Antonio M. Rivera
 
Evi Jimenez
 
 
 


GUERRA DE CUARTA EPOCA

GENERACIONES, MODOS Y EPOCAS
FORMAS DE GUERRA Y EL RPMA*

*Este ensayo es una adaptación de una charla del programa de posgrado sobre Estudios de Seguridad Nacional de la Universidad del Estado de California, San Bernardino, California, primavera de 1995. Por este medio se reconocen las contribuciones a este ensayo de los Doctores Mark T. Clark y Steven Metz y del Capitán Scott Smith, (USAF). Todo error es responsabilidad del autor.





Dr. Robert J. Bunker
Archivos:
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba

Mayo 18, 2006



LA PUBLICACIÓN DEL ARTÍCULO escrito por el Coronel (USAF) Owen E. Jensen, titulado: Information Warfare: Principles of Third-Wave War en la edición del Airpower Journal del invierno de 1994, constituye un evento significativo. Los conceptos “tofflerianos”, los cuales han ganado tanta credibilidad dentro del Ejército de los Estados Unidos, están comenzando a influenciar el diálogo que se sostiene dentro de la Fuerza Aérea sobre la guerra futura basada en la información. En ese artículo el Coronel Jensen alega que “los Toffler probablemente proporcionan la explicación más clara y precisa de cómo evolucionó este nuevo tipo de guerra.”1

Antes de que la Fuerza Aérea adopte abiertamente la trinidad “toffleriana” de las formas de guerra agraria, industrial y de in- formación, primero debe ocurrir una reflexión bien informada. Esta reflexión exige un entendimiento de las tres teorías dominantes sobre la guerra del futuro las cuales en la actualidad se discuten en las revistas militares — la guerra de la cuarta generación, la guerra de la tercera ola y la guerra de la cuarta época.2 Estos modos de guerra y las perspectivas sobre la revolución en los asuntos político-militares (Revolution in Political and Military Affairs — RPMA) se deben analizar, en particular, porque estas suposiciones proveen la base detrás de la proyecciones de cada teoría de la guerra del futuro.3 En casos donde la metodología detrás de estas suposiciones resulta deficiente debe constituir, por lo tanto, una preocupación porque si una teoría no puede explicar con exactitud los modos de guerra y las revoluciones militares del pasado, de seguro no podrá explicar los del futuro. Antes de que la Fuerza Aérea adopte abiertamente la trinidad "toffleriana" ... primero debe ocurrir una reflexión bien informada.



Sólo después que se llevara a cabo un análisis de esta índole es que los oficiales de la Fuerza Aérea pueden decidir cuáles atributos del marco “toffleriano,” y en particular los marcos rivales, deben utilizarse en la elaboración de los principios posclausewitzianos de la guerra del futuro.4 Este artículo provee una reseña y una sinopsis de cada una de las teorías rivales, su impacto y deficiencias, además de ofrecer una comparación conceptual limitada de manera que dichas decisiones basadas en la buena información se puedan comenzar a tomar independientemente.


Guerra de la cuarta generación
(1989)



Esta teoría fue elaborada por William S. Lind y cuatro oficiales del Ejército y del Cuerpo de Infantería de Marina (Army and the US Marine Corps — USMC) de los Estados Unidos.5 El señor Lind, quien ha fungido en calidad de ayudante legislativo para dos senadores, es el director de un grupo de especialistas conservativos en la materia y es una autoridad en maniobras de guerra. La guerra de la cuarta generación es principalmente una teoría a nivel táctico, la cual a veces abarca los niveles operacionales, y está situada en la era moderna desde el Tratado de Westfalia en 1648 hasta la actualidad (tabla 1). Fue publicada simultáneamente en la edición de octubre de 1989 del Marine Corps Gazette y del Military Review.





Esta teoría está basada en una dialéctica cualitativa derivada del conflicto entre la tésis y antítesis y no se ha elaborado satisfactoriamente. La introducción de cualquiera de las dos tecnologías o ideas se considera como la base para cada generación subsiguiente de guerra. Dentro de este contexto, las revoluciones militares están consideradas como innovaciones tácticas, posiblemente operacionales, en la guerra que y producen una ventaja decisiva a todo el que se adapte a ellas primero. Por esta razón, la revolución militar de la actualidad se podría comparar en envergadura con la que tomó lugar en la década de los años 20s y los 30s.

En respuesta a varios artículos escritos por este autor y el Tte Cnel Thomas Hammess, Lind y dos colegas Infantes de Marina llevaron a cabo un reevaluación de esta teoría la cual fue publicada en una edición del Marine Corps Gazette en diciembre de 1994 y en la que sus perspectivas teóricas permanecieron básicamente intactas.6 Las ideas, y no la tecnología, dominarían la guerra del futuro. Estos autores solamente dieron un paso más allá para dar a conocer fuertes opiniones sobre la posible fragmentación de la sociedad americana a causa del abandono de la cultura judeo-cristiana.

