Antonio M. Rivera
 
Evi Jimenez
 
 
 

CREACION DE UNA NACION INTELIGENTE:
ESTRATEGIA DE INFORMACION,
INTELIGENCIA VIRTUAL
Y GUERRA DE INFORMACIÓN





Por Robert D. Steele *
AFCEA

La Nueva Cuba
Mayo 25, 2006





INTRODUCCION: un desequilibrio en la estrategia

La seguridad de nuestra nación está en riesgo debido a que nuestro gobernantes intentan manejar amenazas del siglo XXI con conceptos del siglo XIX, y no existe una estrategia adecuada para nuestras necesidades. El cimiento actual de la seguridad nacional es la información -información como el elemento crítico del poderío militar y de la vulnerabilidad militar, e información como el elemento crítico de la atracción nacional de inversiones económicas internacionales.

Cuando el Director de la Central de Inteligencia, el funcionario de inteligencia de más alto rango y miembro competente del Gabinete, declara públicamente que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) fue creada para realizar espionaje (antes que la verdadera misión de su mandato: el análisis estratégico), y luego declara ante el Congreso que "las fuentes de inteligencia sólo han identificado un puñado de países que han instituido programas formales de guerra de información", es indudable que nuestro líder de la comunidad de inteligencia nacional está confundido sobre su misión y sobre la amenaza -un "puñado" son cinco; yo cuento no menos de 21 amenazas activas de guerra de información (IW).

Al mismo tiempo, en el Ministerio de Defensa, las mismas capacidades críticas de la Agencia de Sistemas de Información sobre Defensa (DISA) carecen de recursos, que están aprobados por el Ministro de Defensa, pero que son retenidas por los Servicios. Múltiples programas de servicios improductivos en la guerra de información, un esfuerzo excesivo para mantener dichos programas en la clandestinidad como una manera de disimular sus costos, y una falta general de liderazgo por parte del Viceministro de Defensa, han demorado gravemente el progreso de nuestra nación en el tratamiento de la amenaza de guerra de información como una nación y, en el mejor de los casos, han minimizado la contribución del Ministerio de Defensa para la defensa doméstica electrónica y la seguridad de la información del sector civil.

Finalmente, desde el punto de vista civil de nuestro gobierno, tanto en el Gobierno como en la Legislatura, tenemos un enfoque de los temas de información que está fragmentado y -al estilo estadounidense- más obsesionado con los ataques a la tecnología y a la negación de servicios que con los contenidos y la integridad de los datos.

En este contexto es donde debemos examinar la necesidad urgente de una estrategia de información nacional que proporcione a nuestro país una comunidad de inteligencia virtual, y una defensa nacional robusta contra la guerra de información, en todas sus formas. Una premisa clave consiste en que, en la era de la información, la guerra de nformación depende más del mantenimiento de una capacidad de información robusta y en la defensa doméstica electrónica, que en poder negar capacidades electrónicas a enemigos con distintos niveles de sofisticación. El "mantenimiento de la paz informática" -mi propia expresión- así como también los "comunes informáticos" robustos son los elementos más importantes de la seguridad nacional y de la competitividad nacional.

Otras grandes naciones entienden esto, y existen pruebas de que también otros actores que no son estados se están centrando en las inmensas ventajas que pueden obtener de la creación de estrategias de información que optimicen el papel de la información en la consecución de objetivos políticos, militares, económicos y culturales. Estamos en un estado que no es de guerra ni de paz, y nuestros actuales gobiernos no pueden satisfacer nuestras necesidades de la manera en que están estructurados y definidos; para poder ingresar en el Siglo XXI a salvo, necesitamos con urgencia una Estrategia de Información Nacional.


DIAGNOSTICO: cuatro clases de guerreros

Nuestro diagnóstico de las condiciones que enfrentamos al ingresar al Siglo XXI se debe centrar en dos áreas que tienen implicaciones muy profundas para la seguridad y la competitividad nacional. La primer área es la de las amenazas, y la segunda es la de la naturaleza de la guerra y la paz en el Siglo XXI. Consideremos la primer área, la de las amenazas.

El Bruto con Tecnología Avanzada es la amenaza "tradicional" contra la que se han organizado nuestras comunidades de defensa nacional y de inteligencia nacional. Virtualmente toda su financiación se asigna a capacidades de tecnología avanzada para guerras unilaterales contra fuerzas armadas estratégicas nucleares y convencionales. Nosotros, Estados Unidos, somos brutos con tecnología avanzada, con sistemas de armas muy costosos y complejos que requieren grandes y complejos trenes logísticos, así como también datos de precisión sobre objetivos, que no están disponibles. Como veremos, esto torna a nuestras capacidades en inaplicables con respecto a las otras tres clases y, al mismo tiempo, nos torna sumamente vulnerables al ataque anónimo de individuos, clanes, bandas y naciones "rebeldes" del Tercer Mundo que alguna vez no se hubieran atrevido a actuar más allá de sus propias fronteras.

