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LA HISTORIA INEDITA DE LOS AÑOS VERDE OLIVO (I)

LOS HIJOS ADOPTIVOS DE FIDEL PARTE I

Los jóvenes comunistas chilenos fueron los primeros extranjeros a los cuales Castro les abrió las puertas de sus escuelas militares para formar oficiales de carrera, no meros guerrilleros. Con el tiempo, esos jóvenes se foguearían en Nicaragua, formarían el FPMR y se distanciarían de sus líderes del PC chileno, a quienes despreciaban como “viejos caducos”.

Por Javier Ortega
Santiago de Chile
Diario La Tercera
Chile
COPESA Chile - Derechos reservados
Abril 22, 2001


La llegada de los chilenos a la Escuela Militar Camilo Cienfuegos, la más elitista y prestigiosa de Cuba, fue todo un símbolo de la importancia asignada por Fidel Castro a la formación del “ejército democrático chileno”.

Hasta esa fecha, 1975, millares de revolucionarios de todo el mundo habían sido instruidos en centros de adiestramiento guerrillero de la isla, como Punto Cero, donde se formaron decenas de militantes del MIR a partir de fines de los 60. Sin embargo, al matricular al contingente del PC en la Camilo Cienfuegos, Fidel por primera vez abrió a un grupo extranjero las puertas de una escuela militar para oficiales de carrera. Se trataría ahora de una formación castrense en el sentido clásico, profesional, y no de simples insurgentes.

“Fue un gesto absolutamente inédito: ya no se trataba de especialistas en sabotajes ni atentados, sino de la tentativa más audaz de crear un ejército paralelo en otro país”, señala un ex dirigente del PC, actualmente retirado del partido. “Los alemanes orientales, por ejemplo, dieron todo tipo de ayuda a la izquierda chilena, pero jamás permitieron que un chileno vistiera su uniforme militar”.

La instrucción en la mejor de las academias militares cubanas fue una prueba difícil para los ex estudiantes de medicina: la mitad de los postulantes reprobaron. “Los chilenos compartían las aulas y los dormitorios con nosotros y estaban distribuidos sobre todo en artillería terrestre y antiaérea”, recuerda el ex capitán cubano Lázaro Betancourt, quién ingresó a la Camilo Cienfuegos en 1978 y desertó en 1999, en medio de una gira oficial a República Dominicana, cuando integraba el selecto aparato de seguridad de Fidel Castro. (1)

Durante su instrucción, Betancourt no convivió estrechamente con el primer grupo de chilenos enrolados, ya que entró tres años después. Pero se encontró con muchos de ellos a lo largo de su carrera, en diferentes centros de adiestramiento. “Los en-trenamientos más intensos a los chilenos ocurrieron entre 1982 y 1986. Estuve con muchos de ellos en el Centro de Entrenamiento número 8, en Pinar del Río, y en Punto Cero, en Guanabo”, recuerda el militar. “En 1985 participé de simulaciones de golpes de mano contra cuarteles. Los chilenos tenían que atacarnos por sorpresa. En general, eran buenos militares. Su punto débil era la lucha en la montaña”. Además de la Camilo Cienfuegos, varios contingentes de chilenos pasaron por al menos cinco otras escuelas militares profesionales (Antonio Maceo, José Maceo, Instituto Técnico Militar, la Escuela Naval Granma y La Cabaña) y por los tres principales centros de formación de guerrilleros: Punto Cero, Cordillera de los Organos y Pinar del Río.

1 Entrevista a Lázaro Betancourt, quien se desempeñó durante 20 años en la seguridad de Fidel Castro y en 1999 se asiló en EE.UU. Miami, 9 de febrero del 2001.





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