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CREACION
DE UNA NACION INTELIGENTE:
ESTRATEGIA DE INFORMACION,
INTELIGENCIA VIRTUAL
Y GUERRA DE INFORMACIÓN
Por Robert D. Steele *
AFCEA
La Nueva Cuba
Mayo 25, 2006
INTRODUCCION:
un desequilibrio en la estrategia
La seguridad
de nuestra nación está en riesgo debido a que nuestro
gobernantes intentan manejar amenazas del siglo XXI con conceptos
del siglo XIX, y no existe una estrategia adecuada para nuestras
necesidades. El cimiento actual de la seguridad nacional es la información
-información como el elemento crítico del poderío
militar y de la vulnerabilidad militar, e información como
el elemento crítico de la atracción nacional de inversiones
económicas internacionales.
Cuando el Director
de la Central de Inteligencia, el funcionario de inteligencia de
más alto rango y miembro competente del Gabinete, declara
públicamente que la Agencia Central de Inteligencia (CIA)
fue creada para realizar espionaje (antes que la verdadera misión
de su mandato: el análisis estratégico), y luego declara
ante el Congreso que "las fuentes de inteligencia sólo
han identificado un puñado de países que han instituido
programas formales de guerra de información", es indudable
que nuestro líder de la comunidad de inteligencia nacional
está confundido sobre su misión y sobre la amenaza
-un "puñado" son cinco; yo cuento no menos de 21
amenazas activas de guerra de información (IW).
Al mismo tiempo,
en el Ministerio de Defensa, las mismas capacidades críticas
de la Agencia de Sistemas de Información sobre Defensa (DISA)
carecen de recursos, que están aprobados por el Ministro
de Defensa, pero que son retenidas por los Servicios. Múltiples
programas de servicios improductivos en la guerra de información,
un esfuerzo excesivo para mantener dichos programas en la clandestinidad
como una manera de disimular sus costos, y una falta general de
liderazgo por parte del Viceministro de Defensa, han demorado gravemente
el progreso de nuestra nación en el tratamiento de la amenaza
de guerra de información como una nación y, en el
mejor de los casos, han minimizado la contribución del Ministerio
de Defensa para la defensa doméstica electrónica y
la seguridad de la información del sector civil.
Finalmente,
desde el punto de vista civil de nuestro gobierno, tanto en el Gobierno
como en la Legislatura, tenemos un enfoque de los temas de información
que está fragmentado y -al estilo estadounidense- más
obsesionado con los ataques a la tecnología y a la negación
de servicios que con los contenidos y la integridad de los datos.
En este contexto
es donde debemos examinar la necesidad urgente de una estrategia
de información nacional que proporcione a nuestro país
una comunidad de inteligencia virtual, y una defensa nacional robusta
contra la guerra de información, en todas sus formas. Una
premisa clave consiste en que, en la era de la información,
la guerra de nformación depende más del mantenimiento
de una capacidad de información robusta y en la defensa doméstica
electrónica, que en poder negar capacidades electrónicas
a enemigos con distintos niveles de sofisticación. El "mantenimiento
de la paz informática" -mi propia expresión-
así como también los "comunes informáticos"
robustos son los elementos más importantes de la seguridad
nacional y de la competitividad nacional.
Otras grandes
naciones entienden esto, y existen pruebas de que también
otros actores que no son estados se están centrando en las
inmensas ventajas que pueden obtener de la creación de estrategias
de información que optimicen el papel de la información
en la consecución de objetivos políticos, militares,
económicos y culturales. Estamos en un estado que no es de
guerra ni de paz, y nuestros actuales gobiernos no pueden satisfacer
nuestras necesidades de la manera en que están estructurados
y definidos; para poder ingresar en el Siglo XXI a salvo, necesitamos
con urgencia una Estrategia de Información Nacional.
DIAGNOSTICO: cuatro clases de guerreros
Nuestro diagnóstico
de las condiciones que enfrentamos al ingresar al Siglo XXI se debe
centrar en dos áreas que tienen implicaciones muy profundas
para la seguridad y la competitividad nacional. La primer área
es la de las amenazas, y la segunda es la de la naturaleza de la
guerra y la paz en el Siglo XXI. Consideremos la primer área,
la de las amenazas.
El Bruto con
Tecnología Avanzada es la amenaza "tradicional"
contra la que se han organizado nuestras comunidades de defensa
nacional y de inteligencia nacional. Virtualmente toda su financiación
se asigna a capacidades de tecnología avanzada para guerras
unilaterales contra fuerzas armadas estratégicas nucleares
y convencionales. Nosotros, Estados Unidos, somos brutos con tecnología
avanzada, con sistemas de armas muy costosos y complejos que requieren
grandes y complejos trenes logísticos, así como también
datos de precisión sobre objetivos, que no están disponibles.