La categoría de Bruto sin Tecnología Avanzada está compuesta por Delincuentes y Terroristas, y algunas veces es difícil distinguir entre los mismos -y, por supuesto, algunas veces éstos forman alianzas, como por ejemplo cuando los delincuentes obtienen armas y otros tipos de equipos para los terroristas. Lo que es más importante sobre este objetivo es que no está amenazado por nuestros caprichosos sistemas de armas. Representa lo que conocemos como un problema de ataque de "carta única lenta y baja", para el cual no existen sistemas de signaturas y de sensores de inteligencia. También es importante destacar, al igual que con las dos clases de guerreros siguientes, que estamos sordos y ciegos con respecto a esta amenaza, debido que no estamos capacitados ni equipados, y a que tampoco hemos organizado nuestra comunidad de inteligencia para estos tres tipos de amenazas.

La amenaza clase Vidente sin Tecnología Avanzada está compuesta por fanáticos, mafiosos y refugiados, así como también por las culturas más sofisticadas y coherentes del Tercer Mundo y del Mundo Oriental, que nunca llegaron a ser comprendidas por las comunidades de información de occidente. Vale la pena destacar que las fuentes y los métodos de información asociados con "indicaciones y advertencias" (I8W) inevitablemente contienen inmensas suposiciones culturales sobre las motivaciones y las expectativas del partido opositor. Las mismas suposiciones culturales a nivel de política hacen difícil anticipar con precisión, evaluar y responder a las amenazas de esta clase de guerreros.

Vidente con Tecnología Avanzada está representada por Piratas Informáticos individuales, y por la Guerra Económica que se realiza a nivel nación-estado. Esta clase de guerreros es especialmente interesante debido a que el campo de batalla está en el sector civil, las armas son la información y la informática, y en la mayoría de los países los militares no se han dado cuenta que deben ser capaces de librar combate "con otros medios", o de ver notablemente reducido su papel de defensa nacional en "La Era de la Información". Lo que es más preocupante, las autoridades civiles parecen ignorar la característica urgente de esta amenaza.

Al terminar esta sección de diagnóstico, es necesario proporcionar una ilustración más, una con tres matices -desde la guerra a la paz, desde aquí hasta allá, desde períodos cortos a largos. Tradicionalmente -y con pocos cambios en la actualidad- la defensa nacional estadounidense y la información nacional se han centrado en la "guerra" más allá de las fronteras de la nación, "allá". En la medida en que existieron amenazas internas al orden "aquí", en el país, se han dejado en manos del poder de policía. Ahora, sin embargo, estamos descubriendo que la guerra "por otros medios" está "aquí" dentro de las fronteras, en el sector civil, y se produce en condiciones de "paz" nominal.

También he agregado una tercera dimensión a esta matriz -el concepto de tiempo- debido a que una de las principales debilidades de nuestras actuales comunidades de inteligencia y de defensa consiste en que en general durante largos períodos de tiempo se dieron el lujo de desarrollar capacidades, de identificar amenazas, y de realizar operaciones. Sin embargo, actualmente, el enemigo puede ser anónimo, puede emplear capacidades no convencionales, tales como ataques electromagnéticos o electrónicos contra comunicaciones esenciales y nodos informáticos, y puede hacer esto de la noche a la mañana, sin advertencia previa. Para las comunidades de defensa y de inteligencia el mayor desafío del siglo XXI va a ser este elemento de tiempo: ¿Cómo se capacita, equipa y organiza una capacidad que pueda tratar con "amenazas en tiempo real"?


Permítanme destacar esto, porque es muy importante: al tratar con el "caos", las amenazas surgen "espontáneamente" y a menudo de manera imprevisible, y la habilidad para crear capacidades "justo a tiempo", para reaccionar de manera decisiva "justo a tiempo", va a ser el único aspecto más critico de una defensa y una información exitosas en el siglo XXI. En la comunidad de inteligencia será imposible mantener organizaciones de "inteligencia central" que reúnan todo -como si fueran aspiradoras- "por las dudas". En cambio, tanto inteligencia como defensa deberán ser totalmente reestructuradas para hacer una recopilación "justo a tiempo" y para adoptar medidas "justo a tiempo". En lo que resta de este artículo trataré nuestros desequilibrios estructurales actuales, las nuevas formas de violencia que presentarán desafíos a inteligencia, la necesidad de nuevas fuentes y métodos de alerta anticipada, y la solución nacional para prevención o acción: estrategias de información nacional, comunidades de inteligencia virtual, guerra de información integrada civil y militar y programas de mantenimiento de la paz en la información.


