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ALGO
DIFERENTE A LA GUERRA
Por Winn Schwartau
Guerra cibernética 2.0: mitos, misterios y realidad
AFCEA
Argentina
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Mayo 18, 2006
"Al salir
a la superficie, torrentes de balas AK-47 nos atacaron. Yo no le
llamo paz a eso. Mientras las esferas mortales llovían sobre
nosotros, podía hablarse de mantenimiento de la paz, no de
guerra". Comandante James K. Campbell, USN, Mogadishu, Somalia.
Sinceramente, tenemos pocos indicios para definir qué es
en realidad la guerra actualmente. Cada diccionario que ha llegado
a mis manos define a la guerra como: un conflicto militar entre
naciones o dentro de una nación, donde los Ejércitos
y las Marinas luchan por el dominio en el plano físico. Esta
definición no explica convenientemente el conflicto en un
mundo digital. Cuando uno se ha cansado de Daniel Webster y busca
en otros sitios, emerge un cuadro completamente diferente. Clausewitz
describió a la guerra como una extensión de la política.
La guerra ha estado caracterizada como el fracaso de la diplomacia.
Sherman pensaba que la guerra era el Infierno, pero Patton pensó
que la paz -al menos para él- iba a ser el infierno. El Presidente
francés Georges Clemenceau expresó: "La guerra
es una serie de catástrofes que conducen a la victoria".
Algunos magnates aplican términos de guerra a sus negocios.
Los políticos hablan sobre "guerra a la pobreza"
o "guerra a las drogas".
Yo me pregunto:
"¿qué es exactamente la guerra? y "¿resulta
adecuada nuestra definición de guerra para enfrentar los
desafíos actuales?". Pasé mis años de
adolescencia observando la Guerra de Vietnam que, en la jerga legal,
no fue una guerra. La de Corea fue una "acción política".
La Guerra del Golfo ...¿qué fue?.
Con el debido
respeto a las decenas de miles de norteamericanos que han realizado
enormes sacrificios en los últimos 50 años, Estados
Unidos no ha participado técnicamente de una guerra desde
la II Guerra Mundial. Tampoco lo han hecho nuestros aliados más
cercanos. Hemos atravesado acciones políticas, escaramuzas,
coaliciones y misiones de mantenimiento de la paz -en verdad, empleamos
una plétora de zieglerismos para definir la intervención
militar, la acción militar y la muerte de soldados, personal
aéreo y marinos, menos la palabra guerra. La palabra "guerra"
tiene una intención y un significado específicos en
los tribunales internacionales y para otras naciones-estados, pero
hemos evitado el término diplomática y políticamente
en aras de la "paz".
Enviamos la
Fuerza Aérea de Estados Unidos a Libia para los bombardeos
de 1986; estuvimos en Granada y luego probamos los F-117 en Panamá,
pero no hemos estado en guerra. Por lo tanto, el problema se vuelve
patético: si los políticos fracasan y también
fallan los diplomáticos, enviamos las tropas -pero así
y todo no hay guerra. Bueno, si no es una guerra, entonces, ¿qué
es?.
Este enigma
no es un fenómeno exclusivamente norteamericano. La Guerra
Soviética en Afganistán. La Guerra de Chechenia. Las
escaramuzas en la frontera ruso-china. Un análisis de la
historia del último medio siglo sugeriría "paz",
en el sentido de ausencia de una declaración formal de Guerra.
Sin embargo, millones de personas han muerto durante la "Paz
de nuestro Tiempo".
Entre Daniel
Webster y un sinnúmero de diccionarios, "Guerra"
ofrece un espectro de alternativas semánticas: conflicto,
choque, batalla, contienda, oposición, lucha, ataque, atropello,
hostilidades. Estos términos son utilizados a veces como
una alternativa de la palabra "Guerra", pero también
resultan aplicables a disputas conyugales, competencia empresarial
y juegos infantiles.
Me parece lamentable
tener que señalar que, mientras hemos convertido a las máquinas
de matar y a nuestros soldados y sus armas en maravillas de alta
tecnología, no ha pasado lo mismo con la evolución
de nuestros conceptos de conflicto ni la incorporación de
las sutilezas de la hostilidad en el léxico moderno.
Lo sublime.