Guerra de la primera generación (tecnología)

Este tipo de guerra, la cual surgió alrededor de 1648, estaba basada en el fusil de cañón liso y las tácticas concentradas en la línea y la columna. Este generación de guerra era lineal y presenció el despliegue de pequeños ejércitos profesionales que dependían de la práctica rígida para aumentar su potencia de fuego. Vale destacar que en esta generación estaban incluídos los ejércitos revolucionarios franceses a pesar de su bajo nivel de adiestramiento y su práctica de desplegar frentes masivos de efectivos. Estos ejércitos representaban la antítesis del sistema militar pruso el cual anteriormente había dominado este tipo de guerra.

Guerra de la segunda generación (tecnología)

La segunda generación “fue una respuesta al rifle de cañón liso, a las armas de retrocargas, al alambre de púa, a la ametralladora y al fuego indirecto”.7 Las tácticas permanecieron lineales a pesar de que el fuego y el movimiento eran comunes mientras las tropas se desplazaban lateralmente. La potencia de fuego en masa reemplazó a los efectivos militares en masa a lo que el fuego indirecto comenzaba a dominar el campo de batalla. Esta generación presenció el reconocimiento y adopción formal del arte operacional elaborado por los prusos.

Guerra de la tercera generación (ideas)

La guerra de la tercera generación se basó en las ideas en lugar de la tecnología. Las tácticas de infiltración alemana ideadas durante la I Guerra Mundial eran verdaderamente no lineales, lo cual dio por resultado que se dependiera de la maniobra en lugar del desgaste gradual de recursos militares para destruir una fuerza enemiga. Estos conceptos fueron aplicados a la creación del tanque y abstraídos al nivel operacional para formar la base de las campañas de la guerra relámpago (“blitzkrieg”) de la II Guerra Mundial, las cuales estaban concentradas alrededor del tiempo y no del lugar.

Guerra de la cuarta generación
(tecnología)

Propuesta originalmente por Lind y otros en un artículo escrito en 1989, como una de las dos alternativas de la guerra del futuro que podrían surgir, estos autores abandonaron esta trayectoria de la guerra por una trayectoria basada en la idea una vez que se vinculó dicha teoría al libro escrito por el Dr. Martin van Creveld’s en 1991 titulado The Transformation of War. Esto resulta lamentable porque el potencial que ofrece el armamento accionado por la energía, los sistemas automáticos y las operaciones basadas en los medios de comunicación vislumbrados en la trayectoria de la guerra tecnológica fue preciso y se mencionan en las otras dos teorías incluidas en este ensayo.

Guerra de la cuarta generación (idea)

La emergente cuarta generación propuesta por Lind y otros ahora se prevé estar firmemente basada en las ideas, en particular las ideas no occidentales. El terrorismo, el cual sobrepasa las fuerzas militares tradicionales y ataca directamente a la población civil de una nación, es considerado un componente importante de este modo de guerra. La base transnacional o no nacional del terrorismo lo hace extremadamente difícil de combatir. Finalmente, esta forma de guerra no es típica de una guerra trinitariana y, por ello, es posclausewitziana.

Impacto. A pesar de que se publicó simultáneamente en los diarios del Cuerpo de Infantería de Marina y del Ejército, esta teoría ha ocasionado más impacto en el Cuerpo de Infantería de Marina. Aparentemente, este impacto ha surgido a causa del gran interés por parte del Cuerpo de Infantería de Marina a causa de los conflictos de baja intensidad, la insurgencia y el terrorismo en el que la teoría está enfocada (v.gr., el otro tipo de guerra futura que se está desarrollando). En vista de que la teoría de la cuarta generación está más enfocada en lo subnacional y la amenaza no occidental a nuestro gobierno, en lugar de ofrecer cualquier sugerencia sobre qué se debe hacer para atacarla, su influencia dentro del Cuerpo de Infantería de Marina ha permanecido limitada. Esta teoría no ha influenciado de manera obvia la opinión de la Fuerza Aérea, la Armada o del Ejército.


Antes de que la Fuerza Aérea adopte abiertamente la trinidad "toffleriana"
de las formas de guerra agraria, industrial y de información
primero debe ocurrir una reflexión bien informada.


 

Críticas. Una enérgica crítica de esta teoría surgió por primera vez en la edición de otoño de 1993 de la revista Parameters en un artículo escrito por el Mayor (USMC) Kenneth Mckenzie.8 Sus argumentos, bien elaborados y convincentes, estaban dirigidos hacia los defectuosos cimientos metodológicos e históricos de la teoría. No obstante, las discusiones en contra de su aplicabilidad tuvieron menos éxito y fueron criticados enérgicamente por van Creveld en la siguiente edición.9

Yo formulé críticas en contra de los atributos metodológicos e históricos de esta teoría en un artículo publicado en el Marine Corps Gazette en septiembre de 1994. De especial inquietud constituyó el hecho de que el desacoplamiento de la tecnología y las ideas da como resultado un modelo de un modo de guerra erróneo. Aún así, a pesar de que se sugirió que la paradigma de la cuarta época, de más envergadura y más abarcadora, era la que mejor explicaba la “revolución militar” de nuestro mundo moderno y voluble, la teoría de Lind y de otros fue considerada como visionaria.