DESEQUILIBRIO ESTRUCTURAL: Inteligencia sin pensamiento

Al tratar cuestiones de desequilibrio estructural me baso en más de veinte años de experiencia con la Comunidad de Inteligencia de Estados Unidos. Aunque para mi ha sido un privilegio poder trabajar con catorce comunidades de inteligencia distintas en todo el mundo durante los últimos cuatro años, y veo muchas experiencias paralelas a la mía, no quiero hacer generalizaciones. Mis comentarios reflejan la experiencia estadounidense.

El reemplazo de la tecnología por el pensamiento, de los cuerpos por las máquinas, ha sido sumamente perturbador -y típicamente estadounidense. Dos ejemplos serán suficientes. Un ejemplo simple: la dependencia en el detector de mentiras finalmente ha resultado en la destrucción del campo del contraespionaje. Dos de mis compañeros del servicio clandestino fueron filmados haciendo escuchas falsas debido a que todos los agentes cubanos habían sido duplicados; y todos habían pasado la prueba del detector de mentiras de la CIA.

Un ejemplo más complejo es la tecnología satelital. Aunque sigo teniendo un gran respeto por la tecnología de la información, y un gran respeto por la tecnología de transmisión de imágenes, se han producido resultados negativos en la obsesión estadounidense con los satélites como la fuente principal de información "confiable".

En primer lugar, el desarrollo de satélites resultó en la generación de grandes burocracias con intereses creados en la financiación extraordinariamente amplia de estos programas, y estas burocracias crearon "tuberías" más estrechas para inteligencia "CRIPTOGRAMA" de máximo secreto. En esencia, la comunidad de información de Estados Unidos se fragmentó, y para los responsables de la política fue mucho más difícil recibir un producto de inteligencia integrado con un nivel de secreto sumamente bajo que permitiera la transmisión y el análisis útiles y oportunos.

En segundo lugar, el secreto que rodea a la tecnología satelital -un secreto que limita compartirla incluso con nuestros aliados más importantes tales como Francia obstaculizó gravemente la cooperación transnacional y la información compartida entre enemigos recíprocos. Esto también condujo a un gran desperdicio de recursos financieros cuando Estados Unidos quiso mantener una capacidad satelital secreta unilateral, y eventualmente obligó a los europeos y a otros a crear sus propias tecnologías duplicadas, a un gran costo.

En tercer lugar, el secreto que rodeaba a la tecnología satelital finalmente impregnó todos los aspectos de información, y resultó en el aislamiento de tacto de la comunidad de inteligencia del resto de los medios de información (todos los demás centros de inteligencia no secreta existentes en el país y a nivel internacional, por ejemplo, escuelas, universidades, bibliotecas, empresas, proveedores de información e investigadores privados, periodistas, oficinas comunes del gobierno, departamentos de defensa, y las demás comunidades de inteligencia). Es instructivo que, en tanto que los estadounidenses cuentan con una buena cantidad de acuerdos para compartir cargas secretas, no tengan ninguna disposición para compartir una inteligencia enciclopédica no secreta con sus pares de otros gobiernos, y que tengan capacidades muy limitadas para brindar a sus analistas acceso directo a fuentes abiertas de información.

En cuarto lugar, incluso más destructivo, estuvo el impacto de los costos satelitales en la financiación de expertos analistas humanos. Los satélites han dominado el presupuesto de la comunidad de inteligencia de Estados Unidos y en consecuencia no han existido fondos para contratar a verdaderos expertos con diez o veinte años de experiencia en el sector privado. Como observara públicamente el Subdirector de Información de la CIA recientemente jubilado, Doug McEachin: "Es difícil hacer un buen análisis con un puñado de jóvenes de 19 años en rotaciones de dos años". Este es un comentario devastador sobre la manera en que la comunidad de inteligencia estadounidense ha sacrificado el pensamiento para tener tecnología.

