BREVE PASEO POR UN JARDÍN
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Por Abel German *
Columnista
España
La Nueva Cuba
Noviembre 15, 2009


 


LA CONSTRUCCIÓN DEL JARDÍN


Un libro de memorias exige, por lo general, un personaje con una vida intensa o, como mínimo, característica; algo que el libro "El jardín de mis recuerdos", de Roberto Solera, cumple sin duda alguna. Aunque, quizá, por una razón que se debe matizar. Su vida es característica, porque cada vida lo es; e intensa, porque también cada vida lleva implícita cierta intensidad. Así que el valor de estas memorias, que ocupan las 121 primeras páginas de las 429 que conforman el volumen, obedece sobre todo a otros dos factores. El primero: que son, o pretenden ser, a través de las del autor, parte de las memorias comentadas de todo un país. El segundo: la forma con que nos las presenta. Una forma que asombra por la (en el buen sentido) prolijidad de los detalles. Así nos informa, por ejemplo, los horarios exactos del Náutico; las medidas de las piscinas; y la forma como se distribuían las instalaciones, los horarios y hasta el menú y el precio de los desayunos en el Colegio de Belén. Algo que quizá podría indisponer a quienes no hayan leído el libro si antes no se les advierte que, al contrario, esa prolijidad es nada farragosa y sirve para aproximarnos o identificarnos con lo contado; o sea, para acentuar la presencia real de esos lugares, circunstancias y personas, que no personajes.

Al leer esas primeras 121 páginas (que constituyen, tal como lo veo, la incubación del jardín en sí; o sea, lo que hoy es el jardín de los recuerdos del autor); al leer esa primera parte, digo, llegan con exactitud al lector los aromas, los colores, las imágenes y las sensaciones del trayecto, que es la circunstancia de una época observada desde una perspectiva nueva; algo que, al menos en mi caso (que en 1959 era un niño pobre de pueblo), complementa. Lo máximo que puede decirse de cualquier lectura.

EL JARDÍN

Si somos lo que pensamos (y lo somos), las 308 páginas restantes constituyen, sin perder de vista la imagen del título, las flores del jardín. El aroma y los colores que, asentados en la memoria del autor, forman un tamiz a través del cual pasa la realidad y la digiere para conformar su visión.

Quiero decir son textos en los que el autor revela su enfoque (lo subrayo: su enfoque) de Cuba y su época. Es decir, el producto de esa andadura en el que el destino de Cuba, nuestro destino, aparece destrozado por una gran herida que no cesa de supurar.

Es como si Roberto, después de conducirnos por los caminos de su infancia y juventud, mostrándonos los retoños, haciéndonos admirar lo que ha sembrado en el tiempo todos estos años, nos llevase a su estudio y, allí, en esa intimidad que imagino llena de libros, nos dijera, "Ahora vamos a conversar", y nos mostrara, con un gesto amplio, los frutos recolectados. Esto es, lo que ha pensado durante su larga carrera de periodista sobre: la cultura cubana; algunos aspectos de nuestra historia; las guerrillas de Latinoamérica; la Revolución; Fidel Castro; el marxismo; la oposición interna al régimen y hasta los talibanes… un espectro que engloba casi todo lo que nos inquieta a los cubanos de hoy. Abordado además con perspicacia, honradez y una mirada propia que estimula la reflexión y en la que, palabra a palabra, palpita una ética incuestionable.

Y ya que menciono la ética, un valor que considero especialmente valioso, quiero llamar la atención sobre tres artículos en los que vale la pena detenerse. Ellos son: "La crítica, un derecho de todos" (p. 255); "Libertad de expresión, libertinaje o censura plena" (p. 295), y "Los periodistas y la "ética" (p. 354).

Como muestras de su crédito excepcional extraigo, del primero ("La crítica, un derecho de todos") esta idea: "Ya es hora que los cubanos digamos, cada uno, nuestras verdades a pleno pulmón y aquéllos que sean criticados se acostumbren a soportar las críticas".

Del segundo ("Libertad de expresión, libertinaje o censura plena") cito: "…La Nueva Cuba ha sido y lo seguirá siendo una tribuna de libre expresión (…) De otro modo nos sumaríamos al coro de los que prestan servicio -dientes para afuera- a la libertad de expresión, cuando en realidad practican la censura de prensa y la limitación de la expresión…"

Y del tercero ("Los periodistas y la "ética""): "No hay duda que los 'trapitos sucios' hay que lavarlos en público, pero al hacerlo hay que firmemente pensar que no se quedan algunos por ahí, por intereses ocultos".

Después de esto uno puede respirar tranquilo. Tenemos en las manos el libro de un profesional con el que podemos estar de acuerdo o no, pero al que forzosamente debemos escuchar. Su honestidad nos lo garantiza.

FIN DEL PASEO

El texto, por tanto, une sus partes y cumple su encomienda: dar a conocer Cuba a través de la "microhistoria" de uno de sus hijos. O mejor: proponernos (y lo subrayo de nuevo) su enfoque del paisaje que compartimos desde nuestras atalayas personales. La parte biográfica interrelaciona con el pensamiento y lo alimenta. Hay pues entre ambos una invisible coherencia, como de vasos comunicantes, que explica, e incluso, "justifica" el conjunto. Lo que señalo como un valor añadido, imperceptible si no se lee con la atención requerida.
Y una última observación. Al cerrar el libro me viene a la mente un pensamiento de Shopenhauer: Nada en nuestras vidas es involuntario. Y una duda: ¿es realmente así?



* A propósito de "El jardín de mis recuerdos", de Roberto A. Solera, Término Editorial, USA, 2009.








* Abel German (Morón, 1951). Escritor y periodista cubano. Ha publicado "El día siguiente de mi infancia" (Editorial Letras Cubanas); "Cubo de Rucbick" (Editorial Unión) y "Curiosidades" (Ediciones Extramuros). También ha publicado poemas en revistas culturales cubanas, mexicanas y colombianas, así como en antologías de México y Cuba. Trabajó en la Agencia de prensa independiente "Cuba Press" desde su fundación como editor y articulista, colaborando, entre otros, con Radio Martí, Cuba Free Press, Cubanet y Revista HC de la Fundación Hispano Cubana. Actualmente se encuentra exiliado en España.

     Fuente Proyecto Sukhoi T-60s -

 


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