La crítica y el apoyo publicados en varios artículos de la edición del Marine Corps Gazette de marzo de 1995 ahora se han concentrado en una reevaluación de la guerra de la cuarta generación.10 Esa reevaluación ha suscitado un debate controversial sobre la utilidad básica de esta teoría y hacia donde la sociedad americana y el Cuerpo de Infantería de Marina están encaminados.

Guerra de la tercera ola (1993)
Una referencia a la guerra de la tercera ola fue publicada en el Los Angeles Times en un artículo escrito por Alvin y Heidi Toffler.11 No fue sino hasta la publicación en 1993 de su libro titulado War and Anti-War: Survival at the Dawn of the 21st Century que la teoría de la guerra de la tercera ola se dio a conocer a gran escala.12 Alvin Toffler es uno de los más conocidos futuristas del siglo XXI. El se ha desempeñado en calidad de corresponsal en Washington, de editor adjunto de la revista Fortune, de erudito invitado, y de asesor de varias corporaciones importantes. Junto con su esposa Heidi, ha escrito varios libros y artículos que le han dado popularidad a sus ideas.

War and Anti-War es la continuación de estos escritos anteriores y el primer intento de estos autores de analizar los asuntos militares. La guerra se considera una extensión de cómo se obtiene la riqueza en una sociedad. Por esta razón, la guerra está subordinada al frecuente modo de producción de la sociedad. Muy parecida al materialismo marxista sin las reglas extra, esta teoría considera que el desarrollo de la humanidad se lleva a cabo en tres olas (v.gr., “supercivilizaciones”) a través del curso de la historia. (Ver la tabla 2).



Según esta teoría, las revoluciones militares están consideradas como eventos monumentales que marcan la elaboración de nuevas formas de guerra:

“Una revolución militar, en el sentido más completo, sólo ocurre cuando una nueva civilización surge para desafiar a la antigua, cuando una sociedad entera logra transformarse, obligando a sus fuerzas armadas a cambiar todos los escalones institucionales al mismo tiempo, desde la tecnología y la cultura hasta la organización, tácticas, adiestramiento, doctrina y logística. Cuando esto sucede, la relación entre las Fuerzas Armadas se transforma en lo que respecta a la economía y la sociedad, y el balance del poder militar en la tierra se deshace.”13

Según esta percepción, la revolución militar que presenciamos en la actualidad es considerada tan significativa como la Revolución Francesa de finales del siglo XVIII.

Guerra de la primera ola (agraria)

Esta forma de guerra está basada en ejércitos cuya organización, equipo y liderazgo son deficientes, y que se comprometen en combates sólo en determinadas temporadas. Las órdenes se transmiten verbalmente, la paga es irregular y por lo regular en especie, y la naturaleza del combate es cara-a-cara. Ejemplos de civilizaciones de la primera ola involucrados en este tipo de guerra se encuentran las de la Grecia clásica y la Europa feudal hasta la China antigua. Las legiones romanas en su apogeo se destacaban como una excepción a este concepto.

Guerra de la segunda ola (industrial)

La forma de guerra de la segunda ola está considerada como una representación de la revolución industrial. Los ejércitos en masa, utilizando armamento estandarizado producido en las líneas de montaje, trababan guerras ilimitadas basadas en el desgaste. Los oficiales eran militares instruidos en academias militares que comunicaban sus órdenes por escrito. La ametralladora y las fuerzas mecanizadas ocasionaron la creación de tácticas totalmente nuevas. La guerra dejó de ser una contienda entre dos gobernantes y se convirtió en una lucha entre pueblos unidos por naciones-estados. Esta forma de guerra alcanzó el punto culminante de su capacidad de destrucción masiva con la creación de las armas nucleares almacenadas por las superpotencias.

Guerra de la tercera ola (conocimiento)

Esta forma de guerra emergente está basada en una nueva economía regida por la información.14 De todas las formas de guerra previstas por los Toffler, ésta fue sobre la que más se escribió. Las municiones guiadas por precisión, los robots, la tecnología no mortífera, el armamento dirigido por energía y los virus en las computadoras son todos considerados atributos de la guerra de la tercera ola. La eliminación de las masas, las capacidades para encontrar su nicho y la guerra cibernética también se tratan y, como resultado, han servido para informar a los oficiales militares acerca de desarrollos tecnológicos avanzados. Junto con la presentación de estas intrigantes y exóticas tecnologías se encuentran una multitud de preguntas referentes al potencial de su impacto en las fuerzas armadas y su factibilidad. Lamentablemente, a veces se ignoran las implicaciones que dichas tecnologías ejercen sobre la ética militar y las ideas sociales. No obstante, la naturaleza de la forma de guerra de la tercera ola es posclausewitziana y correcta en muchas de sus implicaciones técnicas.