Como veremos, esto torna a nuestras capacidades en inaplicables
con respecto a las otras tres clases y, al mismo tiempo, nos torna
sumamente vulnerables al ataque anónimo de individuos, clanes,
bandas y naciones "rebeldes" del Tercer Mundo que alguna
vez no se hubieran atrevido a actuar más allá de sus
propias fronteras.
La categoría
de Bruto sin Tecnología Avanzada está compuesta por
Delincuentes y Terroristas, y algunas veces es difícil distinguir
entre los mismos -y, por supuesto, algunas veces éstos forman
alianzas, como por ejemplo cuando los delincuentes obtienen armas
y otros tipos de equipos para los terroristas. Lo que es más
importante sobre este objetivo es que no está amenazado por
nuestros caprichosos sistemas de armas. Representa lo que conocemos
como un problema de ataque de "carta única lenta y baja",
para el cual no existen sistemas de signaturas y de sensores de
inteligencia. También es importante destacar, al igual que
con las dos clases de guerreros siguientes, que estamos sordos y
ciegos con respecto a esta amenaza, debido que no estamos capacitados
ni equipados, y a que tampoco hemos organizado nuestra comunidad
de inteligencia para estos tres tipos de amenazas.
La amenaza
clase Vidente sin Tecnología Avanzada está compuesta
por fanáticos, mafiosos y refugiados, así como también
por las culturas más sofisticadas y coherentes del Tercer
Mundo y del Mundo Oriental, que nunca llegaron a ser comprendidas
por las comunidades de información de occidente. Vale la
pena destacar que las fuentes y los métodos de información
asociados con "indicaciones y advertencias" (I8W) inevitablemente
contienen inmensas suposiciones culturales sobre las motivaciones
y las expectativas del partido opositor. Las mismas suposiciones
culturales a nivel de política hacen difícil anticipar
con precisión, evaluar y responder a las amenazas de esta
clase de guerreros.
Vidente con
Tecnología Avanzada está representada por Piratas
Informáticos individuales, y por la Guerra Económica
que se realiza a nivel nación-estado. Esta clase de guerreros
es especialmente interesante debido a que el campo de batalla está
en el sector civil, las armas son la información y la informática,
y en la mayoría de los países los militares no se
han dado cuenta que deben ser capaces de librar combate "con
otros medios", o de ver notablemente reducido su papel de defensa
nacional en "La Era de la Información". Lo que
es más preocupante, las autoridades civiles parecen ignorar
la característica urgente de esta amenaza.
Al terminar
esta sección de diagnóstico, es necesario proporcionar
una ilustración más, una con tres matices -desde la
guerra a la paz, desde aquí hasta allá, desde períodos
cortos a largos. Tradicionalmente -y con pocos cambios en la actualidad-
la defensa nacional estadounidense y la información nacional
se han centrado en la "guerra" más allá
de las fronteras de la nación, "allá". En
la medida en que existieron amenazas internas al orden "aquí",
en el país, se han dejado en manos del poder de policía.
Ahora, sin embargo, estamos descubriendo que la guerra "por
otros medios" está "aquí" dentro de
las fronteras, en el sector civil, y se produce en condiciones de
"paz" nominal.
También
he agregado una tercera dimensión a esta matriz -el concepto
de tiempo- debido a que una de las principales debilidades de nuestras
actuales comunidades de inteligencia y de defensa consiste en que
en general durante largos períodos de tiempo se dieron el
lujo de desarrollar capacidades, de identificar amenazas, y de realizar
operaciones. Sin embargo, actualmente, el enemigo puede ser anónimo,
puede emplear capacidades no convencionales, tales como ataques
electromagnéticos o electrónicos contra comunicaciones
esenciales y nodos informáticos, y puede hacer esto de la
noche a la mañana, sin advertencia previa. Para las comunidades
de defensa y de inteligencia el mayor desafío del siglo XXI
va a ser este elemento de tiempo: ¿Cómo se capacita,
equipa y organiza una capacidad que pueda tratar con "amenazas
en tiempo real"?
Permítanme destacar esto, porque es muy importante: al tratar
con el "caos", las amenazas surgen "espontáneamente"
y a menudo de manera imprevisible, y la habilidad para crear capacidades
"justo a tiempo", para reaccionar de manera decisiva "justo
a tiempo", va a ser el único aspecto más critico
de una defensa y una información exitosas en el siglo XXI.
