebelarse contra sus jefes británicos.
De esta manera,
la guerra de información puede librarse tanto interna como
externamente, por, contra, o entre sociedades o grupos de diferentes
capacidades tecnómicas (una combinación de avances
en tecnología y el aumento de la prosperidad económica).
Cuando se libra contra grupos internos, su objetivo es utilizar
a dichos grupos para cumplir el objetivo general de la guerra: someter
la voluntad hostil de un adversario externo. Cuando la guerra de
información es realizada externamente, el objetivo es someter
la voluntad hostil de los líderes adversarios externos.
¿Sofisticación Vulnerable?
En estados
o grupos de alta capacidad tecnómica, el objetivo para la
guerra de información a nivel estratégico es muy rico:
telecomunicaciones y telefonía, sensores de base espacial,
sistemas de comunicaciones; asistencia automatizada para las transacciones
financieras, bancarias y comerciales; sistemas culturales de todo
tipo; y la amplia gama de hardware y software que constituye lo
que el adversario sabe y lo que el adversario cree. Los sistemas
estratégicos de información en estados con alta capacidad
tecnómica están generalmente representados por sistemas
de nivel operativo de igual complejidad. Todos son vulnerables al
ataque.
La guerra de información no necesita ser aplazada hasta que
la hostilidad sea evidente. Es menos probable que el líder
adversario pelee si cree uno o más de los siguientes factores:
que la violencia es mala, o que no tendrán aliados, o que
enfrentarán duras sanciones si se inicia la pelea, o que
su base industrial no soportará una guerra prolongada, o
que sus fuerzas armadas no están listas. Si se desatara una
guerra, los ataques a nivel operativo pueden armonizarse con los
ataques a nivel estratégico.
La serie de
objetivos a nivel operativo es igualmente lucrativa cuando el adversario
tiene una alta capacidad tecnómica y depende de elementos
automatizados para pelear. Los sistemas jerárquicos son los
más vulnerables, pero incluso las redes tienen nudos de control
que son susceptibles de ataque. Para funcionar en forma eficaz,
las redes tienen elementos o nudos jerárquicos. A menudo
estos elementos son invisibles -protocolos de software, instrucciones
de ordenación y otros elementos. Que sean más difíciles
de atacar no significa que sean inmunes al ataque.
Cuanto mayor
sea la capacidad tecnómica y la cantidad de interacciones
con otros grupos (incluyendo grupos internos) o estados, mayor será
la potencial vulnerabilidad del estado o grupo con respecto a la
guerra de información. La vulnerabilidad puede aumentar con
el aumento de la dimensión de la red, la dependencia en la
información, o la cantidad o volumen de las transacciones.
En consecuencia, un estado o grupo "participante" a nivel
mundial puede estar expuesto o ser vulnerable a nivel mundial. (Si
el objetivo de la participación es una campaña estratégica
destinada a afectar el conocimiento o las creencias de otros, entonces
los que participan son, por supuesto, igualmente vulnerables) Las
democracias no son menos vulnerables que los regímenes totalitarios,
a pesar de que los sistemas sociales democráticos, como grupos,
pueden ser algo más tolerantes con respecto a las fallas.
Eso significa que las democracias promueven la diversidad y la diversidad
aumenta la tolerancia a la diferencia. Esta predisposición
para aceptar la diversidad, y los constantes intentos de manipulación
por parte de los expertos en marketing no reduce los ataques. Dicho
de otra forma, muchas personas en naciones democráticas pueden
ser inmunes a los ataques debido a que sus conocimientos pueden
ser limitados, sus sistemas de creencias pueden cambiar continuamente,
y mucha información se registra sólo como ruido. De
esta manera, la imágenes televisadas de erotismo pueden tener
poco efecto para muchos en los Estados Unidos. Sin embargo, esas
mismas imágenes podrían tener efectos importantes
si fueran televisadas en China, Irak, o Irán.
A pesar de
que el sistemas social de una democracia puede ser tolerante a las
fallas, su aparato de control tecnómico puede no serlo. Los
bancos, las finanzas, el comercio, el turismo, y el control del
tráfico aéreo dependen -y cada vez serán más
dependientes- de los sistemas de tecnología de la información.
En 1992 los Estados Unidos invirtieron aproximadamente U$S 210.000
millones en tecnología de la información (alrededor
del 50% del nivel de inversión mundial), y el monto invertido
se espera que crezca en aproximadamente un 18% por año durante
los próximas años. A medida que aumenta la dependencia
en los sistemas de información, la guerra librada por grupos
no estaduales -terroristas, extremistas religiosos, etc.- contra
los sistemas de información constituye un verdadera amenaza.
El bombardeo al Centro Comercial Mundial, independientemente de
cualquier otro objetivo general o específico que pudiera
haber tenido, aparentemente fue diseñado para inflingir un
gran daño en la capacidad comercial y bancaria de los Estados
Unidos. El componente de la guerra de información de algunas
futuras campañas estratégicas de guerra libradas por
terroristas con seguridad no dejarán de incluir los sistemas
de comunicaciones que sirvan al objetivo principal. Los ataques
simultáneos contra nodos ampliamente dispersos podrían
tener un efecto estratégico. Eso significa que podrían
afectar el conocimiento, las creencias y la voluntad de los líderes.