Impacto. La teoría de la guerra de la tercera ola, con su orientación futurista y de alta tecnología, ha tenido un impacto significativo en la opinión de los oficiales de más alto rango del Ejército, en particular, el General Gordon R. Sullivan, el antiguo Jefe de Estado Mayor del Ejército. Como resultado, algunas de sus ideas están directamente relacionadas con la creación del “Ejército de la Era de la Información” previsto en el Folleto 525-5 del Comando de Adiestramiento y Doctrina (Trainning and Doctrine Command — TRADOC), titulado “Operaciones de la Fuerza XXI”. Además, sus formas de guerra se han publicado en por lo menos una publicación oficial del Ejército, y los oficiales del Ejército citan constantemente a los Tofflers en simposios militares. No obstante, ahora que el General Sullivan se ha retirado, quizás la influencia institucional de esta teoría en el Ejército sea transitoria. En vista de que ahora es que el Cuerpo de Infantería de Marina y la Armada están comenzando a entrar en el aspecto tecnológico avanzado del debate RPMA, este concepto de la guerra ha ocasionado poco impacto en ambos servicios. Tal como se mencionó en la introducción, las ideas de la guerra de la tercera ola están comenzando a infiltrarse en el debate de la Fuerza Aérea, la cual en la actualidad está interesada en los aspectos informativos de la guerra del futuro.

Críticas. Las críticas de la teoría “toffleriana” están aumentando paulatinamente, al igual que la influencia que ésta ha tenido en los líderes del Ejército de más rango es ahora más obvia. A pesar de que los aspectos progresivos de esta teoría están considerados como contribuciones significativas hacia el pensamiento futuro de librar la guerra, sus olas de guerra — tal como lo hemos mostrado el Coronel Richard Swain y yo, no poseen una base en la realidad histórica.15

El Doctor Metz, un antiguo profesor del Colegio de Guerra de la Fuerza Aérea, a la vez que expresaba sus inquietudes sobre la fama que goza la teoría de la guerra de la tercera ola dentro de las Fuerzas Armadas, comenzó a criticar el significado de la teoría en la edición de Parameters del invierno 1994–95. En un ensayo publicado en la revista Military Review de mayo-junio de 1995, yo emprendí un ataque más directo sobre la utilidad de esta teoría al sostener que sus formas previstas de la guerra son imperfectas y, como resultado, quizás constituyan una carga en lugar de un beneficio para el debate RPMA del Ejército.

Los Tofflers tienen razón al alegar que dentro de nuestra sociedad está ocurriendo una transformación monumental. En vista de que ellos son, ante todo, futuristas, han tenido que lamentablemente explicar esta transformación interpretando la historia de manera que se ajuste a su teoría abstracta de las super civilizaciones.

Guerra de la cuarta época
(1994)
El Dr. T. Lindsay Moore y un servidor, elaboramos esta teoría de la guerra en 1987 en un seminario de investigación sobre la guerra clásica en la Escuela de Posgrado de la Universidad de Claremont. En la actualidad estamos enseñando a nivel de posgrado en el campo de estudios sobre la seguridad nacional y en nuestros intentos de investigación dependemos principalmente del análisis histórico. El concepto de la guerra de la cuarta época está basado en una teoría de ciencias políticas que examina el desarrollo de la civilización occidental durante los últimos 2,500 años. El cambio en la cimiente de la energía social, la cuál impacta de manera directa las formas de gobierno y sus sistemas económicos y militares, guía las hipótesis que apoyan esta teoría. La teoría en sí tiene que ver con la subida y caída de las comunidades políticas, las eras cíclicas del dominio mercenario y los modos de desarrollo de la guerra occidental. A causa de las inmensas inquietudes sobre la seguridad nacional que esta teoría provoca, la misma se ha elaborado a propósito durante los últimos nueves años para uso de los militares y políticos estadounidenses.

A pesar de su amplia envergadura, muchos de los componentes de la guerra de la cuarta época están por publicarse. Documentos pertenecientes a esta teoría has existido desde 1989, con parte de la teoría se publicó por primera vez en un artículo del Marine Corps Gazette de septiembre de 1994.16 Hasta la fecha, solamente se han publicado los atributos de la guerra terrestre de esta teoría que aún continúa evolucionando.

Esta teoría divide la civilización occidental en cuatro épocas basadas en la energía (tabla 3). Cada época consta de una o más secuencias de energía, y cada una de las mismas expresa sus propios modos de guerra basada en la explotación experimental e institucional de cierta forma de energía (v.gr., humana, animal, máquina, motor, posmotor). A los sistemas militares se les considera una síntesis de la tecnología y las ideas que difieren cualitativamente entre los modos de guerra.



En este contexto, la civilización occidental considera que las revoluciones militares son el logro de un nuevo umbral de energía. Las revoluciones militares dentro de las épocas (v.gr., dentro de una paradigma de energía) se consideran un fenómeno menos desastroso, mientras que las revoluciones militares entre las épocas (v.gr., entre paradigmas de energía) se consideran eventos de cambios masivos en la civilización.

Basada en las tendencias históricas aisladas en esta teoría, la actual RPMA representa una revolución militar entre las épocas que pondrá la supervivencia de las formas de dominio político de la actualidad, la nación estado, en duda y, como resultado, motivará una forma posmoderna de comunidad política. Esta revolución militar, en la actualidad en su etapa temprana, está considerada de igual magnitud que el Renacimiento Europeo.