En la comunidad de inteligencia será imposible mantener organizaciones
de "inteligencia central" que reúnan todo -como
si fueran aspiradoras- "por las dudas". En cambio, tanto
inteligencia como defensa deberán ser totalmente reestructuradas
para hacer una recopilación "justo a tiempo" y
para adoptar medidas "justo a tiempo". En lo que resta
de este artículo trataré nuestros desequilibrios estructurales
actuales, las nuevas formas de violencia que presentarán
desafíos a inteligencia, la necesidad de nuevas fuentes y
métodos de alerta anticipada, y la solución nacional
para prevención o acción: estrategias de información
nacional, comunidades de inteligencia virtual, guerra de información
integrada civil y militar y programas de mantenimiento de la paz
en la información.
DESEQUILIBRIO ESTRUCTURAL: Inteligencia sin pensamiento
Al tratar cuestiones
de desequilibrio estructural me baso en más de veinte años
de experiencia con la Comunidad de Inteligencia de Estados Unidos.
Aunque para mi ha sido un privilegio poder trabajar con catorce
comunidades de inteligencia distintas en todo el mundo durante los
últimos cuatro años, y veo muchas experiencias paralelas
a la mía, no quiero hacer generalizaciones. Mis comentarios
reflejan la experiencia estadounidense.
El reemplazo
de la tecnología por el pensamiento, de los cuerpos por las
máquinas, ha sido sumamente perturbador -y típicamente
estadounidense. Dos ejemplos serán suficientes. Un ejemplo
simple: la dependencia en el detector de mentiras finalmente ha
resultado en la destrucción del campo del contraespionaje.
Dos de mis compañeros del servicio clandestino fueron filmados
haciendo escuchas falsas debido a que todos los agentes cubanos
habían sido duplicados; y todos habían pasado la prueba
del detector de mentiras de la CIA.
Un ejemplo
más complejo es la tecnología satelital. Aunque sigo
teniendo un gran respeto por la tecnología de la información,
y un gran respeto por la tecnología de transmisión
de imágenes, se han producido resultados negativos en la
obsesión estadounidense con los satélites como la
fuente principal de información "confiable".
En primer lugar,
el desarrollo de satélites resultó en la generación
de grandes burocracias con intereses creados en la financiación
extraordinariamente amplia de estos programas, y estas burocracias
crearon "tuberías" más estrechas para inteligencia
"CRIPTOGRAMA" de máximo secreto. En esencia, la
comunidad de información de Estados Unidos se fragmentó,
y para los responsables de la política fue mucho más
difícil recibir un producto de inteligencia integrado con
un nivel de secreto sumamente bajo que permitiera la transmisión
y el análisis útiles y oportunos.
En segundo
lugar, el secreto que rodea a la tecnología satelital -un
secreto que limita compartirla incluso con nuestros aliados más
importantes tales como Francia obstaculizó gravemente la
cooperación transnacional y la información compartida
entre enemigos recíprocos. Esto también condujo a
un gran desperdicio de recursos financieros cuando Estados Unidos
quiso mantener una capacidad satelital secreta unilateral, y eventualmente
obligó a los europeos y a otros a crear sus propias tecnologías
duplicadas, a un gran costo.
En tercer lugar,
el secreto que rodeaba a la tecnología satelital finalmente
impregnó todos los aspectos de información, y resultó
en el aislamiento de tacto de la comunidad de inteligencia del resto
de los medios de información (todos los demás centros
de inteligencia no secreta existentes en el país y a nivel
internacional, por ejemplo, escuelas, universidades, bibliotecas,
empresas, proveedores de información e investigadores privados,
periodistas, oficinas comunes del gobierno, departamentos de defensa,
y las demás comunidades de inteligencia). Es instructivo
que, en tanto que los estadounidenses cuentan con una buena cantidad
de acuerdos para compartir cargas secretas, no tengan ninguna disposición
para compartir una inteligencia enciclopédica no secreta
con sus pares de otros gobiernos, y que tengan capacidades muy limitadas
para brindar a sus analistas acceso directo a fuentes abiertas de
información.
En cuarto lugar,
incluso más destructivo, estuvo el impacto de los costos
satelitales en la financiación de expertos analistas humanos.
Los satélites han dominado el presupuesto de la comunidad
de inteligencia de Estados Unidos y en consecuencia no han existido
fondos para contratar a verdaderos expertos con diez o veinte años
de experiencia en el sector privado. Como observara públicamente
el Subdirector de Información de la CIA recientemente jubilado,
Doug McEachin: "Es difícil hacer un buen análisis
con un puñado de jóvenes de 19 años en rotaciones
de dos años". Este es un comentario devastador sobre
la manera en que la comunidad de inteligencia estadounidense ha
sacrificado el pensamiento para tener tecnología.
La realidad
es que la comunidad de inteligencia estadounidense está optimizada
para los secretos, y considera que su misión consiste más
en producir secretos que en informar sobre políticas. Este
es el motivo por el cual me veo obligado a decir que "¡el
problema con los espías es que sólo conocen secretos!".