La realidad es que la comunidad de inteligencia estadounidense está optimizada para los secretos, y considera que su misión consiste más en producir secretos que en informar sobre políticas. Este es el motivo por el cual me veo obligado a decir que "¡el problema con los espías es que sólo conocen secretos!". Recientemente Francia observó que muchos espías estadounidenses estaban pagando a sus agentes nominales, en la actualidad bajo el control del espionaje francés, por información que revestía carácter público. Aunque esta es una táctica común cuando recién se está formando a un agente, la realidad es que los espías estadounidenses no cuentan con la educación, capacidad de idioma, tiempo o incentivos para verificar lo que está disponible en el dominio público, y por lo tanto están destinados a desperdiciar constantemente recursos valiosos para reunir información que no es secreta, y que no debería serlo.

Las comunidades de inteligencia no deberían participar en la actividad de recopilar fuentes abiertas; pero si no se pueden consolidar firmemente en una base de información enciclopédica de fuentes abiertas, disponible en el sector privado, entonces considero que el 75% de lo que hacen en el campo de lo secreto, en el mejor de los casos es improcedente y, en el peor de los casos, es un desperdicio y resulta contraproductivo para la política. En esencia, las fuentes abiertas proporcionan el contexto critico para el análisis de inteligencia; sin dicho contexto, la información secreta es engañosa y por lo tanto es peligrosa para el responsable de la política.

Me gustaría hablar sobre otros dos desequilibrios estructurales: la falta de atención a las copias impresas no secretas en idioma extranjero como fuente principal de inteligencia bruta, y la falta de un modelo coherente de análisis de inteligencia que distinga entre los niveles de análisis y las esferas geográfica, civil y militar y que luego garantice su integración. En este último desequilibrio se encuentra implícita la cuestión de si el objetivo de inteligencia consiste en transmitir información genérica o en proporcionar "respaldo de decisiones" adaptado para clientes específicos.

Cuando me invitan a revisar planes actuales para "modernizar" las comunicaciones militares todavía me sorprendo al ver que todo el mundo está muy orgulloso de su planificación de sistemas digitales para "multimedios". Dejan de sonreír cuando les indico que el 80% de la información que el comandante necesita no se ha digitalizado, está impresa en papel, en general no ha sido recabada por la comunidad de inteligencia, y en la mayoría de los casos está en idioma extranjero. Por supuesto que ellos no han planeado la recopilación, traducción y digitalización. Además, el 80% de sus pares civiles en su propio país y de sus pares militares en otros países -con quienes deben realizar operaciones de coalición- no se pueden comunicar por medio de esta caprichosa tecnología. La realidad es que "inteligencia" debe depender en gran parte de "verdades terrenas" que no han sido digitalizadas, y las operaciones "justo a tiempo" deben depender de la mezcla de capacidades civiles y militares a través de todas las fronteras políticas, de manera tal que "las copia impresas" realmente se conviertan en el único denominador común aceptable para las comunicaciones. Las comunidades de inteligencia deben contar con capacidades generales para identificar, reunir, traducir, analizar, digitalizar y reproducir rápidamente copias impresas en idioma extranjero.

El segundo desequilibrio es más sutil. Cuando ayudé a establecer el Centro de Información del Cuerpo de Marines en 1988, realicé una evaluación personal de toda la inteligencia existente producida por la Agencia Central de Inteligencia y la Agencia de Inteligencia para la Defensa. Llegué a dos conclusiones: primero, no pude encontrar un sólo producto que respaldara ninguna decisión específica -todo era de carácter genérico; segundo, encontré que ninguno de los productos se basaba en un modelo analítico, más bien eran como periodismo clasificado.

Con respecto al primer elemento, ofrezco tres definiciones que distinguen entre datos, información, e inteligencia. En mi opinión, datos es la impresión, señal, o imagen en bruto que se reúne; información son los datos que se han cotejado como de interés genérico; e inteligencia es información que ha sido adaptada para respaldar una decisión específica por parte de una persona específica en un momento específico. Los periódicos son información genérica -para mi sorpresa, descubrí que, en efecto, toda la producción de inteligencia que había revisado no era nada más que información secreta. Tenemos un largo camino por delante para cambiar la relación cotidiana entre los consumidores de inteligencia y los productores de inteligencia y sus capacidades, si es que en realidad vamos a comenzar a producir habitualmente inteligencia que sea útil para los responsables de la política - es decir, inteligencia que pueda respaldar decisiones en una base cotidiana y no en situaciones excepcionales.

Mi segunda conclusión -la ausencia de un modelo de análisis- me llevó a desarrollar el modelo que describo más adelante para nuestros analistas - y lo hice por un motivo muy importante: la amenaza cambia conforme al nivel de análisis.