Guerra de la primera época (clásica)

La guerra de la primera época existió dentro del mundo clásico y estaba basada en la explotación de las formas humanas de energía. Los dos modos de guerra que surgieron fueron la guerra helénica, basada en la falange, y la guerra romana, basada en la legión. La economía durante toda esta era se basaba en la esclavitud, las ciudades estado constituían la base de la comunidad política, y la paradigma ideológica predominante estaba fundada en la virtud (v.gr., la relación y las diferencias entre los amos y los esclavos).



Si una teoría no puede explicar con exactitud los modos de guerra y las revoluciones militares del pasado, con seguridad tampoco podrá rendir cuentas sobre las del futuro.

 

Guerra de la segunda época (medieval)

La guerra en la segunda época tuvo lugar dentro del mundo medieval. Esta época consta de tres modos de guerra y está basada en la explotación de las formas animales de energía. Los incursores en las fronteras de Europa introdujeron la guerra basada en la caballería en masa, lo que dio por resultado la caída de Roma y el período de barbarismo en el occidente. Los estados sucesores en la mitad occidental de este gran imperio respondieron con la creación de fuerzas de caballería autóctonas. Bajo las subsiguientes monarquías feudales, estas fuerzas se convirtieron en caballeros. La economía durante esta época se basaba en la posesión de tierras, el estado feudal se convirtió en la forma de política principal y la ideología estaba apoyada en la divina providencia bajo los vestigios de la Iglesia.

Guerra de la tercera época (moderna)

Esta moderna, o tercera, época de la guerra existe en una paradigma de energía basada en la mecánica. Esta paradigma consta de dos secuencias de energía basadas en la mecánica y el motor, respectivamente. La primera secuencia de energía, basada en la energía de la máquina, presenció el surgimiento de los ejércitos mercenarios durante la era dinástica y su subsiguiente institucionalización durante la Era del Absolutismo. El mercantilismo representaba el modo principal de producción y los estados dinásticos la forma de política principal. La segunda secuencia de energía, basada en la energía del motor, presenció el surgimiento de la guerra corporativa introducida por las primera etapas de la Francia napoleónica y el desarrollo del concepto alemán de la guerra relámpago (“blietzkrieg”) en su última y más moderna etapa institucionalizada. El capitalismo reemplazó al mercantilismo como la base de la economía, y la nación-estado reemplazó al estado dinástico como el punto principal de la organización política.

Guerra de la cuarta época (posmoderna)

La guerra de la cuarta época representa la guerra emergente del mundo posmoderno. En la actualidad se desarrollan dos modos iniciales de guerra basados en las fuentes de energía posmecánica. Estas son la guerra de la tecnología avanzada y la guerra no perteneciente al occidente. La guerra no perteneciente al occidente es una mezcla de terrorismo y conflicto de baja intensidad (Low Intensity Conflict — LIC) y constituye un reto al dominio occidental en la guerra moderna. Este es un modo de guerra equivalente en muchos aspectos a la guerra de la cuarta generación basada en la idea.17 Además, la creciente urbanización de las naciones en desarrollo a nivel mundial se prevé como una contradicción al dominio dentro de la guerra moderna que goza el occidente en sus operaciones en ultramar. Lo anterior ocurre a causa de la degradación de la superioridad del armamento de calidad en el terreno restringido de los barrios pobres y superpoblados de la ciudad y el problema de distinguir los combatientes individuales entre las masas de inocentes civiles.

La guerra de la tecnología avanzada representa el surgimiento de nuevas tecnologías militares tales como las armas guiadas por precisión, la guerra de información, el armamento no mortífero, las unidades automáticas aprestas para la guerra y el armamento accionado por la energía. Tanto Lind como los Tofflers reconocen este surgimiento de nuevas tecnologías, sin embargo los Tofflers fueron los únicos en incorporarlo a su proyección de la guerra del futuro. Mientras que los Tofflers opinan que el Ejército de los EE.UU. adoptó su doctrina de tecnología avanzada durante la Guerra del Golfo Pérsico, yo soy de la opinión que esta teoría sólo desempeñó un papel temporal y que no ha alterado de manera significativa la doctrina de batalla de aire-tierra basada en los principios de la guerra moderna.

Impacto. A pesar de haber contribuido a cambiar el rumbo de los debates teóricos dentro del Cuerpo de Infantería de Marina, alejándolos de la guerra de maniobras hacia la tecnología avanzada y los aspectos de la RPMA no occidentales de la guerra, el impacto de la teoría de la guerra de la cuarta época ha estado limitado.18 Con respecto al Ejército, esta teoría se está utilizando en la actualidad para ayudar a desafiar las premisas básicas detrás de las operaciones salvo el concepto de la guerra (Operations-Other-Than War — OOTW), las implicaciones de la fuerza político-militar de la tecnología no mortífera y los conceptos básicos del espacio de la batalla.19 Dentro de la Fuerza Aérea o de la Armada no se ha notado ningún impacto salvo una indagación por parte del Mando de Doctrina de la Armada con respecto a las aplicaciones navales de esta teoría.