Recientemente Francia observó que muchos espías estadounidenses
estaban pagando a sus agentes nominales, en la actualidad bajo el
control del espionaje francés, por información que
revestía carácter público. Aunque esta es una
táctica común cuando recién se está
formando a un agente, la realidad es que los espías estadounidenses
no cuentan con la educación, capacidad de idioma, tiempo
o incentivos para verificar lo que está disponible en el
dominio público, y por lo tanto están destinados a
desperdiciar constantemente recursos valiosos para reunir información
que no es secreta, y que no debería serlo.
Las comunidades
de inteligencia no deberían participar en la actividad de
recopilar fuentes abiertas; pero si no se pueden consolidar firmemente
en una base de información enciclopédica de fuentes
abiertas, disponible en el sector privado, entonces considero que
el 75% de lo que hacen en el campo de lo secreto, en el mejor de
los casos es improcedente y, en el peor de los casos, es un desperdicio
y resulta contraproductivo para la política. En esencia,
las fuentes abiertas proporcionan el contexto critico para el análisis
de inteligencia; sin dicho contexto, la información secreta
es engañosa y por lo tanto es peligrosa para el responsable
de la política.
Me gustaría
hablar sobre otros dos desequilibrios estructurales: la falta de
atención a las copias impresas no secretas en idioma extranjero
como fuente principal de inteligencia bruta, y la falta de un modelo
coherente de análisis de inteligencia que distinga entre
los niveles de análisis y las esferas geográfica,
civil y militar y que luego garantice su integración. En
este último desequilibrio se encuentra implícita la
cuestión de si el objetivo de inteligencia consiste en transmitir
información genérica o en proporcionar "respaldo
de decisiones" adaptado para clientes específicos.
Cuando me invitan
a revisar planes actuales para "modernizar" las comunicaciones
militares todavía me sorprendo al ver que todo el mundo está
muy orgulloso de su planificación de sistemas digitales para
"multimedios". Dejan de sonreír cuando les indico
que el 80% de la información que el comandante necesita no
se ha digitalizado, está impresa en papel, en general no
ha sido recabada por la comunidad de inteligencia, y en la mayoría
de los casos está en idioma extranjero. Por supuesto que
ellos no han planeado la recopilación, traducción
y digitalización. Además, el 80% de sus pares civiles
en su propio país y de sus pares militares en otros países
-con quienes deben realizar operaciones de coalición- no
se pueden comunicar por medio de esta caprichosa tecnología.
La realidad es que "inteligencia" debe depender en gran
parte de "verdades terrenas" que no han sido digitalizadas,
y las operaciones "justo a tiempo" deben depender de la
mezcla de capacidades civiles y militares a través de todas
las fronteras políticas, de manera tal que "las copia
impresas" realmente se conviertan en el único denominador
común aceptable para las comunicaciones. Las comunidades
de inteligencia deben contar con capacidades generales para identificar,
reunir, traducir, analizar, digitalizar y reproducir rápidamente
copias impresas en idioma extranjero.
El segundo
desequilibrio es más sutil. Cuando ayudé a establecer
el Centro de Información del Cuerpo de Marines en 1988, realicé
una evaluación personal de toda la inteligencia existente
producida por la Agencia Central de Inteligencia y la Agencia de
Inteligencia para la Defensa. Llegué a dos conclusiones:
primero, no pude encontrar un sólo producto que respaldara
ninguna decisión específica -todo era de carácter
genérico; segundo, encontré que ninguno de los productos
se basaba en un modelo analítico, más bien eran como
periodismo clasificado.
Con respecto
al primer elemento, ofrezco tres definiciones que distinguen entre
datos, información, e inteligencia. En mi opinión,
datos es la impresión, señal, o imagen en bruto que
se reúne; información son los datos que se han cotejado
como de interés genérico; e inteligencia es información
que ha sido adaptada para respaldar una decisión específica
por parte de una persona específica en un momento específico.
Los periódicos son información genérica -para
mi sorpresa, descubrí que, en efecto, toda la producción
de inteligencia que había revisado no era nada más
que información secreta. Tenemos un largo camino por delante
para cambiar la relación cotidiana entre los consumidores
de inteligencia y los productores de inteligencia y sus capacidades,
si es que en realidad vamos a comenzar a producir habitualmente
inteligencia que sea útil para los responsables de la política
- es decir, inteligencia que pueda respaldar decisiones en una base
cotidiana y no en situaciones excepcionales.
Mi segunda
conclusión -la ausencia de un modelo de análisis-
me llevó a desarrollar el modelo que describo más
adelante para nuestros analistas - y lo hice por un motivo muy importante:
la amenaza cambia conforme al nivel de análisis.