Una nota preventiva:
debido a que una campaña de guerra de información
a nivel estratégico apunta a someter la voluntad hostil afectando
el conocimiento y las creencias del adversario, no puede discriminar
entre combatientes y no combatientes. Debido a que las armas de
la guerra de información atacan sistemáticamente los
sistemas de conocimiento y creencias del adversario (los que nos
hacen diferentes de otras especies), los probables resultados de
la guerra de información necesitan ser evaluados a conciencia
antes de realizar los ataques de información. Una campaña
exitosa de guerra de información interpone una falsa realidad
sobre el objetivo humano. A nivel estratégico, estos objetivos
incluyen tanto a combatientes como a no combatientes. La interposición
de una falsa realidad puede ser tan injusta e inhumana como la cruel
destrucción de cosechas. Despojar a un no combatiente de
la realidad, especialmente cuando los efectos no pueden ser conocidos
o controlados, puede ser tan injusto como forzar a otro a la inanición
o el canibalismo. Dicho de otra forma, los principios de guerra
justa y conducta justa en la guerra necesitan ser evaluados siempre
que se contemple una guerra estratégica de información.
La decepción
y la falta de información, el combate radioelectrónico,
la propaganda, y la amplia gama de "guerras psicológicas",
o los ataques de la guerra de comando o control contra combatientes
enemigos a nivel operativo no pueden considerarse injustos. Estos
apuntan a someter sin pelear o a reducir el grado de violencia requerido.
La alteración de la realidad en un combate, como la muerte
o cualquier otra forma de sufrimiento, es un riesgo del que los
combatientes son conscientes, y es una posibilidad que los combatientes
deben aceptar. Por lo tanto, mientras la guerra y las armas de la
información estén restringidas por normas o leyes
en el nivel operativo de la guerra, aparentemente no serán
más nocivas que cualquier otra arma. El problema sigue siendo
doble: determinar la moralidad de una campaña de guerra de
información librada a nivel estratégico y restringir
el uso de las armas de la información a nivel operativo.
La decisión
de impulsar un guerra de información o desarrollar armas
de información corresponde al liderazgo. Es una decisión
estratégica en Estados Unidos porque es el Congreso, en representación
de toda la ciudadanía, el que relaciona los medios con los
fines. En Estados Unidos, dicho programa (si fuera realizado por
el estado) sería realizado con dinero asignado por el Congreso.
El Congreso, o sus comisiones de control, evaluarán la moralidad
de la guerra de información. De acuerdo con esta evaluación,
el Congreso pude confinar estas armas y su uso al nivel operativo
de la guerra. El Congreso puede también establecer salvaguardas
para impedir que cualquiera de dichas armas sea utilizada contra
sectores internos. El poder legislativo también puede dictar
leyes que impidan el uso de armas de información contra no
combatientes que no sean de Estados Unidos y sectores internos.
Al aumentar las iniciativas de fuentes externas, puede esperarse
que el Congreso actúe para impedir que ciertas empresas comerciales
fabriquen dichas armas. (¿Acaso no se ha demostrado que nuevas
historias o "revelaciones" producidas por empresas comerciales
de noticias han sido fabricadas, destinadas a influenciar nuestro
conocimiento y creencias? ¿No se han utilizado mensajes subliminales
en el pasado para influenciar nuestro comportamiento en materia
de adquisiciones? ¿Acaso los mercenarios no ingresaron y
afectaron -o infectaron- las bases de datos? Necesitamos considerar
que puede haber sólo un pequeña diferencia entre un
mercenario y un terrorista en la era de la información. Esto
es especialmente cierto si el mercenario puede atacar cosas tales
como las finanzas, clasificaciones crediticias u otras bases de
datos de las cuales dependen las instituciones tecnómicas).
Los líderes políticos en Estados Unidos deberán
considerar la moralidad de las armas de la información y
la guerra de información, sin importar qué grupo fabrique
las armas o participe en la guerra, y regular su uso de acuerdo
a la misma. Es muy probable que el Congreso determine que el empleo
de las armas de la información a nivel operativo es útil
y necesario, pero que el empleo contra los no combatientes, o su
empleo a nivel estratégico no es bueno.
Estados Unidos
debería saber que sus sistemas de información son
vulnerables al ataque. También debería saber que los
ataques, cuando se produzcan, ocurrirán antes de cualquier
declaración formal de hostilidad por parte de un estado adversario.
Cuando se produzcan, los ataques se realizarán contra los
sistemas de conocimiento y los sistemas de creencias, y estarán
destinados a influenciar las elecciones de los líderes. El
conocimiento y las creencias de los líderes serán
atacados tanto directa como indirectamente. Los no combatientes,
aquellos en los que los líderes dependen para su acción,
serán el objetivo. Esto es lo que debemos esperar para el
año 2020 o, tal vez, antes.
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