Con el fin de la Guerra Fría y cuando Estados Unidos parecía
reinar como la única superpotencia militar, ciertos sectores
reclamaron el Dividendo de la Paz como propio. Obviamente, señalaban,
el Pentágono ya no necesitaba su presupuesto inflado. Un
comentarista proclamó el "Fin de la Historia".
Otros no veían el futuro con cristales rosas sino con capas
de silicona transparentes y de un espesor microscópico. Otro
tipo de guerra estaba emergiendo.
-En 1991 este
autor se presentó ante el Congreso y testificó que
el "Gobierno y los sistemas de computación comercial
tienen tan poca protección que pueden ser considerados indefensos,
pudiendo producirse un Pearl Harbor electrónico". La
Guerra de Información ya no era el hijo exclusivo de sus
padres clasificados.
-Alvin y Heidi
Toffler escribieron sobre la "Anti-Guerra", a medida que
la civilización alcanzaba la Tercera Ola de una sociedad
basada en la información y la forma en que dicha capacidad
podría alterar el aspecto de la guerra.
-"La Primera
Guerra de Información" de Al Campen analizaba la naturaleza
del conflicto de alta tecnología frente a la "Guerra"
del Golfo.
-El libro no
clasificado "Guerra de Información" apareció
en 1994 y por primera vez describió la naturaleza del futuro
conflicto "sin bombas, balas ni bayonetas". Las compuertas
de las capacidades ofensivas ya no estaban obstruídas por
censores militares o de inteligencia. Los materiales de fuentes
abiertas se transformaron en un problema para algunos sectores.
-"La Guerra
por otros Medios" de John Fialko adoptó los conceptos
de la Guerra de Información Clase II establecidos en mi "Guerra
de Información" y analizó varios casos en los
cuales el espionaje era equiparado con la guerra.
-Al Campen
y Doug Deán introdujeron la "Guerra Cibernética"
en 1996, un compendio de conceptos sobre Guerra de Información
con otro nombre.
-"La Guerra
de Información, 2° Edición" fue publicada
en 1997, y las obras combinadas de cincuenta o más autoridades
internacionales sobre Guerra de Información contribuyeron
a este libro de referencia.
-"Guerras
cibernéticas: Espionaje sobre Internet" fue publicada
por primera vez en Francia y luego en inglés como una forma
específica de Guerra Cibernética: una definición
que todavía busca aceptación.
-La última,
"Mafias Cibernéticas", otro libro francés,
abarca el estilo Clase II de guerra de información desde
el punto de vista del crimen organizado.
La taxonomía
generalmente aceptada para Guerra de Información es:
Clase I - Invasiones
a la privacidad personal, control de percepción, los medios
y áreas relacionadas.
Clase II -
Espionaje económico e industrial.
Clase III -
Pearl Harbors electrónicos, ataques a nivel nacional de infraestructuras
críticas y sistemas de apoyo.
Sin embargo,
a pesar de todos estos esfuerzos, ninguno de nosotros ha podido
definir o redefinir con éxito el término "guerra".
Por lo tanto, la Guerra de Información ¿es realmente
una guerra?
Semántica
alternativa. La expresión "Guerra de Información"
representa todavía un anatema para gran parte de la actividad
empresaria de Estados Unidos y los observadores que tienen dificultades
con las connotaciones de la expresión "conflicto armado".
La expresión "Guerra cibernética" tranquiliza
a algunos críticos pero la desagradable palabra "Guerra"
sigue siendo urticante. La gente del Pentágono, en respuesta
desafiante a nuestros propios debates internos, está utilizando
la expresión "Operaciones de Información"
para explicar lo que hacen - pero todavía no tiene el alcance
necesario. La consecuencia es que el Pentágono está
en la actividad de la guerra física, y cualquier otra cosa
es un elemento periférico de esa directiva principal. Ese
concepto es una cuestión de saludable debate cuando nos preguntamos
"quién protege al sector privado de los ataques internacionales
que no involucran bombas, aviones y submarinos?". Actualmente,
nadie ha podido introducir un término que satisfaga a todos
los interesados.
Si nos retrotraemos
a cincuenta años atrás, al momento del nacimiento
de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, cuando el Ejército
"padre" permitía de mala gana que su "prole"
volara por sí misma, podíamos comprender la profundidad
del hecho de agregar una nueva dimensión a la guerra.