En la actualidad
el defecto más fundamental tanto en inteligencia como en
información es la falta de determinación, en cada
cuestión (es decir, requisito), del nivel de análisis
deseado. Existen cuatro niveles de análisis: estratégico,
operativo, táctico y técnico. A su vez, estos son
influenciados por los tres contextos principales de investigación:
civil, militar y geográfico. A nivel estratégico,
los aliados civiles, la ubicación geográfica, y el
crecimiento militar son fundamentales. A nivel operativo, la inestabilidad
civil, los recursos geográficos, y la disponibilidad militar
son importantes. A nivel táctico, la psicología civil,
el terreno geográfico, y la confiabilidad militar determinan
los resultados. A nivel técnico, la infraestructura civil,
la atmósfera geográfica y la efectividad letal militar
son las bases para la planificación y el empleo.
Un simple ejemplo
desde la esfera militar ilustrará la importancia de este
tema. Al examinar la capacidad de un país de Oriente Medio
específico en la región de la misión de guerra
con tanques, se descubrió que, en tanto que la evaluación
de la amenaza inicial (realizada por alguien que no estaba familiarizado
con los niveles de método de análisis) era muy alta
debido a que este país tenía muchos tanques modernos;
de hecho la amenaza variaba notablemente según el nivel de
análisis. La amenaza sólo era grande a nivel técnico
(efectividad letal). A nivel táctico (confiabilidad) la amenaza
era bastante poca, debido a que las tripulaciones no estaban capacitadas,
su espíritu de equipo era pobre, y los tanques estaban guardados
y carecían de mantenimiento. A nivel operativo (disponibilidad)
la amenaza crecía a mediana debido a que siempre había
una gran cantidad de tanques distribuidos en todo el país.
A nivel estratégico (crecimiento) la amenaza bajaba nuevamente,
debido a que sería casi imposible para este país realizar
extensas operaciones de guerra con tanques, incluso en su propio
terreno.
Lo anterior
sólo analiza la amenaza desde el punto de vista de capacidad
militar. Cuando se lo integra con factores civiles (tales como carga
de puentes y espacio de túneles) y con factores geográficos
(tales como movilidad en todo el país y distancia de línea
de mira), la amenaza cambia drásticamente, según el
área de operaciones específica y el escenario. Por
esto ningún producto de inteligencia se puede considerar
verdaderamente útil a menos que refleje tanto la evaluación
del modelo de análisis como el escenario específico
y las decisiones que enfrentan los consumidores específicos.
Este método se puede aplicar, y se debe aplicar, a cada cuestión
para la que se va a proporcionar inteligencia -información
a medida.
Nuestro desafío
consiste en integrar completamente la inteligencia secreta, las
fuentes públicas del sector privado, y la información
con que cuentan los responsables políticos, y hacer esto
de una manera que reconozca que debemos proporcionar respaldo de
decisiones a niveles múltiples de análisis. La disponibilidad
de inteligencia sobre amenazas, y los planes e intenciones de los
enemigos, son aspectos mucho más importantes de la guerra
de información que el aspecto que ahora está de moda:
es decir, la capacidad de interferir con el rendimiento electrónico
de sistemas de armas selectos, la mayoría de los cuales no
serán utilizados por nuestros adversarios más probables.
NUEVAS FORMAS DE VIOLENCIA: desafíos para inteligencia
Existen cuatro
formas nuevas de violencia principales: Parias Socioculturales;
Terrorismo de Información; Delito de Información;
y Competencia Económica - y la comunidad de inteligencia
actual no está capacitada, equipada, ni organizada para detectar
y controlar estas amenazas.
El hecho de
haber creado una inmensa y compleja esfera tecnológica que
es vulnerable al ataque anónimo de individuos que están
dispuestos a recurrir al terrorismo de la información o al
delito de la información es especialmente inquietante. Al
mismo tiempo, esta esfera tecnológica es vulnerable a la
penetración, distorsión, y destrucción por
parte de aquellos que optan por recurrir a métodos de competencia
económica, que muchos podrían considerar ilegal o
inmoral.
El artículo
reciente del Profesor Samuel Huntington sobre "E1 Choque de
las Civilizaciones" es admirable, pero yo sostengo que, en
tanto que muchas civilizaciones pueden chocar en términos
épicos, los choques comunes actuales son entre personas que
se manifiestan por medio de organizaciones. Hoy en día, como
diría Trotsky, no tenemos ni guerra ni paz, y tenemos, en
las civilizaciones y también entre las civilizaciones, choques
entre formas de organizaciones humanas. El Estado, la empresa, y
la banda están compitiendo por el control de recursos, y
es preocupante -y una misión legítima para que comprenda
la comunidad de inteligencia- que las actuales bandas transnacionales
tengan más poder, dinero y computadoras que la mayoría
de las empresas, y que la mayoría de las empresas tengan
más poder, dinero y computadoras que muchos estados, especialmente
en su área de predominio elegido. Esto está aumentando
el caos debido a que fragmenta el campo de batalla, y agrava las
economías externas que alguna vez fueron tratadas marginalmente
por el estado.