En la actualidad el defecto más fundamental tanto en inteligencia como en información es la falta de determinación, en cada cuestión (es decir, requisito), del nivel de análisis deseado. Existen cuatro niveles de análisis: estratégico, operativo, táctico y técnico. A su vez, estos son influenciados por los tres contextos principales de investigación: civil, militar y geográfico. A nivel estratégico, los aliados civiles, la ubicación geográfica, y el crecimiento militar son fundamentales. A nivel operativo, la inestabilidad civil, los recursos geográficos, y la disponibilidad militar son importantes. A nivel táctico, la psicología civil, el terreno geográfico, y la confiabilidad militar determinan los resultados. A nivel técnico, la infraestructura civil, la atmósfera geográfica y la efectividad letal militar son las bases para la planificación y el empleo.

Un simple ejemplo desde la esfera militar ilustrará la importancia de este tema. Al examinar la capacidad de un país de Oriente Medio específico en la región de la misión de guerra con tanques, se descubrió que, en tanto que la evaluación de la amenaza inicial (realizada por alguien que no estaba familiarizado con los niveles de método de análisis) era muy alta debido a que este país tenía muchos tanques modernos; de hecho la amenaza variaba notablemente según el nivel de análisis. La amenaza sólo era grande a nivel técnico (efectividad letal). A nivel táctico (confiabilidad) la amenaza era bastante poca, debido a que las tripulaciones no estaban capacitadas, su espíritu de equipo era pobre, y los tanques estaban guardados y carecían de mantenimiento. A nivel operativo (disponibilidad) la amenaza crecía a mediana debido a que siempre había una gran cantidad de tanques distribuidos en todo el país. A nivel estratégico (crecimiento) la amenaza bajaba nuevamente, debido a que sería casi imposible para este país realizar extensas operaciones de guerra con tanques, incluso en su propio terreno.

Lo anterior sólo analiza la amenaza desde el punto de vista de capacidad militar. Cuando se lo integra con factores civiles (tales como carga de puentes y espacio de túneles) y con factores geográficos (tales como movilidad en todo el país y distancia de línea de mira), la amenaza cambia drásticamente, según el área de operaciones específica y el escenario. Por esto ningún producto de inteligencia se puede considerar verdaderamente útil a menos que refleje tanto la evaluación del modelo de análisis como el escenario específico y las decisiones que enfrentan los consumidores específicos. Este método se puede aplicar, y se debe aplicar, a cada cuestión para la que se va a proporcionar inteligencia -información a medida.

Nuestro desafío consiste en integrar completamente la inteligencia secreta, las fuentes públicas del sector privado, y la información con que cuentan los responsables políticos, y hacer esto de una manera que reconozca que debemos proporcionar respaldo de decisiones a niveles múltiples de análisis. La disponibilidad de inteligencia sobre amenazas, y los planes e intenciones de los enemigos, son aspectos mucho más importantes de la guerra de información que el aspecto que ahora está de moda: es decir, la capacidad de interferir con el rendimiento electrónico de sistemas de armas selectos, la mayoría de los cuales no serán utilizados por nuestros adversarios más probables.


NUEVAS FORMAS DE VIOLENCIA: desafíos para inteligencia

Existen cuatro formas nuevas de violencia principales: Parias Socioculturales; Terrorismo de Información; Delito de Información; y Competencia Económica - y la comunidad de inteligencia actual no está capacitada, equipada, ni organizada para detectar y controlar estas amenazas.

El hecho de haber creado una inmensa y compleja esfera tecnológica que es vulnerable al ataque anónimo de individuos que están dispuestos a recurrir al terrorismo de la información o al delito de la información es especialmente inquietante. Al mismo tiempo, esta esfera tecnológica es vulnerable a la penetración, distorsión, y destrucción por parte de aquellos que optan por recurrir a métodos de competencia económica, que muchos podrían considerar ilegal o inmoral.

El artículo reciente del Profesor Samuel Huntington sobre "E1 Choque de las Civilizaciones" es admirable, pero yo sostengo que, en tanto que muchas civilizaciones pueden chocar en términos épicos, los choques comunes actuales son entre personas que se manifiestan por medio de organizaciones. Hoy en día, como diría Trotsky, no tenemos ni guerra ni paz, y tenemos, en las civilizaciones y también entre las civilizaciones, choques entre formas de organizaciones humanas. El Estado, la empresa, y la banda están compitiendo por el control de recursos, y es preocupante -y una misión legítima para que comprenda la comunidad de inteligencia- que las actuales bandas transnacionales tengan más poder, dinero y computadoras que la mayoría de las empresas, y que la mayoría de las empresas tengan más poder, dinero y computadoras que muchos estados, especialmente en su área de predominio elegido. Esto está aumentando el caos debido a que fragmenta el campo de batalla, y agrava las economías externas que alguna vez fueron tratadas marginalmente por el estado.

