Si hay una prueba
de que el experimento "a juro" del Socialismo tipo Siglo 21
no resulta es el hecho irrebatible de la crisis energética que
afecta a Cuba, Venezuela y el resto de sus satélites. La crisis es tan
vieja como el sistema en la otrora resplandeciente Habana de los años
50. En la rica Venezuela
la crisis es el colmo, con chorros de dinero emergiendo de la principal
riqueza del país. Ahora, que haya crisis energética en países aliados a Chávez no es ninguna novedad, porque esos gobiernos en vez de entregar la ayuda se la guardan, en la mayoría de los casos, por si llegan "dias lluviosos". Total es una de las primeras elecciones que aprendieron de sus maestros de Cuba y Venezuela. En Ecuador, la crisis
eléctrica obligó al compañero Rafael Correa a declarar
ese sector en emergencia y extender el racionamiento, hasta a 8 horas
diarias, con el consiguiente malestar y críticas de los ecuatorianos
por la negligencia en el manejo de la situación. Es una situación que se repite en Bolivia y otras naciones que giran alrededor de la órbita del supuesto Líder Revolucionario del Socialismo Siglo 21. Estoy segura que muchos ciudadanoss en estos países -atrapados en ésta y otras crisis derivadas de la aplicación de la doctrina roja- estarán diciendo, quizás ya a viva voz: "por favor, denme de nuevo, el viejo capitalismo".
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