Además,
me impresionó un material que está surgiendo sobre
la "atracción nacional", y me he persuadido de
que las naciones no compiten -pero las organizaciones si lo hacen.
El papel de las naciones consiste en proporcionar el mejor ambiente
posible para el desarrollo y la protección del capital intelectual.
El Ministro de Trabajo Robert Reich, al presentar su concepto del
Lugar de Trabajo Estadounidense, define al "ciudadano estadounidense"
como toda persona u organización, independientemente de su
nacionalidad, que da empleo a personas dentro de las fronteras de
Estados Unidos, y/o que paga impuestos estadounidenses. Esto es
importante. Significa que la nación "compite" al
ser atractiva, y no al comprometerse en campañas de espionaje
económico, o al subsidiar a sus industrias "nacionales".
En esencia, las naciones dentro de una economía mundial deberían
estar luchando para atraer a las personas más talentosas
y a las ideas más originales, con el resultado de producir
la "nacionalización virtual" del capital intelectual
extranjero. Yo encuentro que este es un concepto intrigante, y considero
que una de las misiones de la comunidad de inteligencia consistirá
en identificar los talentos emergentes y las oportunidades emergentes,
y también en identificar los incentivos necesarios que harían
que ese talento y esas oportunidades opten por Estados Unidos -o
muchas otras naciones- como su hogar.
ALERTA TEMPRANA: Comunidades de inteligencia virtual
He destacado
los aspectos descriptivos fundamentales del diagnóstico y
del desequilibrio estructural, debido a que la parte más
difícil de prepararnos para el siglo XXI consiste en admitir
nuestras deficiencias. Existen demasiados apologistas del actual
sistema de inteligencia estadounidense que persisten en creer que
todo está bien, y que con apenas unos ajustes mínimos
las capacidades existentes podrán enfrentar cualquier amenaza.
Sospecho que la mayoría de los países sufren una obsesión
similar con su status quo.
Quiero hacer
cuatro indicaciones con respecto a la creación de capacidades
de alerta temprana en el siglo XXI.
En primer lugar,
si aceptamos que "inteligencia central" es un oxymoron
en la era de la información distribuida, entonces se deduce
que en definitiva la Comunidad de Inteligencia en el Siglo XXI,
la comunidad de inteligencia más efectiva, será una
que movilice a cada ciudadano, a cada empleado, para crear una Comunidad
de Inteligencia Virtual. Si surgen amenazas de caos y se deben enfrentar
en "tiempo real", entonces sólo una movilización
total de todos los ciudadanos como sensores civiles voluntarios,
permitirá que la comunidad de inteligencia nacional reciba
advertencias y desarrolle estimaciones a tiempo para responder de
manera adecuada y con precisión. Y destaco, voluntarios.
En segundo
lugar, si los sensores ciudadanos voluntarios van a ser efectivos
como parte de una comunidad de inteligencia virtual, entonces es
fundamental que el estado no conserve el carácter secreto
de la amenaza. En Estados Unidos, hemos ocultado al público
los terribles riesgos para nuestras infraestructuras financieras,
de generación de energía y de telecomunicaciones.
Esto aumenta notablemente nuestra vulnerabilidad y reduce la posibilidad
de que aquellos que no son conscientes de la necesidad de una mayor
seguridad nos comuniquen soluciones innovadoras. En áreas
más tradicionales, tales como el delito, la proliferación,
el terrorismo y el narcotráfico internacionales, es necesario
contar con una mayor apertura por parte del estado con respecto
a sus intereses y limitaciones.
En tercer lugar,
como corolario del primer punto: al mismo tiempo que movilicemos
sensores-ciudadanos, también debemos fortalecer la inteligencia
distribuida de la nación. Es imposible que un gobierno -o
una empresa en todo caso- mantenga un cuadro de expertos sobre cada
tema, especialmente cuando los temas de interés cambian día
tras día. Unicamente mediante la organización de una
comunidad de inteligencia que pueda recurrir con rapidez y confianza
a expertos universitarios, expertos comerciales, expertos en medios,
y otros, podremos crear una Comunidad de Inteligencia Virtual que
sea verdaderamente abarcativa en su entendimiento y en su capacidad
para analizar amenazas y también oportunidades en tiempo
real. En la actualidad, la Comunidad de Inteligencia de Estados
Unidos sufre limitaciones difíciles de manejar y sumamente
imprácticas, así como también disposiciones
de adquisición que no permiten que los analistas individuales
tengan trato directo y frecuente con expertos en el "mundo
real". Esto debe cambiar.