...No obstante, la teoría de la guerra de la tercera ola puede estar seriamente defectuosa.

 

Críticas. Aún no ha habido tiempo para que se desarrollen críticas profundas en reacción a esta teoría. En comentarios anteriores se ha mencionado su fracaso por no tratar los desarrollos en la guerra aérea, la falta de hincapié en la tecnología de la información avanzada, la falta de reflección sobre la realidad de la batalla y por confiar demasiado en un sólo factor (v.gr., la energía) para explicar los cambios históricos. A la vez que se publican más componentes de esta teoría, fuertes críticas tales como aquellas hechas por el Tte Gen Retirado (USMC) Victor H. Krulak indudablemente estarán dirigidos hacia la teoría.20

Resumen
Tal como mencioné anteriormente, los Tofflers han promovido la teoría más popular de la guerra del futuro. No obstante, los componentes de la teoría de la guerra de la tercera ola pueden estar seriamente defectuosos. Por ello, esta teoría se debe comparar con las otras dos teorías destacadas en este ensayo antes de que se le reconozca como la autoridad en este tema. A manera de ayuda en esta comparación, los modos de guerra dentro de cada marco se han colocado lado a lado para analizarlos (tabla 4).





Las subépocas dentro de la guerra de la cuarta época proporcionan las delineaciones más detalladas de la historia occidental de las tres teorías presentadas en este ensayo. La razón de ello es que esta teoría fue antes que nada un modelo de tendencias históricas y no fue sino hasta los últimos años que se ha comenzado a utilizar para predecir los futuros modos de guerra. Comparadas con los modos de guerra expresados en la teoría de la cuarta época, las olas de guerra previstas por los Toffler aparecen tal cual son, programas de televisión superficiales.21




Por otra parte, las generaciones de la guerra moderna elaboradas por Lind y sus colegas, pueden compararse a las subépocas de esta teoría. La razón de ello es que sus generaciones se aproximan a modos de guerra de la actualidad que han existido a través de las últimas décadas.22 Tomando en cuenta los antecedentes gubernamentales y militares de los que elaboraron la teoría de la guerra de la cuarta generación, su exactitud no es sorprendente.

Una comparación más profunda de estas teorías se puede llevar a cabo con respecto a su percepción de la RPMA de la actualidad (tabla 5). En un principio, los generalistas de la cuarta época consideraban la revolución militar de la actualidad en una escala similar a la revolución que tomó lugar en la década de los años 20s y los 30s donde se crearon los vehículos blindados, los portaviones y los conceptos de los asaltos anfibios y las operaciones de bombardeo estratégico.23 En vista de su limitado nivel de análisis, su teoría no puede rendir cuentas por las grandes magnitudes que conllevan los cambios. No obstante, al recopilar las obras del Dr. Martin van Creveld, sus autores ahora promueven la percepción de que la guerra se llevará a cabo fuera del marco de la nación-estado y poseerá características no trinitarianas.

Los Toffler sugieren que la revolución militar de la actualidad es equivalente en magnitud a la de la Revolución Francesa. Además de los cambios a nivel táctico y operacional, se prevén cambios importantes en la civilización humana. El conocimiento se convertirá en una nueva forma de riqueza, y como resultado surgirán nuevas estructuras económicas, políticas, sociales y militares. No obstante, en vista de que sus conceptos abstractos no tienen una base en la historia occidental, sus “olas de civilizaciones” no son perfectas y por lo tanto, articulan inadecuadamente el proceso histórico que se está llevando a cabo en estos momentos.24

En la teoría de la guerra de la cuarta época se reconoce que tanto el cambio táctico como el operacional, tendrán lugar al igual que cambios en la estructuras económicas, políticas, sociales y militares. No obstante, en esta teoría se considera que la revolución militar de la actualidad es equivalente al Renacimiento Europeo. A causa de esta percepción, se prevé un cambio en la cimiente de la energía de la civilización occidental al igual que una alteración en la naturaleza de la fuerza político-militar y la desinstitucionalización de la violencia política (v.gr., la pérdida del monopolio que tienen las naciones-estados sobre la guerra). Como resultado, ocurrirá un resurgimiento en los empresarios militares (v.gr., los terroristas, grupos de guerrilla, tiranos locales, carteles de la droga, y corporaciones multinacionales) que toman parte en la guerra, trayendo a colación la legitimidad política y, por ende, la supervivencia de la nación-estado durante el próximo siglo.25

A pesar de toda imperfección destacada en estas comparaciones de modos de guerra y revoluciones militares, cada una de las tres teorías principales de la guerra del futuro destacadas en este ensayo pueden aún contribuir individualmente al debate emergente de la RPMA dentro de la Fuerza Aérea, aunque las contribuciones de los Toffler probablemente sean muchos más ínfimas de lo que se previó en un principio. No obstante, a fin de que estas contribuciones se comprendan a cabalidad, los documentos principales relacionados con cada teoría deben explorarse para que se pueda evaluar su beneficio potencial hacia el desarrollo de los conceptos y principios operacionales de la Fuera Aérea posclausewitzian.

