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LOS
TECNOCRATAS CHINOS
Y EL CAUDILLO VENEZOLANO
Por William
Ratliff
The Independent
Infosearch:
José Cadenas
Jefe de Buró
E.U.
Dept. de INvestigaciones
La Nueva Cuba
Agosto 28, 2006
Durante décadas
la globalización ha sido la política oficial de los
dirigentes chinos, a pesar de que el significado ha cambiado radicalmente.
Antes de su muerte en 1976, Mao Zedong difundió la revolución
global. Desde que asumió Deng Xiaoping a fines de los años
70, los objetivos de China han pasado a ser la estabilidad interna
y el desarrollo económico sistemático. Las relaciones
exteriores son mayormente de baja intensidad y diseñadas
para promover los objetivos internos.
China es infaliblemente
pragmática en la búsqueda de suministros foráneos
de energía para aprovisionar a su crecimiento orientado al
mercado. Beijing trata de desarrollar lazos con cualquiera que posee
petróleo, desde la estadounidense Unocal a través
de Arabia Saudíta y Omán a países parias ricos
en petróleo como Irán y Sudan. Algunos incluirían
a Venezuela entre el segundo grupo.
El presidente
venezolano Hugo Chavez Frías es el sucesor designado de Fidel
Castro Ruz para el siglo 21. Es uno de los caudillos más
pintorescos en un hemisferio largamente famoso por sus líderes
fuertes e ingeniosos, en vez de brillantes o progresistas. Es un
ideólogo caracterizado por su engreído "anti-imperialismo"
y por la manipulación de la influencia y el poder nacional
y continental.
Chavez crece
hoy día porque es el vocero apasionado de la actual ola latinoamericana
"anti-estadounidense" y en virtud de que por ahora Venezuela
se encuentra inundada en dinero petrolero al que desperdicia en
programas internos y hemisféricos para asistir y cortejar
a los pobres y a los poderosos. Mientras China está construyendo
un sistema económico interno diversificado, Chavez, al igual
que la mayoría de los caudillos latinoamericanos, reparte
los botines existentes en lugar de crear oportunidades e instituciones
para un futuro equilibrado y productivo, una vez que pase el auge
petrolero.
China ha aprendido
duramente como el "socialismo revolucionario" puede destruir
a un país, de modo tal que Beijing no está atraída
a Chavez debido a su "socialismo" declamatorio, sino en
cambio a pesar del mismo. A fin de crecer dentro del país,
China debe tener un comercio seguro en un mundo razonablemente estable.
No hace a los intereses de Beijing tener al hemisferio occidental
seriamente perturbado por un caos anti-estadounidense.
De hecho, China
indudablemente preferiría a un aliado más moderado
y practico en Caracas, pero trabaja con lo que tiene. Sus crecientes
lazos con Venezuela caen dentro de su amplio marco de política
interior y exterior. Venezuela posee las mayores reservas petrolíferas
fuera del Medio Oriente, es el 5º mayor exportador de petróleo
del mundo y es un importante abastecedor de petróleo de los
Estados Unidos. Pregúntesele a los dirigentes chinos por
qué cortejan a Chavez y dirán algo como, "Es
el petróleo, estúpido. Si podemos resolver los detalles,
deseamos parte del mismo también".
Los detalles
insumirán un esfuerzo considerable, dado que China no posee
refinerías que puedan manejar el grueso crudo venezolano.
También, mientras que una ventaja distintiva del petróleo
venezolano para China es que el mismo no tendría que atravesar
el traicionero Estrecho de Malacca, como lo hacen la mayor parte
de las otras importaciones de petróleo chinas, sin puertos
en el Pacífico, las rutas de transporte desde Venezuela son
tortuosas. Venezuela ha anunciado un programa de siete años
para expandir el número de sus barcos petroleros de 21 a
58, pero los transportadores de crudo muy grandes no puede transitar
por el cercano Canal de Panamá. El presidente colombiano
Alvaro Uribe y Chavez han acordado construir un oleoducto hasta
un puerto colombiano en el Pacífico. Y un gasoducto puede
ser también ser extendido en América del Sur.
Aún
así, el embajador chino en Caracas dijo en agosto pasado
que, "los mercados naturales para el petróleo venezolano
son América del Norte y del Sur". En este y en otros
comentarios, pareció implicar que China no está aún
convencida de la seriedad y la competencia venezolana en un proyecto
tan vasto y que China no desea ser utilizada como un ariete en los
enfrentamientos de Chavez con Washington.
Todavía
los Estados Unidos están preocupados de que Chavez pudiese
continuar con sus periódicas amenazas de interrumpir las
ventas de petróleo a los EE.UU. en favor de China. En diciembre
de 2005, Venezuela exportó 140.000 barriles diarios de crudo
a China, todo el cual según se dice sería utilizado
para asfalto. El vocero del gobierno de Chavez a veces afirma que
esperan en su momento satisfacer entre el 15 y el 20 por ciento
de las necesidades de importar petróleo de China.
Algunos observadores
ven complots más siniestros en marcha. Por ejemplo, Venezuela
ha recibido equipamiento de radar y está adquiriendo un satélite
de comunicaciones de China. Pero China no es el cerebro detrás
y ni siquiera alienta a Chavez, quien compra armas de Rusia y otros
bienes militares y de alta tecnología a quien sea que desee
vendérselos. Su misión es una revolución
socialista y anti-imperialista y para ese fin es practico
y negociará con cualquiera que tenga lo que él desea.
La conclusión,
tal como un ex diplomático venezolano de alta jerarquía
lo destacó en una entrevista, es la de que Chavez es altamente
ideológico en sus ataques casi resueltos contra Washington,
mientras que China opera desde una perspectiva practica, no ideológica.
Uno podría opinar que a medida que sus inversiones aumenten,
los líderes chinos se volverán crecientemente intolerantes
de la ideología que tan a menudo se encuentra enemistada
con la competencia y la eficiencia. Pueden incluso estampar sus
pies en frustración. Para algunos revolucionarios
latinoamericanos la imagen del desagradable estadounidense
puede pronto ser igualada por la del desagradable chino.
William Ratliff
es Asociado Adjunto en The Independent Institute, Investigador Asociado
en la Hoover Institution de la Stanford University, un frecuente escritor
sobre temas de la política exterior china y cubana y autor
de "China's Lessons for Cuba's Transition" (University of
Miami).
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