En cuarto y
último lugar, deseo destacar lo que percibo como un cambio
crítico en la naturaleza de la defensa y del poder de policía
a medida que la guerra general con brutos con tecnología
avanzada se aleja, y nos enfrentamos con amenazas mucho más
penetrantes, y relativamente anónimas, de delincuentes, terroristas,
ideólogos y piratas informáticos despiadados y fanáticos.
Considero que debemos reconstruir nuestra defensa nacional para
que se produzca una integración invisible de opciones de
defensa que vayan desde las calles de Nueva York hasta el centro
de la oscuridad en Burundi. Ya no es posible aislar la aplicación
de la ley "local" del espionaje nacional, y las capacidades
generales de política de las paramilitares, de operaciones
especiales, y de capacidades de fuerzas convencionales. Al mismo
tiempo, se deben integrar los elementos de inteligencia de las comunidades
policiales, de defensa y de política civil, debido a que
existe una gran superposición. Al llevar a esta idea a su
conclusión lógica, y teniendo en cuenta que en siglo
XXI la mayoría de los conflictos se producirán entre
estados que actúan en coalición contra actores que
no son estados, tales como bandas delictivas transnacionales o bandas
rebeldes del Tercer Mundo, sugiero que debemos crear una Comunidad
de Inteligencia Virtual de naturaleza transnacional que utilice
inteligencia de fuentes abiertas como base general de integración.
ESTRATEGIAS DE INFORMACION NACIONAL: Prevención y acción
Sin una Estrategia
de Información Nacional no es posible crear una Comunidad
de Inteligencia Virtual, ni proveer a la defensa y a la prosperidad
de la Nación. Es imperativo que reconozcamos que el centro
de gravedad de la guerra de la información se encuentra en
el sector civil; y que la "inteligencia virtual" y la
"defensa doméstica electrónica" son los
elementos fundamentales y poco apreciados de la supervivencia en
la era de la información y de la guerra de información.
Los cuatro
elementos fundamentales de toda Estrategia de Información
Nacional son: Conectividad, Contenido, Coordinación y Seguridad
de Comunicaciones y de Computación.
En mi opinión,
los actuales esfuerzos nacionales para brindar Conectividad (de
los cuales las iniciativas Infraestructura de Información
Mundial [GII] e Infraestructura Nacional de Información [NB]
son ejemplos) son buenos esfuerzos, pero están muy limitados,
debido a que se centran más en herramientas que en contenidos.
La conectividad sin contenido no es nada más que ruido digital.
En la actualidad
las organizaciones no tienen incentivos (y si disuasiones) para
compartir con otros el Contenido único que han desarrollado
para sus propios programas. Tomemos las universidades como ejemplo:
permitir que el público acceda a las bases de datos universitarias
cuesta dinero, y aumenta el riesgo de tener archivos dañados
por piratas informáticos y otros que desean jugar y que pueden
causar daños por descuido -o bien con deliberación.
Por lo tanto,
opino que el gobierno deberla proporcionar incentivos para que todos
los elementos del continuo de la información (K-12, universidades,
bibliotecas, empresas, agentes de información, medios, gobierno,
defensa e inteligencia) pongan sus contenidos en línea. Una
inversión de un billón de dólares podría
producir una inmensa productividad y beneficios de competitividad
en el sector privado de cualquier país. En el gobierno es
necesario acelerar radicalmente la estructuración y digitalización
de la información que está en poder del gobierno,
pero que no está a disposición del público.
Los incentivos serán muy económicos debido a que sólo
deben tratar el costo marginal del acceso adicional, no todo el
costo de crear y mantener un grupo de expertos y sus datos. Este
costo es sufragado por la institución de origen.
Existen dos
maneras de ahorrar billones cada año por medio de la Coordinación.
La primer manera se relaciona con los requisitos funcionales de
la informática, y la normalización de aplicaciones
en organizaciones, en industrias y en la Nación. Distintas
organizaciones desperdician miles de millones de dólares
al construir variaciones de exactamente la misma estación
de trabajo. En los gobiernos, cada departamento, y en los departamentos,
cada oficina, invierten millones en capacidades informáticas
distintas o duplicadas. La falta de coordinación es más
grave aún si se tiene en consideración la ausencia
de normas de seguridad para las comunicaciones y la computación.
En la actualidad
no es seguro trabajar y jugar en el espacio cibernético.
Una importante organización del gobierno estadounidense analizó
durante un año todos los equipos y programas que llegaban
a sus instalaciones y encontró más de 500 virus informáticos
distintos en productos envasados al vacío que venían
directamente de fábrica. Esto es inaceptable. En la actualidad,
la industria de la comunicación y de la computación
no tienen responsabilidades penales, sólo porque no existe
un cuerpo legal que les exija producir productos y servicios seguros.