Además, es urgente que exista una reflexión y un debate serio sobre la magnitud histórica de la revolución militar de la actualidad. El no reconocer la verdadera magnitud del cambio que está ocurriendo resultará en que se formulen suposiciones erróneas al elaborar los conceptos estratégicos y operacionales. Como punto principal, nos debemos preguntar si la guerra aún constituyó “una lucha entre las naciones-estados o sus coaliciones por la preservación y extensión de la soberanía nacional” o si ahora se está convirtiendo rápidamente en “una lucha entre las formas de organización social y política sobre la cual se construirá el sucesor final de la nación-estado.”

Notas

1. Coronel Owen E. Jensen, (USAF) “Information Warfare: Principles of Third-Wave War.” Airpower Journal 8, Núm 4 (invierno 1994): págs. 35–36.

2. Entre las teorías menos conocidas se encuentran la guerra de la “sexta generación” rusa y las diez revoluciones militares destacadas por Andrew F. Krepinevich. Para más información sobre estas teorías, consulte el artículo escrito por Mary C. Fitzgerald, “The Russian Military’s Strategy for ‘Sixth Generation’ Warfare,” Orbis, (verano 1994), págs. 457–76; Andrew F. Krepinevich, “Cavalry to Computer: The Pattern of Military Revolutions.” The National Interest, (otoño 1994), págs. 30–42.

3. El concepto de la RPMA lo elaboré porque el debate de la RPMA anterior no tomaba en consideración las masivas ramificaciones políticas que el desarrollo de la guerra del futuro tendrían sobre nuestra sociedad y gobierno. Los cambios militares que estamos presenciando no toman lugar en un vacío político. Para mi sorpresa, Chuck de Caro, el teórico detrás de “SoftWar,” también mencionó en una conferencia SQ/LIC en Washington, D.C., en diciembre de 1994, la necesidad de una nueva construcción político-militar. Mi uso inicial del concepto de la RPMA tiene sus orígenes en mi artículo titulado “Rethinking OOTW”, publicado en la edición diciembre–noviembre 1995 de Military Review.

4. El paso inicial del Coronel Jensen hacia el establecimiento de los principios de la guerra del futuro es encomiable. Esta actividad se está llevando a cabo en las otras ramas del servicio militar, no tan abiertamente por supuesto, y esperamos que a lo que estos conceptos se comienzan a publicar, se elabore un sinergismo entre los servicios militares. Lamentablemente, el mismo proceso podría estar comenzando en el mundo no-occidental. Consulte el libro escrito por Brig V.K. Nair, War in the Gulf: Lessons for the Third World (New Delhi: Lancer International, 1991).

5. Coronel Keith M. Nightengale (USA); Capitán John Schmidt (USMC); Coronel Joseph W. Sutton (USA); y Teniente Coronel G.I. Wilson (USMCR).

6. Robert J. Bunker, “The Transition to Fourth Epoch War,” Marine Corps Gazette, septiembre 1994, págs. 20–32; Teniente Coronel Thomas X. Hammes, “The Evolution of War: The Fourth Generation,” Marine Corps Gazette, septiembre 1994, págs. 35–44; Mayor William S. Lind, John Schmidt y Coronel (USMCR) Gary I. Wilson (USMCR), “Fourth Generation Warfare: Another Look,” Marine Corps Gazette, diciembre 1994, págs. 34–37.

7. “ The Changing Face of War: Into the Fourth Generation,” Militar Review, octubre 1989, pág. 3.

8. Kenneth F. McKenzie, Jr., “Elegant Irrelevance: Fourth Generation Warfare,” Parameters, (otoño 1993), págs. 51–60.

9. Martin van Creveld y Mayor Kenneth F. McKenzie, Jr., “Fourth Generation Gap?,” Parameters, invierno 1993–194, pág 109. Para otros comentarios consulte, Robert T. Foley y Mayor Kenneth F. McKenzie, Jr., “Clausewitz and ‘Fourth Generation Warfare,” Parameters, (primavera 1994), págs. 116–118.

10. Mayor Mark H. Bean, “Fourth Generation Warfare?” Marine Corps Gazette, marzo 1995, págs. 53–54; Coronel Michael D. Wyly (USMC, Retirado), “Fourth Generation Warfare: What Does It Mean to Every Marine?” Marine Corps Gazette, marzo 1995, págs. 55–58; Teniente Coronel Charles A. Krohn (USA, Retirado), “Other Responses to ‘Fourth Generation,’ ” Marine Corps Gazette, (marzo 1995), pág. 59.

11. Alvin y Heidi Toffler. “A New Theory of Warfare: The ‘Third Wave’ Arrives,” Los Angeles Times, 5 y 6 de marzo de 1991, pág. B7.

12. Debo estar de acuerdo con la observación de Steve Metz que los Tofflers no han elaborado una teoría verdadera de la guerra como la de Martin van Creveld en The Transformation of War. En el mejor de los casos, crearon el “concepto de la guerra.” Steven Metz, “A Wake for Clausewitz: Toward a Philosophy of 21st Century Warfare,” Parameters, (invierno 1994–95), págs. 126–32. No obstante, a causa de la confusión que pueda existir, la llamaré una teoría cuando la compare a las otras dos teorías mencionadas en este ensayo.