Además, me impresionó un material que está surgiendo sobre la "atracción nacional", y me he persuadido de que las naciones no compiten -pero las organizaciones si lo hacen. El papel de las naciones consiste en proporcionar el mejor ambiente posible para el desarrollo y la protección del capital intelectual. El Ministro de Trabajo Robert Reich, al presentar su concepto del Lugar de Trabajo Estadounidense, define al "ciudadano estadounidense" como toda persona u organización, independientemente de su nacionalidad, que da empleo a personas dentro de las fronteras de Estados Unidos, y/o que paga impuestos estadounidenses. Esto es importante. Significa que la nación "compite" al ser atractiva, y no al comprometerse en campañas de espionaje económico, o al subsidiar a sus industrias "nacionales". En esencia, las naciones dentro de una economía mundial deberían estar luchando para atraer a las personas más talentosas y a las ideas más originales, con el resultado de producir la "nacionalización virtual" del capital intelectual extranjero. Yo encuentro que este es un concepto intrigante, y considero que una de las misiones de la comunidad de inteligencia consistirá en identificar los talentos emergentes y las oportunidades emergentes, y también en identificar los incentivos necesarios que harían que ese talento y esas oportunidades opten por Estados Unidos -o muchas otras naciones- como su hogar.


ALERTA TEMPRANA: Comunidades de inteligencia virtual

He destacado los aspectos descriptivos fundamentales del diagnóstico y del desequilibrio estructural, debido a que la parte más difícil de prepararnos para el siglo XXI consiste en admitir nuestras deficiencias. Existen demasiados apologistas del actual sistema de inteligencia estadounidense que persisten en creer que todo está bien, y que con apenas unos ajustes mínimos las capacidades existentes podrán enfrentar cualquier amenaza. Sospecho que la mayoría de los países sufren una obsesión similar con su status quo.

Quiero hacer cuatro indicaciones con respecto a la creación de capacidades de alerta temprana en el siglo XXI.

En primer lugar, si aceptamos que "inteligencia central" es un oxymoron en la era de la información distribuida, entonces se deduce que en definitiva la Comunidad de Inteligencia en el Siglo XXI, la comunidad de inteligencia más efectiva, será una que movilice a cada ciudadano, a cada empleado, para crear una Comunidad de Inteligencia Virtual. Si surgen amenazas de caos y se deben enfrentar en "tiempo real", entonces sólo una movilización total de todos los ciudadanos como sensores civiles voluntarios, permitirá que la comunidad de inteligencia nacional reciba advertencias y desarrolle estimaciones a tiempo para responder de manera adecuada y con precisión. Y destaco, voluntarios.

En segundo lugar, si los sensores ciudadanos voluntarios van a ser efectivos como parte de una comunidad de inteligencia virtual, entonces es fundamental que el estado no conserve el carácter secreto de la amenaza. En Estados Unidos, hemos ocultado al público los terribles riesgos para nuestras infraestructuras financieras, de generación de energía y de telecomunicaciones. Esto aumenta notablemente nuestra vulnerabilidad y reduce la posibilidad de que aquellos que no son conscientes de la necesidad de una mayor seguridad nos comuniquen soluciones innovadoras. En áreas más tradicionales, tales como el delito, la proliferación, el terrorismo y el narcotráfico internacionales, es necesario contar con una mayor apertura por parte del estado con respecto a sus intereses y limitaciones.

En tercer lugar, como corolario del primer punto: al mismo tiempo que movilicemos sensores-ciudadanos, también debemos fortalecer la inteligencia distribuida de la nación. Es imposible que un gobierno -o una empresa en todo caso- mantenga un cuadro de expertos sobre cada tema, especialmente cuando los temas de interés cambian día tras día. Unicamente mediante la organización de una comunidad de inteligencia que pueda recurrir con rapidez y confianza a expertos universitarios, expertos comerciales, expertos en medios, y otros, podremos crear una Comunidad de Inteligencia Virtual que sea verdaderamente abarcativa en su entendimiento y en su capacidad para analizar amenazas y también oportunidades en tiempo real. En la actualidad, la Comunidad de Inteligencia de Estados Unidos sufre limitaciones difíciles de manejar y sumamente imprácticas, así como también disposiciones de adquisición que no permiten que los analistas individuales tengan trato directo y frecuente con expertos en el "mundo real". Esto debe cambiar.