Se pueden lograr importantes ahorros de costos y mejoras de productividad
por medio de normas y pruebas, y de laboratorios de certificación
que garanticen al público y a los consumidores empresariales
que se están cumpliendo las normas de seguridad de comunicaciones
y de computación.
Finalmente,
el cuarto elemento: Seguridad de Comunicaciones y de Computación.
Nuestra infraestructura nacional de telecomunicaciones es demasiado
vulnerable a la interrupción de servicios así como
también a la destrucción, degradación y robo
de datos. Los expertos predicen que veremos ataques electrónicos
terriblemente costosos contra nuestras principales organizaciones
financieras e industriales, que generalmente serán realizados
por individuos que están listos para beneficiarse financieramente
de un funcionamiento degradado o interrumpido.
La generación
actual de ingenieros de sistemas no creció en un entorno
donde la seguridad era un elemento de diseño necesario. En
cada nivel, en cada nodo, estamos totalmente abiertos; y en un entorno
conectado en red, una casa abierta contamina a la siguiente. Por
este motivo, una iniciativa importante debe ser legislación
con normas de "diligencia debida" que exijan que la industria
de las comunicaciones y de la computación respeten las normas
(muchas de las cuales no se han establecido y se deben establecer
rápidamente). Al mismo tiempo, los administradores de las
empresas deben ser los responsables de garantizar una seguridad
adecuada para la información propietaria almacenada en sistemas
electrónicos; información de la que dependen los beneficios
de la empresas. Puedo prever una oleada de juicios en los próximos
cinco años, a medida que los accionistas se den cuenta de
que los administradores no están protegiendo su información
electrónica, y que los administradores comprendan que la
industria no les brinda productos y servicios "seguros".
Estos cuatro
elementos, al igual que los cuatro pilares de un edificio, se deben
desarrollar y mantener en conjunto, o la Estrategia de Información
Nacional no tendrá éxito. Dicho programa integrado
se podría establecer utilizando recursos existentes. El ahorro
de costos derivado de la eliminación de inversiones redundantes
y contraproductivas en la recopilación de información
y en la informática entre los distintos departamentos del
gobierno y en el sector privado también puede representar
una diferencia sustantiva contra el déficit del presupuesto
federal.
Cuánta
de dicha estrategia se implementa y cuáles organizaciones
o cargos específicos se crean o modifican, es menos importante
que el hecho de contar con una estrategia que puede servir como
un paraguas para la coordinación de recursos y capacidades
existentes.
En la actualidad
la información del gobierno, que incluye la "inteligencia"
del gobierno (información confidencial) está fuera
de control. De hecho, un Funcionario Principal de Información
(CIO) sería útil, incluso autoritario, si fuera designado
como Subdirector de Información en la Oficina de Administración
y Presupuesto. Sin embargo, dicha persona no debería hacer
nada más que coordinar esfuerzos para evitar inversiones
no productivas. El cargo actual de Director de Inteligencia Central
se debería convertir en el de Director de Inteligencia Nacional
(DNI), asistido por un Director de Inteligencia Clasificada (DCI)
y un Director de Información Pública (DPI), todos
comprometidos con la más amplia explotación de fuentes
abiertas en nombre de los encargados de las políticas y del
público. El DPI también debería tener el cargo
de Director de una Base Nacional de Inteligencia. Esto podría
completar la perspectiva del Presidente y -como ha indicado a menudo
el Vicepresidente -"fortalecería la inteligencia distribuida
de la Nación".
CONCLUSION: Pueblos inteligentes + Naciones tontas = Mal negocio
En la actualidad,
en Estados Unidos, somos un pueblo inteligente pero una Nación
tonta, lo que da como resultado un mal negocio. Nuestra seguridad
nacional y nuestro atractivo nacional como el lugar para la inversión
internacional, que permiten que nuestros ciudadanos prosperen, están
en riesgo. No tenemos más alternativa que redefinir el papel
del gobierno y destacar su responsabilidad por la alimentación
de "comunes de información nacional". Debemos redefinir
la inteligencia nacional y crear una Comunidad de Inteligencia Virtual
en la cual cada ciudadano sea un recopilador, productor y consumidor.
Al mismo tiempo debemos crear los incentivos para asegurar que nuestra
"defensa doméstica electrónica" sea robusta,
y que nuestro sector civil -la primera línea en todas las
guerras de información- esté capacitado, equipado
y organizado para la batalla en el Siglo XXI.
Para poder
sobrevivir en el amanecer del Siglo XXI, debemos contar con una
Estrategia de Información Nacional.
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