13. Alvin y Heidi Toffler, War and Anti-War: Survival at the Dawn of the 21st Century (New York: Little, Brown and Co., 1993), pág. 32.

14. El visionario Peter F. Drucker, sin lugar a dudas el futurista más conocido y respetado de nuestro siglo, ha escrito más de 20 libros sobre temas tales como la administración, economía, política y la sociedad. Su libro Post-Capitalist Society, publicado en 1993, es un recuento mucho más moderado, sabio y menos sensacionalizado de la revolución de la información que se lleva a cabo en la actualidad.

15. Coronel Richard M. Swain (USA), “Review of War and Anti-War: Survival at the Dawn of the 21st Century by Alvin and Heiti Toffler,” Military Review, febrero 1994, págs. 77–78; “A Wake for Clausewitz: Toward a Philosophy of 21st Century Warfare,” Parameters, invierno 1994–95, págs. 126–32; Robert J. Bunker, “The Tofflerian Paradox,” Military Review, mayo-junio 1995, págs. 99–102.

16. T. Lindsay Moore. “The Structure of War,” escrito no publicado, 1989: págs. 1–33.

17. Las investigaciones de la actualidad tratan sobre la desinstitucionalización de los soldados y su interacción con la tecnología avanzada y el surgimiento de nuevas entidades para llevar a cabo la guerra.

18. El impacto que esta teoría tiene sobre el debate teórico dentro del Cuerpo de Infantería de Marina sólo fue importante cuando se combinó con los cuatro artículos de fondo sobre la guerra del futuro escritos por el Coronel Retirado John E. Greenwood (USMC), el editor del Marine Corps Gazette; y los artículos escritos por el Coronel Thomas H. Hammes publicados en la edición de septiembre de 1994 del Marine Corps Gazette; y con aquellos escritos por Wiliam S. Lind, Mayor John Schmidt y el Coronel Gary I. Wilson publicados en la edición de diciembre de 1994. Los artículos de investigación relacionados con esta teoría se han enviado para su evaluación al Comando para la Elaboración del Combate del Cuerpo de Infantería de Marina (MCCDC).

19. Consultar a Bunker, “Rethinking OOTW,” Robert J. Bunker and T. Lindsay Moore, “Nonlethal Technology and Fourth Epoch War: A New Paradigm of Politico-Military Force.” “Association United States Army, Institude of Land Warfare.” “Land Warfare Paper No. 23,” enero 1996; y Robert J. Bunker, “Advanced Battlespace and Cybermaneuver Concepts: Implications for Force XXI,” Parameters, otoño 1996 (originalmente preparado por TRADOC como parte del programa de Estudios sobre la Seguridad Nacional (NSSP), Informe 95-2, California State University, San Bernardino, California, julio 1995).

20. Fred E. Perry et al,. “The Future Revisited,” Marine Corps Gazette, diciembre 1994, págs. 35–36.

21. “A Wake for Clausewitz: Toward a Philosophy of 21st Century Warfare,” Parameters, invierno 1994, págs. 130–31.

22. Las generaciones y las sub-épocas son muy similares. La mayor divergencia es la no aceptación por parte de la escuela de los cuartos generacionalistas de cada modo de guerra como una síntesis de la tecnología y las ideas.

23. Esta es una percepción también sostenida por Andrew F. Krepinevich en sus escritos.

24. “A Wake for Clausewitz,” págs. 126–32; “The Tofflerian Paradox,” Military Review, mayo–junio 1995.

25. El dominio mercenario en la guerra occidental está en relación durante las transiciones entre las épocales tales como la que en la actualidad estamos entrando. Estos soldados no institucionalizados representarán una de las principales amenazas a nuestra seguridad nacional durante el próximo siglo.



Colaboradores

El Doctor Robert J. Bunker (BA, BS, California State Polytechnic University, Pomona; MA, PhD, The Claremont Graduate School) es un profesor adjunto, en el Programa de Estudios sobre la Seguridad Nacional, Universidad Estatal de California, San Bernardino, California. También es profesor the operaciones especiales en operaciones militares además de la guerra (LICMOOTW) en la Universidad Militar Americana. Su investigación se concreta en la influencia de la tecnología (la energía) sobre la guerra y la organización política y las implicaciones que sobre la seguridad nacional tienen las emergentes formas de guerra. El Dr. Bunker ha publicado artículos en diarios tales como el Marine Corps Gazette y el Military Review y actualmente funge como asesor en el Estudio 2025 de la Fuerza Aérea.



 

No debe entenderse que nuestra revista representa la política de la Secretaría de Defensa, la Fuerza Aérea de los EE.U.U. o la Universidad del Aire. Más bien su contenido refleja la opionión de los autores sin tener carácter oficial. Está autorizado a reproducir los artículos en esta edición sin permiso. Por favor, si los reproduce, mencione la fuente, Airpower Journal, y el nombre de los autores.


 























 


 








 

 


 




 


 

 

Copyright © 1997-2006 - LA NUEVA CUBA
All Rights Reserved.