En cuarto y último lugar, deseo destacar lo que percibo como un cambio crítico en la naturaleza de la defensa y del poder de policía a medida que la guerra general con brutos con tecnología avanzada se aleja, y nos enfrentamos con amenazas mucho más penetrantes, y relativamente anónimas, de delincuentes, terroristas, ideólogos y piratas informáticos despiadados y fanáticos. Considero que debemos reconstruir nuestra defensa nacional para que se produzca una integración invisible de opciones de defensa que vayan desde las calles de Nueva York hasta el centro de la oscuridad en Burundi. Ya no es posible aislar la aplicación de la ley "local" del espionaje nacional, y las capacidades generales de política de las paramilitares, de operaciones especiales, y de capacidades de fuerzas convencionales. Al mismo tiempo, se deben integrar los elementos de inteligencia de las comunidades policiales, de defensa y de política civil, debido a que existe una gran superposición. Al llevar a esta idea a su conclusión lógica, y teniendo en cuenta que en siglo XXI la mayoría de los conflictos se producirán entre estados que actúan en coalición contra actores que no son estados, tales como bandas delictivas transnacionales o bandas rebeldes del Tercer Mundo, sugiero que debemos crear una Comunidad de Inteligencia Virtual de naturaleza transnacional que utilice inteligencia de fuentes abiertas como base general de integración.


ESTRATEGIAS DE INFORMACION NACIONAL: Prevención y acción

Sin una Estrategia de Información Nacional no es posible crear una Comunidad de Inteligencia Virtual, ni proveer a la defensa y a la prosperidad de la Nación. Es imperativo que reconozcamos que el centro de gravedad de la guerra de la información se encuentra en el sector civil; y que la "inteligencia virtual" y la "defensa doméstica electrónica" son los elementos fundamentales y poco apreciados de la supervivencia en la era de la información y de la guerra de información.

Los cuatro elementos fundamentales de toda Estrategia de Información Nacional son: Conectividad, Contenido, Coordinación y Seguridad de Comunicaciones y de Computación.

En mi opinión, los actuales esfuerzos nacionales para brindar Conectividad (de los cuales las iniciativas Infraestructura de Información Mundial [GII] e Infraestructura Nacional de Información [NB] son ejemplos) son buenos esfuerzos, pero están muy limitados, debido a que se centran más en herramientas que en contenidos. La conectividad sin contenido no es nada más que ruido digital.

En la actualidad las organizaciones no tienen incentivos (y si disuasiones) para compartir con otros el Contenido único que han desarrollado para sus propios programas. Tomemos las universidades como ejemplo: permitir que el público acceda a las bases de datos universitarias cuesta dinero, y aumenta el riesgo de tener archivos dañados por piratas informáticos y otros que desean jugar y que pueden causar daños por descuido -o bien con deliberación.

Por lo tanto, opino que el gobierno deberla proporcionar incentivos para que todos los elementos del continuo de la información (K-12, universidades, bibliotecas, empresas, agentes de información, medios, gobierno, defensa e inteligencia) pongan sus contenidos en línea. Una inversión de un billón de dólares podría producir una inmensa productividad y beneficios de competitividad en el sector privado de cualquier país. En el gobierno es necesario acelerar radicalmente la estructuración y digitalización de la información que está en poder del gobierno, pero que no está a disposición del público. Los incentivos serán muy económicos debido a que sólo deben tratar el costo marginal del acceso adicional, no todo el costo de crear y mantener un grupo de expertos y sus datos. Este costo es sufragado por la institución de origen.

Existen dos maneras de ahorrar billones cada año por medio de la Coordinación. La primer manera se relaciona con los requisitos funcionales de la informática, y la normalización de aplicaciones en organizaciones, en industrias y en la Nación. Distintas organizaciones desperdician miles de millones de dólares al construir variaciones de exactamente la misma estación de trabajo. En los gobiernos, cada departamento, y en los departamentos, cada oficina, invierten millones en capacidades informáticas distintas o duplicadas. La falta de coordinación es más grave aún si se tiene en consideración la ausencia de normas de seguridad para las comunicaciones y la computación.

En la actualidad no es seguro trabajar y jugar en el espacio cibernético. Una importante organización del gobierno estadounidense analizó durante un año todos los equipos y programas que llegaban a sus instalaciones y encontró más de 500 virus informáticos distintos en productos envasados al vacío que venían directamente de fábrica. Esto es inaceptable. En la actualidad, la industria de la comunicación y de la computación no tienen responsabilidades penales, sólo porque no existe un cuerpo legal que les exija producir productos y servicios seguros. Se pueden lograr importantes ahorros de costos y mejoras de productividad por medio de normas y pruebas, y de laboratorios de certificación que garanticen al público y a los consumidores empresariales que se están cumpliendo las normas de seguridad de comunicaciones y de computación.