Además,
en los cientos de presentaciones que he realizado sobre "Guerra
de Información" durante los últimos ocho años,
llego a este debate preguntándole a la audiencia: "¿Podemos
convenir que, a pesar de que no coincidamos sobre el término
más conveniente, en realidad, todos sabemos de qué
estamos hablando?". Dicho consenso es generalmente rápido,
por lo tanto mi audiencia y yo podemos llegar a la esencia de los
temas y postergar los argumentos semánticos hasta otro momento.
Pero ahora hablemos de semántica. ¿Es la Guerra de
Información realmente una Guerra?
Yo podría
sostener que cuando el objetivo de las acciones es el de diezmar
las infraestructuras del adversario (civiles, militares o de apoyo)
estamos lo más cerca posible de la guerra. Pero entonces,
nunca hemos estado en guerra con Irak: este es un caso de semántica
sin resolver. En el trabajo ECI-D que realicé para el ejército,
la finalidad de las actividades ofensivas desarrolladas por nosotros
era la de conseguir que un adversario actuara dentro de ciertos
límites, o de que dejara de actuar de algunas maneras específicas.
Guerra en términos clausewitzianos: imponer la propia voluntad
sobre el adversario.
¿Guerra
cibernética? ¿Es una guerra? Probablemente no muy
distinta de la Guerra de Información ya descripta, pero menos
"ofensiva".
Las Operaciones
de Información no aportan mucho. Las InfoOps representan
el apoyo al ejército en una operación independientemente
de sus objetivos o intenciones. Algunos analistas incluyen en esta
categoría el uso ofensivo de los sistemas de información,
pero el sentido semántico de su naturaleza ofensiva o defensiva
reduce cualquier rasgo de voluntad nacional. "No nos persigan
o recurriremos a las Operaciones de Información". No
lo creo así.
Muchos de nosotros
hemos sostenido con éxito que la economía es un bien
de seguridad nacional que debe ser defendido. Pero, ¿de qué
manera?. ¿Nos defendemos de los "ataques cibernéticos"
con los bancos de Estados Unidos o la infraestructura?. En estos
casos, ¿significa una buena defensa que también tengamos
una buena ofensiva? ¿Qué condiciones deben cumplirse
antes?
Ese debate no
será resuelto ahora y aquí, pero el tema pone de manifiesto
la necesidad de comprender cómo debemos defendernos, a través
de qué medios y hasta dónde estamos preparados para
avanzar. En los cientos de presentaciones hechas en todo el mundo
ante grupos militares y políticos, organizaciones de inteligencia
y dirigentes financieros y empresarios, les he brindado la oportunidad
de decidir -hipotéticamente- cómo reaccionarían
ante determinados escenarios. La consternación fue desde
el grado de la diversión hasta la perturbación, dado
que muy pocas personas habían pensado en estos problemas.
Ahora, tengamos
en cuenta que nuestros adversarios son completamente diferentes
de lo que eran hasta hace algunos años. La lista es mucho
más larga, y la naturaleza de la relación entre adversarios
no está tan claramente definida como en los términos
de "Paz" y "Guerra" de Webster. "Los buenos
viejos tiempos" de la Guerra Fría también eran
más simples porque no había que codificar y monitorear
los innumerables adversarios mundiales.
*Competencia
Económica Nacional Privada por Normas de EE.UU.
*Competencia Económica Internacional Privada por Normas de
EE.UU.
*Competencia Económica Internacional Nación-Estado
por normas que no sean las de EE.UU.
*Competencia Económica Internacional de la ONG por Normas
de EE.UU.
*Competencia Económica Internacional de las ONF o Nación-Estado
por otras normas que no sean las de EE.UU.
*Agresión Económica Internacional Nación-Estado.
*Agresión Económica Internacional ONG por otras normas
que no sean las de EE.UU.
*Sanciones Económicas Internacionales por Normas de EE.UU.
*Sanciones Económicas Internacionales por normas que no sean
las de EE.UU.
*Hackers nacionales - Ejército Nacional
*Hackers internacionales - Ejército de EE.UU.
*Hackers nacionales - Empresas de EE.UU.
*Hackers internacionales - Empresas de EE.UU.
*Hackers nacionales - Infraestructura nacional
*Hackers internacionales - Infraestructura nacional
*Ganancias: Delitos nacionales - Delincuentes nacionales
*Ganancias: Delitos nacionales - Delincuentes internacionales
*Ganancias: Delito internacional - Delincuentes nacionales
*Ganancias: Delito internacional - Delincuentes internacionales
*Orientado a las Ganancias: delincuentes de EE.UU. Perjuicios
*Orientado a las Ganancias: delincuentes internacionales. Perjuicios.
*Terrorismo - Daños psicológicos.
*Nación-Estado: sin perjuicios
*Nación-Estado: con perjuicios
*Denegación de Servicio: electrónico con perjuicios
*Nación Estado - Ataque al Ejército
*Nación Estado - Ataque a la infraestructura
*Estado no-nación - Ataque al Ejército (NGS)
*Estado no-nación - Ataque a la infraestructura (NGS)
*Empresas nacionales - Ejército Nacional
*Empresas internacionales - Ejército Nacional
*Empresas nacionales - Comercio nacional
*Empresas internacionales - Comercio nacional
*Empresas nacionales - Infraestructura nacional
*Empresas internacionales - Infraestructura nacional
Los gobiernos
seguramente querrán completar esta lista con nombres más
específicos. Las organizaciones privadas interesadas también
tendrán sus propias listas de adversarios, desde la competencia
nacional hasta las Naciones-Estados aliadas con respecto a los secretos
de seguridad nacional.
El espectro
de opciones y escenarios disponibles para determinadas vulnerabilidades
y amenazas está mejor representado por un ambiente tranquilo,
con una infinidad de sutilezas. En la práctica, sin embargo,
debemos dimensionar la amenaza. El Gráfico 1 es un ejemplo
de la forma de definir los grados de interacción entre las
organizaciones que enfrentamos actualmente y las que enfrentaremos
en los próximos años.
A la izquierda,
se crea una serie de posibles interacciones, desde el mejor caso
(o ausencia de caso) al peor, como se sugiere más arriba.
Luego, en la parte superior, se elige un conjunto representativo
de los posibles efectos cuantificables de dicha interacción.
Esto no es "adversario-específico", pero al tomar
las listas de los potenciales competidores o adversarios, puede
crearse un gráfico de opciones para cada uno.
Gráfico
de Opciones
Intensidad/Objetivo.
Estos gráficos pueden ser completados en diversas formas
y se recuerda la "Escala de uno a diez". No obstante,
cuando hablamos sobre elasticidad organizativa y vulnerabilidades
nacionales, parece conveniente aplicar un sistema más específico.
Con ese objetivo
en mente, sugiero que las grandes organizaciones y empresas, infraestructuras,
entidades gubernamentales y Estados Unidos en su totalidad, establezcan
un medio común de medir la amenaza a través del cual
desarrollar la política aplicable.
Tomando en consideración
el conocido sistema de defensa de Estados Unidos que hemos utilizado
durante décadas -DefCon-1 a DefCon-5-, propongo establecer
un sistema paralelo para representar la "Ciber-Salud"
y la "postura de defensa virtual" de las empresas y naciones
por igual.
Con una serie
de estados-de-preparación, denominados tal vez:
CyCon-I
CICLO
Cycon-III
Cycon-IV
Cycon-V
integramos la
detección y preparación de respuesta del comercio
de Estados Unidos y del país en su totalidad. El siguiente
gráfico es sólo un ejemplo sugerido de los tipos de
condiciones que podríamos esperar ver con el fin de representar
la Ciber-Salud de las empresas y del país.
CyCon-I representa
el nivel más bajo de actividad ofensiva detectada, y el CyCon-V
representa las terribles consecuencias para la víctima. Adviértase
que la escala está en un nivel intermedio entre lo social/organizativo
y lo nacional. Si bien una empresa u organización particular
podría estar incluída en CICLO o Cycon-IV, el efecto
es menor con respecto al nivel CyCon Nacional. Independientemente
de lo difícil que pueda ser para una empresa o sus clientes,
por ejemplo, se produciría un efecto insignificante a nivel
nacional. Por lo tanto, las escalas propuestas del CyCon Nacional
requieren más ataques organizados. Adviértase que
con el uso de la clasificación CyCon, no hay necesidad de
recurrir al término Guerra.