Finalmente, el cuarto elemento: Seguridad de Comunicaciones y de Computación. Nuestra infraestructura nacional de telecomunicaciones es demasiado vulnerable a la interrupción de servicios así como también a la destrucción, degradación y robo de datos. Los expertos predicen que veremos ataques electrónicos terriblemente costosos contra nuestras principales organizaciones financieras e industriales, que generalmente serán realizados por individuos que están listos para beneficiarse financieramente de un funcionamiento degradado o interrumpido.

La generación actual de ingenieros de sistemas no creció en un entorno donde la seguridad era un elemento de diseño necesario. En cada nivel, en cada nodo, estamos totalmente abiertos; y en un entorno conectado en red, una casa abierta contamina a la siguiente. Por este motivo, una iniciativa importante debe ser legislación con normas de "diligencia debida" que exijan que la industria de las comunicaciones y de la computación respeten las normas (muchas de las cuales no se han establecido y se deben establecer rápidamente). Al mismo tiempo, los administradores de las empresas deben ser los responsables de garantizar una seguridad adecuada para la información propietaria almacenada en sistemas electrónicos; información de la que dependen los beneficios de la empresas. Puedo prever una oleada de juicios en los próximos cinco años, a medida que los accionistas se den cuenta de que los administradores no están protegiendo su información electrónica, y que los administradores comprendan que la industria no les brinda productos y servicios "seguros".

Estos cuatro elementos, al igual que los cuatro pilares de un edificio, se deben desarrollar y mantener en conjunto, o la Estrategia de Información Nacional no tendrá éxito. Dicho programa integrado se podría establecer utilizando recursos existentes. El ahorro de costos derivado de la eliminación de inversiones redundantes y contraproductivas en la recopilación de información y en la informática entre los distintos departamentos del gobierno y en el sector privado también puede representar una diferencia sustantiva contra el déficit del presupuesto federal.

Cuánta de dicha estrategia se implementa y cuáles organizaciones o cargos específicos se crean o modifican, es menos importante que el hecho de contar con una estrategia que puede servir como un paraguas para la coordinación de recursos y capacidades existentes.

En la actualidad la información del gobierno, que incluye la "inteligencia" del gobierno (información confidencial) está fuera de control. De hecho, un Funcionario Principal de Información (CIO) sería útil, incluso autoritario, si fuera designado como Subdirector de Información en la Oficina de Administración y Presupuesto. Sin embargo, dicha persona no debería hacer nada más que coordinar esfuerzos para evitar inversiones no productivas. El cargo actual de Director de Inteligencia Central se debería convertir en el de Director de Inteligencia Nacional (DNI), asistido por un Director de Inteligencia Clasificada (DCI) y un Director de Información Pública (DPI), todos comprometidos con la más amplia explotación de fuentes abiertas en nombre de los encargados de las políticas y del público. El DPI también debería tener el cargo de Director de una Base Nacional de Inteligencia. Esto podría completar la perspectiva del Presidente y -como ha indicado a menudo el Vicepresidente -"fortalecería la inteligencia distribuida de la Nación".


CONCLUSION: Pueblos inteligentes + Naciones tontas = Mal negocio

En la actualidad, en Estados Unidos, somos un pueblo inteligente pero una Nación tonta, lo que da como resultado un mal negocio. Nuestra seguridad nacional y nuestro atractivo nacional como el lugar para la inversión internacional, que permiten que nuestros ciudadanos prosperen, están en riesgo. No tenemos más alternativa que redefinir el papel del gobierno y destacar su responsabilidad por la alimentación de "comunes de información nacional". Debemos redefinir la inteligencia nacional y crear una Comunidad de Inteligencia Virtual en la cual cada ciudadano sea un recopilador, productor y consumidor. Al mismo tiempo debemos crear los incentivos para asegurar que nuestra "defensa doméstica electrónica" sea robusta, y que nuestro sector civil -la primera línea en todas las guerras de información- esté capacitado, equipado y organizado para la batalla en el Siglo XXI.

Para poder sobrevivir en el amanecer del Siglo XXI, debemos contar con una Estrategia de Información Nacional.









 

 

 

 

Copyright © 1997-2006 - LA NUEVA CUBA
All Rights Reserved.