Lo que sugiere
el modelo CyCon es un enfoque más coordinado de la preparación
organizativa y nacional. Gran parte del trabajo realizado por este
autor se refiere a la TBS (Seguridad Basada en el Tiempo) como alternativa
del modelo de seguridad computarizada militar convencional de la
Mentalidad Fuerte; refuerza la necesidad de sensores amplios o mecanismos
de detección a través de la empresa, independientemente
de su naturaleza.
Los sensores
deben ser capaces de entender la naturaleza de los ataques y las
anomalías de conducta a través de la existencia virtual
de las redes e infraestructuras, e informar a un repositorio centralizado
y estación de respuesta. Esto es logrado a nivel de la red
de la empresa por diferentes productos populares. No obstante, es
utilizado en un pequeño porcentaje de las organizaciones
que realmente podrían beneficiarse con su uso.
Lo que hace
falta, además, es el medio para crear un repositorio de información
nacional centralizada, donde el nivel CyCon nacional pueda ser medido
sobre una base de tiempo real como en el gráfico de la página
61.
Con un sistema
de monitoreo de tiempo-real y los adecuados canales de información
hacia una instalación centralizada (privada o pública),
los amplios niveles de CyCon pueden ser establecidos después
de haber completado los Gráficos de Opciones ya discutidos.
Con la apropiada evaluación de tiempo, intensidad, valor
y otras consideraciones, una empresa o un país puede rápidamente
considerar la actividad en la misma forma en que hoy empleamos las
herramientas de control de redes para ajustar el rendimiento de
una red.
En aplicaciones
más sofisticadas, la heurística entrará en
acción. Los sistemas serán más adaptables a
sí mismos. Las respuestas remotas automáticas también
serán controladas; y los picos momentáneos de los
altos niveles CyCon serán rápida y automáticamente
manejados. Por lo tanto, si se produce un severo ataque contra una
importante empresa nacional, siempre que sus propios sistemas de
Detección/Reacción funcionen, los informes que transmita
al repositorio CyCon nacional raramente registren una cresta.
Por lo tanto,
en el gráfico de la página 61, vemos un mes completo
de actividad hipotética. Con un alerta menor CICLO en el
día 8 del mes, todo parece normal hasta que el 13, 14 y 15
reflejan una serie extraordinaria de ataques, desatando una condición
CyCon-4. Aparentemente, los ataques fueron resueltos rápidamente,
dado que el estado de los asuntos volvió inmediatamente a
nominal, sin utilizar el término Guerra. El resto del mes
no transcurrió sin incidentes: el día 23, una serie
de hechos elevó el nivel CyCon; y en los días 28 y
29, una serie similar -aunque no grave- de ataques causó
un pico muy importante.
La forma en
que una organización o nación responde a las condiciones
de alerta CyCon es independiente de este sistema propuesto, pero
efectivamente un mecanismo de información que refleja el
proceso de detección y reacción es una defensa más
importante. Robert Aires y yo hemos desarrollado un sistema que
cuantifica matemáticamente la seguridad para las empresas
y la infraestructura. El Modelo TBS está basado en el concepto
de que una defensa fuerte está basada en la capacidad de
detectar ataques en proceso (no después de producidos) y
de reaccionar oportunamente ante dichos ataques.
Consideremos
la aplicación convencional de las leyes. Supongamos que Ud.
está en la ciudad de Nueva York y sufre un asalto. En la
estación de policía, Ud. le indica al sargento que
el asaltante lo lastimó con un cuchillo, le robó el
reloj, dos tarjetas de crédito y $200. ¿Qué
dirá el policía? "Tuvo suerte de salvar su vida.
Ahora váyase de aquí".
La aplicación
convencional de las leyes está basada en la premisa de esperar
que se produzca el delito y después elegir los delitos que
pueden ser resueltos, y mandar al diablo a los demás. Esta
situación es la misma que la producida con los "ciber-delitos".
La aplicación de las leyes no puede dar respuesta a todos
los ciber-delitos o agresiones cometidas contra una empresa -o incluso
contra el Pentágono. Con una mentalidad tan "física"
y limitada, la aplicación de las leyes le dice esencialmente
al hacker y al potencial delincuente: "Siga adelante. Si su
delito no alcanza el límite artificial de $50.000 (por ejemplo,
en el caso de una organización de aplicación de las
leyes), no tenemos el tiempo, los recursos ni el dinero para perseguirlo".
Mis clientes y yo hemos experimentado la intensa frustración
de que la actitud de los adolescentes supere la aplicación
de las leyes.
Actualmente,
a nivel nacional, intensifiquemos los ataques y analicemos qué
sucede si se produce una serie de ataques graves, y tal vez se desencadene
un CyCon-III o un alerta más importante. La primera cuestión
es: ¿Quién está a cargo? ¿Es el FBI
como sugiere la reciente propuesta del Procurador General, con una
ayuda mínima del Departamento de Defensa?. Tal vez sea adecuado
para gran parte del ciber-delito nacional y aún para el ciber-terrorismo
de umbral bajo.
No obstante,
¿qué sucede cuando los ataques de la infraestructura
intensificada provienen del exterior?. El FBI ha tenido algunas
exitosas respuestas coordinadas con los rusos, italianos y argentinos
en casos muy conocidos; pero estas respuestas repetían aquel
débil "laisse-faire-ism": "Hagan su mejor
intento, y nosotros trataremos de seguirlos".
En el ciber-mundo,
una defensa enérgica significa cada vez más una ofensiva
enérgica. Es decir, si aquéllos encargados de defender
nuestro infraestructura y bienestar económicos se limitan
a capturar delincuentes, ¿dónde entra en juego la
política de disuasión? Hemos construído una
formidable y confiable capacidad de respuesta en el armamento convencional
y estratégico.
Por lo tanto,
en el ciber-mundo, ¿dónde está nuestra política
creíble de disuasión? Suponiendo que el sistema de
alerta CyCon o algo parecido entre en acción, ¿nos
limitaremos a adoptarlo o vamos a desarrollar una Política
de Información Nacional basada en la fuerza? Evidentemente,
no tenemos todas las respuestas. A menos que se cree un sistema
de disuasión, todos los sistemas de alerta CyCon y Centros
de Protección de Información Nacional y las buenas
intenciones del FBI, la CIA y las comunidades de Defensa e Inteligencia
no valdrán de nada.
Supongamos que
nos encontramos en el CyCon-III por alguna razón. Nosotros
no necesitamos recurrir o responder inmediatamente con Guerra de
Información o Guerra Cibernética u Operaciones de
Información, independientemente de quién dirija la
entidad de Estados Unidos. Podemos optar por iniciar una "Respuesta
CyCon-III" que incluya una serie de maniobras ofensivas y defensivas,
suponiendo que tenemos una política de disuasión.
De cualquier forma, no necesitamos recurrir a la guerra ni comenzar
a debatir si estamos en guerra porque ya no interesa.
Podríamos
encontrarnos en una condición CICLO con una organización
no gubernamental que esté físicamente ubicada dentro
de los límites de una nación-estado amiga. No estamos
en guerra; sin embargo, estamos en un mayor estado defensivo y,
tal vez, ofensivo, según lo define la política y el
Gráfico de Opciones. Los temas principales son: ¿Quién
responde y cuál es la respuesta?. La disuasión es
la respuesta a la última pregunta. Aún no hemos determinado
el "quién". Por otra parte, el sistema de alerta
CyCon nos da una forma de acertijo lingüístico con respecto
al término Guerra.
Alternativamente,
supongamos que existe la condición CyCon-IV
con una pequeña nación-estado, y su actividad está
acercándose al CyCon-V. La política debería
dictar nuestra respuesta, sin que deba declarar la guerra.
Mientras nosotros
en el "coro de la guerra de información" comprendemos
el uso de la fuerza virtual en el sentido ofensivo, deberíamos
participar de las opciones que sean política y diplomáticamente
agradables a los formuladores de políticas.
El uso de los
niveles CyCon para aludir a la postura defensiva y la participación
en el mundo virtual con adversarios intangibles representa una forma
razonable de evitar la temida palabra Guerra. Sin embargo, aún
consigue nuestros objetivos.
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